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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2020

Faquires e impacientes

Llus Rabell
Blog Personal


Por fin. La investidura de Pedro Snchez se ha hecho realidad por una ajustada mayora en medio del gritero ensordecedor de la derecha espaola que, unido a la voluble abstencin de ERC, hace presagiar una tensa legislatura. Espaa rebosa de felones y traidores. La conformacin de un gobierno de izquierdas es, sin duda alguna, una esperanzadora noticia para la mayora social. Pero constituye un enorme desafo para la izquierda alternativa. Por vez primera desde la Segunda Repblica, partidos que se sitan a la izquierda de la socialdemocracia singularmente, comunistas- accedern a la gobernacin del Estado. Ello resulta, sin duda, de la fragmentacin del panorama poltico en la ltima dcada y de la necesidad de componer mayoras plurales para hacerse con el poder. A su vez, la llegada al gobierno de una fuerza como Unidas Podemos tiene un innegable impacto en la cultura poltica imperante, uno de cuyos tabes era la incompatibilidad de dicha izquierda con las ms altas responsabilidades del pas.

No obstante, ese dato, enormemente positivo, tiene su reverso. La premura por dar a conocer cargos ministeriales antes de que el Presidente del gobierno hubiese anunciado su composicin ha dado pie a un momento de tirantez en la coalicin. Pero, ms all de la bisoez, hay algunas cuestiones de fondo que la izquierda alternativa debera procesar. Desde las elecciones de la ltima primavera, UP rechaz la frmula de un entendimiento a la portuguesa con el PSOE, reclamando con insistencia su presencia en un gobierno de progreso. Bien. A eso se ha llegado. Ahora, hay que ser plenamente conscientes de lo que la izquierda se lleva entre manos. Algo parece asumido: aunque UP trate de imprimir su impronta transformadora en las reas de gestin a su cargo, ste va a ser un gobierno de corte esencialmente socialdemcrata. Su objetivo ser atenuar las desigualdades sociales, recuperar derechos laborales y libertades, mejorar la distribucin de los esfuerzos tributarios, iniciar la transicin ecolgica y reconducir la crisis territorial a los cauces del dilogo poltico. Y todo ello en el marco de la disciplina fiscal europea y del incierto horizonte de la economa mundial. Es eso poco o mucho? Desde luego, andamos lejos de un asalto a los cielos. Pero eso es lo posible aunque en absoluto vaya a resultar fcil en la actual situacin. Y, por lo tanto, es lo que hay que lograr. La gente trabajadora, las clases populares, la juventud necesitan un respiro, una mejora perceptible en sus condiciones de vida y sus perspectivas, para poder encarar otras metas.

La cohesin social dice la Comisin Ejecutiva Confederal de CCOO en su declaracin Distribuir la riqueza. Disputar las ideas es la argamasa de la sociedad, y seguramente su deterioro explica buena parte de los problemas de fragmentacin poltica y social, que pueden alimentar algunos de los conflictos que a veces adquieren la forma de conflictos territoriales. Nadie puede tener mayor empeo que la izquierda alternativa en la realizacin de los objetivos gubernamentales. Los obstculos, numerosos, sern de distinta naturaleza: irn desde las resistencias patronales y corporativas hasta la guerrilla meditica y judicial que anuncia una oposicin de derechas radicalizada, pasando por las propias condiciones objetivas. El economista Nacho lvarez, que trabajar cerca de Pablo Iglesias como secretario de Estado, gusta decir que los mrgenes tributarios se construyen desde la poltica. Y es cierto. Sin embargo, la ampliacin de los mismos contemplada en el pacto de coalicin resulta limitada en algunos casos, se antoja ms pedaggica, por cuanto a una distribucin equitativa del esfuerzo fiscal se refiere, que resueltamente recaudatoria. Por otra parte, la reorientacin de los paradigmas fiscales de la UE, incidiendo en el control del dficit de las economas nacionales por encima de su deuda, puede ayudar, alejndonos de un rigor que oper de manera pro-cclica durante la anterior recesin. Pero las incertidumbres que pesan sobre la economa mundial siguen siendo muy grandes, al albur del impacto que puedan tener sobre ella, turbulencias financieras, tensiones comerciales o amenazas blicas, como las que sobrevuelan Oriente Medio.

