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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2019

EE.UU. y el despeadero

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Aguzadas las entendederas con el discurrir de sabios que rechazan los emolumentos otorgados por el establishment a apologistas y turiferarios, compartamos conclusiones como las del conocido pensador Immanuel Wallerstein, para quien el rea ms fluida en el sistema-mundo moderno, en crisis estructural, es la geopoltica. Ningn pas est cercano a dominar este mbito -insiste-. La ltima potencia hegemnica, Estados Unidos, [] tiene poder para destruir, pero no para controlar la situacin. Sigue proclamando reglas [], pero puede ser, y es, ignorado.

En el diario mexicano La Jornada, el augur desgrana un rosario de argumentos que nos convencen de que hoy una larga nmina de naciones se considera lista para desempearse de maneras especficas a pesar de las presiones de otras. Una mirada por todo el globo confirmar puntualmente la incapacidad de Estados Unidos para imponer sus modos. Si alguna vez, en plena competencia de la Guerra Fra, los dos gigantes con vigor blico anlogo -o casi- al detentado por el To Sam se movan con cuidado para evitar la reprimenda de Washington, ahora, virtualmente es lo contrario. Estados Unidos tiene que moverse con cuidado vis--vis Rusia y China para evitar perder la capacidad de obtener su cooperacin en las prioridades geopolticas. Mas tomemos igualmente de ejemplo a socios confiables, como Japn y Corea del Sur:

Observemos la situacin en la pennsula de Corea. Estados Unidos quiere que Corea del Norte renuncie a su armamento nuclear. Este es un objetivo que Estados Unidos ha repetido con regularidad. Fue cierto cuando Bush y Obama fueron presidentes. Ha continuado siendo cierto con Trump. La diferencia es el modo de conseguir este objetivo. Previamente, las acciones estadounidenses utilizaban cierto grado de diplomacia adems de las sanciones. Esto reflejaba el entendimiento de que demasiadas amenazas pblicas de Estados Unidos terminaban siendo contraproducentes. El magnate-mandatario cree lo opuesto.

No obstante, Trump tiene das diferentes. En el da uno amenaza a Norcorea con devastacin. Pero el da dos hace que su objetivo primordial sean Japn y Corea del Sur. Trump dice que le proporcionan insuficiente respaldo financiero para los costos derivados de una continua presencia estadounidense armada ah. As que entre el ir y venir de las dos posturas estadounidenses, ni Japn ni Corea del Sur terminan estando seguros de estar protegidos. Japn y Corea del Sur han lidiado con sus temores e incertidumbres en modos opuestos. El actual rgimen japons busca asegurar las garantas estadounidenses ofreciendo un respaldo pblico total a las (cambiantes) tcticas estadounidenses. Confa, por tanto, en complacer a Estados Unidos lo suficiente como para recibir las garantas que quiere obtener. El actual rgimen sudcoreano utiliza una tctica bastante diferente. Emprende de modo muy abierto relaciones ms cercanas con Norcorea, lo cual en gran medida va contra los deseos de Estados Unidos. Con esto confa complacer al rgimen norcoreano lo suficiente como para que Pyongyang responda accediendo a no escalar el conflicto.

Como reflexiona nuestra fuente, la Casa Blanca no disfruta de una cabal perspectiva de mando. Tanto Japn como Corea del Sur estn buscando obtener calladamente armas nucleares para fortalecer su posicin, dado que no pueden saber qu traer el siguiente da en el frente estadounidense. La volatilidad de la postura estadounidense debilita an ms su podero debido a las reacciones que genera. Y existe una ms compleja coyuntura en el llamado mundo islmico del Magreb a Indonesia, y en particular en Siria. Cada una de las potencias importantes de la regin (o que lidian con la regin) tiene un diferente enemigo primordial (o enemigos). Para Arabia Saudita e Israel, por el momento es Irn. Para Irn es Estados Unidos. Para Egipto es la Hermandad Musulmana. Para Turqua son los kurdos. Para el rgimen iraqu son los sunnes. Para Italia es Al Qaeda, que est haciendo imposible controlar el flujo de migrantes. Y as seguimos. Y para Estados Unidos? Quin sabe. Ese es el miedo protuberante para todo el resto. Al momento Estados Unidos parece tener dos prioridades bastante diferentes. El da uno, es la aquiescencia norcoreana hacia los imperativos estadounidenses. El da dos es finiquitar su involucramiento en la regin del este asitico, o por lo menos reducir sus desembolsos financieros. El resultado es ms y ms oscuro.

