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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2018

El desnorteo de la gua progresista

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


El ascenso irresistible de Donald Trump debi ponernos sobreaviso. Tal vez antes, el ascenso aparentemente, tan impune como el de Trump, del discrecionalismo sionista, un ejercicio de absolutismo polticomilitar tan sofisticado y en permanente expansin. Pero la inercia es una constante de nuestros corazones. Y a menudo nos corroe el entendimiento.

Ahora con el ascenso, igualmente irresistible de Jair Bolsonaro, se nos presenta una vez ms el signo de los tiempos.

Algunos hablan de neoabsolutismo, una buena aproximacin.

Abandono de la universalidad

Urge entender que hemos entrado en un cono de sombra planetario. Qu es lo que queda en la sombra? La contaminacin cada vez ms omnipresente; la democracia tal vez (aunque no necesariamente toda cscara democrtica; algunas servirn a nuevas estrategias); los derechos humanos universales; el calentamiento global cada vez ms generalizado; aquel nuevo espritu de poca que vino con valores terrenales, oponindose a los tradicionales del espritu a secas.

Con la modernidad vimos el surgimiento del jusnaturalismo, el desarrollo de las ciencias, y luego, con el prestigio de la cientificidad, el de las llamadas ciencias sociales, que procurarn ajustarse a cnones probabilsticos, aunque nuestra temporalidad no permite el mismo tratamiento ni el mismo conocimiento que el logrado con las llamadas ciencias duras.

Ese nuevo mundo se nos presentaba enarbolando justicia y libertad. O si se quiere, libertad, igualdad, fraternidad.

Todo este corpus de ideas, con el liberalismo primero e inmediatamente despus con el socialismo como eje o protagonista ideolgico, es lo que aparece ahora abandonndose, junto con el desbarajuste ambiental, que acompaa como su sombra los milagros tecnolgicos.

Por cierto, no se trata de una tormenta en cielo sereno, todo lo contrario. Recordemos a Hillary Clinton, la que perdiera la carrera presidencial con Trump, cuando, todava al mando del viejo mundo, hoy trastabillando, festej con un gorjeo el asesinato vil, desnudo, mercenario de Muammar Gaddafi. Un asesinato del peor calibre en el mundo de la modernidad, el universalismo, la democracia, la justicia, la libertad. se, que Hillary representaba. Es apenas un ejemplo de que las cosas no iban bien en el mundo que hoy vemos en proceso de disolucin ante el cono de sombra al que hice referencia inicialmente.

Auge de una dureza absolutista (neoabsolutismo)

Esta furia de intolerancia tuvo sus adelantados, como Meir Kahane, A. Behring Breivik, el ISIS y, por qu no? toda la caterva de asesinos enloquecidos y annimos que transitan ─con total tranquilidad, es cierto─ las calles y los colegios estadounidenses, y muy particularmente en la floracin de paramilitares, maras y policas especiales que han ido haciendo pesadillas en la vida cotidiana en tantos pases al sur del ro Bravo, para mencionar lo que conocemos o al menos atisbamos un poco ms, aunque seguramente en Asia y sobre todo en frica, esos rasgos se presentan de modo todava ms intensos, mortales, atroces.

Resquebrajamiento de un sistema-mundo (neofeudalizacin?)

Todo lo cual nos permitira y hasta nos llevara a pensar en lo que parece ser un neoabsolutismo ─descaecimiento de los resortes decisorios ms o menos institucionales─ como si se tratara de una nueva edad media, en los trminos de disloque cultural de lo establecido, de crisis de la globalizacin (de la mundializacin como dicen los franceses), como la presentaran, hace por lo menos 40 aos, Umberto Eco1 o Furio Colombo,2 por ejemplo, o como se presentara el colapso sovitico, hace ya casi tres dcadas.

Escriba Colombo en su ensayo: [] el poder se ha desplazado fuera del proceso normal de decisin a una zona que no est clara ni se conoce. Qu es lo que vemos hoy? El ordenamiento internacional no tiene la menor vigencia real; un estado o conjunto de estados desencadena una invasin contra otro estado, presunto infractor de vaya uno a saber qu leyes (como pas con Francia e Inglaterra sobre Libia en 2011 o EE.UU y su coalicin sobre Irak en 2003, o tambin EE.UU. sobre Afganistn en 2001, o Israel sobre El Lbano en 1982, o el mismo Israel, asaltando preventivamente a Egipto en 1967, por ejemplo). Para tales decisiones no se necesitaron instancias legislativas, ni siquiera judiciales, y mucho menos el peso y la actitud de las sociedades cuyos gobiernos actuaron as; ha sido el puro poder ejecutivo el asiento de la decisin.

Pero cuando pensamos en el ejecutivo, pensamos todava en instancias polticas. Incluso, para algunos, la poltica por excelencia.

Pero Colombo nos acerca un poco ms a lo real (y pensemos que estamos citando un texto anterior a 1973). Plantea que estamos ante una redefinicin de los modos de decisin. 3 Una nueva constelacin que se caracteriza por la invisibilidad del gobierno real, porque el poder se ha desplazado fuera del proceso normal de decisin a una zona que no est clara ni se conoce. Difcil de precisar el quin, y Colombo anota un par de rasgos significativos de tales intervenciones: su carcter privado (es decir relativo a los intereses exclusivos de los grupos incluidos) y con una connotacin militar (rpida, secreta, indiscutible, disuasora, ejemplar).

Si retornamos a las intervenciones que hemos sealado a ttulo de ejemplos; las de Israel, EE.UU., Francia, el Reino Unido, vemos que esos dos requisitos se han cumplido al pie de la letra, aun invocando todos los deberes pblicos o cvicos imaginables.

Los ejemplos que acabo de enumerar, empero, tienen todos el mismo rango, ocupan el mismo alvolo, militar, de invasiones ms o menos en regla.

Pero el planteo de Colombo nos permite otros desarrollos, percibir otros sitios donde el poder se ejerce fuera de los mbitos institucionales invocados o previstos; observar el desplazamiento de las instancias expresas y/u oficiales de gobierno hacia muchos otros mbitos; cmo se resuelven las inversiones transnacionales, por ejemplo? El territorio receptor es apenas eso. Las tratativas son secretas, ocultas. So pretexto de secretos comerciales, lo que se hace secreto es el trmite de usurpacin territorial, de seoro y adueamiento de las riquezas a las que los respectivos consorcios transnacionales le han echado el ojo.4

Crisis de valores de las luces, s, pero neofeudalizacin?

Tenemos as un desvalimiento progresivo y cada vez mayor para encarar este estado de cosas. Porque solemos retener las viejas frmulas de un legalismo caduco y de valoraciones que han dejado de ser compartidas.

Qu le importa a Bolsonaro la libertad de expresin, la de investigacin, la de ctedra?

Qu le importa la igualdad racial por la cual luchamos, lucharon negros como Patrice Lumumba, Franz Fanon, Malcolm X, Desmond Tutu, Muhammad Al o Nelson Mandela, y blancos como John Pilger, Roger Waters, y tantos otros, desconocidos (en ese torrente me incluyo)?

Sin embargo, la hiptesis de una neofeudalizacin, encarada por los autores citados (y otros) en la dcada de los 70 no se adecua al estado actual de situacin, por cuanto si algo caracteriza a la constelacin vigente y actuante de poder es su cada vez mayor entrelazamiento, lo que Frei Betto ha calificado como globocolonizacin y la expansin de un mundo unificado.

Neofeudalizacin seala una pulverizacin de los centros de poder; ni siquiera la disputa creciente entre EE.UU. y China por el control de los recursos planetarios nos permitira llegar a la idea de neofeudalizacin; en todo caso, a una reedicin de la lucha entre potencias aunque el listado de actores se haya modificado un tanto (en la segunda posguerra, EE.UU. y URSS; hoy ms bien un eje EE.UU.-Reino Unido-Israel con Occidente detrs, vs. China que de todos modos parece a su vez unida o aliada a los rprobos de Occidente; Rusia e Irn).

La cabe alguna responsabilidad a la izquierda progresista?

Tenemos por delante llegar a entender ese dato que apuntamos como crisis de las luces.

Mi hiptesis: que el populismo inclusivo, de izquierda, el llamado progresismo, ha coope-rado ─con total ignorancia del desenlace─ con esta aparicin de hombres nuevos tan atroces.

Porque el progresismo, declamatoriamente solidario, confundi las cartas. Deliberada, tcticamente.

