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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2008

Los Estados Unidos en frica
De las intervenciones puntuales de la Guerra Fra a la expansin econmica y militar

Mbuyi Kabunda
Revista Pueblos


Cuando Bill Clinton afirm en 1995: necesitamos una poltica africana, puso de manifiesto la ausencia de una poltica estadounidense hacia frica claramente definida. Hoy, frica es una pieza central en la poltica exterior de Estados Unidos, cuya presencia en el continente viene justificada por la lucha global contra el terrorismo y la importancia cobrada por el Golfo de Guinea, que representa en la actualidad el cinco por ciento de la produccin mundial de petrleo y el 54 por ciento de la produccin africana (2003). El presente anlisis recorre las distintas actuaciones estadounidenses en frica durante la bipolaridad Este/Oeste, en el perodo de la posguerra fra, para enfatizar el perodo actual o del post 11 de septiembre, poniendo de manifiesto los acontecimientos internacionales que han influido en su reorientacin en uno u otro sentido.
Durante la Guerra Fra, frica se convirti en un terreno de enfrentamiento de las superpotencias, junto a la tradicional rivalidad entre Francia y Gran Bretaa, que no renunciaron a su influencia en sus antiguas colonias. Por lo tanto, Estados Unidos, que confi el papel de gendarme en el continente a sus aliados de la OTAN, se limit a actuaciones puntuales en frica para contrarrestar la influencia de la Unin Sovitica: la planificacin por la CIA del asesinato del primer ministro congoleo, Patricio Lumumba, considerado como un aliado de Mosc; el apoyo a la UNITA de Jonas Savimbi en Angola contra el gobierno marxista-leninista del MPLA y el cuerpo expedicionario soviticocubano, e incluso la colaboracin con la Sudfrica del apartheid en la lucha contra la amenaza comunista en frica austral.

En aquella poca, en la que el continente se dividi entre progresistas prosoviticos y moderados prooccidentales, se procedi al reparto de tareas entre el imperialismo global, asegurado por EE UU (encargado del suministro de la logstica), el imperialismo secundario, asumido por Francia (a la que se confi el papel de gendarme de frica para llevar a cabo las intervenciones directas, por sus derechos histricos y culturales en este continente), y el imperialismo de relevo, confiado a uno u otro pas africano aliado, dotado con una cierta capacidad militar para encargarse del mantenimiento del orden prooccidental en una regin determinada del continente (Marruecos, Zaire y Sudfrica). De este modo, durante la Guerra Fra, EE UU apoy las dictaduras africanas de derechas en nombre del anticomunismo, sobre todo tras la instalacin sovitica en Angola y en Etiopa.

Es preciso subrayar el inciso de la poltica africana norteamericana durante la Administracin Carter, reticente a las actividades militares estadounidenses en el exterior. Inspirado en las experiencias desastrosas y humillantes de las intervenciones externas en Vietnam, Irn y Afganistn, el mandatario estadounidense fundament sus actuaciones en frica en tres principios: la preservacin de la independencia de los Estados africanos, el no traslado a este continente del conflicto Este/Oeste, y la promocin del desarrollo as como de los Derechos Humanos, dejando a Francia la responsabilidad del frica francfona.

El resultado fue la toma de distancia hacia las dictaduras africanas como la de Mobutu, que se mantuvieron gracias al apoyo de Francia y de Israel. Estas dos potencias decidieron enfrentarse a la hegemona comunista en frica ante la retirada de la Administracin Carter. La Administracin Reagan, que le sucedi en noviembre de 1980, adopt una actitud totalmente ofensiva y opuesta a la de su predecesor: las intervenciones militares directas para apoyar y asegurar sus aliados africanos, la detencin del comunismo en frica y la presin hacia las potencias occidentales para asegurar la defensa comn en este continente. El resultado de esta poltica de retorno en frica fue el apoyo incondicional a los regmenes corruptos y represivos como el de Mobutu y el suministro a la UNITA de Savimbi de los temibles msiles Stinger para luchar contra la presencia sovitico-cubana en Angola.

El inters geopoltico y neoeconmico de la posguerra fra

La operacin Restore Hope en Somalia en 1993 por parte de la Administracin Bush senior, en el intento de detener al seor de la guerra somal, Aidid Mohamed, se convirti en una intervencin militar-humanitaria desastrosa y humillante para los EE UU. noreste y en el frica central; Kenia y Etiopa en frica oriental y el cuerno de frica, Nigeria en el Golfo de Guinea, y Sudfrica en el frica austral. Esta poltica explica por qu Uganda y Ruanda han violado la integridad territorial de la RDC, sometida a saqueos, como ponen de manifiesto los cinco informes sucesivos de los expertos de las NN UU, sin suscitar ninguna protesta de la Administracin norteamericana ante estas graves violaciones de la legalidad internacional.

El post 11 de septiembre

En la misma lnea que los planteamientos anteriores, y a partir de los atentados del 11-S (2001), surge la doctrina Bush de la guerra preventiva. frica entra en la estrategia global de la poltica exterior norteamericana y se convierte en el terreno privilegiado de las actividades antiterroristas, mxime cuando los EE UU sufrieron los atentados contra sus embajadas en Nairobi y Dar es Salaam en agosto de 1998.

