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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

El Sudn de Omar al Bashir
Cmo el lder golpista y presidente durante tanto tiempo ha sido expulsado del poder

Middle East Eye


La larga presidencia de Bashir ha llegado a su fin tras las protestas populares generalizadas contra su gobierno.

El presidente de Sudn, Omar al Bashir, ha sido destituido del poder y detenido por el ejrcito meses despus de que los manifestantes salieran por primera vez a las calles de todo el pas para exigir su dimisin.

Durante dcadas Bashir presidi uno de los regmenes ms asesinos de los ltimos tiempos, con cientos de miles de muertos a sus espaldas slo en el genocidio de Darfur. Sin embargo, su capacidad para mantenerse en el poder ha sido extraordinaria y ha conseguido llegar a acuerdos con casi todos los principales gobiernos y organizaciones internacionales, desde Estados Unidos hasta China y la Unin Europea.

Bashir, lder militar que fue ministro de Defensa de Sudn, dirigi con xito un golpe de estado en 1989, y ms tarde se auto-design presidente del Consejo del Comando Revolucionario. Seguidamente disolvi el gobierno electo del pas, prohibi los partidos polticos y los sindicatos, e introdujo una serie de medidas represivas para consolidar su control del poder, incluida la prohibicin de las manifestaciones y la imposicin del estado de emergencia.

A principios de la dcada de 1990 el Partido del Congreso Nacional (PCN) que gobernaba bajo la presidencia de Bashir purg sistemticamente a las burocracias y al poder judicial de 'secularistas' y de sectores leales a otros partidos polticos, segn Human Rights Watch. En octubre de 1993, Bashir se erigi formalmente en presidente de Sudn y gan todas las elecciones posteriores que l controlaba.

Desde entonces, el viejo estadista utiliz rutinariamente la legislacin militar y otras medidas restrictivas para mantener su poder frente a los acuciantes problemas econmicos, el aislamiento internacional y la presin poltica tanto en el interior como fuera de Sudn.

En agosto de 2018, el PCN respald de nuevo la candidatura de Bashir a la reeleccin. Entonces el presidente se comprometi si era reelegido en las elecciones de 2020 a satisfacer todas las reclamaciones de nuestro pueblo para superar las muchas crisis que enfrentamos en este momento crtico de la historia de nuestra nacin, y prometi consolidar an ms la ley islmica en el pas. Esta promesa fue siempre central en el discurso de Bashir al pueblo sudans: a su defensa de un Estado islmico se una la crtica obstinada al secularismo occidental.

Pero el ao pasado el lder de Sudn se enfrent a las crticas desde su propio partido cuando miembros relevantes del PNC rechazaron su nominacin a la presidencia y declararon que slo quera permanecer en el poder para evitar enfrentarse a la Corte Penal Internacional (CPI).

La CPI emiti rdenes de detencin contra Bashir en 2009 y 2010 por su papel en el genocidio de Darfur menos de una dcada antes que caus cientos de miles de muertos y millones de desplazados.

El Tribunal acus a Bashir de crmenes de lesa humanidad, crmenes de guerra y genocidio, en relacin con el asesinato, la tortura, la violacin y otros ataques sistemticos contra civiles en la regin occidental del Sudn. Dirigi atrocidades contra su propio pueblo no slo en Darfur sino tambin en las montaas Nuba, Kordofan del Sur y en el Nilo Azul.

Bashir se resisti a las rdenes de su detencin y durante ms de tres dcadas como presidente denunci rutinariamente a las fuerzas occidentales de interferir en Sudn al mismo tiempo que haca negocios con Occidente. Transmiti informacin de inteligencia sobre grupos islamistas militantes a los estadounidenses, gestion la migracin para la UE y fue cliente de los rusos y los chinos. Recientemente se pudo encontrar a soldados sudaneses luchando por la coalicin liderada por los saudes en Yemen a cambio de dinero saud.

Sin embargo, Bashir culp a actores externos sin nombre de perseguir su derrocamiento y rechaz cualquier interferencia externa en los asuntos del pas. Era un espectro que se levantaba una y otra vez.

Jams retrocederemos por las conspiraciones contra nosotros, dijo en agosto.

Presin econmica

 

Pero han sido los desafos internos los que realmente han precipitado el fin del gobierno de Bashir: su popularidad en el pas disminuy drsticamente por la actual crisis econmica y por no insuflar vida a la economa sudanesa. Esta vez no se ha salido con la suya culpando a prfidos actores extranjeros de los problemas internos.

Su popularidad ha disminuido drsticamente y el pas est sujeto a diferentes tipos de crisis, adems del aislamiento internacional, dijo el analista poltico Elimam Ahmed a MEE en agosto.

De hecho, las protestas populares en todo Sudn que estallaron por primera vez el 19 de diciembre y que han demostrado ser un reto insuperable para Bashir, estallaron por la indignacin popular ante el aumento del precio del pan. El apoyo internacional a esta resistencia no se vio en ninguna parte.

