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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Prlogo a la edicin cubana de "La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio", de Antoni Domnech
Quines somos todos?

Julio Csar Guanche
Sin Permiso


Hace pocas semanas se ha editado un libro en Cuba de textos y entrevistas de Antoni Domnech titulado La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio. El proceso fue muy largo y haca ms de un lustro que haba empezado. Reproducimos aqu el prlogo (escrito en 2012, ya hemos dicho que el proceso fue largo) que Julio Csar Guanche escribi para La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio que desgraciadamente el autor no pudo ver publicado.

Prlogo a La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio, de Antoni Domnech, Ciencias Sociales, 2017, La Habana

En una caricatura de los 1930, Eduardo Abela hizo decir a su personaje El Bobo, mientras este contemplaba una imagen de Jos Mart: Maestro, cuando usted dijo: con todos y para el bien de todos, a quin se refera?. Abela enunci as, con su humor caracterstico, un tema crucial tanto para la filosofa poltica como para la poltica prctica, que podemos llamar el problema de quines somos todos.

Este libro de Antoni Domnech es una respuesta exhaustiva histrica, filosfica, poltica, moral, econmica al problema sealado por Abela. En ella, el todos al que se refera Mart es el horizonte y el resultado de la democracia.

Domnech historia cmo Aristteles consider a la democracia tras la experiencia de la Atenas revolucionaria del siglo V.ane, con los gobiernos de Ephialtes y Pericles como el gobierno de los pobres libres. A diferencia de la repblica romana, donde no floreci la democracia plebeya, el empeo ateniense comprendi que el todos deba comenzar por elaborarse a partir de dos ncleos: la abolicin de la esclavitud por deudas (la fuente principal de esclavitud en la poca, junto a las personas capturadas como botn de guerra) y la redistribucin de la tierra (entonces el principal bien objeto de propiedad). En su conjuncin, ambas dimensiones buscaban la emancipacin de los esclavos y de los pobres libres del orden subcivil de dominacin que los exclua de la vida poltica. Por ese camino, se lleg tambin a reconocer el derecho de palabra para las mujeres. As encontraban la clave para poder constituir una sociedad efectivamente civil, civilizada, en la cual pudiesen acceder todos a la superficie de la vida cvica.

Con ese sentido, la democracia devino luego el movimiento hacia la universalizacin efectiva de la ciudadana, hacia la ascensin a la categora de ciudadanos de todos los habitantes de la polis, en aras de conformar efectivamente un todos capaz de autogobernarse. Segn Domnech, autor del ya clsico El Eclipse de la fraternidad. Una revisin republicana de la tradicin socialista, ese movimiento ha sido desde entonces, y en rigor, el signo de identidad de los movimientos polticos demorepublicanos.

La continuidad de dicho empeo en el tiempo mantuvo los sentidos histricos de aquellas reivindicaciones democrticas: abog por la emancipacin de los africanos y de los aborgenes americanos esclavizados por el naciente capitalismoy ms tarde contra la subsuncin de las mujeres bajo el orden patriarcal y por la democratizacin de las relaciones laborales para los esclavos a tiempo parcial, como le llamaba Aristteles a los trabajadores asalariados: obreros, campesinos, herreros, tenderos, tabaqueros, y en general todos aquellos que trabajan por sus manos, con un objetivo especfico: recuperar la democracia contra la conversin de la repblica en instrumento de gobierno para beneficio de ricos industriales y de prsperos hacendados.

Si lo antes dicho hubiese sido la tnica del curso histrico recorrido desde entonces hasta hoy la pregunta de El Bobo no tendra sentido. En paralelo a la respuesta democrtica al problema de quines somos todos, otra corriente, tambin republicana, ha afirmado algo distinto. La tradicin oligrquica del republicanismo ha sostenido que todos se refiere a los ricos, a los propietarios, a los que son libres porque su independencia material les confiere la capacidad de obrar como libres.

