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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2019

Catalunya en vsperas de la sentencia

Antonio Santamara
TopoExpress


En plena campaa electoral y a la espera de la inminente sentencia del Tribunal Supremo, se acumulan inquietantes sntomas que parecen preludiar un estallido de las tensiones acumuladas tras el fracaso de la va unilateral a la independencia.

Existe la percepcin ms o menos generalizada de que la inminente sentencia del Tribunal Supremo a los lderes independentistas cerrar la fase unilateral del movimiento secesionista que arranc con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut dAutonomia (2011). De hecho, tras la fallida proclamacin de independencia, la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin y la detencin y huida al extranjero de los lderes independentistas, la poltica y la sociedad catalana se ha instalado en un tenso comps de espera mientras se aguarda el fallo judicial.

Este periodo, bajo la presidencia vicaria de Quim Torra, se ha caracterizado por la creciente divisin del movimiento independentista entre un vector posibilista, liderado por ERC, y otro fundamentalista, encabezado por Torra y el expresident Carles Puigdemont. No obstante, la descarnada pugna por la hegemona poltica en el interior del movimiento secesionista se ve atemperada por la pulsin hacia la unidad en respuesta a la sentencia y por la presin de los guardianes de la ortodoxia prestos a tildar de traidores a aquellos que muestren la menor desviacin del programa mximo secesionista.

Todo ello impide que el movimiento independentista haya realizado una autocrtica explcita de los numerosos errores cometidos en la etapa unilateral e incluso reconocer que sta ha fracasado, como se expresa en la absurda consigna ho tornarem a fer. Esto ha conducido a un vaco estratgico a la hora de disear una estrategia alternativa a la va unilateral; aunque, sin plantearlo abiertamente, desde ERC se propugna que ahora se trata de acumular fuerzas para ampliar la base social del movimiento que obligue tanto al Estado espaol como a las instancias europeas a negociar un referndum de autodeterminacin.

La combinacin entre la campaa electoral y las reacciones a la inminente sentencia no favorecen precisamente un clima poltico y social tendente a rebajar las tensiones entre los ejecutivos espaol y cataln ni en el interior de la sociedad catalana, profundamente fragmentada. Las detenciones de los CDR, que presuntamente estaban preparando atentados con explosivos entre el segundo aniversario del 1 de octubre y la fecha de la sentencia, han introducido un nuevo elemento en este crispado panorama. El movimiento secesionista en su conjunto ha cometido un gravsimo error al atribuir a un montaje el operativo judicial y policial, vinculando su suerte a un grupsculo surgido de los CDR, cuando no puede descartarse que efectivamente estuviesen preparando acciones violentas. La frustracin generada por el fracaso de la va unilateral, la ausencia de una hoja de ruta alternativa para alcanzar la independencia y la sensacin de engao en los sectores ms radicales del movimiento respecto a unos lderes que no se atrevieron a ir hasta el final, son el caldo de cultivo idneo para el surgimiento de grupos de esta naturaleza.

El movimiento independentista ha construido un relato de una elevada coherencia ideolgica, pero que a menudo choca con la realidad. As se afirma que el Estado espaol no es democrtico y no existe separacin de poderes, a despecho que la justicia espaola ha llevado a prisin desde al cuado del Rey hasta importantes dirigentes corruptos del PP. Tambin se arguye que el movimiento est sufriendo una represin generalizada cuando la Generalitat est gobernada por independentistas o los numerosos medios de comunicacin de esta ideologa difunden sin problemas sus ideas, algo impensable en una dictadura. La eventualidad que del movimiento independentista surja un grupo que presuntamente preparase acciones violentas cuestiona el carcter cvico y pacfico del movimiento. Por tanto, como indic Hannah Arendt en su anlisis sobre el nacionalismo tribal, cuando en estos movimientos se produce una contradiccin entre la ideologa y la realidad siempre se impone la primera. As que, por el imperativo de la coherencia ideolgica, se niega la posibilidad de la existencia de un grupsculo que preparase atentados con explosivos; incluso, aunque se vayan acumulando indicios en sentido contrario.

Segundo aniversario del 1 de octubre

La defensa acrtica de los CDR detenidos y en prisin provisional ha reforzado la tendencia del PSOE a endurecer su posicin respecto al independentismo. Una deriva que se ya apreciaba con anterioridad, pero que ahora ha adoptado carta de naturaleza. En plena campaa electoral, Pedro Snchez es consciente de que la derecha espaolista utilizar la crisis catalana como uno de sus principales arietes electorales. La derecha espaolista, sin respetar la presuncin de inocencia y aprovechando el grave error del movimiento independentista de no desmarcarse de los CDR detenidos, se ha apresurado a vincular terrorismo e independentismo. Esto ha conducido a que Snchez se haya mostrado decidido a volver a aplicar el artculo 155 e, incluso, la Ley de Seguridad Nacional para evitar que la derecha capitalice el voto espaolista.

