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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2019

Reconocimiento de gobiernos y no intervencin

Augusto Zamora
Rebelin


La situacin provocada por el gobierno de EEUU en Venezuela nos ha devuelto, de golpe, a la primera mitad del siglo XX. La posicin de EEUU ha sido respaldada, de forma poco responsable, por varios pases de la Unin Europea, entre ellos Espaa, que han presentado un ultimtum de ocho das al gobierno venezolano (pas soberano e independiente, segn el Derecho Internacional) para que convoque elecciones, so pena de que reconozcan como presidente de Venezuela a un sujeto que se auto-proclam a s mismo presidente, sin haber sido electo por nadie ni designado por ningn rgano legal.

El reconocimiento de gobiernos es una figura esencialmente latinoamericana, cuyo origen est en los continuos cuartelazos y golpes de estado que alteraban la vida y las relaciones de los pases afectados. Ello dio origen a distintas doctrinas, que buscaban resolver ese problema por la va de reconocer o no a gobiernos nacidos de la violencia.

Curiosamente, donde primero se plante la cuestin fue en los recin nacidos EEUU respecto a la revolucin francesa. En 1792, el entonces secretario de Estado de EEUU, Thomas Jefferson, envi instrucciones al ministro (embajador) estadounidense en Pars, indicndole lo siguiente: "Evidentemente no podemos negar a ninguna nacin ese derecho sobre el cual nuestro propio gobierno se funda: que cualquier nacin puede gobernarse en la forma que le plazca, y cambiar esa forma a su propia voluntad; y que puede llevar sus negocios con naciones extranjeras al travs de cualquier rgano que estime adecuado, sea monarca, convencin, asamblea, presidente o cualquier cosa que escoja". Jefferson se pronunciaba por una poltica de no intervencin ante un cambio de rgimen, haciendo prevalecer el inters de seguir manteniendo relaciones diplomticas,

La Latinoamrica de principios del siglo XX vio nacer dos doctrinas sobre el tema del reconocimiento de gobiernos, con distinta fortuna. Una fue la llamada Doctrina Tobar, o teora de la legitimidad democrtica, formulada por el doctor Carlos Tobar, ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, en marzo de 1907, en los siguientes trminos: "Las Repblicas Americanas, por su buen nombre y crdito, aparte de otras consideraciones humanitarias y altruistas, deben intervenir de modo indirecto en las decisiones internas de las repblicas del continente. Esta intervencin podra consistir, a lo menos, en el no reconocimiento de gobiernos de hecho surgidos de revoluciones contra la constitucin". La propuesta de Tobar no tuvo xito y qued recogida ms como la opinin de un canciller que no como una doctrina que deba ser aplicada entre pases americanos.

Distinto camino sigui la Doctrina Estrada, formulada en Mxico en septiembre de 1930, por el secretario de Relaciones Exteriores, Jenaro Estrada, en un comunicado que vale la pena recordar en sus trminos esenciales. El comunicado expresaba lo siguiente:

"Con motivo de los cambios de rgimen ocurridos en algunos pases de la Amrica del Sur, el Gobierno de Mxico ha tenido necesidad, una vez ms, de decidir la aplicacin, por su parte, de la teora llamada de "reconocimiento" de gobiernos Es un hecho muy conocido el de que Mxico ha sufrido como pocos pases, hace algunos aos, las consecuencias de esa doctrina, que deja al arbitrio de gobiernos extranjeros el pronunciarse sobre la legitimidad o ilegitimidad de otro rgimen, producindose con ese motivo situaciones en que la capacidad legal o el ascenso nacional de gobiernos o autoridades parece supeditarse a la opinin de los extraos Despus de un estudio muy atento sobre la materia, el Gobierno de Mxico ha transmitido instrucciones a sus ministros o encargados de negocios en los pases afectados por las recientes crisis polticas, hacindoles conocer que Mxico no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que esta es una prctica denigrante que, sobre herir la soberana de otras naciones, coloca a stas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido, por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud de crtica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regmenes extranjeros. En consecuencia, el Gobierno de Mxico se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomticos y a continuar aceptando, cuando tambin lo considere procedente, a los similares agentes diplomticos que las naciones respectivas tengan acreditados en Mxico, sin calificar, ni precipitadamente ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o substituir a sus gobiernos o autoridades".

La Doctrina Estrada fue ampliamente acogida y se convertir en la doctrina dominante en el continente americano, como parte del principio de no intervencin, aprobado en la Convencin sobre Deberes y Derechos de los Estados, en 1933. Este principio fue recogido en la Carta de la OEA, en 1948, que dispone, en su artculo 3, lo siguiente: " Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema poltico, econmico y social, y a organizarse en la forma que ms le convenga, y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado". Ms claro, slo el agua de un manantial divino.