Ciertamente, el republicanismo, en cualquiera de sus versiones, asoci siempre la libertad y la propiedad como pares de una misma relacin. Para su ideario, la dependencia es esclavitud. Mart aseguraba: Esclavo es todo aqul que trabaja para otro que tiene dominio sobre l (Mart 1991, 391). Flix Varela afirmaba algo similar: solo es verdaderamente libre el que no puede ser esclavo, y esta prerrogativa solo conviene al virtuoso (Varela 1996, 66). Es esclavo aquel que debe subsistir pidiendo cotidianamente permiso, el que no cuenta con algn tipo de propiedad que le permita estructurar una base material propia para la reproduccin independiente de su existencia. Sin embargo, la versin oligrquica del republicanismo disea la concentracin del poder en manos de los ciudadanos propietarios, mientras que la corriente demorepublicana disea la constitucin poltica del todos.

El reparto de la propiedad, o el control social sobre el ejercicio de esta, que viene hoy a ser lo mismo, consuma un hecho democrtico: si la libertad equivale a ausencia de dependencia es libre el que no depende de otro para vivir la democratizacin de la propiedad provee a todos los ciudadanos de garantas sobre su existencia, y abre as la puerta a la plena universalizacin de la ciudadana.

Ese es tambin el republicanismo de Marx, obviado por las lecturas simplificadas sobre el marxismo: Un ser no se considera a s mismo independiente si no es su propio amo, y es su propio amo cuando debe su existencia a s mismo (Marx 1977, 138). El autor de El Capital afirmaba que el asalariado necesita pedir permiso a diario a otro (nombrado con esa palabra horrsona: patrn) para poder subsistir. De acuerdo con ello, Marx consider el rgimen asalariado, de modo similar a Aristteles, como trabajo semiesclavo.

El republicanismo no democrtico, en Kant por ejemplo, comprendi que los ciudadanos pasivos eran todos aquellos que estaban bajo la dependencia de otro menores, mujeres, sirvientes, maestros domsticos. Por esta razn, no deban poseer independencia civil ni derechos polticos de ciudadana. La distincin kantiana entre ciudadanos pasivos y activos se estructur sobre esta base, pero su aspiracin primera no era la de excluir directamente a los pobres de la poltica sino impedir que el poder de los propietarios controlara para su exclusivo beneficio el proceso poltico. Un proceso basado en el dominio de los poderosos obliga a los que dependan de ellos a obedecer su criterio y corrompe el resultado: la minora de los ricos se apodera del proceso a travs de la manipulacin, la compra o la imposicin del voto de todos aquellos que, por ser dependientes, no pueden sostener una voluntad propia. Como se puede observar, aunque excluir a los ciudadanos pasivos de derechos polticos como el voto no es una solucin democrtica, s es consistente con el ideal de que solo los independientes son libres.

Sin embargo, a partir del siglo xix, el liberalismo respuesta surgida en Europa Occidental como contrarreforma a la revolucin francesa, como argumenta Domnech, aunque cumpli por razones especficas funciones progresistas y/o revolucionarias en Amrica latina reconstruy la historia del republicanismo para presentarlo como liberal y an como democrtico al tiempo que dejaba intactas las relaciones de dependencia propias del orden burgus.

El liberalismo consolid durante los ltimos dos siglos una visin sobre el orden social basada en tres pilares antidemocrticos: el monopolio legtimo de la acumulacin privada exclusiva y excluyente, la desposesin de la propiedad comn y de los derechos del comn sobre el ejercicio de cualquier forma de propiedad, y la destitucin de poder de los ya desposedos de propiedad. El liberalismo se opona a la tradicin republicana clsica, incluida la oligrquica, pues disociaba la libertad de la propiedad. En la nueva concepcin, la libertad pasaba a ser parte de una esfera poltica mientras que la propiedad perteneca solo a la esfera econmica, era un derecho exclusivo de mbito privado.

