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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2018

Crnica del ascenso de Bolsonaro

Vanessa Dourado
L' Ombelico del Mondo



(Ilustracin: Danna Chiarenza)

Era unos de esos das calientes en Brasilia, lugar donde los poderes de la poltica institucional de Brasil hacen sus negocios en los palacios del gobierno. Era el ao 2015 y estbamos en campaa contra la reduccin de la edad de imputabilidad penal. El plenario del Parlamento se encontraba polarizado: de un lado, los parlamentarios de la banca de la bala, defensores de la pena de muerte, la militarizacin y la tenencia de armas por parte de la poblacin; del otro estbamos nosotros, insistiendo con que la reduccin de la edad no era la solucin e intentando incidir sobre la opinin de los diputados an dubitativos. De hecho, la mayora de los diputados ni siquiera haba ledo el proyecto de ley. En esta poca, Eduardo Cunha uno de los articuladores del golpe palaciego que sac a Dilma Rousseff del gobierno, en 2016 era presidente de la Cmara Baja y haca cada vez ms difcil el acceso al edificio, sobre todo al momento de las votaciones sobre temas polmicos. Las rdenes eran restringir el acceso de los activistas para garantizar una votacin tranquila.

Entre todas las figuras que defendan el encarcelamiento de nios y adolescentes estaba Jair Bolsonaro. l daba una entrevista a un canal de TV donde deca que haba que proteger a la sociedad, que no se poda esperar que los hechos de violencia cometidos por menores ocurrieran y despus soltar palomas blancas y hacer abrazos simblicos contra la violencia. A cada momento, con ms vehemencia, deca que el derecho de un bandido era no tener derechos. El hombre hablaba duro y alto, con un tono irritado y, por momentos, sarcstico, gesticulaba con una impronta ofensiva, como preparndose para un ataque.

A partir de entonces, Bolsonaro comenz a ser una figura cada vez ms frecuente en los medios de comunicacin. Las discusiones sobre la reduccin de la edad de imputabilidad volvieron a darse muchas veces y, junto con ellas, tambin, las divergencias con la diputada Maria do Rosrio a quin, en el ao de 2003, Bolsonaro haba dicho que no la violaba porque era muy fea y no se lo mereca. Maria do Rosrio es conocida por ser defensora de los derechos humanos y es diputada por el PT de Ro Grande del Sur.

De a poco, el personaje Bolsonaro se fue popularizando. El diputado de Ro de Janeiro por siete mandatos tambin fue el diputado ms votado en el ao 1990, con casi medio milln de votos. Ro sufre un grave problema de inseguridad y la violencia, combinada con la actuacin de grupos paramilitares que controlan el trfico de drogas en este Estado, causan un malestar constante. Son muchos los casos de asaltos y secuestros. Los policas de Ro trabajan bajo condiciones precarizadas, lo cual facilita el envolvimiento de miembros de la corporacin en hechos de corrupcin y, en muchos casos, en la participacin directa con los grupos de narcotraficantes. El discurso enrgico de Bolsonaro de que bandido bueno es bandido muerto, y de valoracin del trabajo de la Polica para que esta tenga ms seguridad y capacitacin para proteger a la poblacin, ha sido recibido como una solucin para el problema y explica sus xitos electorales.

El golpe

En la votacin que destituy a la entonces presidente electa Dilma Rousseff, a partir de una maniobra jurdico-poltica conocida como pedaladas fiscales, Brasil pudo conocer a sus parlamentarios. El importante momento histrico que llev a millones de brasileros y brasileras a poner atencin en el espacio poltico-institucional, despus de todos los escndalos de corrupcin desvelados por la Operacin Lava Jato, revel el rasgo conservador y retrgrado de la composicin del Congreso Nacional.

Los votos de los parlamentarios en nombre de Dios y de la moral cristiana convirtieron la votacin en un acto de defensa de los valores de la familia. Muchos de los votos presentaban un tono macartista contra la izquierda, el comunismo y el PT. Sin embrago, uno de los votos ms simblicos fue el de Bolsonaro. El diputado empez la justificacin de su voto felicitando a Eduardo Cunha por la conduccin del proceso del impeachment, despus dijo que la oposicin haba perdido en 1964 ao en que se inici el perodo de la dictadura cvico-militar-empresarial en Brasil, y que haban perdido nuevamente en el ao de 2016. Vot contra el PT, contra el comunismo, por la libertad y por la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el torturador de Dilma en la poca de la dictadura.

