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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Colombia es un volcn social en ebullicin

Oto Higuita
Rebelin


El paro nacional del jueves 21 de noviembre en Colombia, fue el estallido de un volcn social del cual no se sabe a ciencia cierta cunto magma contienen sus profundidades. La rebelda social que empez como un paro sigue un patrn semejante al de los estallidos populares que recorren el continente.

Sin duda, el de Colombia tiene ms similitudes con lo que est ocurriendo en Chile, donde las protestas de millones de ciudadanos completan ms de 40 das y no muestra agotamiento para seguir movilizndose, demostrando un alto grado de conciencia, unidad y resistencia, los principales componentes de una lucha popular que aspira a conquistar sus demandas.

Dos caractersticas distinguen el estallido social en Chile y Colombia (Ecuador en parte con el paquetazo neoliberal de Lenin Moreno). Uno es el tipo de rgimen (dictadura disfrazada de democracia) y otro el modelo econmico (neoliberalismo).

En Chile hay un agotamiento de ambos, del tipo de rgimen y del modelo neoliberal. El rgimen conserv los rasgos principales de la dictadura que impuso Pinochet tras el derrocamiento violento de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Dictadura sustentada en una constitucin a la cual se le han hecho modificaciones cosmticas. Al mismo tiempo, el rgimen de facto sirvi de soporte a la imposicin del modelo neoliberal durante 46 aos, el cual cre el llamado oasis en que viva una minora opresora capitalista; mientras que a la mayora de chilenos les toc soportar la opresin, la exclusin y la miseria econmica.

Colombia combina un rgimen de 200 aos de oligarquas (ciclo largo) desde la Independencia, con un ciclo corto de 70 aos que va desde el asesinato de Jorge Elicer Gaitn hasta hoy. Rgimen poltico donde una misma clase, la oligarqua liberal-conservadora, ha gobernado sin interrupcin (excepcin Rojas Pinilla). A este tipo de rgimen oligrquico le ha servido de soporte el modelo econmico neoliberal que en los ltimos 30 aos impusieron y elevaron a rango constitucional (Bienvenidos al Futuro de Csar Gaviria y Seguridad democrtica con TLCs durante era de lvaro Uribe).

Tras dcadas de incumplir los acuerdos para alcanzar una paz definitiva, de desatar espantosas polticas de exterminio de la oposicin, de negarse a una real apertura democrtica y a una distribucin equitativa de la riqueza y de la tierra, de continuar con polticas extractivistas, de saquear los recursos del Estado con la corrupcin galopante que institucionalizaron, a quienes han gobernado en Colombia les lleg el turno en la ola de estallidos sociales que recorren el continente.

En Colombia se moviliza y lucha en las calles un gigantesco movimiento social diverso, plural, transgeneracional, pluriclasista, altamente politizado que ha levantado banderas de lucha y reivindicaciones que reflejan las que vienen exigiendo diversos sectores sociales en anteriores procesos y luchas populares.

Ese movimiento social acaba de nacer y ya algunos esquiroles lo quieren suplantar o enterrar, olvidando que ste movimiento inusual en la historia de los ltimos 70 aos es el resultado de un estado de malestar acumulado durante varias generaciones; no es un movimiento orgnico ni tiene una direccin nica, a la manera de los partidos polticos y por tanto no obedece a partido alguno, como tampoco a ningn lder poltico nacional por ms reconocido que este sea, como en el caso de Gustavo Petro que al menos ha tenido la decencia de reconocer que no es el vocero o convocante nico del paro nacional, como mentirosamente viene diciendo la derecha y algunos lderes del llamado centro ms en plan de ganar protagonismo o disputrselo a l, que otra cosa.

Las reivindicaciones de ste sorprendente e inusual estallido popular, recogidas en un pliego de peticiones (plan para un nuevo gobierno) van desde las histricas demandas sindicales y obreras de mejores condiciones laborales y salariales; pasando por la disminucin del IVA a los ms pobres; la implementacin de una reforma tributaria no regresiva pero con mayores impuestos a los ms ricos; el cumplimiento de los acuerdos de paz; detener la eliminacin sistemtica de los lderes sociales; tomar medidas anticorrupcin; el desmonte del ESMAD junto a una reestructuracin de las FFAA convertidas en maquinarias de muerte; mayor presupuesto para educacin pblica y salud en tanto derechos y no negocios; normas que combatan la discriminacin y la violencia contra la mujer; sistema de pensiones integral que cobije a millones de adultos de bajos recursos; proteccin de especies y el medio ambiente; medidas contra el cambio climtico, prohibicin del fracking y regulacin del extractivismo de recursos naturales.

El logro de estas exigencias depender, como se sabe, de la capacidad de resistencia, unidad y pluralidad del movimiento, que por lo pronto no muestra signos de desgaste, sino de aguante. De hecho, una serie de lderes y lideresas sociales y polticos (Gustavo Petro, Francia Mrquez, Mara Mercedes Maldonado y algunos sindicatos nacionales) con reconocimiento nacional se han negado a hacer parte de la mesa de concertacin a la que ha llamado el gobierno del inexperto presidente Ivn Duque, quien carece de las virtudes de estadista que exige el momento por el que pasa la nacin.

Lo habamos planteado en un artculo escrito a los 100 das de posesionarse, Ivn Duque y el gobierno jams soado, donde afirmamos que su gobierno era el sueo del movimiento alternativo y la izquierda. Le favorece a la larga porque de no cambiar su rumbo, algo poco probable por el gabinete que nombr y el paquete de medidas que anunci; el deterioro y desprestigio sern ms acelerados y el costo de haber llevado a la presidencia un inexperto y prcticamente desconocido, como un as sacado debajo de la manga por lvaro Uribe, le va a costar muy caro a Colombia.

El gobierno colombiano se derrumba, una gigantesca grieta se ha abierto y deja ver los desgastados cimientos sobre los que descansaba, eran ciertas la larga crisis y su total descomposicin. Algunos oportunistas corren a salvarlo haciendo el papel de apagafuegos, olvidando que la oligarqua de larga data es la que se hunde con su maltrecha obra. Mientras, en las calles millones de ninguneados la empujan, saben que no tienen mucho que perder sino un nuevo pas que ganar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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