Esta separacin se comunicaba sostiene Domnech con el inters perseguido por Bentham en la elaboracin del liberalismo. La diferencia establecida por este entre la libertad de los antiguos frente a la libertad de los modernos permitira considerar a la propiedad como un problema de distribucin del mercado y no como un derecho poltico de libertad. Por ese camino, la libertad liberalmatizada solo en el liberalismo igualitario, que mantiene la separacin entre libertad y propiedad, pero justifica los lmites a la libertad en aras de la igualdad de todosresulta compatible con la dependencia, con la desigualdad social, con la polarizacin del ingreso, la exclusin, la corrupcin, el faccionalismo de la clase poseedora, el combate contra los derechos del trabajo, como resulta por igual compatible con la atribucin de grandes grupos econmicos privados de imponer sus intereses frente a las demandas de la ciudadana, a travs del Estado como instrumento corporativo de la riqueza.

Para esta versin todos eran los ciudadanos activos, las clases vivas. Los ciudadanos mejor capacitados para gobernar son los dotados de propiedad, pues los avalan los triunfos que su talento ha conquistado en un mercado considerado como libre, eficiente y competitivo.

El republicanismo oligrquico y el liberalismo confluyen entonces en su carcter elitario: han defendido el gobierno de los pocos, de los ricos, de los mejores, de los ms ilustrados, y han consagrado la exclusin o la limitacin de poder para los pobres, las mujeres, los indgenas, los negros y los trabajadores (con la salvedad hecha otra vez del liberalismo igualitario).En ello se basa su rechazo otrora por la poltica de masas y ahora por la participacin ciudadana, que han justificado a travs de expedientes como el racismo y recursos institucionales como el voto censitario y el sufragio masculino, calificado por ms de un siglo como sufragio universal an con la exclusin de todas las mujeres.

Mart afirma que la Repblica cubana debe ser con todos y para el bien de todos desde la tradicin democrtica republicana. Su pregunta por el quines somos todos supone tambin la pregunta por el cmo llegamos a ser todos. Los textos de Domnech aqu recopilados ofrecen una ruta para comprenderlo a partir del anlisis de dos ejes demorepublicanos: a) cmo todos pueden ejercer efectivamente poder poltico y b) cmo todos pueden quedar incluidos en la esfera considerada econmica.

Segn la explicacin del tambin autor de De la tica a la Poltica: De la Razn Ertica a la Razn Inerte, el primero de esos contenidos remite a la fiduciarizacin del poder, al poder limitado, controlado por la ciudadana y obligado de tal manera a servir a los intereses del comn.

El uso de los trminos ministros, servidores pblicos, comisionados, comisarios, da cuenta de esta lgica de funcionamiento poltico segn la cual el elegido debe quedar obligado a su elector a travs de mecanismos efectivos de mandato, rendicin de cuenta, transparencia en la actuacin y revocacin, que permitan preservar la soberana el poder del todos sobre el gobierno. Locke recuper la figura romana de la agencia fiduciaria para nombrar al representante como un trustee: alguien en quien se ha delegado confianza para gobernar y est obligado a atenerse a lo que como bien comn ha sido definido por sus electores. Rousseau hizo lo mismo con las figuras del mandante, el mandato y el mandatario para asegurar la no delegabilidad de la soberana.

Mart sigue ese sentido en la organizacin de la guerra necesaria por la independencia de Cuba. Las bases secretas del Partido Revolucionario Cubano (PRC) estipulabanel carcter de mandato imperativo del encargo otorgado por las asociaciones revolucionarias al Delegado: podan exigir de este cuantas explicaciones requiriesen para el mejor conocimiento del espritu y mtodos con que el Delegado cumplira su mandato. Los altos cargos del PRC quedaron sometidos a la eleccin y la rendicin de cuentas anual ante sus bases y el General en Jefe de la futura guerra segn el Manifiesto de Montecristi sera electo de modo directo por todos los miembros activos del Ejrcito Libertador. (Castillo Santana 2010)Para Mart los mtodos de la futura Repblica deberan estar contenidos en los mtodos de la guerra por conquistarla. Si tales eran los mtodos, la comprensin fiduciaria de la representacin sera el sostn del ejercicio de poder en la Repblica que aspiraba a establecer.