El golpe de 2016 fue marcado por una fuerte persecucin al PT en todas las esferas. La masiva propaganda meditica y el endurecimiento del discurso anti-corrupcin vaciaron el contenido poltico de los debates que se iban dando en el seno de la sociedad. La identificacin de la corrupcin como la raz de todos los males del pas se instal en todas las capas sociales. La selectividad en las investigaciones de la Operacin Lava Jato puso al PT en el centro de todas las narrativas que hacan mencin a los hechos de corrupcin e inseguridad.

Elecciones

Brasil llega a las elecciones de 2018 a travs de un proceso golpista validado por todos los sectores, y tiene en la prisin de Lula su ms importante expresin de fragilidad del sistema judicial del pas. Los intentos de una composicin electoral que pudiese dialogar con la sociedad fallaron. Las respuestas a la prisin de Lula por parte del PT fueron fortalecer an ms un representante que ntidamente no iba a disputar las elecciones. El juego con las esperanzas del pueblo tuvieron un efecto inverso al deseado: en lugar de haber una transferencia de votos al candidato elegido para reemplazar a Lula, lo que ocurri fue una apertura para que Bolsonaro creciera.

Paulatinamente, Jair Bolsonaro, que causaba desconfianza entre la propia derecha, se fue adaptando y surgi como alternativa posible a los sectores empresariales, del agronegocio y del mercado financiero. La deconstruccin de la figura de Bolsonaro como homofbico, racista y misgino se hace notar en todas sus intervenciones desde del inicio de la campaa electoral. Sin embargo, la manutencin del discurso del orden, del progreso y el ataque a la izquierda y al PT con rasgos autoritarios, es un evidente resultado de un anlisis cuidado del perfil de la poblacin.

Bolsonaro logra agradar a las personas que encuentran en su figura la validacin para sus hechos de violencia, por un lado; y por otro, ofrece la seguridad que busca la poblacin a travs de su discurso fuerte, ordenador, de defensa de los buenos contra los malos. Siguiendo la tendencia mundial, el populismo de derecha en Brasil funciona. Asimismo, se vislumbra tambin un elemento clave que es la negacin de la intelectualidad, que se encuentra con el resentimiento de una sociedad empobrecida a la cual siempre le fue negado el acceso a la educacin superior.

En el ltimo acto pblico en defensa de Bolsonaro en la Avenida Paulista, un da despus de la segunda protesta #EleNo, manifestantes llevaban carteles con la inscripcin petista bueno es petista muerto, y el discurso de Bolsonaro tuvo as su contenido amenazante. Con su peculiar forma autoritaria, prometi hacer una limpieza nunca antes vista en la historia del pas, que los rojos seran presos o echados del mismo. Otra de sus promesas de campaa impulsa que las universidades federales dejen de ser libres y gratuitas.

En la provincia de Cear, cientos de personas tomaron uno de los barrios nobles de Fortaleza y presentaron una danza organizada en la cual reproducen su conocido smbolo de un arma apuntando hacia arriba. La cancin habla de la fuerza de Bolsonaro y hace mencin a Lula, Dilma, Temer y a los comunistas diciendo que el gigante despert, el mismo trmino utilizado en las manifestaciones de las llamadas Jornadas de Junio en el ao de 2013, que empezaron con una protesta en contra del aumento de los boletos de transporte pblico y luego fueron cooptadas por fuerzas de derecha con un fuerte apoyo meditico.

Video: Baile en un acto pro-Bolsonaro (#PTNao), en Fortaleza (Cear) 

Un retorno al 64?