La senda por la que transitarn las polticas sociales del gobierno ser estrecha. Urge, sin embargo, que sus efectos benficos se hagan sentir. Las heridas de la crisis de 2008 en materia de salarios, precariedad, bolsas de pobreza, degradacin de servicios pblicos, acceso a la vivienda son profundas y sangrantes. El xito del gobierno de izquierdas radicar en reducir el desfase entre su accin reparadora y ese sufrimiento social. Si la brecha no se cierra significativamente, ser explotada por la derecha y, muy especialmente, por la agitacin populista de la extrema derecha. Con todo ello, la crisis territorial podra conocer tambin un nuevo perodo de inflamacin. En la gestin de ese desafo se la jugar el gobierno de Pedro Snchez. Pero, ms que nadie, se la jugar la izquierda alternativa. A ella corresponder hacer gala de lealtad gubernamental y, al mismo tiempo, establecer una conexin viva y fluida con la realidad social. Algunas contradicciones pueden ser difciles de sobrellevar. Basta con imaginar lo que supondra, en caso de un enfrentamiento abierto de Estados Unidos con Irn, el requerimiento de las bases americanas en Espaa para desplazar tropas o realizar bombardeos. Dilemas que las izquierdas, con otra frmula de cooperacin, hubiesen podido escenificar y dirimir en el Parlamento debern zanjarse en un consejo de ministros. Pero estamos en el baile y hay que bailar.

No hay recetas que vayan a ahorrarnos quebraderos de cabeza. Pero, con sus dirigentes en el ejecutivo, se torna ms acuciante que nunca la necesidad de que la izquierda alternativa encare el mayor de sus dficit: el de convertirse en una autntica fuerza poltica democrtica y arraigada. Hay que superar definitivamente la etapa de los liderazgos personales y los plebiscitos internos. Es necesario una marco amplio, efectivo, de evaluacin de la situacin y de elaboracin colectiva de la poltica. Una organizacin de hombres y mujeres presentes y activos en sindicatos, asociaciones y movimientos sociales, en mbitos profesionales y culturales es decir, en smosis con la sociedad que pretenden representar. Un colectivo capaz de hacer pedagoga; pero tambin de captar el palpito y las inquietudes de esos sectores, de trasladarlos a quien corresponda e incluso de dar un formato apropiado a los conflictos que surjan. Seremos capaces de resolver esa complicada ecuacin en el tiempo que los acontecimientos nos concedan?

Es imposible responder a esa pregunta. Podemos sealar, eso s, algn escollo a evitar. En tiempos de la antigua URSS, circulaban en Europa del Este no pocos chistes que ponan en solfa la ciega disciplina hacia el Kremlin que se atribua a los comunistas blgaros. Una de esas historias contaba que era convocada con urgencia en Mosc una conferencia internacional de partidos. Antes de que dieran comienzo las sesiones, un grupo de bromistas se dedica a sembrar de chinchetas los asientos que deben ocupar las delegaciones. Conforme stas van llegando e instalndose, se desata un gritero indescriptible: imprecaciones, airadas protestas, chillidos Slo los blgaros permanecen impasibles. El jefe de la delegacin, con lgrimas resbalando por sus mejillas y la voz entrecortada de dolor, ordena: Que nadie se mueva! Si los camaradas soviticos han colocado aqu estas chinchetas, debe ser por una excelente razn.

He aqu el verdadero desafo que se plantea a la izquierda. Para asegurar el xito del gobierno progresista, deber mostrarse leal y comprometida sin perder su espritu crtico, ni su conexin con la sociedad. Habr que guardarse de los impacientes que quieran correr antes de empezar a andar o echarlo todo por la borda ante la primera contradiccin. Pero tampoco nos ayudarn a encontrar el rumbo los faquires.

Fuente: https://lluisrabell.com/2020/01/09/faquires-e-impacientes/



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