Ha hecho falta un milln de sudaneses, en su mayora mujeres, para deshacerse de este rgimen, dijo Patrick Smith, editor de Africa Confidential. Quieren saber dnde ha estado el resto del mundo todo este tiempo. Es una revolucin cultural y poltica, y son mujeres jvenes quienes la impulsan.

Las protestas que comenzaron el ao pasado se transformaron en un llamamiento ms amplio para que el presidente dimitiera y permitiera que se llevara a cabo una transicin poltica inclusiva. El mes pasado, Bashir entreg la direccin del PCN a un nuevo diputado, un intento de frenar las protestas. El presidente tambin instituy un gobierno militar, prohibi las manifestaciones y se detuvo a cientos de activistas a favor de la democratizacin mientras continuaban las protestas en todo el pas.

Esas medidas se produjeron despus de meses en los que Bashir insisti en que el cambio poltico slo poda producirse en las urnas, y sigui culpando de los disturbios a las fuerzas externas que trataban de destruir Sudn.

Medidas enrgicas contra la disidencia

 

Bashir ha afrontado la censura de grupos de derechos humanos durante casi toda su presidencia. Ms recientemente, las autoridades sudanesas han sido acusadas de arrestar, detener y torturar arbitrariamente a activistas de la oposicin, periodistas y otros crticos, de presentar cargos de apostasa contra no musulmanes, de deportar ilegalmente a solicitantes de asilo, y de autorizar una violenta represin contra civiles en varios Estados asolados por conflictos, entre otras cosas.

Pero mientras la CPI persegua a Bashir y organizaciones de derechos humanos y activistas de Sudn lo condenaban regularmente, mantuvo el apoyo de varios gobiernos del mundo. De hecho, muchos pases lo apoyaron en los ltimos meses, especialmente en Oriente Prximo y frica, donde sus dirigentes teman que la protesta popular pudiera extenderse desde Sudn a sus respectivos pases.

En diciembre, pocos das antes de que estallaran las primeras protestas en Sudn, Bashir fue a Damasco para reunirse con el presidente sirio Bashar al Assad. Ambos lderes tambin subrayaron la necesidad de construir nuevos principios para las relaciones inter-rabes basados en el respeto de la soberana de los pases y la no injerencia en los asuntos internos, segn inform en ese momento la agencia de noticias estatal siria SANA.

El presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, acusado reprimir a su propia disidencia, respald a Bashir argumentando que era necesario que mantuviese el control del poder como presidente en Sudn para la seguridad nacional de Egipto. Egipto apoya plenamente la seguridad y la estabilidad de Sudn, declar Sisi ante un alto asesor de Bashir que visit El Cairo a principios de enero.

En los primeros das del movimiento de protesta sudans, Qatar, Arabia Saud, China y Estados Unidos tambin manifestaron su inters en mantener a Bashir en el poder en Sudn.

Apoyo erosionado

 

Pero incluso el apoyo tcito a su presidencia se erosion la semana pasada despus de que miles de manifestantes rompieran un cordn de seguridad para realizar una sentada ante el edificio de las fuerzas armadas sudanesas en el centro de Jartum.

Los participantes en la concentracin que dur varios das en la capital sudanesa hicieron un llamamiento a los militares del pas para que intervinieran en apoyo de su movimiento. Middle East Eye entiende que jvenes oficiales del ejrcito han estado detrs del movimiento para desbancar a Bashir, y que slo los oficiales mayores por encima del rango de coronel han mantenido un inters en mantener el rgimen en su lugar.

La semana pasada, Estados Unidos, Gran Bretaa y Noruega han apoyado finalmente la reclamacin de los manifestantes de una transicin poltica para ayudar a Sudn a salir del estancamiento actual.

Ha llegado el momento de que las autoridades sudanesas respondan a estas reclamaciones populares de manera seria y creble. El pueblo sudans est exigiendo una transicin a un sistema poltico que sea inclusivo y que tenga mayor legitimidad, manifestaron estos pases en una declaracin el mircoles.

Estados Unidos desempe un papel en el aislamiento internacional de Sudn manteniendo al pas en su lista negra de Estados patrocinadores del terrorismo. Pero bajo el ex presidente Barack Obama, Washington trat de suavizar las sanciones contra Sudn a cambio de la ayuda del pas en operaciones antiterroristas, entre otras cosas. Bashir, siempre dispuesto a negociar, hall la forma de ser til a los estadounidenses. Haba en marcha negociaciones para eliminar a Sudn de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo un paso que Bashir consideraba fundamental para reactivar la difcil economa del pas, sin embargo, las conversaciones se estancaron cuando estallaron las protestas populares el ao pasado.

Al final, han sido los propios sudaneses y sudanesas quienes se han enfrentado a al dirigente en un movimiento que que ha emergido desde abajo y que no muestra signos de disminuir.


Fuente: https://www.middleeasteye.net/news/sudans-omar-al-bashir-how-coup-leader-and-longtime-president-was-ousted-power



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