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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2019

Cmo hacer descarrilar sigilosamente la revolucin en Sudn?

David Hearst
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Lo que saudes y emirates no estn dispuestos a tolerar es que un gobierno civil independiente y representativo se ponga en marcha en Sudn.

Un manifestante sudans sostiene una bandera nacional donde aparece escrito en rabe un gobierno nicamente civil durante una concentracin frente a la sede del ejrcito
Jartum, 2 de mayo de 2019 (AFP)

La acampada de protesta de los revolucionarios sudaneses, que dura ya un mes, ha ido fraguando un pequeo distrito a un kilmetro y medio del centro de Jartum con sus barricadas, tiendas de campaa, rincn del arte y un sistema de transporte que cada da trae nuevos compaeros y sistemas de sonido.

Los Jvenes del Tnel que golpean las vas de un puente ferroviario que pasa por arriba y las chapas de hierro por abajo se han convertido en una especie de metrnomo de la revolucin.

Se niegan a irse hasta que las fuerzas armadas entreguen el poder a un gobierno civil y estn preparados para soportar temperaturas de horno durante el Ramadn para mantener firmes las presiones.

Pero tambin son importantes los sonidos ms tranquilos y las reuniones que se producen entre bambalinas.

Aplastando la revolucin

La semana pasada se inform de que una delegacin conjunta saud-emirat haba llegado a Jartum para reunirse con miembros del consejo militar de transicin de Sudn, aunque no se han hecho pblicos, a nivel oficial, los nombres de los integrantes.

En Yemen, Egipto, Tnez y Libia, emirates y saudes han tratado de aplastar los levantamientos populares contra unos dirigentes atrincherados desde hace tiempo en el poder y los sistemas a los que sirven.

Y ahora, precisamente ahora, le ha tocado el turno a Sudn. Su plan es doble: reforzar y armar a los hombres clave en el ejrcito que estn negociando con los manifestantes, y utilizar a los lderes civiles que estn surgiendo para eliminar a todos los islamistas del ejrcito, del gobierno, del funcionariado pblico y de los tribunales.

Una vez que lo consigan, su hombre fuerte sudans tomar el poder, directamente del cuaderno de jugadas egipcio o incluso libio. Lo que no quieren en absoluto es que un gobierno civil independiente y representativo vuelva a la vida en Sudn.

El dinero habla

Disponen de un activo que Sudn necesita desesperadamente despus de perder la mayor parte de sus ingresos petroleros, y ese activo es el dinero.

Durante dcadas, la nica forma de obtener transferencias de dinero dentro y fuera de Sudn (las sanciones econmicas y comerciales de Estados Unidos se levantaron tan solo hace dos aos) era a travs de dos bancos: uno saud, el Banco Islmico Faisal de Sudn y el otro emirat, el Banco Nacional de Abu Dabi.

El final de las sanciones no consigui aliviar la situacin, e incluso cuando el expresidente, Omar al-Bashir, se vio sometido a fuertes presiones internas para sacar a las tropas sudanesas del Yemen, donde constituan el grueso de los combatientes extranjeros, no pudo hacerlo porque necesitaba dinero.

Al igual que la mayor parte de los vecinos de Arabia Saud, tema tambin la prdida de remesas de los grupos de expatriados sudaneses que trabajaban en el Reino saud.

Los tentculos de la influencia saud y emirat llegan muy lejos y sus vnculos fueron forjndose hace mucho tiempo.

El prncipe heredero de Abu Dabi, jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan, conversa con el prncipe heredero de Arabia Saud, Mohamed bin Salman, 22 noviembre 2018 (Reuters)

Se ha sabido que uno de los miembros de la delegacin de Arabia Saud es Taha Ozman al-Hussein. Al-Hussein era un oficial de inteligencia sudans que se gan el inters de Bashir al descubrir un presunto intento de golpe de Estado por parte de un exjefe de inteligencia sudans, Salah Gosh, lo que le llev a convertirse rpidamente en la mano derecha de Bashir. No soy el director de la oficina del presidente Al-Bashir, sino ms bien su hijo, declar en una ocasin.

Al-Hussein sola ir de ac para all entre Arabia Saud y los Emiratos, pasando pronto a ser considerado como el hombre de los saudes en Sudn. Se le reconoci haber reactivado la presencia de los Emiratos rabes Unidos en Sudn y de haber allanado el camino para una visita de Bashir a los Emiratos en 2016.

Cuando el prncipe heredero de la Corona saud Mohammed bin Salman necesitaba un mentor en frica, al-Hussein era el hombre. Tambin se le atribuy haber influido en la decisin estadounidense de levantar las sanciones tras efectuar una visita a Washington y reunirse con miembros del Congreso.

Al-Hussein fue defenestrado en circunstancias muy llamativas. Le arrestaron en el aeropuerto, en junio de 2017, cuando se dispona a abordar un avin hacia Riad, un mes despus de que la agencia oficial de noticias qatar fuera pirateada, se cortaran las relaciones diplomticas y comenzara el bloqueo del Golfo contra Qatar.

Se pens que llevaba con l los documentos que saudes y emirates necesitaban para afirmar que Qatar apoyaba el terrorismo.

A Al-Hussein se le permiti salir de Sudn, pero hoy est de vuelta.

Un pasado sangriento

Mohamed Hamdan Daglo, ms conocido por su apodo Hemeti, es otro general cuyo pasado parece haberse limpiado y que es una figura clave en el plan emirat para Sudn.