Ala comprensin fiduciaria del poder le es consustancial el reconocimiento de derechos de resistencia ante la arbitrariedad del poder y la corrupcin de la representacin. El derecho de resistencia esla va democrtica de recuperar la soberana el todos autodeterminado frente a sus usurpadores. El padre jesuita Juan de Mariana maestro de la Escuela de Salamanca, a la que adhera el padre Las Casas, tan admirado por Martfue el primero en fundamentar con este sentido el tiranicidio, como derecho de resistencia all cuando la autoridad real se ejerciese de modo desptico, cuestin que siglos despus retoma Locke como lo hicieron en Cuba los beligerantes contra la dominacin espaola.

Los textos de este libro demuestran cmo esa lnea democrtica llega hasta las declaraciones de 1948 de NNUU sobre los derechos humanos, como derechos inalienables de las personas y como nexo de relacin legtima entre la soberana y el gobierno. Es la misma corriente por la que se luch en Cuba en las guerras de independencia del siglo xix, cuya cultura poltica forma las convicciones de Mart y que l mismo expresa luego de modo paradigmtico. La fraternidad masnica Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA) que en sus liturgias preludi contenidos del programa ideolgico de 1868, proclamaba la libertad del linaje humano, la libertad del pensamiento, la libertad de examen, la libertad religiosa, la libertad personal, la libertad poltica, la libertad de reunirse, la soberana de las naciones, la libertad de imprenta, la libertad de cambio, el Hbeas Corpus, el juicio por jurado y la igualdad social(Acosta de Arriba 1999, 104-105): un completo programa demorepublicano, que se materializa por igual en las exigencia de Carlos Manuel de Cspedes de abolicin de la esclavitud, sufragio universal, gobierno elegido por el pueblo, enseanza laica y derecho al levantamiento armado en defensa de la patria (en nombre de la virtud), contenidos que se encuentran asimismo en el constitucionalismo de Ignacio Agramonte y en el pensamiento de Antonio Maceo, formado inicialmente en el ideario de GOCA, que desarroll luego sobre la base de las ideas de independencia nacional, democracia republicana, libertad de conciencia, libertad de prensa, tolerancia poltica y religiosa y Estado laico(Vargas Araya 2012, 1).

La garanta del ejercicio del poder por parte del todos se encuentra, segn muestra asimismo Domnech, en el derecho y la ley. Varela afirmaba: El hombre no manda a otro hombre, la ley los manda a todos.(Varela 2001, 17)La ley resulta el instrumento del comn para hacer poltica estatal. De ah la necesidad de la plena parlamentarizacin de la poltica, defendida tanto por Carlos Marx (en la forma de la deliberacin colectiva en asambleas y comunas) como por Hans Kelsen (en rganos directamente llamados parlamentarios). En el mismo punto se encuentra la razn del privilegio concedido a la ley, no a los decretos (estos son instrumentos del gobierno, no de la soberana), como forma de componer una voluntad sobre la que todos tienen derecho de intervenir. La libertad est en la ley o contra ella la ley se debe resistir cuando es ilegtima y se deben tener capacidades ciudadanas para reformarla, pero la libertad no existe fuera de la ley, pues en ese afuera radica la arbitrariedad del poder unipersonal. La ley realiza as el ideal democrtico: la poltica como propiedad del todos.