La cuestin del reconocimiento de gobiernos fue sometida al Comit Jurdico Interamericano en1946, por Resolucin XXXVIII de la Conferencia Interamericana de Mxico. Dicho Comit emiti un Dictamen en el que sostena que no era de recomendable aprobar un convenio sobre dicho tema pues "la facultad que en el proyecto [de convenio] se otorga a cada Estado de apreciar libremente si el nuevo gobierno es democrtico, lleva notoriamente a una intervencin en los negocios interiores de otro Estado", y que "abrir la va a cualquiera forma de intervencin sera grave error". La propuesta de un convenio sobre reconocimiento de gobiernos, por tanto, fue desechada, por considerarse contraria al principio de no intervencin.

La Corte Internacional de Justicia se pronunci sobre el tema, en su sentencia de 1986, en el caso Nicaragua vs EEUU. La CIJ fue clara y contundente en cuanto al contenido y continente del principio de no intervencin: "segn las formulaciones generalmente aceptadas, este principio prohbe a todo Estado o grupo de Estados intervenir directa o indirectamente en los asuntos internos o externos de otro Estado. La intervencin prohibida debe, por lo tanto, referirse a materias a propsito de las cuales el principio de soberana de los Estados permite a cada uno de ellos decidir libremente. Esto es as respecto a la eleccin del sistema poltico, econmico, social y cultural y a la formulacin de las relaciones exteriores. La intervencin es ilcita si utiliza respecto de esas decisiones, que deben ser libres, algn medio de coaccin".

La CIJ tambin se pronunci sobre si exista alguna nueva norma internacional que permitiera a un pas o grupo de pases intervenir a favor de la oposicin interna de otro Estado. Despus de examinar la prctica existente, la Corte expres: "La Corte constata, por consiguiente, que el Derecho Internacional contemporneo no prev ningn derecho general de intervencin de ese gnero a favor de la oposicin existente en otro Estado."

Jurdicamente, pues, es ms que evidente que lo que acontece hoy con Venezuela es una violacin flagrante y abierta del Derecho Internacional y un retroceso brutal a las polticas imperiales de las primeras dcadas del siglo XX. Por otra parte, y no menos importante, debe recordarse que, en materia de gobiernos, el Derecho Internacional se rige por el principio de efectividad, que quiere decir que el gobierno real de un pas es aquel que controla efectivamente el pas y tiene poder para hacer valer su autoridad y hacer cumplir con los compromisos internacionales de dicho pas. En el presente caso, independientemente de que se considere al gobierno de Venezuela legtimo o no, el Derecho Internacional manda aceptarlo como el gobierno efectivo de Venezuela. En la misma lnea, reconocer como gobierno real a uno que no existe ms que en los despachos polticos extranjeros, constituye una violacin inadmisible de principios esenciales del Derecho Internacional. Un gobierno puede decidir si reconoce o no al gobierno de otro Estado, pues esa decisin forma parte de sus derechos soberanos. No obstante, es principio generalmente admitido que el reconocimiento prematuro de gobiernos constituye un acto de intervencin en los asuntos internos de un Estado.

La poltica del gobierno Trump y de otros gobiernos americanos y europeos pretende devolvernos a la primera mitad del siglo XX, cuando EEUU quitaba y pona gobiernos usando, entre otros medios, la figura del reconocimiento o no reconocimiento de los mismos, prctica rechazada por los pases latinoamericanos. Estamos ante una involucin muy peligrosa, que puede llevar a intervenciones armadas como, brbaramente, la pidi el secretario general de la OEA contra Venezuela. El retroceso es, adems de evidente, peligroso, pues puede provocar la desestabilizacin de la regin.

Los pases latinoamericanos que apoyan la poltica de EEUU no slo estn traicionando un siglo de lucha contra el intervencionismo estadounidense contra Latinoamrica. Estn haciendo algo ms grave y es destruir lo poco bueno que ha producido el Sistema Interamericano, como es el principio de no intervencin. Atropellado dicho principio, se ha adoptado una poltica injerencista, como el ariete de una poltica tardo-imperialista diseada para derrocar a los gobiernos de izquierda. No est en juego la democracia. Est en juego el derecho de los Estados a su libertad, independencia y autodeterminacin. Para hacernos idea de una de las tantas consecuencias del reconocimiento arbitrario de gobiernos qu habra pasado si una suma de gobiernos extranjeros hubiera reconocido a Puigdemont como presidente de Catalua y a Catalua como Estado independiente? Qu pasara si se extendiera el modelo de reconocer como presidente al primero que proclame serlo? El mundo se convertira en una chirigota. Por dems, no olvidemos que ms sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.

* Augusto Zamora es autor de Rquiem polifnico por Occidente, Akal, octubre 2018.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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