El progresismo fue la carta de los doctores socialistas para seguir siendo socialistas sin tener que ser anticapitalistas (escamoteando esa metamorfosis). El progresismo empez a valorar determinados objetivos, alegando realismo ─lo mejor es enemigo de lo bueno─, mediante un cambio del lenguaje, procurando cierta conciliacin con el capital que de todos modos beneficiara a los desposedos, y cada vez ms apostando a la rentabilidad que gua el comportamiento empresarial, ignorando deliberadamente que el lucro no atiende las necesidades sociales, biolgicas, ecolgicas.

Hay que tener en cuenta que con el surgimiento de la URSS, una experiencia de poltica hiperrepresiva, de absolutismo poltico, que cuestion radicalmente las nociones de derecha e izquierda provenientes de la Revolucin Francesa al instaurar un rgimen de control poltico total que sin embargo se proclamaba revolucionario, vanguardia de izquierda ─y que arrastr consigo a buena parte del caudal poltico de la izquierda tradicional─ surgieron nuevas composiciones polticas, en un sentido ms sofisticadas o de doble lenguaje; con la desaparicin de la URSS, tuvo lugar el fenmeno, casi mgico, de convertir a referentes socialistas en titulares capitalistas

En pases como el nuestro, la conversin no tuvo que ser tan intensa; a lo sumo una actualizacin doctrinaria, realzando aspectos que no haban fructificado hasta entonces. En Argentina, peronismo mediante, ni siquiera se necesit un salto ideolgico mortal; el peronismo siempre fue, al menos de palabra, antioligrquico y procapitalista.

Crisis de la idea de progreso

La actualizacin doctrinaria que estamos procurando desentraar se basa en la ideologa del progreso. Se dibujan con facilidad dos campos: un campo previo, tradicional; el retardatario que los manuales de ideologa asignaban a la Iglesia Catlica, al medievalismo, a la tradicin oscurantista. Y enfrentado dialcticamente con l, otro campo, de avanzada con el acceso a las luces de la modernidad, desmo (masonera), desarrollo tecnocientfico, liberalismo, laicidad, socialismo.

Con ese maniquesmo, no es tan arduo el pasaje de la intelectualidad que proclamaba hace medio siglo el socialismo, a la defensa de lo estatuido, al mundo-tal-cual-es (aunque siempre procurando evitar ser confundida con lo viejo).

Pero el desastre planetario pone al progreso bajo otra luz: darle carta abierta, luz verde al capital, confiar en acuerdos de caballeros con semejante partner, est destrozando el planeta.

El desarrollismo parece apenas un viaje de ida. El capital, dejado a s mismo es un pacman planetario, sin tasa ni lmite. Pero el planeta, empero, tiene lmites. Igual que las vidas de los seres, cualesquiera que ellos sean; microscpicos o humanos; todos tenemos lmites.

Solo actitudes obtusas como las que encarna hoy Donald Trump pueden seguir sosteniendo que la contaminacin generalizada, aduendose de mares, suelos y atmsfera, no tiene importancia; que la plastificacin de nuestro hbitat protagonizada por un material no biodegradable, no tiene consecuencias Estamos esperando que la FDA nos diga cuntas partculas microscpicas de polietileno, polivinilcloruro y poliamida, podremos ingerir con nuestros peces, por ejemplo, para que el pescado siga siendo GRAS (sigla en ingls que se refiere a alimentos considerados seguros dada su inocuidad)

Estamos jugando con fuego: porque el calentamiento global es ya insoslayable, porque la prdida de proteccin a la radiactividad aumenta, porque las aguas fras y los hielos se achican en todo el planeta y los necios se alegrarn pudiendo plantar duraznos cerca del casquete polar, sin preguntarse qu har la poblacin de las franjas trridas ecuatoriales del planeta (las zonas de mayor densidad humana).

Tenemos, afortunadamente, una gama creciente de recursos mdicos y de sabidura cientfica para enfrentar enfermedades. Pero el dato fuerte en cuestiones de salud no es se, sino el aumento irrefrenable de enfermedades. Alergias, cnceres, parkinson, de comportamiento, de la piel, respiratorias, psquicas, nerviosas, reumas, articulares, diabetes, obesidad

Como bien explicara el onclogo estadounidense Samuel Epstein, las principales redes mdicas de atencin al cncer en EE.UU. no estn dedicadas a luchar contra la proliferacin del cncer5 sino a conseguir el diagnstico precoz y achicar as los ndices de mortalidad. Con madurez institucional, no pretender incursionar en las causas de cnceres que escapan a los marcos mdicos establecidos. Lo otro, ya sera querer cambiar la sociedad dnde se ha visto?

