Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2019

No nos quedamos esperando a que nos sigan asesinando

Jess Santrich
Rebelin


A quienes creyeron y siguen creyendo en mi inocencia, sobre todo a aquellas personas que me brindaron su confianza, respaldo y desprendida solidaridad, va mi saludo de eterna gratitud, con la reiteracin de mi compromiso en seguir luchando por la paz con justicia social hasta el ltimo aliento de mi vida, con el juramento de no inclinar la cabeza frente a las mentiras, los engaos, la perfidia y el guerrerismo de una clase dominante que sigue sometiendo al pueblo llano a la miseria, la desigualdad y la exclusin poltica que derivan de su espritu mezquino y de su arrodillamiento a los intereses de la embajada gringa como a los de las transnacionales.

No hay quien con sentido de sensatez pueda ocultar o negar que personalmente puse todo el empeo posible en la construccin e impulso a la implementacin de los Acuerdos de La Habana exceptuando ese extrao arreglo sobre entrega de armas que, ciertamente, jams compart ni comparto; pero que ese tratado de paz fue evidentemente traicionado, con incumplimientos teidos de sangre inocente de gente que crey en la reconciliacin, tanto de excombatientes como dirigentes y personas del comn, que hoy yacen bajo tierra. Y muchos otros compatriotas que siguen creyendo y luchando por un pas digno sin ms guerra, sufren la persecucin judicial, los entrampamientos y las inconsecuencias de la intransigencia de una casta de gobernantes y poderosos avaros, rencorosos y vengativos que jams estuvieron dispuestos a la concordia; que lo nico que queran realmente era el desarme de la insurgencia, para proceder no solamente con el aniquilamiento poltico, moral y fsico de su rebelda, sino con la destruccin de todo aquel o aquella que consideren un peligro para sus privilegios.

Nunca quisieron realmente la paz, ni el Nobel de la Paz Juan Manuel Santos, que orden fusilar a Alfonso Cano en total indefensin luego de ser capturado en combate. Ni mucho menos el paramilitar en cuerpo y alma, lvaro Uribe Vlez, ese s, mafioso del narcotrfico que ayud a Pablo Escobar a exportar cocana a EEUU al autorizarle el funcionamiento de pistas areas siendo Director de Aerocivil; ese s, responsable de la Masacre del Aro entre otras atrocidades; ese s, el arquitecto de la muerte accidental de su cuado Pedro Juan Moreno. O su pupilo Ivn Duque, pelele de bolsillo, que entre ms inepto ms peligroso por lo chapucero y manipulable (a propsito, qu compromisos hiciste con el ee Hernndez y con Odebrecht, chanchito mandarn?). Bandidos todos, ellos y sus compinches, que arropados con un falso moralismo fraguaron la traicin; bandidos todos, ellos y sus secuaces, que gritan cojan al ladrn! al tiempo que han estado ligados a las mafias de la corrupcin de todo tipo en nuestro pas, y mientras con el abuso del poder con el que cuentan dentro de la venal institucionalidad que los protege, o del que los ha investido su amo imperial, van agraviando, calumniando y destruyendo a trocha y mocha a sus contradictores, cuando no es que los borran del mapa valindose de su peligroso sicariato meditico o de sus esbirros de gatillo ligero, que tambin los tienen por montones.

Fcil es seguramente para ellos acusarnos a nosotros de ser los que incumplimos el acuerdo y la palabra empeada, porque no nos quedamos esperando a que nos sigan asesinando, a que nos sigan manoseando el decoro con sus limosnas, a que se sigan burlando de la buena fe con que dimos el paso a la legalidad, o a punta de mentiras nos encarcelen, nos extraditen, o nos mantengan a la defensiva, humillados y estigmatizados. No, al carajo con su farsa! Pues para mi caso cierto es que volv al monte para no dejarme extraditar, tal como lo dice el tal Juampa. Supe que mi captura estaba dispuesta para la fecha de mi comparecencia ante la Corte Suprema, el 9 de julio; porque es que eso es parte de la traicin toda que nos empuja al rearme luego de observar que tambin este personaje oscuro que nada de fondo y efectivo hizo para defender el Acuerdo de Paz, desconoce la presuncin de inocencia, el debido proceso, el principio de legalidad o cualquier fundamento del derecho que tanto invocan, comenzando por que lo primero que pisotean con su sometimiento al Departamento de Justicia yanqui es el respeto a la soberana.

Ya lo he dicho y lo repito en versin ampliada: hay ms posibilidad que haya pasado ms cocana por las narices del granuja exfiscal Martnez Neira y la del seor Juampa Santos que por mis manos. Y estos hipcritas lo saben perfectamente.

No es nada fcil construir la reconciliacin basada en la justicia social, con sujetos de esta calaa a los que nada se les da escamotear los compromisos de Estado, porque este es para ellos un aparato que precisamente han moldeado como instrumento de guerra para afianzar sus prerrogativas de clase y las de sus amos. No obstante, hay que seguir luchando sin ms ingenuidades, por una paz cierta, total y con garantas que impidan que se salgan con la suya estos seores que nos imponen la confrontacin porque no son sus hijos los que mueren en ella.

Libres de cualquier tipo de intransigencia, nuestra disposicin al entendimiento es absoluta, y por ello agradecemos a quienes, como el senador Gustavo Petro, Ayda Abella, Ivn Cepeda y muchos otros, se han manifestado llamndonos a persistir en el dilogo y en la bsqueda de una solucin incruenta a los retos de la perfidia institucional. Y lo hacemos, partiendo como lo han dicho incluso algunos de nuestros contradictores, de la idea de que la paz se construye fundamentalmente por las comunidades. Nosotros no somos los dueos de ese propsito mayor, ni pretendemos serlo; pero s somos parte del conjunto social y tenemos tambin el deber de ayudar a alcanzarlo. En consecuencia, sin nimo de creer tener la verdad y la razn, la invitacin es a que reposadamente se analicen nuestros recientes manifiestos y planteamientos, sin trivializar ni demonizar, sin ridiculizar ni descalificar como lo hacen algunos lambones pagos y oficiosos del establecimiento, muchos de los cuales posan de independientes y demcratas cuando lo que son es simples mercenarios del micrfono, o de la pluma y el tintero; pues si en realidad se est por encontrar salidas juiciosas a los problemas polticos, econmicos y sociales que indudablemente se estn agravando en el pas, debemos comenzar por generalizar los debates respetuosos, con argumentos, aunque revistan contradiccin y choque de ideas.

La lucha sigue! Juramos vencer y venceremos!

NOTA: Sobre la curul en el Congreso, seoras y seores del rgimen, pues ah les dejo su casa pintada; y sobre los salarios de la Cmara de Representantes que la prensa dice que tengo en ventanilla, estara muy complacido si esos recursos se destinaran a las vctimas del terrorismo de Estado.

Compatriota Jess Santrich

Como dira el general Hermgenes Masa: Y an con vida


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter