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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Seguridad y defensa en la era Macri: Lobo suelto, cordero atado

Paula Gimnez y Matas Caciabue
Rebelin


El golpe blando a Dilma Roussef en Brasil y la victoria electoral de Cambiemos en Argentina, produjeron un giro geopoltico, en favor de la ofensiva estratgica neoconservadora (Trump, FMI, Pentgono) que, en la disputa global, no estn dispuestos a ceder ni un metro sus territorios controlados, entre ellos, Amrica Latina y el Caribe.

Los neoconservadores, fortalecidos con la llegada de Trump a la Casa Blanca, no dudaron en avanzar para implementar el Plan Sudamrica. Fiel al estilo del Plan Colombia, este programa pretende aumentar la injerencia norteamericana a travs del intervencionismo econmico, poltico y militar.

La Estrategia de Defensa Nacional 2018, firmada por el Secretario de Defensa de Estados Unidos y jefe del Pentgono, James Mattis, afirma la necesidad de sostener las ventajas en el hemisferio. A su vez, en el ltimo documento estratgico del Comando Sur se exponen los principales desafos a la seguridad, entre los cuales se destacan la mayor presencia de China, Rusia e Irn en la Amrica Latina.

Esta situacin se agudiza con el resultado de las elecciones en Brasil. Con el 46% de los votos en primera vuelta (ms de 15 puntos de diferencia con el candidato del PT Fernando Haddad), Jail Bolsonaro, ex militar y fiel representante de los intereses neoconservadores, coloca en una situacin favorable al despliegue de esos intereses, generando una compleja situacin, que pone en peligro la paz del territorio. La segunda vuelta electoral ser crucial y definir el futuro de toda la regin.

En un escenario de agudizacin de la crisis capitalista, Amrica Latina resulta de gran inters. Zonas martimas, recursos naturales y una ubicacin clave en la circulacin de mercancas del mundo, hace que el control de este territorio se convierta en asunto estratgico.

Argentina: la clave para cerrar el cerco

El concepto de "guerra hbrida", expresa un cambio en la situacin estratgica global, que se observa en la emergencia de nuevos bloques o polos de poder, con ambiciones globales y con un sistema econmico, de infraestructura, de inteligencia y militar que les otorgan capacidad de disputar en el tablero mundial.

Esto genera que las fuerzas unipolares (neoconservadores y globalistas) deban dar un giro a su estrategia de control, diversificando los tipos de agresin a travs de la combinacin de fuerzas irregulares o milicias, fuerzas regulares encubiertas y agresin ciberntica.

Los acuerdos firmados en Buenos Aires durante la visita del ex presidente de EEUU, Barak Obama en marzo de 2016, sentaron un precedente en la incorporacin de esta forma de guerra en nuestro territorio.

Con la lucha contra el narcotrfico y el terrorismo como eje (sin diferenciar seguridad y defensa), Macri y Obama firmaron acuerdos de asistencia en la Triple Frontera; misiones militares en frica; asilo a los sirios que huyen de los bombardeos; centros de fusin de Inteligencia, defensa hemisfrica, fuerzas de seguridad en el Comando Sur; cooperacin nuclear y apertura comercial irrestricta. Se oficializ adems la incorporacin de Argentina como socio extra oficial a la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN).

Posteriormente, en la visita de Macri a Donald Trump, luego de su asuncin como presidente de los Estados unidos, ambos mandatarios firmaron una declaracin conjunta de cooperacin en materia de poltica ciberntica, as como un compromiso para combatir el narcotrfico, el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y la corrupcin, adems de un consenso sobre la preocupacin de ambos gobiernos por la grave situacin de Venezuela.

Con la concrecin de estos acuerdos y sumado a las bases instaladas en Centroamrica y el Caribe, as como las de Colombia, Per, Chile, Paraguay y la base militar de la OTAN en las Islas Malvinas, los neoconservadores lograrn cerrar el cerco de dominacin de todo el territorio latinoamericano y caribeo, as como tambin el antrtico.

Quin paga los platos rotos?

En Argentina hay hechos que dan un indicio claro de la inclinacin del gobierno de la Alianza Cambiemos hacia un plan de militarizacin de los territorios geopolticamente estratgicos y el control represivo de la protesta social.

El marco de justificacin para llevar adelante este Plan est centrado en la lucha (internacional) contra el narcotrfico, el terrorismo y la corrupcin. Por eso ya no llama la atencin las declaraciones de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien, en su necesidad de criminalizar la creciente protesta social, seal que los movimientos sociales han permitido el narcotrfico la droga en los barrios- como un mal menor.

Bullrich, estigmatizando a los sectores sociales vulnerables, seal que no hay que distinguir entre los distintos eslabones de la cadena narco y que hay que pegarles a todos, a los de arriba y a los de abajo, sin distinguir los eslabones ms dbiles de los grandes carteles ni reconocer la creciente pobreza: la realidad econmica de los barrios no tiene nada que ver.

La lucha contra el narcotrfico, adems, quita el foco de un problema geopoltico central de la Argentina: la ocupacin imperialista de Malvinas y el control soberano de los territorios y las riquezas naturales de la Antrtida y el Atlntico Sur. Desde la llegada de Macri al gobierno, pareciera que el nico problema geoestratgico argentino slo est en las fronteras norte con Bolivia (Litio? Evo Morales?) y con Brasil-Paraguay (Cuenca Paran-del Plata?).

