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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

Ese otro mundo posible

Antonia Garcia Castro
Rebelin


Ese otro mundo posible, ese que soamos, tambin est entre nosotros () Est en nuestras fraternidades. En el poder de lo pequeo.  

Ana Cacopardo

El modo de razonar que ellos tienen es otro. De dnde salieron? pregunt una vez uno. Siempre se genera el mismo asombro. Como si ellos fueran otro tipo de seres humanos. Otra familia. Otra estirpe. El hecho ocurre en Argentina. Hace ms de veinte aos que trabajan juntos y entre las actividades que realizan estn los talleres abiertos a los chicos del barrio. A cualquiera, al que quiera y pueda ir, sin mayores presentaciones ni inscripciones. Lo que sostiene la actividad son las ganas que se tiene de estar ah. Realizando tal o cual trabajo. Las ganas de volver porque se pas un buen momento (fabricando juguetes, pintando, encuadernando, cosiendo, haciendo msica). Y cuando alguien, animado por las mejores intenciones, va a conversar con esta gente y les pregunta por qu cuesta tanto hablar con ellos, por qu contestan casi sin mover los labios, por qu no les parece necesario que se difunda su experiencia quizs para inspirarse o simplemente para sentirse un poco reconfortados porque alguien en este mundo puede ellos responden segn su criterio. Otro. Y la respuesta es: Quizs no nos importa tanto que nos conozcan a 500 kilmetros pero s que nos conozca el chico que vive a mitad de cuadra Es ese chico el que tiene que saber a qu se dedican, quines son, dnde viven, cmo encontrarlos. Por eso, por respeto a ese modo de pensar, no se divulga ningn nombre ni mencin o coordenada que permita dar con ellos.

En paralelo, en la ciudad de Buenos Aires, existe una red barrial de cooperacin. Quizs sea alguna herencia del 2001, de ese momento especfico en que los barrios se organizaron en asambleas y trueque mediante fueron encarando las necesidades. Hoy, casi veinte aos despus, ah est esta red que tambin carece de publicidad. Sin embargo, sus integrantes usan las nuevas tecnologas para poner en contacto necesidades y posibilidades. De boca en boca, a pequea escala, siempre en el barrio: En tal calle, hay una seora muy mayor viviendo sola que necesita que alguien le haga las compras, alguno puede ir?. Y alguno responde: yo puedo. Un grupo de jvenes (muy jvenes: entre 15 y 18 aos) se organiza para colaborar con esta seora. Los ms necesitados, en trminos generales, son los viejos y los nios. Muchas madres, tambin. Madres que viven solas con sus hijos. Las tareas que se toman a cargo son variadas: adems de las compras, ayuda escolar, hay otras, menos comunes. Algunos jvenes visitan los geritricos de la zona y organizan actividades con los abuelos. Juegos de mesa, rondas de lectura. Y a veces, simplemente, charlas. Los jvenes, en este caso, prestan la oreja, escuchan alguna historia que tal o cual quiere contar. Y a veces ni siquiera eso: un simple intercambio de palabras. Por lo general todas estas actividades no le piden a los involucrados ms de una hora semanal y para el que la recibe esa hora cambia todo. Gracias a estos chicos, la vida es diferente. Otra. No solo para los beneficiados sino tambin para los que brindan los servicios. No es cierto que los jvenes no nos interesamos por nada o por nadie nos gusta trabajar en el barrio, la mayora de nosotros crecimos aqu, y estas actividades nos hacen sentir bien serle til a una persona sin pedir dinero a cambio. Todo el tiempo se est hablando de dinero, del precio de las cosas, que la plata no alcanza. Y en medio de la conversacin se aclara la idea: si el dinero es un problema est bueno saber qu cosas se pueden hacer sin l O sea: no hace falta que tengas dinero porque no te pienso cobrar. Solucionado el problema! (risas).

Algo as, pero en ms sofisticado, es tambin la propuesta de la red social de ayuda mutua Indigo , esta vez en Francia. Una plataforma internet que a primera vista se parece a las que ofrecen productos que se adquieren sin moverse de la casa: cada venta/compra da lugar adems del intercambio de dinero a una calificacin del vendedor. Indigo se parece a esto y recurre a modernas aplicaciones para agilizar la puesta en contacto. Pero el parecido es formal. En esta plataforma se intercambian bienes y servicios sin dinero. Lo que se pone en relacin son necesidades y disponibilidades. Bienes y servicios se intercambian bajo la lgica del trueque diferido. Aquello que entrego hoy, que pongo a tu disposicin, me da un puntaje y con ese puntaje puedo solicitar algo en un rato, o maana, o cuando sea que yo tenga una necesidad. La palabra clave sera partage. Que nombra a la vez el hecho de repartir y de compartir.

Y es as como hoy, a esta hora y en todas partes, existen emprendimientos que con o sin proclama se proponen lo contrario de lo que en esta sociedad se ha vuelto norma. Un comportamiento que, retomando a Mauricio Kartn, se podra caracterizar como estirpe Abel (o, para que no haya confusiones, directamente como estirpe Kartn). Esto es lo que se lee al finalizar la obra Terrenal que lleva aos en cartelera en Buenos Aires:

En la estirpe Can viajar siempre de polizn la estirpe Abel. Tendrs otros hijos de tu sangre pero la sangre de tu hermano seguir bajo tus techos. Y bajo los techos de los techos de tu prole. Vivirs para hacerla a tu modo y esa sangre vivir para enfrentarte. Vos la alzars en brazos y ella te alzar la voz. Vos le dirs de hacer y ella te dir de ser y de estar. Le hablars del individuo y ella del prjimo. Ella del bien, vos de los bienes. () A veces cada tanto a los bifes conseguirs vencerla. Pero convencerla, Can, ni a sogazos.

Entonces, pensando en Can, en Abel, en Kartn, en Ana, en tanta y tanta gente esta conviccin de muchos se hace patente. Otro mundo es posible. Sin duda. Existe, es cosa real, cada vez que en un espacio entran a imperar formas de relacionarse que no cuadran, diferentes. No importa que el espacio sea chico y la escena efmera. Ah se juega siempre todo. Y ah, cuando est presente, el Abel de Kartn es siempre Abel. No una parte de Abel. No un granito de Abel. Sino Abel. Completamente Abel.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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