Hemeti, comandante del grupo paramilitar llamado las Fuerzas de Apoyo Rpido, consigui llamar la atencin de los manifestantes concentrados hacindose pasar por un buen tipo al afirmar que se le haba ordenado limpiar la plaza de manifestantes sin tener en cuenta el coste de vidas humanas que pudiera conllevar, algo que se neg a hacer, procediendo adems a arrestar a su comandante y a establecer un consejo militar de transicin.

Desde entonces, Hemeti ha entrado en los corazones de la plaza y, como jefe adjunto del consejo militar, est ejerciendo bastante influencia en las negociaciones con la Asociacin de Profesionales Sudaneses (APS) y las Fuerzas para la Declaracin de Libertad y Cambio (FDLC), que estn negociando en nombre de los manifestantes.

Pero, debera estar realmente all?

Hemeti tiene un pasado muy sangriento, como seala en su blog Eric Reeves, experto y observador de Sudn. El lder adjunto del consejo militar no es ninguno de los cinco sudaneses -incluido Bashir- para los que la Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido rdenes de arresto por la masacre de aldeanos desarmados en Darfur.

Pero Human Rights Watch, que haba documentado graves crmenes cometidos por las Fuerzas de Apoyo Rpido en Darfur, declar que el nuevo rol de Hemeti no debera volverle inmune frente a la responsabilidad por los crmenes de las fuerzas que comandaba.

El general Mohamed Hamdan Daglo, jefe de las Fuerzas de Apoyo Rpido de Sudn, habla en una conferencia de prensa en las afueras de Jartum, 5 de noviembre de 2017 (Reuters)

Las Fuerzas de Apoyo Rpido (FAR) se convirtieron en el principal instrumento de Bashir para reprimir la rebelin en Darfur, ya que contaban en sus filas con un nmero significativo de milicias Janjaweed, y cuando Bashir, en los ltimos meses de su gobierno, comprendi que se hallaba inmerso en una situacin problemtica, las FAR se convirtieron en su guardia pretoriana.

Los informes apuntan sistemticamente a los principales generales de las Fuerzas Armadas de Sudn Abdual-Aziz y Mohamed Hamdan Dagolo, conocido como Hemeti, como comandantes de las FAR, junto al general Ali al-Nasih al-Galla, un funcionario de alto rango de los NISS [siglas en ingls de los Servicios de Seguridad e Inteligencia Nacional], que conserva el mando y el control general, deca el fiscal de la CPI en un informe al Consejo de Seguridad de la ONU.

Hemeti estableci fuertes relaciones con saudes y emirates en el Yemen, ya que las FAR proporcionaron el grueso de soldados sudaneses que luchaban all contra los hutes. Hemeti provoc una controversia al anunciar que haban muerto en Yemen 412 soldados, lo que hizo que el pueblo sudans exigiera la retirada de sus tropas de ese pas.

Fuentes del ejrcito sudans afirman que los emirates estn financiando a Hemeti y que le estn proporcionando artillera pesada.

Cortejando a la oposicin

Pero tambin se han apuntado a otra tctica, consistente en tender la mano a diferentes elementos de la amplia coalicin de figuras de la oposicin, incluida Maryam Sadiq al-Mahdi, presidenta adjunta del partido Umma e hija del ex primer ministro.

Maryam admiti por televisin haber ido a los Emiratos rabes Unidos tras la cada de Bashir, pero aleg que lo hizo para agradecerles el hecho de haber recibido a su padre cuando fue derrocado en un golpe de Estado.

Por otra parte, el New York Times inform que cinco fuerzas sudanesas de la oposicin, que incluyen facciones armadas, haban visitado recientemente Abu Dabi para negociar sobre la posibilidad de incorporarse a un gobierno dirigido por los militares. Tanta gente se fue a Abu Dabi tras la cada de Bashir que en Jartum se hablaba de la migracin.

Poco despus, Arabia Saud y los Emiratos rabes Unidos se comprometieron a enviar 3.000 millones de dlares en ayuda a Sudn.

Una lucha por poderes

Hay peligros obvios de convertir la revolucin sudanesa en una lucha por poderes entre los saudes y los emirates que apoyan a los generales y a las fuerzas laicas, mientras que Turqua y Qatar respaldan a los islamistas.

Para evitarlo, todo va a depender de quienes estn golpeando las vas de ese puente ferroviario y se niegan a moverse de all.

Sudn ha sufrido ya un sinfn de golpes y guerras civiles. Los islamistas llevaron a Bashir al poder pero una de las facciones lo lament despus.

Lo mismo sucedi con los comunistas.

Los dictadores solo se sirven a s mismos. En esta ocasin depende del movimiento de protesta asegurar que se establezca una democracia genuinamente representativa en nombre de todas las tendencias y facciones del pueblo sudans.

Excluir a alguien es volver a repetir el pasado en un bucle sin fin.

De lo contrario, seguirn el mismo guion que a tal efecto se utiliz en Egipto. Exactamente lo mismo podra suceder en Sudn. El prximo Sisi o Haftar de Sudn est ya preparado, dispuesto y a la espera.

David Hearst es redactor-jefe del Middle East Eye. Con anterioridad trabaj en The Guardian y The Scotsman.

Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/sudan-quiet-way-derail-revolution

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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