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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2019

Para no hablar con la pared
Algunas notas breves sobre un dilogo marxista con el estalinismo

Miguel Alejandro Hayes Martnez
Rebelin


La ciencia, como todo aquello que puede ser pensado por el hombre, est sujeta un sinnmero de lecturas, enfoques, interpretaciones. Aqu, solo me referir a dos de ellos: la ciencia respecto a s misma, y respecto a la sociedad. Desde ah, pueden esbozarse algunas ideas sobre el estalinismo.

El estalinismo, asummoslo como un conjunto de ideas sistematizadas en una serie de obras de Stalin, que plantean dar un todo filosfico-poltico-ideolgico y prctico, que autoproclamado como continuidad y verdadero marxismo es heredero de Lenin.

Sin dudas, su implementacin en la URSS, que se vio realizada en la estandarizacin de su enseanza a travs de los conocidos manuales que fueron extendidos por el campo socialista, y cuyas traducciones al espaol en manos de poderosas editoriales, como la clebre Progreso; contribuyeron a que no solo el mundo del Este, sino entre los seguidores sobre todo en Amrica Latina-, del marxismo, la lnea estalinista fuera la dominante. El estructuralismo francs y su difusin por Europa, las renacientes ontologas marxistas, el marxismo occidental y el analtico, al menos en Occidente, no tenan la cuota de seguidores que el marxismo made in Krenlim.

Su presencia y poder, hacen necesaria una prctica: todo aquel que plantee algo nuevo, tiene que inevitablemente dialogar con lo existente a su llegada, como ocurre con todo lo que entra en escena, que debe relacionarse con lo que posee la hegemona.

Si se mira con detenimiento, el planteamiento de una dialctica -una ciencia que se cuestionara la ontologa como sustento lgico de las ciencias-, no poda comenzar de otra manera que no fuera dialogando con aquella. As, el libro primero de una Ciencia de la lgica, se dedicaba a desplegar los fundamentos de la ontologa, para cuestionarlos, y demostrar los errores de aquel. Sin embargo, era solo el comienzo. Toda teora se empieza a construir sobre los cimientos de la anterior, y una de las ms sencillas evidencias, es el heredar el aparato categorial. Por eso, la negacin de la ontologa se desplegaba sobre forma, contenido, materia, causa, contradiccin, y todas las categoras existentes en la filosofa (al menos en la filosofa que se toma como teora punto de partida).

De la misma manera, ocurre con Marx, y eso queda de manera explcita en el subtitulo de Critica de la economa poltica. Su obra, es una crtica que se construye a partir de un dilogo con la economa anterior. Solo basta mirar las categoras que se asumen (tomadas de Ricardo); adems del clebre: la riqueza se presenta como un gran cumulo de mercancas. Con esa frase, Marx, resuma en una lnea, lo que haba estado desarrollndose en La riqueza de las naciones por parte de Adam Smith. De igual manera, la presentacin de un sistema terico hace inevitable el ser continuidad del anterior o de los contemporneos como mnimo-.

Sin embargo, las fronteras de tal ejercicio, pueden ser peligrosas. Una delgada frontera separa a la dialctica de la deconstruccin. La segunda, desmonta la estructura centralista del lenguaje de la metafsica, de la ontologa. La primera, plantea la continuidad, resanar el dao lgico formal, a partir del despliegue categorial, una vez cambiado el fundamento metodolgico. De no ser consecuente, dialctica solo puede quedar en ese deconstruir.

Yendo al estalinismo, y siendo consecuentes con cmo se piensa a s misma la dialctica, donde filosofa igual a lgica, hay que sealar que el estalinismo terico no es ms que una interpretacin formal simplificada de Marx. Con ello, el problema, visto desde la ciencia mencionada la dialctica-, radica en ese esquema relacional que aplica el robusto pensamiento de manual. Por tanto, un dilogo superador con el estalinismo desde esta, implicara un dilogo con la lgica formal, en pocas palabras: volver a Hegel. A ello se suma el carcter explcitamente de partidismo poltico del estalinismo. Entonces, nos encontramos con dos grandes dificultades: la politizacin explcita, y la hegemona de la lgica formal.

Pero solo nos hemos referido hasta ahora, a la ciencia respecto a s misma. Por eso, tambin es necesario mirar la ciencia en cuanto a la sociedad. Y es justo ah donde el problema de dicho dilogo con el estalinismo se complica.

Dado la difusin del marxismo estalinista, la cuestin de dialogar con este, puede convertir a un marxista no lgico formal, en el hacedor de la deconstruccin: deber dedicarse a ir por ah, desmontando todo el aparato estalinista, a partir de ir debatiendo con su lgica.

Si algo se aprende de la dialctica, es que ante antagonismos, solo la lgica puede resolver. Por eso el puente con el estalinismo, es sobre todo esa conversacin con la lgica formal. Es, a cuenta y riesgo de aquellos marxistas que hayan trascendido al formalismo abstracto, decidir si dedicarse a dialogar con ese formalismo subordinado a un discurso poltico o no, a partir de sus intereses. Si se desea lograr cuestiones dentro del marxismo, entonces deber atacarse tal aparato, si no, no.

Sin embargo, tengo un caso que tomo como ejemplo: Marx asumi la lgica dialctica. No se dedic a explicarla, solo la us. La incomprensin de esta, fue la de su obra tambin. Dado que la nica forma de dialogar con algo es conocerlo, y la nica forma de que se puede comprender lo que plantea la dialctica es sabiendo dialctica, hoy, un reto para marxistas, empezara por demostrar la necesidad de trascender la lgica formal -en la cual muchos no se enteran atrapados-. Y eso, responde a motivaciones existenciales y personales, e incluso, a dinmicas de poder.

Un marxismo que pretenda dialogar dentro del propio paradigma, deber, al igual que Marx, que Hegel, desplegarse a partir de lo planteado por el sistema de ideas que desea continuar estalinismo en este caso-, al menos eso se debe hacer si la pretensin es impulsar cambios dentro de la propia comunidad marxista. Pero el problema empieza ms atrs: empieza en impulsar el uso de la herramienta sin la que, exponer otro marxismo no lgico formal-, ser como hablarle a una pared. Marx lo tena bien claro: El Capital, a los tericos, a los obreros: salario, precio y ganancia.

El conocimiento como proceso, va avanzando sobre lo que se va construyendo. Si hasta ahora el estalinismo ha sido lo que ha sido es porque no ha tenido las herramientas para ir ms all. Como buen marketing, hay que impulsar la percepcin de la necesidad de una herramienta mejor. Entonces, el propio conocimiento dogmtico, comenzar a desplazarse fuera de esos marcos. Se trata, como consecuente dialctica, de que el propio pensamiento estalinista encerrado, se vaya conduciendo a partir de que en su devenir trascienda su esquema y salga del dogmatismo; se trata de que sienta la necesidad de hacerlo. Esa es la relacin que debe trazarse para relacionarse con el estalinismo. En eso debe consistir, el inevitable contacto con este.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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