Resumiendo: deviene leccin clave la decadencia de EUA, y como no ha ocurrido el advenimiento de otro hegemn, la situacin se pliega en un zigzaguear general y catico, la volatilidad o inestabilidad de la que hablamos. Este, por supuesto, es el mayor peligro. Los accidentes nucleares, o los errores, o la locura, se vuelven de repente lo que priva en la mente de todos, especialmente entre las fuerzas armadas Cmo lidiar con este peligro es el debate geopoltico ms significativo a corto plazo.

Ahondando ms

Analistas hay ms radicales en sus planteamientos. James Petras, verbigracia, se refiere en La Haine a que la supremaca de los EE.UU. fue temporal y efmera -basada en la desaparicin de la URSS y un consiguiente universo unipolar-. Si bien la dinmica se asienta en el impulso hacia la expansin castrense y la ocupacin, respaldadas por la intensificacin del trabajo domstico y el saqueo de la economa interna, el afamado socilogo y contradictor niega rotundamente la nocin de que la explotacin en el extranjero ha transferido los ingresos para comprar a las clases medias y trabajadoras de su seno, en el curso de la consolidacin de la hegemona imperial. O sea que el emporio ya no se calza con un crecimiento robusto allende sus fronteras, sino que se ha convertido en una propuesta costosa y en declive. En consecuencia, ha tenido que recurrir a regresivas polticas impositivas, regulatorias y presupuestarias. Y lo peor para el guila, conforme al comentador, es que no revivir su pltora recurriendo al proteccionismo.

Recordemos que desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta el trmino de la Guerra Fra, EUA se vio impulsado por el caudal y el poder de las multinacionales para granjearse beneficios, sostener un efecto de goteo sobre una fuerza de trabajo parcialmente sindicalizada, y apuntalar monetariamente a sus guardianes del capital global. Progreso que el creador del Banco Mundial y el FMI, postor de la doctrina neoliberal derivada del Consenso de Washington con vistas a inducir la desnacionalizacin y la privatizacin en todo el planeta- consolid an ms con la desaparicin de la URSS, la absorcin de los estados clientes exsoviticos y el saqueo de la economa rusa. Los mandamases de la ciudad del Potomac manifestaron que EE.UU. era la nica potencia dominante, libre para invadir, conquistar y explotar a cualquier rival. En su bsqueda frentica de fomento de su estatus, declar una guerra contra el terrorismo que acentu las dimensiones marciales de la unipolaridad. Y fue redefinido por su facultad para derrocar regmenes independientes, llevar a ejecucin mltiples conflagraciones y financiar conquistas econmicas en el extranjero mientras se mantiene un crecimiento interno raudo.

Empero, en esos multiplicados conflictos se erogaron miles de millones de dlares, que no se recobraron y redujeron la presencia de la nueva Roma, la cual vio constreirse en gran medida la competitividad y crecer exponencialmente su dficit comercial. En respuesta a las demandas militares para el financiamiento estatal, las corporaciones multinacionales buscaron impuestos ms bajos, mano de obra barata y mercados internacionales ms lucrativos. La desindustrializacin estuvo acompaada por la financiarizacin de la economa estadounidense. El Estado imperial era un Jano de dos caras: poltica exterior militarizada y poltica interna financiarizada. Los dficits inducidos por los militares y las guerras mltiples e inconclusas llevaron a los constructores del imperio a exigir ms a la economa. La financiarizacin condujo a una profunda crisis econmica en 2008/09 y a una dcada de rescate de un billn de dlares.

