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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

La reunin con Fidel y la Brigada Antonio Maceo el 1 de Enero de 1993

Andrs Gmez
Rebelin


[] Los cubanos que hoy en el Norte luchamos por defender al pueblo cubano nos debemos a la tradicin y a los ideales martianos establecidos por el Apstol y concretizados con la fundacin en la emigracin del Partido Revolucionario Cubano.

De la Declaracin de la Brigada Antonio Maceo a propsito de su 15 Aniversario

 

Del artculo titulado En Cuba y con Fidel:

La Brigada Antonio Maceo, compuesta por jvenes cubanos que vivimos en Estados Unidos, conmemora este ao quince aos de fundada. La lealtad a los principios, la entereza y la constancia con que ha afrontado la labor poltica, la probidad en el manejo de cuestiones financieras, la honestidad tanto en el planteamiento de los problemas que confronta la emigracin cubana en su relacin con la Patria y en aquellos otros producto de su vivencia en esta sociedad, as como las propuestas que ofrece para la gradual y eventual solucin de los mismos y, por ltimo, la valenta que ha demostrado su membresa en el cumplimiento del deber le ha ganado a la Brigada respeto tanto en la emigracin como en Cuba.

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La Reunin con Fidel

Indudablemente el momento culminante de este viaje a la Patria fue una memorable reunin con Fidel que sostuvimos la noche del 1ro de Enero de 1993. En un saln de reuniones del Palacio de la Revolucin presidido por el impresionante leo de Armando Menocal representando la muerte en combate del glorioso Mayor General Antonio Maceo cuyo nombre lleva con honor esta Brigada- conversamos por cuatro horas un grupo de compaeros miembros de la Brigada con el mximo dirigente nacional.

Conscientes estbamos del alto honor que se nos haca de tener la oportunidad de reunirnos con el presidente cubano precisamente un Primero de Enero, marcando ese da treinta y cuatro aos del triunfo revolucionario. Sabamos tambin que aquel era la primera vez que Fidel oficialmente se reuna con cubanos y cubanas que haban decidido emigrar por el Mariel (1980) y en aos posteriores.

Esta ni era concebida como una reunin protocolar ni result ser tal, sino fue una notable conversacin durante la cual tratamos franca y afectuosamente temas de mucho inters para los cubanos todos.

No es fcil tener la responsabilidad de participar en una conversacin con Fidel Castro. No es que nada dicho o hecho por l de alguna manera contribuyera a la tensin nerviosa que en un principio todos nosotros sentimos, sentados en una misma mesa con Fidel al frente; al contrario Fidel es un caballero y la gentileza envuelve su proceder, sino que esta tensin ocurre sencillamente por quin l es y por lo que l representa.

Primeramente se interes por Miami, que es la ciudad donde vivimos todos menos uno de los que con l estbamos reunidos. Entre muchas cosas se interes conocer sobre su trazado urbano, su extensin territorial, su composicin poblacional y sobre los problemas sociales que confronta. Continuamos conversando sobre diversos temas de inters general, seguido, por parte de l, de un sinfn de preguntas, desde la ms ingenua hasta la ms especfica que una inteligencia detallista pudiera interesarle.

Creo que esta primera parte de la conversacin tena como propsito permitirnos entrar en calor y coger confianza para entonces tratar a gusto, como ocurri, los temas relacionados a la emigracin que eran los que primordialmente nos interesaba tratar a fondo con l esa noche.

Le expusimos nuestro entendimiento del proceso migratorio cubano y la necesidad de avanzar de manera precavida pero firme en el establecimiento de los vnculos que deben existir entre Cuba y los cubanos emigrados en los Estados Unidos. Sobre esto tratamos consideraciones polticas, econmicas, sociales, culturales y aquellas de ndole familiar. Le expusimos a Fidel que son los cubanos emigrados en el ao 1980 y despus los que actualmente en los Estados Unidos componen la mayora de los que activamente luchan contra el Bloqueo y de todas las medidas de agresin mantenidas por los gobiernos estadounidenses en contra del pueblo cubano.

Entramos en una explicacin del lento y accidentado desarrollo poltico en nuestras comunidades emigradas, as como tambin sobre las medidas arbitrarias que los sectores intransigentes de la derecha en Estados Unidos utilizan para ejercer el control poltico y econmico en nuestras comunidades.

Conversamos largamente sobre el terrorismo en nuestras comunidades, el racismo y las otras injusticias que sufren muchos en stas y que son manifestaciones tanto de la sociedad mayor que lo permite como de los sectores intransigentes en nuestras comunidades que las alientan.

Le sealamos que se necesitaba llevar estas cuestiones al pleno conocimiento de la membresa del Partido (PCC), as como al resto de la poblacin para que existiera la posibilidad de un mejor entendimiento sobre estas importantes cuestiones. Fuimos claros en decirle que hasta ese momento la informacin y el anlisis brindado por la prensa nacional sobre estos asuntos era muy limitado y deficiente y que se necesitaba un cambio sustancial en cuanto a esto.

Durante el largo tiempo que tom nuestras explicaciones Fidel mantuvo una cuidadosa atencin. Al final nos dijo que comprenda nuestro entendimiento sobre la emigracin y que estaba de acuerdo con lo por nosotros expuesto.

Conversamos tambin sobre nuestra Brigada y el trabajo realizado durante todos estos aos, y como ahora la Brigada juega un papel director y unitario en muchos de estos asuntos.

Le explicamos sobre los muy positivos resultados del trabajo en conjunto con la Alianza de Trabajadores de la Comunidad Cubana (ATC) en Miami y en Chicago, y con la Casa de las Amricas en Nueva York.

Hablamos as sobre otros temas como el movimiento de solidaridad a favor de Cuba en Estados Unidos, la vida en ese pas y las actuales dificultades de la sociedad estadounidense, as como el nuevo gobierno en Washington.

El tiempo pas volando, ya eran las dos y media de la madrugada cuando nos dimos cuenta de la hora. Todos nos sentamos muy satisfechos. La reunin que terminaba culminaba un largo y difcil camino comenzado muchos aos atrs, y sentaba un claro entendimiento para el futuro.

Ms no podamos pedir. Aunque s quedaba pendiente ms adelante una entrevista con Fidel para Areto.

Publicado originalmente en la Revista Areto, Mayo de 1993, Nmero 13, Volumen 4, Segunda poca.  

Andrs Gmez, director de Aretodigital

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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