Por otra parte, Ciudadanos, primera fuerza poltica en el Parlament de Catalunya y en horas bajas en los sondeos electorales, ha planteado una mocin de censura propagandstica con el objetivo de contener su declive electoral y que contribuir a crispar an ms a la sociedad catalana. Esto ya pudo comprobarse en la bronca del ltimo pleno de la cmara catalana, donde por cierto volvi a mostrarse el seguidismo de los Comunes respecto al independentismo al votar la mocin que reclamaba la puesta en libertad de los CDR en prisin provisional y avalando la tesis del montaje policial.

En este contexto enrarecido se celebr el segundo aniversario del 1 de octubre. A diferencia del ao pasado, con numerosos cortes de carreteras y vas frreas del AVE en Barcelona y Girona, ahora se realizaron movilizaciones con una serie de performances simblicas, tan queridas al movimiento independentista, y pacficas, excepto por la agresin a una periodista de TV5. Como ya se apreci en la pasada Diada, ha descendido su capacidad de movilizacin, acaso por el hartazgo de tantas convocatorias, la falta de perspectivas estratgicas y la divisin de las formaciones separatistas. Ahora bien, no podemos descartar que los dirigentes independentistas estn reservando fuerzas para convocar grandes movilizaciones en respuesta a la sentencia, que desde hace meses estn calentando los medios pblicos de comunicacin de la Generalitat y privados afines generosamente subvencionados.

En los parlamentos de estos dirigentes con motivo del segundo aniversario del 1 de octubre se observaron ciertos matices discursivos. As no se mencion el supuesto mandato popular para implementar la Repblica catalana, sino que se aludi al espritu del 1 de octubre, como momento fundacional de la imaginaria Repblica y a la necesidad de realizar otro referndum de autodeterminacin reconocido internacionalmente. Ciertamente, resultaba muy difcil mantener el mantra del mandato popular cuando los mismos observadores internacionales, convocados y pagados por la Generalitat, afirmaron que la consulta no haba reunido las mnimas garantas democrticas para validarla y, lo que es ms grave, solo particip el 43% del censo electoral.

Los lderes del movimiento secesionista quisieron dar una imagen impostada de unidad, orillando sus profundas diferencias, y con la consigna de una desobediencia civil masiva como respuesta mgica a la sentencia. Sin embargo, ms all de reacciones inmediatas que sin duda pueden ser masivas, difcilmente se prolongarn indefinidamente en el tiempo. Todo ello con la espada de Damocles de contundentes medidas represivas del gobierno espaol, si estas reacciones comportasen serios problemas de orden pblico, otorgando al PSOE el pretexto para trasladar una imagen de firmeza frente al desafo soberanista.

Jornadas convulsas

La confluencia de este conjunto de factores configura una especie de tormenta perfecta en que concurren todos los elementos para generar una situacin explosiva en Catalunya en las jornadas posteriores a la sentencia del Supremo. En sentido contrario, tambin se predijo que la aplicacin del 155 provocara un incendio en el pas sin que se cumplieran estos pronsticos catastrofistas. Por tanto, resulta extraordinariamente difcil realizar previsiones mnimamente solventes al respecto cuando se aprecian elementos para avalar ambas posibilidades.

En cualquier caso asistiremos, en este mes de octubre y hasta la celebracin de los comicios repetidos del 10 de noviembre, a jornadas convulsas en las que ciertamente planear el peligro de un estallido social y poltico en Catalunya.

No se atisba en el horizonte inmediato ningn factor que invite al optimismo, en el sentido de aminorar las tensiones polticas y sociales acumuladas en la sociedad catalana con todos los puentes de dilogo rotos y sin propuestas de transaccin ni por parte del ejecutivo espaol, ni del cataln. Y donde, entre las clases medias catalanohablantes, formateadas ideolgicamente durante el pujolismo y base social del movimiento secesionista, ha cristalizado una suerte de comunin identitaria en torno a la reivindicacin maximalista de la independencia que se prolongar por un largo periodo.

Acaso, sea un trnsito necesario e imprescindible que se produzcan estas convulsiones para que a ambos lados del Ebro se imponga un mnimo de racionalidad y se abra un proceso de dilogo para hallar alguna solucin poltica al largo conflicto. Aunque, de la experiencia de estos aos de proceso soberanista, se desprende que siempre se ha acabado imponiendo el peor de los escenarios posibles.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/catalunya-en-visperas-de-la-sentencia/



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