Por eso, la intensificacin de la expoliacin del mercado laboral nacional, la reasignacin del presupuesto federal y la reduccin de impuestos para la lite econmica. EE.UU. redefini la construccin del imperio como una forma de explotar la economa domstica para militarizar el imperio. Washington debati dos opciones paralelas: una basada en una mayor internacionalizacin de la economa estadounidense con la esperanza de recuperar los mercados y el capital; la segunda opcin fue convertir a los EE.UU. en una fortaleza Americana creando muros alrededor de un Estado proteccionista y preparando una guerra comercial. Ambas opciones dependan de la reduccin de los costos laborales, la concentracin de la riqueza y la reduccin del trabajo y el bienestar.

Obama opt por la "internacionalizacin", apelando al imperialismo econmico y militar; Trump eligi una estrategia militarista-proteccionista diseada para atraer capital de fuera por intermedio de amenazas blicas y comerciales, a fin de intimidar a los adversarios. Subrayemos que los dos enfoques se sustentan fundamentalmente en el colonialismo domstico. El perodo previo a las crisis de 2008-2009 y el subsiguiente rescate cifrado en un billn de dlares implicaron el saqueo del Estado y profundizaron la financiarizacin.

La transferencia a gran escala de las ganancias de la fabricacin interna a los mercados extranjeros y a los sectores bancarios, inmobiliarios y de seguros (FIRE) contribuy a la creciente polarizacin de la economa y a la profundizacin de las desigualdades sociales. Estos cambios en la economa fueron acompaados por cambios regresivos en la carga tributaria: las multinacionales evitaron cientos de miles de millones en impuestos a travs de parasos fiscales en el extranjero y pagaron menos impuestos nacionales a medida que la tasa impositiva efectiva disminuy.

As las cosas, el capital global aument a expensas de la economa domstica, el crecimiento del capital financiero mengu los ingresos de la clase trabajadora y la clase media, las costosas guerras imperiales aumentaron el dficit comercial, el empleo temporal mal pagado en los servicios se convirti en la norma Ante la realidad de la cada, y el despegue de la disidencia popular, el dilema era (es) marginar todava ms a la mayora o dirigir el descontento masivo hacia los competidores forneos. De ah, la culpa atribuida por los demcratas a Rusia y de los republicanos a China e Irn. Eso, ayuntado con las desaladas desregulacin, aglutinacin del patrimonio, las reducciones impositivas para los corporativos multinacionales, una puja comercial contra todas las banderas, y, entre otras medidas, una estrategia para satisfacer a los seores ideolgicos de la confrontacin.

De acuerdo con Trevor Austin, en la digital WSWS, un informe publicado por el Watson Institute of Public Affairs, de la Universidad de Brown, seala que el monto total destinado a la guerra contra el terrorismo es muy superior al sugerido anteriormente. El autor del estudio, el profesor Neta C. Crawford, revel que el total del gasto del Gobierno en esos menesteres tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 iba a llegar a los seis billones de dlares antes de finalizar el ao fiscal 2019.

PL remarca que en el segundo ao de mandato de Donald Trump, USA despleg sus desembolsos castrenses, e hizo gala de actos de fuerza aqu, all y acull. Para el ejercicio fiscal 2018, que culmin el 30 de septiembre pasado, el Departamento de Defensa cont con un presupuesto de unos 700 mil millones de dlares, lo que signific un incremento de alrededor del 15 por ciento en comparacin con el perodo anterior (2017), en el cual se asignaron poco ms de 600 mil millones. A mediados de junio pasado el Senado aprob una asignacin de 716 mil millones de dlares al Pentgono para el ao fiscal 2019.

Segn el diario The Washington Post, ese es uno de los ms considerables planes de egresos de este tipo en la historia contempornea de los Estados Unidos, y el de ms colosal magnitud desde la dcada de los 70, a pesar de las preocupaciones de algunos expertos y congresistas acerca del creciente dficit federal, que para 2020 pudiera sobrepasar el billn (milln de millones) de dlares.

