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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

El fetichismo mercantil y las decisiones econmicas en Cuba

Miguel Alejandro Hayes
La Trinchera


El fetichismo mercantil es un fenmeno que afecta tambin a la conciencia terica. Cuando lo hace, domina las elaboraciones y modelaciones de la realidad; proceso en el cual se pierda la dimensin de la totalidad, y se recae en un pensamiento enajenado.

Dicho fetichismo alcanza su mxima expresin ante el dinero, que toma cuerpo terico entre otros tantos- con el monetarismo, un enfoque que se enfrasca en el eje de la relacin dineraria, tomndola como centro de sus explicaciones, y del que derivan puestas en prctica en las que, en el mismo orden en que aparecen los momentos reflexivos, se jerarquizan las lgicas del mundo que habita fuera de las abstracciones: las polticas econmicas emplean como punto de partida el dinero -fenmeno este que revive la vieja confusin de lo lgico y lo histrico. Del mismo modo se perfila la lnea que se sigue para decidir sobre la economa cubana.

Al parecer, el marxismo y la dialctica siguen siendo al igual que en la URSS- palabras bonitas para los discursos polticos y para validar posturas de clase, porque se ignora o desconoce o mezcla de ambas- y no una herramienta para saber que en un sistema como la economa, la inclusin de una prctica que se acople al ciclo econmico termina en un crculo vicioso donde la causa se vuelve efecto de s misma. Y la poltica econmica aplicada por el gobierno va, no a cualquier variable, sino a la mercanca especial: dinero.

Si se tiene en cuenta que el dinero es el mediador del cambio, por tanto, medida de la economa, puede vrsele adems como un reflejo, una imagen, una apariencia que construyen las relaciones econmicas de s mismas. Y si es un reflejo, hay que percatarse de que el dinero entonces no es la esencia del movimiento productivo, y trastocarlos no es equivocacin menor.

Por suerte, hay apariencias que contienen una dosis de esencialidad. Por eso el sector financiero puede permitirse construir un reflejo exagerado del resultado productivo a travs de una burbuja, lo cual solo es posible en la medida que hay una estructura productiva real sobre la que se puede especular as. En otras palabras, la existencia de una economa fuerte posibilita crear esa apariencia especulativa. Para esos casos que se cuenta con un respaldo real-, no importa que se emplee una teora contaminada con fetichismo, sino hallar los recorridos ptimos del dinero, en clave de crematstica.

Ahora, intntese llevar al mercado burstil la produccin de pur de tomate nacionalNo, nosotros no tenemos esa estructura productiva de respaldo que de credibilidad. Nuestro problema no es cmo optimizar el recorrido del reflejo, sino el construir una base slida para este.

El cunto permite estirar hacia lo positivo la imagen de una economa, es seal de la realidad de esta. De ah que el tener que recurrir al USD dice el secreto a viva voz del estado de la economa que es representada por el peso cubano; solo es seal de la salud productiva cubana.

Tambin el dlar nunca se fue. Ni siquiera estuvo ms lejos. Estaba ah, tapadito. Su sustitucin por el CUC medida que termin por ser parte importante del sostn de la rentabilidad del sector estatal, a base de tasa de cambio-, no era otra cosa que quitar una moneda para poner -algo as como- su espejo monetario. Por tanto, cambiar por CUC era como cambiar por un dlar ficticio. Al menos, eso queda a la vista si quitamos el fetichismo mercantil de la reflexin alrededor del dinero.

Hoy, la presencia de la moneda norteamericana en determinadas transacciones viene a intentar aliviar la insuficiente posesin de divisas para que el gobierno opere internacionalmente; termina por ser un parche al hueco que no representa un cambio sistmico ni estructural a la tendencia de la economa domstica. Qu tenemos? El pas lanza una poltica en la que vende bienes para obtener divisas, y comprar ms -los mismos?-bienes. Y es que no se puede engaar nadie, las nuevas medidas no sern para lograr cifras superiores a los 15 mil millones y dar una inyeccin de inversin a la ya existente; son solo para sobrevivir. No habr encadenamientos, ni efectos multiplicadores en/a sectores estratgicos.

Sin embargo, seamos optimistas y supongamos por un momento que la poltica d resultado, y que se logra abastecer al gobierno del USD suficiente para lo que lo requiera. La parte referida a lo econmico-y obviando el pago de deudas-, se utilizar para importar y equilibrar la escasez de productos que la factura nacional no suple cervezas, pur de tomate, refrescos, perritos, etc-, y otros que ni hacemos para luego volverlos a vender en divisa -y en sus reflejos. Un nuevo crculo vicioso ser.

En medio de un momento donde el devenir histrico, la hostilidad de la actual administracin norteamericana y el desgaste ideo-poltico que vive el modelo de socialismo estatista, la propuesta de la direccin del pas, lejos de acompaar a su llamado de pensar como pas salindose de esquemas enajenados, se acuartela en estos con una propuesta/parche.

La crisis de la economa cubana, exige visiones que agrupen su totalidad y estructura, para que se piensen soluciones y generar puestas en prctica del mismo alcance. El problema no es cmo encontrar mecanismos para desde oficinas de banco obtener divisas, sino cmo mover la estructura econmica de modo tal que el reflejo que genere, sea fuerte; y si es necesario, obtener divisas.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/economia-en-cuba/fetichismo-mercantil-economia-cubana/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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