El alcance atribuido a la ley, y a la legalidad, se viva en la Cuba del siglo xixcomo valor primordial de la guerra de mtodos republicanos. Un cronista cuenta que un da, en el ingenio Godnez, se celebraba un juicio mientras las tropas espaolas avanzaban disparando sobre el lugar. Los generales Gmez y Maceo, que se encontraban en el batey oyendo el dictamen del auditor de guerra, para disponer inmediatamente la ejecucin del fallo que pronunciara el tribunal, hubieron de arrostrar a pie firme las certeras descargas de los espaoles mientras se llenaban los requisitos legales, por entender que aquella sancin penal necesitaba revestirse de las formas ms severas, aun corriendo el riesgo de ser ellos los blancos de los fusilazos de la columna espaola (). (Torres-Cuevas 1995, 107) A Maceo sus soldados le escribieron que respetaban su valor en el combatedel mismo modo que su amor a la ley.

El republicanismo democrtico responde al problema de quines somos todos tambin por este otro lugar: pretende civilizar el mbito de las relaciones sociales reconduciendo a situaciones de igualdad civil y poltica la dominacin de unos seres sobre otros por razones de clase, gnero, edad, color de la piel. Domnech recuerda que: la famosa fraternit jacobina expresaba () la necesidad de emancipar de la dominacin patriarcal-patrimonial al conjunto de las clases domsticas, de incorporar a la sociedad civil, hermanndolas en ella, al grueso de las clases sociales subalternas, sometidas a una inveterada loi de famille subcivil (Montesquieu) que, por lo mismo que las mantena fuera de la vida civil, las exclua tambin de cualquier posibilidad remota de control de la vida poltica supracivil. La traduccin contempornea de este contenido fraternal sera la lucha contra la potestad arbitraria del varn sobre la mujer, del patrn sobre los obreros, del profesor sobre los alumnos, de los padres sobre los hijos, de los blancos sobre los no blancos, con un horizonte: inundar de libertad republicana, descolonizndolas, todas las relaciones de poder.

El republicanismo democrtico defiende, por ende, un concepto holstico de diversidad, capaz de soportar una ciudadana texturizada por las diferencias de clase, raza, edad, gnero, origen nacional. La diversidad deviene una poltica capaz de comprender demandas plurales y, sobre todo, de garantizar que sujetos distintos se encuentren en condiciones de apropiarse de y participar del espacio pblico. En el camino, la fraternidad significa un proceso de descolonizacin de la matriz del poder, para emancipar las relaciones sociales de las distintas dominaciones existentes al interior de la sociedad, con el objetivo de construir polticamente el todos.

La integracin del todos dentro de la esfera considerada econmica entra en el territorio del derecho a la existencia. En esa idea democrtica, de Robespierre y de Tom Paine, entre otros, el hecho de haber nacido personas otorga el derecho de proteger la vida humana. Ese es el sentido de la declaracin francesa de 1789: los hombres nacen y permanecen libres e iguales. Rousseau lo deca de esta manera: que ningn ciudadano sea suficientemente opulento como para comprar a otro, ni ninguno tan pobre como para ser obligado a venderse (Rousseau 2002, 51). Thomas Jefferson, con su ideal de propietarios-trabajadores-independientes, constituye otra versin dentro de la tendencia, que defiende la independencia del ciudadano en la figura del propietario-trabajador, aunqueolvida la presencia de la esclavitud.

Siguiendo la argumentacin de Domnech, la traduccin contempornea de estos principios conduce al control desde adentro de la empresa capitalista. El objetivo es constitucionalizar esta forma desptica de organizacin poltica de la economa, correlativa a la forma liberal de organizacin poltica de la sociedad. Los expedientes de este control son la expansin de los derechos del trabajo frente a los derechos de la rentabilidad capitalista.