Al decir de Petras, el recurso del rgimen de Obama al imperialismo militar y financiero basado en el colonialismo interno haba llegado a sus lmites. Definitivamente, Donald Trump ha tratado de externalizar a los enemigos y, ante todo, dirigir su imperialismo nacional contra China.

La sombra larga del dficit comercial

El rgimen respaldado por los demcratas ha buscado alimentar al imperialismo militarizado inventando un peligro de beligerancia rusa en Siria, Ucrania, el Reino Unido (la trampa del espionaje), y una conspiracin para controlar las elecciones presidenciales norteamericanas; Trump, por su parte, intenta evitar el inminente fracaso de su poltica econmica culpando a China de esquilmar a EE.UU., mediante relaciones unilaterales de trfico de mercancas, inversin y tecnologa, todo derivado en el dficit comercial, que para l tiene relacin con una estructura econmica perversa y las decisiones de los gobernantes anteriores.

Sin embargo, el panorama se distingue ntidamente. Conforme al observador, el dficit comercial de los EE.UU. es el resultado de que las multinacionales se muden a China y vuelvan a exportar a los EE.UU. Las exportaciones estadounidenses de China representan casi un tercio del dficit. Washington no puede y no quiere coaccionar o atraer a los corporativos trasnacionales para regresar a los EE.UU., incluso con generosos incentivos fiscales. En segundo lugar, el dficit comercial es el resultado del creciente gasto militar de EE.UU. en guerras mltiples y continuas, en lugar de aumentar la inversin en los sectores de exportacin. En contraste, China aumenta sus inversiones pblicas en sectores de exportacin de alto crecimiento que agregan valor y aseguran nuevos mercados. En tercer lugar, EE.UU. restringe las exportaciones de tecnologa militar y de alta tecnologa a China para favorecer los intereses de la economa de la clase militar, lo que lleva a la prdida de mercados y la capacidad de reducir los dficits.

Prosiguiendo con la relacin, en cuarto lugar, EE.UU. restringe las inversiones chinas en sectores que financiaran industrias de exportacin que podran reequilibrar el comercio basndose en el falso argumento de la seguridad nacional. En quinto lugar, EE.UU. y los corporativos trasnacionales [] reciben incentivos del Estado para retener 2.5 billones de dlares en parasos fiscales, lo que reduce la capacidad de EE.UU. para financiar su sector de exportacin y equilibrar el comercio con China (y el resto del mundo). En sexto lugar, EE.UU. acusa a Pekn de insistir en que las empresas estadounidenses que invierten en China transfieran tecnologa. Esta es una situacin en la que todos salen ganando: las multinacionales estadounidenses obtienen beneficios y China obtiene conocimientos tcnicos. Si los EE.UU. invirtieran sus ganancias en la actualizacin constante de su tecnologa, podran continuar reteniendo los mercados y las ganancias y sus ventajas de exportacin.

O sea, que, lejos de hacer trampas, el titn asitico est aprendiendo y desarrollndose; depende de los Estados Unidos hacer lo mismo, en vez de adquirir las ganancias y trasladarlas a parasos fiscales y al sector financiero. En s, para la socorrida fuente, la amenaza gringa de una liza mercantil con el dragn devastar las exportaciones de Norteamrica en tecnologa, transporte, agricultura e industrias avanzadas, al tiempo que socavar los sectores nacionales de consumo. La superpotencia venida a menos tendr que exprimir el ingreso interno para mantener la primaca, lo que provocar ms descontento popular.

Entonces, y a guisa de colofn, reiteremos que la cacareada preponderancia result transitoria, afirmada en la difuminacin de la URSS, en un orbe unipolar y en la cruzada contra el terrorismo. El ascenso de Mosc y el auge de Beijing, con los rescates bancarios de un billn de dlares y las prolongadas prdidas militares minaron las preeminencias gringas.

Y la Unin ha sido obligada a saquear la economa domstica, lo cual denota con ms fuerza la posibilidad de que, al fin y al cabo, ruede por el despeadero.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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