Estas estrategias militares tuvieron un lado econmico, con la adopcin del AGOA, consistente en conceder algunas ventajas aduaneras a los pases africanos respetuosos de los principios de democracia liberal a la norteamericana y de la economa de mercado, y sobre todo a los que se comprometen a no atentar contra sus intereses y a ayudarles en la lucha antiterrorista. El AGOA, adoptado por la Administracin Clinton en 1998, fue recuperado y profundizado por la Administracin de George W. Bush, que introduce la condicionalidad poltica (buen gobierno, economa de mercado y lucha contra la pobreza) en la ayuda norteamericana a frica.

Se adopt tambin el African Crisis Response Initiative (ACRI), convertido en 2002 en ACOTA (African Contingency Operations Training Asistance), destinado a fortalecer la presencia militar estadounidense en el continente. El objetivo declarado es la ayuda a los ejrcitos africanos para hacer frente a las crisis. La realidad es que EE UU, al igual que los dems importadores de petrleo, ha ofrecido la ayuda financiera y militar a los gobiernos de los pases productores de petrleo, para conseguir la estabilidad que le facilite la explotacin del petrleo, cerrando los ojos ante la violacin de Derechos Humanos por dichos gobiernos generalmente antidemocrticos. Es lo que se viene llamando la maldicin del petrleo para las poblaciones africanas (conflictos nacidos de las rivalidades entre las potencias extraafricanas, inestabilidad poltica, corrupcin de las clases gobernantes, mal gobierno).

Para conseguir todos estos objetivos, EE UU destaca por iniciativas de presencia fsica en la zona: la instalacin de una base militar en Yibuti y la creacin del task force en junio de 2002, que agrupa a 9 pases de la regin (Yibuti, Etiopa, Eritrea, Kenya, Uganda, Sudn -recuperado-, Tanzania, Somalia y Yemen), para controlar el Cuerno de frica, el Mar Rojo y Yemen; el PAN-Sahel, creado a finales de 2002 y que agrupa a 8 pases ribereos del Sahel (Argelia, Mal, Marruecos, Mauritania, Nger, Senegal, Chad y Tnez), para impedir que la franja sahelo-sudanesa se convierta en zona de nadie, de la que puedan aprovecharse los terroristas para atentar contra los intereses estadounidenses y de sus aliados. En fin, EE UU proyecta la creacin de una gran base permanente en el Golfo de Guinea con un sistema de vigilancia radar en el espacio martimo de Santo Tom y Prncipe, para asegurar su provisin de petrleo en la costa occidental del continente y controlar el frica central. De hecho, las importaciones norteamericanas de petrleo procedentes del Golfo de Guinea representan del 12 al 20 por ciento de su aprovisionamiento total y podran alcanzar el 35 por ciento en 2020.

Poniendo de manifiesto su voluntad de controlar econmica y militarmente frica, EE UU crea el Mando Militar Unificado para frica (Africom), anunciado por George W. Bush en febrero de 2007 y que entr en funcionamiento el 1 de octubre de 2007.

La instalacin del cuartel general de Africom en frica est prevista en octubre de 2008. El mando de este centro ha sido confiado al general afroamericano William E. Ward. Tiene como principal tarea coordinar y racionalizar todas las actividades militares y de seguridad en la zona, desde Argel hasta Pretoria. Actividades todas ellas disfrazadas de aspectos civiles y humanitarios. Existe una reticencia por parte de los pases africanos para acoger dicha sede, ya que adems del temor de atraer en el continente a los terroristas en su lucha global contra los intereses norteamericanos, consideran al Africom como el instrumento comercial de Estados Unidos para conseguir varios objetivos: contrarrestar en el continente la influencia de Francia y Gran Bretaa, contener la ofensiva comercial china, disuadir a los pases emergentes que proyectan instalarse en este continente como India o Brasil, luchar contra Al Qaida fortaleciendo la iniciativa PAN-Sahel y la lucha contra los Tribunales Islmicos en Somalia a partir del territorio etope, y asegurar la explotacin del petrleo africano con el fin de reducir su dependencia de Oriente Medio.

Los estrategas norteamericanos, poderosos hombres de negocios con importantes intereses petroleros y allegados a las ideas de Samuel Huntington (la teora del choque de las civilizaciones) y Francis Fukuyama (la teora del fin de la Historia), consideran que el petrleo africano forma parte de la estrategia de seguridad nacional estadounidense, para preservar su estatus de nica potencia mundial mediante la eliminacin de todos los rivales por todos los medios, en particular a travs de las acciones militares preventivas o unilaterales. George W. Bush se dio este objetivo desde su llegada a la Casa Blanca en 2001, inspirndose en la doctrina Wolfowitz, uno de los neoconservadores del entorno de Bush y uno de los artfices de la guerra de Irak con la poltica mundial de control de la oferta energtica.

La poltica africana de Estados Unidos, a manos de Barack Obama o Hillary Clinton o de John McCain, es una incgnita. La revolucin democrtica del mundo de George W. Bush conocer un claro retroceso, ms con Hillary Clinton o Barack Obama, sensibles a una cierta dosis de ultilateralismo y de multipolaridad, menos con McCain, partidario del unilateralismo poltico, econmico y militar. En ambos casos la conquista econmica de frica seguir ms su curso ms all de su conquista militar.

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Mbuyi Kabunda es profesor en el Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo. Este artculo ha sido publicado originalmente en el Especial de Verano frica Subsahariana, Julio de 2008.



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