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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2019

Lgubre Polonia

Higinio Polo
Mundo obrero


El nacionalismo siempre conduce al precipicio y la guerra. Pronto har treinta aos que sucumbi la Polonia socialista, y veinte desde que la nueva Polonia nacionalista y conservadora se incorpor a la OTAN, aunque los peligros vienen de lejos. Ahora, con la crisis en Ucrania y hablando de nuevo sobre Crimea, Estados Unidos y la OTAN aumentan sus tropas en todo el este de Europa, junto a las fronteras rusas.

Los turcos bautizaron a Polonia como Lechistn, y, en los aos de Adam Jerzy Czartoryski (un prncipe varsoviano que fue ministro de asuntos exteriores del zar, y que despus particip en la revuelta de 1830 y tuvo que exiliarse a Pars), los catlicos polacos llegaron a un acuerdo con el imperio otomano: en 1842, Czartoryski, que viva en el hotel Lambert parisino, viaj al Turco para alquilar un territorio al sultn, donde se establecieron oficiales polacos derrotados para vivir en Turqua como si fuera Lechistn, y combatir junto a ella contra Rusia. Durante la guerra de Crimea, tambin Mickiewicz, el poeta nacional polaco, lleg a Estambul, para luchar contra Rusia, enrolando a soldados ucranianos, polacos e incluso judos, a quienes denomin los hsares de Israel dentro de una divisin de cosacos otomanos: la guerra de Crimea enfrentaba al imperio turco, Francia, Gran Bretaa y el Piamonte-Cerdea de Vctor Manuel II y Cavour contra Rusia. Esa alianza hoy olvidada de catlicos polacos con musulmanes otomanos todava se recuerda en algunos lugares de Turqua, como en Polonezky, donde pueden verse retratos de Ataturk junto a otros del papa anticomunista polaco Karol Wojtiła.

Esa obsesin antirrusa del catolicismo nacionalista polaco fue una constante incluso durante las dcadas de la Polonia socialista, aunque, entonces, el gobierno comunista de Varsovia la contuvo e impuls la solidaridad con otros pueblos y no la guerra. Despus, con la revancha anticomunista, de nuevo el conservadurismo nacionalista se apoder del pas. La gran paradoja de esa Polonia nacionalista, que hace treinta aos enterraba con premura el socialismo real y clamaba por la libertad, es que ha vivido desde entonces en la revancha y la contrarrevolucin, borrando las huellas del socialismo, persiguiendo a los veteranos de las Brigadas Internacionales, derribando los recuerdos de la resistencia antifascista, enterrando la memoria del Ejrcito Rojo que liber a Polonia de los nazis, aceptando colaborar en la opresin de otros pases, en Afganistn o en Iraq, en Siria o en Ucrania.

En 2003, el intelectual polaco Adam Michnik (junto al al checo Vclav Havel y el hngaro Gyrgy Konrd), justificaba a George W. Bush y sus mentiras y consideraba la sanguinaria guerra e invasin de Iraq que lanz Estados Unidos como polticamente justificada. Bronislaw Geremek, que fue ministro de exteriores en Varsovia, calific la guerra como una intervencin humanitaria, aunque caus centenares de miles de muertos y destruy Iraq. El gobierno de Kwasniewski decidi participar en la guerra junto a Washington, aunque nada se le haba perdido a Polonia en las orillas del Tigris. Despus, el Pentgono encarg a las tropas polacas que ocupasen algunos territorios iraques: en las ruinas de Babilonia, tras haber arrasado el museo y parte del yacimiento, el general polaco Andrzej Tyszkiewicz y sus soldados posaron satisfechos ante una gran bandera norteamericana.

Esa es la Polonia de las ltimas dcadas: mientras la progresista permanece oculta, el nacionalismo polaco acompaa al imperialismo norteamericano en sus aventuras militares, acepta el escudo antimisiles del Pentgono, acoge crceles secretas de la CIA, colabora con Washington en las operaciones de acoso a Cuba y Venezuela, entrena a los paramilitares que actuaron en los das del golpe de Estado del Maidn en Ucrania, en 2014. Ahora, Jarosław Kaczyński, principal dirigente del partido de extrema derecha que gobierna el pas, recibe al dirigente de ese nuevo partido fascista que ha surgido en Espaa, a la vez que el presidente, Andrzej Duda, ofrece a Washington abrir una gran base militar en Polonia con el nombre de Camp Trump.

Pobre Polonia, deca luchar por su libertad y ha quedado convertida en un aplicado agente norteamericano en la Unin Europea; triste Polonia, gobernada por la extrema derecha; lgubre Polonia, atizando el militarismo y el acoso a Mosc, pidiendo a Estados Unidos que destaque en las fronteras de Rusia ms soldados, ms armamento, ms angustia y miedo.



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