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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2019

Venezuela: lo que no se entiende

Juan Agull
eldiario.es


Cuando se piensa en Venezuela casi nadie se plantea que, por autoritario que pueda parecer el rgimen de Nicols Maduro, ineficiente su accin de gobierno e incluso, legtimo el hilo que conduce hasta Juan Guaid, el elemento (geo)poltico que subyace, es inquietante. Hace mes y medio que una cuarentena de pases ha reconocido a un "Gobierno" que, en un contexto de polarizacin y crispacin, no tiene un control real del territorio y mucho menos del Estado. La decisin originaria proviene, adems, de Washington y todo esto ocurre en un entorno voltil, como el latinoamericano, en el que los conflictos poselectorales son moneda corriente.

Qu suceder cuando, a partir de ahora, vuelvan a producirse situaciones similares en la regin? Difcil de predecir aunque, como otras muchas posibles consecuencias del inopinado desconocimiento internacional de Maduro, casi nadie se lo ha preguntado. Normal: el relato prefabricado en el que son encasilladas las noticias sobre Venezuela descansa sobre tres ejes argumentales ("Maduro-dictadura-hambre") que traban casi cualquier cuestionamiento extra, por razonable que sea. Los enfoques son machacones y los comentarios, ideologizados. Ante eso, lo que este artculo se plantea es intentar iluminar las abundantes zonas de sombra.

Primera parada, nuestro entorno. Tocar la fibra sensible del europeo medio exaltando las disfuncionalidades del sistema poltico venezolano es relativamente sencillo. La cultura poltica de ambos continentes es tan diferente que hay circunstancias (como la corrupcin, la hiperinflacin o el desabasto) que aunque forman parte de la cotidianidad latinoamericana, en Europa, espantan. La pregunta entonces es por qu la prensa nunca exalt el grave conflicto poselectoral de Honduras, en 2017, los ms de 380 mil muertos acumulados en Mxico desde 2008 o el incremento en 2018 del 166% de los homicidios en las favelas de Ro de Janeiro?

La respuesta, posiblemente, sea mltiple: en la informacin internacional la agenda la suelen marcar las agencias de noticias; cada vez hay menos corresponsalas permanentes; Amrica Latina es una regin perifrica La cuestin subyacente es entonces de cajn, por qu a Venezuela, que tiene una poblacin parecida a la de Per, se le est prestando una atencin informativa similar a la de Mxico o Brasil? Eso, en Europa, equivaldra a poner en un mismo plano a Portugal y Alemania Para responder, quizs sera bueno hacerse, como Mario Vargas Llosa en Conversacin en la catedral, una pregunta matriz: "Cundo se jodi Venezuela?".

El relato meditico hegemnico tendra muy clara la respuesta: con el chavismo. Los datos duros, sin embargo, sugieren otra cosa: en 2008, los socilogos venezolanos Margarita Lpez Maya y Luis Lander sostenan que entre 1989 y 2005 se haban producido 15.611 protestas callejeras en Venezuela (2,67 por da). El malestar, por tanto, viene de lejos Pero por qu entonces casi nadie establece una lnea de continuidad entre el descontento de la Venezuela pre y poschavista? Los motivos se pueden intuir, aunque lo ms prctico es preguntarse por los efectos: sobrecargar el periodo actual tiende a hurtarle perspectiva al problema de fondo.

Prueba de ello es que el tratamiento informativo que acostumbra a darse a Hugo Chvez escamotea que su primera eleccin como Presidente, en 1998, constituy en realidad el ltimo acto poltico de una larga crisis de legitimidad como las que ahora abundan incluso en pases de nuestro entorno. Chvez, hace veinte aos, obtuvo un nada desdeable 56 % de los votos y su nueva Constitucin un 71 %. Quizs por eso, visto desde la perspectiva actual, sea lcito preguntarse qu desencaden un descontento tan grande para que los venezolanos escogieran a Chvez de una forma tan abrumadora por encima de sus partidos tradicionales.

La respuesta es sencilla: el Caracazo, una revuelta popular que tuvo lugar en la capital del pas en 1989. Su saldo fue de 276 muertos oficiales y ms de 3 mil oficiosos (recurdese, como referencia, que ETA asesin en Espaa a 829 personas en 51 aos). Durante los nueve das que dur el motn, segn la Corte Interamericana de Derechos Humanos, "la mayora de las muertes fueron ocasionadas por disparos indiscriminados realizados por agentes del Estado venezolano mientras que otras fueron el resultado de ejecuciones extrajudiciales" (CIDH, 1999). Si hoy, los venezolanos siguen recordando aquello con terror, imagnese en 1998.

Dicho esto, cmo se lleg a un punto de ebullicin tan extremo? De hecho, cul fue el detonante real de un suceso que dinamit la legitimidad del sistema poltico y envenen el devenir del pas por dcadas? El relato oficial, el de la Wikipedia, alude al incremento del precio de la gasolina, pero el verdadero problema de fondo fue ms estructural: entre 1982 y 2003, los precios internacionales del petrleo, se desplomaron. En la "Venezuela saudita" eso supuso que se pasara, en poco tiempo, de incrementos del 25 % en el salario real y del 40 % en el gasto social, a planes de "ajuste" que, desde 1983, contrajeron exponencialmente el PIB.

En el plano social esos recortes provocaron que el pas pasara, rpidamente, de elevados niveles de bienestar y una estabilidad poltica considerable, una rareza en Amrica Latina, al caos. Protestas callejeras, revueltas, intentos de golpe, inflacin galopante, inseguridad y sobresaltos se convirtieron despus de 1989 en el pan nuestro de cada da: en realidad, un escenario muy similar al de los ltimos aos. Qu hay entonces de excepcional en el periodo de Maduro? Pues, salvo que ahora se televisa, no gran cosa: los precios del petrleo volvieron a caer abruptamente en 2015 y la economa venezolana sigue siendo crudo-dependiente.

Sea como fuere, lo ms inquietante, lo que explica el carcter endmico de la conflictividad (y casi nunca se cuenta a la opinin pblica internacional) es que la clase poltica venezolana nunca ha sido capaz, ni antes ni despus de Chvez, de tejer un consenso orientado al reparto de la renta petrolera pero, sobre todo, al establecimiento de un modelo de desarrollo sostenible. Eso ni siquiera fue posible cuando en 2011 y 2012 los precios internacionales del petrleo superaron los 100 dlares: el rentismo es insaciable. Pero, qu caus y qu causa ese fracaso poltico nacional? La mala administracin, la cultura del despilfarro y la corrupcin generalizada tienen parte de culpa pero la oposicin que ahora abandera Guaid tambin.

De hecho, mientras su grupo poltico perda 24 de 26 elecciones, intent golpes de Estado (2002), referndums revocatorios (2004) y boicots electorales (2006 y 2017), pero sobre todo apost todo a una poltica combinada de lobby exterior y protesta callejera interior. Un comportamiento como ese en Espaa, sera carne de Tribunal Supremo De dnde sale entonces el reconocimiento de Guaid como Presidente "encargado"? Sera bueno saberlo: lejos de contribuir a desactivar el problema echa lea al fuego y eso, considerando la situacin actual, es muy preocupante: en Venezuela hay cultura de la violencia, resentimiento acumulado y muchas armas sueltas Hasta dnde quieren llegar algunos? No se entiende.

* Juan Agull es socilogo y periodista. Profesor titular del Instituto Latinoamericano de Economa, Sociedade e Poltica (ILAESP, UNILA, Brasil)

Fuente: https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Venezuela-entiende_6_875322485.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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