En el fondo, este conflicto de derechos expresa la guerra entre la economa poltica tirnica del capitalismo y lo que Robespierre llam economa poltica popular.Los agentes burgueses del modo de produccin capitalista haban logrado en vsperas de la revolucin francesa liberar el precio de la harina condenando a no comer pan a la mayora de los franceses el alimento nico, que lleg a tener el precio del salario de un mes por una rebanada de pan.Los economistas pensaron como afirma Florence Gauthier que la subida de los precios de los granos era una medida correcta porque permitira enriquecer a los productores y a los vendedores de granos y, por consiguiente, al fisco. La libertad del comercio de los granosresult el nombre cientfico dado a la operacin de especulacin alcista de los precios de los granos y de las harinas.(Gauthier 2012)Esa liberacin desat dos guerras por las subsistencias. En ese contexto, la demanda de una economa poltica popular no equivala a una economa pequeao artesanal, sino a las costumbres en comnque haban encontrado en el control de la expansin de la ganancia capitalista la garanta de la subsistencia personal y comunal, esto es, una posibilidad de organizar la economa en funcin de la vida de todos. Esa idea se actualiza hoy a travs de perspectivas crticas de la economa del crecimiento, cuando se mide este ltimo en trminos monetarios y externaliza los costos polticos, humanos, sociales y ambientales de la actividad mercantil.

Mart comparta el ncleo de esta doctrina republicana crtica de la expansin capitalista en su preocupacin por el con todos y para el bien de todos. Su Repblica deba satisfacer el anhelo y la necesidad de cada ciudadano, sin distincin de razas ni de clases, mediante la abolicin de todas las desigualdades sociales y de una equitativa distribucin de la riqueza (Roa 2010, 450). El suelo agregaba Mart es la nica propiedad plena del hombre y tesoro comn que a todos () iguala y enriquece, por lo que, para la dicha de la persona y la calma pblica, no se ha de ceder, ni fiar a otro, ni hipotecar jams (Mart 1991, 170). A partir del mismo juicio, Cspedes luch por destruir de raz el aparato de la economa sacarcrata cubana y Manuel Sanguily present una mocin al senado de la repblica surgida en 1902a la larga no discutido que buscaba prohibir la enajenacin de la tierra y de los bienes races.

El mismo problema lo recoge Marx cuando defiende que el futuro poscapitalista adquirira la forma desmercantilizada de una asociacin republicana de productores libres e independientes. En nuestros das, ese programa equivale a la constitucionalizacin del trabajo asalariado, a la bsqueda de alternativas de organizacin colectiva de la economa, al establecimiento de la funcin social de la propiedad, a la democratizacin de la propiedad ya no como reparto sino como control de los trabajadores/ciudadanos/consumidores sobre el proceso productivo, el consumo y la distribucin, y a la responsabilidad social y ambiental que se le debe fijar tanto a la propiedad comn como a la propiedad individual.

La construccin poltica del todos ha de quedar soportada entonces por el acceso democrtico a la propiedad. Su objetivo es empoderar a los ciudadanos en el escenario mismo de la produccin, para que puedan sostener y reproducir materialmente interacciones igualitarias en la esfera pblica. Ese sentido de la propiedad como derecho de libertad ha sido rescatado contemporneamente, entre otras, por las constituciones de Ecuador y de Bolivia. Durante las ltimas dcadas, la contrarreforma neoliberal logr limitar o eliminarlas referencias a la funcin social de la propiedad, que haban sido consagradas en la mayor parte de las constituciones democrticas de la primera mitad del siglo xx. En su captulo sexto (titulado precisamente derechos de libertad), la Constitucin ecuatoriana reconoce el derecho a la propiedad en todas sus formas, con funcin y responsabilidad social y ambiental. El derecho al acceso a la propiedad se har efectivo con la adopcin de polticas pblicas (). Algo similar hace la constitucin de Bolivia: Toda persona tiene derecho a la propiedad privada individual o colectiva, siempre que sta cumpla una funcin social.

La respuesta democrtica al problema de Abela afirma que el todos supone una sociedad civil autogobernada. Afirmar el carcter civil de esa sociedad no procura invisibilizar las desigualdades sociales que atraviesan su constitucin, ni dejar de ver cmo el poder econmico particular de grupos y personas se traduce en un poder poltico sectario a su favor. Significa, por el contrario, civilizar la sociedad a travs de polticas que rompan los lazos de dependencia personal y social e impidan el control de la cosa pblica por parte de un grupo privilegiado y excluyente de poder. Ningn poder supracivil ni poderes privados econmicos ni poderes burocrticos puede acumular legtimamente la capacidad de disputar a la soberana al todos autogobernado su derecho a definir el bien comn. Por ello, la repblica martiana deba erigirse sin interferencias, ni sumisiones, ni hipotecas que la subordinen, esclavizndola, al inters poltico y econmico de su casta dominante (Roa 2010, 448).