Tcticas progresistas. Un ejemplo

Lula present su candidatura presidencial tres o cuatro veces, antes de, finalmente ganar. Lo hizo entonces, aliado con una fuerza retardataria, de evangelistas, con lo cual fue malogrando sus propias reivindicaciones iniciales.

Qu fuerza liberatoria puede tener la Biblia? Desmond Tutu, pastor anglicano, lo expresa claramente: Llegaron con la Biblia, nosotros estbamos en la tierra. Cerramos los ojos. Pasado un tiempo, abrimos los ojos, nosotros tenamos la Biblia y ellos la tierra.

Hoy vemos, ya a la luz del da, un proceso que lleva dcadas, de creciente implantacin de iglesias llamadas genricamente protestantes: evanglicas, pentescostales, nazarenas, neoapostlicas, puritanas, sabatistas, anabaptistas, asamblearias, anglicanas, luteranas, calvinistas, presbiterianas, congregacionistas, cuqueras, mormonas, metodistas, pietistas, neoapostlicas, adventistas y hasta valdenses (que constituyen una suerte de protestantismo anterior al movimiento histrico que recibe ese nombre).

Hay enorme diversidad tales iglesias. Las ms recientes suelen ser las ms vociferantes y una prueba de su alegado espiritualismo y descarado materialismo es la apelacin a la prosperidad, verdadero eje ideolgico para atraer necesitados.

El creciente papel del Estado de Israel y el sionismo en esa constelacin antiliberal, racista, excluyente

Buena parte de estas iglesias, sobre todo las surgidas en EE.UU. en el siglo XX y ms an en el presente siglo, han ido generando una creciente identificacin con el Estado de Israel. A tal punto que muchas de ellas, fundamentalistas y ortodoxas, mantienen un antisemitismo radical (depositado en tiempos apocalpticos, es decir futuros) y al mismo tiempo encarnan un ferviente apoyo al sionismo. Tal vez el caso paradigmtico hoy sea el de la IURD, iglesia universal del reino de dios, que hace culminar la pleitesa de sus miembros mediante un viaje de elevacin espiritual hasta los sitios sagrados, en Israel, precisamente.

El casamiento ideolgico, de doctrina, entre las iglesias protestantes ms fundamentalistas y el sionismo es un fenmeno de larga data, pero que ha tomado peculiar vuelo en los ltimos tiempos, coincidiendo con la expansin israel en diversos terrenos fuera de fronteras, particularmente en Europa y las Amricas.

El sionismo ha apelado a un fondo ideolgico comn; el Antiguo Testamento, una retahla de relatos agresivos, racistas, puristas, que coexisten con otros que hacen al fondo comn de la sabidura humana. Hay all una voz comn para su entrelazamiento con tantas iglesias protestantes. Algunos cristianos han sabido ponderar tales valores, realzando los del Nuevo Testamento como principales, pero muchas sectas protestantes, salvacionistas, increblemente ombliguistas, al contrario, han legitimado el Antiguo Testamento.

Las iglesias vociferantes, carismticas, pentecostales, ponen el acento en el papel que la Biblia le atribuye al pueblo judo. El elegido por dios. El conectado directamente (a un paso de decir, el nico conectado?)

Porque el sionismo, inicialmente laico y hasta irreligioso, ha ido elaborando su proyecto de dominacin cada vez ms absoluta con la Biblia en la mano, en su caso la Torah. Y de all proviene su ntima alianza con sectas protestantes, de enorme influencia en EE.UU.

Y EE.UU. es el nico estado industrializado, no perifrico, del mundo donde el papel de lo religioso no ha decrecido, como en Suecia, Holanda, Escocia, Italia, Francia, etctera, sino aumentado. Incluso ms: mientras la adhesin a las religiones ha decrecido algo en la poblacin, se mantiene al tope en los elencos polticos. 6 El papel de las iglesias se ve as claramente en el Congreso de EE.UU. (un sitio donde se reconoce la influencia proverbial de la AIPAC, American Israel Public Affairs Committee, Comit de Asuntos Pblicos de EE.UU e Israel), que Wikipedia define como lobby pro-israel en EE.UU. Lo de asuntos pblicos es una licencia potica?