Repasemos algunos acontecimientos:

En la agenda de cualquier pas que quiera contar con el apoyo de la comunidad internacional aparece la lucha contra el narcotrfico como uno de los principales motivos para conseguir ese apoyo. Esta tiene su expresin en Argentina a travs del Plan Argentina sin narcotrfico que plantea designar ms jueces para atender delitos federales, reforzar la presencia de la Polica Federal en todo el pas, profundizar los controles en las fronteras, potenciar los programas de seguridad urbana y atacar de lleno al narcomenudeo[1].

Se suma la Ley de derribo, aprobada por decreto en 2016 que faculta a las Fuerzas Armadas a identificar, advertir, intimidar y hacer uso de la fuerza en el espacio areo argentino.

Leyes de este tipo ya han sido sancionadas en Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Honduras, Per, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Uruguay es el nico de estos pases que anunci la decisin de no derribar aviones sospechosos.

En la misma lnea, en el mes de julio de este ao, el presidente Mauricio Macri modific el decreto 727/06 que prohiba el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. Las Fuerzas Armadas cumplirn ahora un nuevo rol, haciendo nfasis en la lucha contra el narcotrfico y el terrorismo. La medida implica aunar acciones entre las fuerzas policiales de seguridad interior (gendarmera), prefectura y fuerzas armadas. Adems de apuntar al delito complejo como el narcotrfico y el crimen organizado, tambin pone en la mira la asociacin ilcita calificada y hasta una hipottica asociacin ilcita terrorista, que podra justificar un endurecimiento de las acciones contra las organizaciones y movimientos populares.

En agosto de 2018, el gobierno envi un proyecto de ley al Senado para que se autorice a las fuerzas armadas a realizar operaciones militares conjuntas con fuerzas extranjeras, tanto al interior del pas como fronteras afuera. El proyecto pide autorizacin para el ingreso de tropas de, al menos 19 pases, para un mximo de 12 operaciones areas y martimas que tendran lugar en territorio o aguas martimas nacionales.

En septiembre de este ao, el ministerio de seguridad hizo pblica la detencin en la triple frontera de un supuesto miembro de Hezbollah. La noticia, aunque an no est comprobada la identidad del detenido, justifica el gasto y las reformas, al tiempo que refuerza la hiptesis de que el pas no puede ni debe estar exento de la lucha contra el terrorismo y el narcotrfico, que a nivel internacional ha sido marco de justificacin de picas invasiones a pases como Irak, Siria, Libia o Colombia, entre otros varios, poseedores de riquezas naturales.

En el terreno de la batalla contra la corrupcin el proceso de judicializacin de la poltica (lawfare), acta como instrumento de criminalizacin de cuadros desobedientes a sus intereses econmicos. Causas judiciales (muchas veces ficticias), son fogoneadas e irradiadas millones de veces, a travs de plataformas digitales y virtuales controladas por las corporaciones de la comunicacin y las redes. El caso Lula da Silva, en Brasil y Cristina Fernndez de Kirchner en Argentina, son ejemplos de ello.

La intervencin en sindicatos, el hostigamiento en universidades, la presencia de gendarmes en las rutas y fronteras, la represin de protestas en todo el territorio nacional haciendo uso del protocolo anti-piquete, fueron construyendo la imposicin de un progresivo estado policial para lograr el disciplinamiento social.

La expresin ms extrema, ha sido la desaparicin fsica de Santiago Maldonado en agosto de 2017, en el marco de la lucha del pueblo mapuche por recuperar sus territorios, en manos de la empresa Benetton. La categora de terroristas, separatistas, asignada para este pueblo ha permitido justificar tambin el asesinato por parte de la polica, en el marco de una manifestacin a otro joven perteneciente a la comunidad, Rafael Nahuel.

La detencin por supuesta corrupcin, hace tres aos, de la dirigente popular Milagro Sala en el norte del Pas y la reciente detencin del referente de la CTEP (Confederacin de Trabajadores de la Economa Popular de Argentina) Juan Grabois, en una manifestacin contra la arbitrariedad del uso de la fuerza policial, son algunos ejemplos.

Lobo suelto, cordero atado?

En menos de veinte aos de comenzado el siglo, Latinoamrica ha sido tratada como un rebao domesticable, encerrada primero en un corralito financiero y ahora en un corralito militar, sumado al cerco meditico en el que ya vivimos hace rato.

Ante esta situacin amenazante, se hace necesario instalar en el debate, en la agenda poltica, en la lucha social, y en las acciones programticas, que Amrica Latina es un territorio de paz. A la ocupacin multidimensional (psicolgica, judicial, econmica, militar) hay que responder con ocupacin social y poltica organizada, con carcter multisectorial y colectiva, a favor del conjunto de los intereses del pueblo.

Nota

1 https://www.infobae.com/politica/2018/06/06/como-es-el-plan-contra-el-narcotrafico-con-el-que-macri-quiere-sumar-a-los-gobernadores/ 

Paula Gimnez y Matas Caciabue son investigadores argentinos del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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