Las intervenciones de Bolsonaro son marcadas por una nostalgia de los tiempos de la dictadura militar desde que ingres en la vida pblica. En sus convicciones, la izquierda tiene por objetivo implementar una dictadura del proletariado y, para evitar que el pas se convierta en Cuba o Venezuela, es necesario el retorno de los militares al poder. El planteo de un cambio de ragimen en el pas no es solamente retrica, el proyecto de Bolsonaro es ntido y siempre fue conocido.

Esta ser la octava eleccin del perodo llamado Nueva Repblica que empez en el ao 1985 con el fin de la dictadura militar-civil-empresarial (1964-1985). En 1980, hubo un retorno del pluripartidarismo y en 1982 hubo elecciones directas para diputados, senadores y gobernadores. En este nuevo perodo, fueron electos gobernadores que hacan oposicin al gobierno, con destaque de Leonel Brizola en Ro de Janeiro y Franco Montoro en Sao Paulo.

En 1982, Brasil pas por una profunda crisis causada por el alza en el precio del petrleo, recurriendo a un prstamo del FMI. Con el aumento de la inflacin, un proceso amplio de movilizaciones empez a tomar forma incluso de la clase media que antes apoyaba al rgimen militar, el sector empresarial se alej del gobierno y la izquierda modific su forma de intervencin, pasando a abrirse ms al dilogo y adoptando prcticas menos vanguardistas.

En este escenario, los gobernadores oposicionistas empezaron a participar de actos con el apelo de retorno de la democracia y por el voto directo para presidente de la repblica. Surga el movimiento Diretas J, que involucr no solo a los sectores sindicales y a los movimientos sociales sino tambin a las capas medias de la sociedad. Asimismo, los medios de comunicacin hegemnicos, de a poco, pasaron a apoyar las reivindicaciones del movimiento.

Las calles fueron totalmente tomadas por varias manifestaciones: solo en Ro de Janeiro y en Sao Paulo las protestas llegaron a reunir dos millones y medio de personas. A cada da, el gobierno iba perdiendo fuerza. La propuesta del movimiento no fue aprobada en el Parlamento, pero abri el camino para un fortalecimiento de la oposicin que gan el apoyo de parte de la base del gobierno. Fue recin en 1989 que en Brasil se inaugur el proceso de elecciones directas para la presidencia de la repblica por medio del voto popular, cuatro aos despus del fin del perodo dictatorial.

Brasil hoy, despus de 30 aos de redemocratizacin, vuelve a la posibilidad de tener un gobierno autoritario. Tras un gobierno progresista que dur 14 aos y termin siendo derrocado va golpe, el pas cobra una deuda histrica. Y recin en 2012 empez el proceso de investigacin de los crmenes cometidos durante el periodo del rgimen militar; la Comisin Nacional de la Verdad concluy su trabajo dos aos ms tarde. Las fuerzas de seguridad del Estado an guardan los mismos modus operandi de la poca de la dictadura, nunca fue desmilitarizada. En 2018, a una persona abiertamente neofascista le es permitido ocupar un espacio del poder institucional por casi 30 aos y llegar a ser candidato a la presidencia del pas.

Los tiempos que se avecinan son duros, como muchos otros en nuestra historia, y sin dudas tambin sern de construccin, de avance de las luchas y de acumulo para lograr cambiar este viejo y claudicante sistema que ya no se sostiene en sus propias contradicciones. Por ello, los sectores en lucha no podrn seguir adelante sin una profunda autocrtica, incluso los ms radicalizados. Si por un lado hay una legtima preocupacin respecto de lo que puede pasar, por el otro est la confianza en que el pueblo en lucha dar una respuesta a la altura de este momento histrico tan dramtico para Brasil y para toda Latinoamrica. Que el Bolsonarismo sea apenas un recuerdo de un triste y breve pasaje de nuestra historia.

Vanessa Dourado es escritora y feminista brasilea, y actualmente vive en Buenos Aires. Es integrante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), autora del libro Palavras ressentidas (Ed. Giostri, 2015) y colaboradora en revistas de Brasil, Portugal y Argentina.

Fuente: https://ombelico.com.ar/2018/10/27/20043/?fbclid=IwAR0IokVGOiTNjLJ-hNlPEXZXpr-jqbLU0XM3LP1FTj_xyyRBdtsiy8rJ3_k


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