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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Contradicciones y fracturas de la hegemona oligrquica

Giovanny Bermdez
Resumen Latinoamericano


En trminos generales aunque los sectores uribistas posen de vencedores, su victoria es la sntesis de la colcha de tensiones y contradicciones que han mantenido la inestable alianza inter oligrquica en diferentes ciclos de la historia poltica del pas

El pasado 7 de agosto del 2018 se formaliz el inicio de un nuevo periodo presidencial en medio de un contradictorio escenario lleno de tensiones y fracturas. Pese al optimismo del uribato por el lugar de privilegio que hoy ocupan en la comandancia del poder oligrquico, sus condiciones de hegemona no dejan de ser por ahora ms que contradictorias y parciales, puesto que los factores de poder que les permiti volver a ser Gobierno pueden volverse en contra de no saber estabilizar su administracin hegemnica.

El rasgo distintivo del actual momento es la recomposicin de la inestable y contradictoria alianza de los sectores oligrquicos, en funcin de renovar y adecuar el rgimen de dominio poltico a sus intereses ms esenciales como sectores dominantes: defender el status quo del rgimen capitalista en Colombia, cerrar brechas frente al avance de la socialdemocracia parlamentaria, neutralizar el descontento popular, reprimir la protesta social, desestructurar los movimientos sociales, continuar el liquidacionismo de la izquierda revolucionaria y el anexionismo de la regin al imperialismo norteamericano.

El uribato ha forjado en el fuego de la guerra y de la ilegalidad, aunque pretendan fungir como sectores honorables, su gnesis est ligada al proceso de lumpenizacin y degradacin de la burguesa colombiana, al oscurantismo ideolgico y poltico que convive con la doctrina de la economa de mercado, la democracia restringida y excluyente, el fanatismo caudillista y el gamonalismo retardatario, terrorista y gansteril.

En trminos generales aunque los sectores uribistas posen de vencedores, su victoria es la sntesis de la colcha de tensiones y contradicciones que han mantenido la inestable alianza interoligrquica en diferentes ciclos de la historia poltica del pas.

Los resultados de la pasada treta electoral dejan ver que el triunfo oligrquico se logr bajo la fusin pragmtica de los intereses de los gremios econmicos del gran capital, la cuota clientelista y electoral de las fuerzas polticas de los sectores dominantes, la connivencia de trabajadores de clase media y de sectores del mundo popular, todos representantes de una alianza de Gobierno que es contradictoria en s misma por la multiplicidad de intereses que encierra y la dificultad de la nueva gestin presidencial para satisfacer de forma igualitaria cada una de estas fracciones.

A un extremo de este contradictorio bloque, los sectores del capital nacional, articulacin de los gremios econmicos, ha puesto los puntos cardinales de la poltica econmica que el nuevo rgimen de Gobierno deber seguir, asegurndose para su certidumbre la cuota burocrtica de los ministerios y reduciendo su gestin a una supuesta labor tecnicista y economicista, falsamente presentada como no clientelar ni corrupta, enfocada a lograr los mximos beneficios segn sus perspectivas de lucro privado.

En otro extremo, los intereses de las clases trabajadoras, clases medias y sectores populares, que hayan o no apoyado el nuevo Gobierno, sern afectados directa e indirectamente por cada una de las polticas econmicas del Gobierno y de los sectores privados: reforma tributaria, ajustes salariales, reforma al sistema de salud, al sistema pensional o al sistema educativo, entre otras medidas, que se enfocan a redistribuir entre sectores medios y populares los desequilibrios que generen los ajustes econmicos, dirigidos netamente al beneficio privado.

En palabras de la lamentable senadora Paloma Valencia una cosa es el Gobierno y otra el Centro Democrtico. Pues el Gobierno expresa la fusin corporativista de las distintas fracciones de la oligarqua en torno a una salida de unidad y conveniencia pragmtica, que congela o desplaza sus temas de distanciamiento y prioriza otros de inters comn para todas las partes, pero no por eso, contradictores e inestables.

Las contradicciones y tensiones que contienen esta forma de hegemona oligrquica permiten disipar en parte el triunfalismo de los sectores uribistas, quienes pese a presentarse como la fraccin de dominio privilegiado debern consensuar con los sectores del corporativismo oligrquico, aglutinados en los partidos Liberal, Cambio Radical y el Partido Social de la Unidad Nacional, la agenda parlamentaria y las sobras de la clientela burocrtica que los gremios econmicos dejaron en el plato.

La repercusin de polticas econmicas de tipo regresivo impactar la condicin de vida de la mayora de la poblacin de los centros urbanos, lo cual permite dilucidar que dichos sectores puedan radicalizar sus posturas frente al nuevo rgimen de acumulacin, y que puedan entrar a los circuitos de la protesta y la oposicin real, cotidiana y no institucionalizada, sin que ello sea una transaccin formal a los partidos de centro izquierda o las estructuras orgnicas de los movimientos sociales y populares, pero s, un potencial hacia sus posicionamientos como referentes polticos del cambio social.

La implementacin de este proyecto oligrquico agudizara conflictos regionales a causa de la continuidad de los patrones de la economa extractivista, que tanta resistencia ha tenido por parte de sectores comunitarios, indgenas, afrodescendientes, campesinos y de trabajadores del campo, con la gravedad que se cuenta con nuevos territorios librados por el acuerdo de paz y la desmovilizacin de las FARC.EP, que podrn ser vinculados mediante la mega minera, la inversin agroindustrial y mega proyectos de infraestructura a nuevos circuitos globales de valorizacin de capital.

Si bien, el nuevo Gobierno expresa la articulacin de los intereses, contradicciones y tensiones de las fracciones oligrquicas, sectores econmicos del capital nacional y extranjero, trabajadores medios y crculos del mundo popular movidos a la derecha en el espectro poltico nacional, es un bloque implosivo y con diversas oportunidades de fractura, condicin que puede ser bien utilizada por la socialdemocracia, los movimientos sociales y populares sobre lneas de disputa y conveniencia mutua, que incentive su articulacin unitaria en diferentes formas de convergencia democrtica y popular.

Fuente original:http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/10/10/colombia-contradicciones-y-fracturas-de-la-hegemonia-oligarquica/



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