De todos modos, la accin del sionismo excede ese derrame sobre sectas protestantes (sobre todo americanas y ms bien americans) as como tambin ha sobrepasado su destino inicial; el pueblo judo.

En el mundo rabe ha incursionado de varios modos, a cada cual ms cruento. Sucintamente podramos hablar de tres modalidades o momentos: 1) reprimiendo con cerebral crueldad la vida y sobrevida de palestinos; 2) alindose con la secta wahabita de los saudes, la rama ms retrgrada y bestial del Islam 7 y 3) prohijando, fabricando, sosteniendo al ISIS, y probablemente a Al Qaeda y otras muy diversas formas de terrorismo islmico que demasiado a menudo han recibido el nombre de freedom fighters desde los medios occidentales de incomunicacin de masas.

Baste esta nica cita para percibir la escalofriante geopoltica sionista actual: Me gustara ver que ISIS gobierne toda Siria; ISIS y sus ramificaciones no representan una amenaza para el estado israel. 8 Lo proclam este ao el ministro de Defensa israel, del gabinete ms agresivo que ha tenido nunca Israel (lo cual es decir). Su autor es Moshe Yaalon, ministro de Defensa [sic] israel. Apenas sincer lo que ya sabamos: Netanyahu visitando terroristas islmicos heridos que Israel ha internado en hospitales para recauchutarlos (y largarlos otra vez a la pelea); que ni el DAESH ni el EI ni el ISIS han hecho alguna vez un atentado contra el estado judo.

Queda negro sobre blanco que buena parte de la mortandad intraislmica es madeinIsrael.

Resumiendo

Estamos ante un panorama amenazante. El eje EE.UU.-Reino Unido-Israel se va engrosando con la proliferacin de gobiernos de mucha o extrema derecha, del cual ya mencionamos en el continente americano al ms significativo por sus dimensiones y por sus posiciones; el de Brasil.9 Pero ya conocemos la situacin de Honduras, Paraguay, Colombia en tierras americanas y podramos extender el collar reaccionario por varias perlas europeas (Polonia, Hungra, Repblica Checa).

La coaccin sobre las sociedades africanas es inenarrable pero merece un tratamiento expreso que no me siento en condiciones de abordar.


Notas

1 La Edad Media ha comenzado ya, La nueva Edad Media, Alianza Editorial, Madrid, 1984 (1a. edic., 1974).

2 Poder, grupos y conflicto en la sociedad posfeudal, en La nueva Edad Media, ob. cit.

3 Poder, grupos, ob. cit.

4 As, por ejemplo, se tramita el establecimiento de una procesadora de celulosa en Uruguay, sin que los habitantes estn siquiera medianamente informados de los trastornos ambientales de los que van a ser destinatarios y menos todava, de las condiciones de explotacin territorial, donde la empresa extranjera dispone, legisla y establece qu debe acompasarse a la estrategia empresaria, modificando, por ejemplo, sus redes viales e incursionando hasta en los planes pedaggicos del pas receptor todo esto para que finalmente el pas-asiento pierda un poco ms de soberana y autonoma y sea despojado legalmente de sus recursos naturales.

5 The Breast Cancer Prevention Program, MacMillan, N.Y., 1998. Coautor: David Steinman.

6 Ms del 90% de los congresales se declaran cristianos (dos tercios aprox. protestantes, un tercio catlico).

7 El tratamiento dado a Jamal Khashoggi, pariente real saud, disputante de poder y periodista en un cotidiano estadounidense, en las fauces, propiamente dichas, de la monarqua saud es una expresin atrozmente veraz del comportamiento de estos strapas, que brutalizan a sus jvenes mediante ejercicios mnemotcnicos masivos con las suras islmicas, mientras martirizan geopolticamente al vecino arbigo del sur que se desva de su credo: Yemen ha sufrido la mayor matanza de las ltimas dcadas.

8 Richard Galustian, Israel y la conexin yihadista, Global Research, 1/12/2018.

9 Dos de los tres hijos varones, adultos, de Jair Bolsonaro no tuvieron nada mejor que festejar a su padre desfilando como hombres-sandwich por calles israeles con emblemas a pecho o espalda del ejrcito israel o de su ya tan atrozmente famoso servicio de seguridad, el MOSSAD.


Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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