Qu relevancia tiene todo lo dicho hasta aqu para la Cuba de hoy?

Empiezo por la relevancia que tiene para su historia. Las guerras independentistas del siglo xixcubano, con sus cuatro constituciones, tenan como objetivo conquistar una repblica independiente. Con los aos, ese par de palabras perdi la relacin que tenan era un nico y mismo objetivoy qued solo la independencia como el programa de aquellas luchas. Sin embargo, la independencia tena la misma importancia que la Repblica (esta era la forma poltica y social de la independencia) como ideal por alcanzar.

Maceo afirmaba formar parte de esta Repblica democrtica, que ha sentado como base principal la libertad, la igualdad y la fraternidad y que no reconoce jerarquas (Torres-Cuevas 1995, 113). Cspedes, por su parte, aseguraba: Derrocada la autocracia espaola en Cuba, lanzados los enemigos de la libertad a los remotos confines del Atlntico envueltos en sus pabellones, desgarrados y cargados de sus propias cadenas, aqu no podr existir otro gobierno que el republicano () La libertad ms radical es la piedra angular en que se asienta y en que se sostendr nuestra Repblica (Acosta de Arriba 1999, 111-112). Manuel Sanguily lo escribi con entera precisin: La independencia lleg a ser un medio imprescindible, pero no era su nica ni mucho menos su ms preciada y alta finalidad, que solo se completaba con todas las conquistas o aspiraciones de la democracia, cuya cifra y compendio, cuya expresin cabal es la Repblica (Sanguily 1950, 15).

No es este el lugar para abundar en estas pruebas de la conviccin demorepublicana de los independentistas cubanos. Solo apunto que quedan fuera de estas consideraciones la influencia de la revolucin francesa (solo por curiosidad apunto que en La Habana, en los aos previos a 1789, circul El Robespierre habanero, como par de El Robespierre espaol), tanto en Mart como en el ideario y el constitucionalismo independentista y en los orgenes mismos de la nacin cubana. Recurdense apenas estos ejemplos: el escudo nacional est coronado por el gorro frigio, smbolo de la libertad republicana tras 1789; el tringulo de la bandera nacional, que sostiene la estrella solitaria, es smbolo republicano; la torre de la Plaza de Marte, en Santiago de Cuba, tambin presidida por el gorro frigio, es el homenaje de los mambises a la Repblica de 1902; el regalo que ese ao hizo la Repblica francesa al pueblo cubano fue una rplica de la Marianne, smbolo de la revolucin francesa, yel ttulo originario del himno nacional cubano, La Bayamesa, est inspirado en La Marsellesa. Al fin, en Cuba se luch, sin dudas, por una Repblica.

No obstante, el republicanismo oligrquico fueel establecido en Amrica latina tras la independencia de Espaa, fundado sobre la exclusin de las mayoras indgenas, negras y mestizas y del conjunto de los pobres libres y fue ese el rgimen establecido en Cuba entre 1902 y 1933. La causa del srdido prestigio de aquella repblica que otorgaba sentido a la pregunta de El Bobo radica en su perfil oligrquico y excluyente, no en su carcter republicano.

As, el ideario republicano posee una imagen conflictiva en Cuba por su desenvolvimiento en el siglo xx nacional. El hecho de llamar Repblica al rgimen imperante desde 1902 hasta 1959 y Revolucin al que lo sucedi, expresa este problema, pero no hace parte de su solucin. Con todo, esta distincin entre Revolucin y Repblica no comenz con 1959. Manuel Sanguily afirmaba en 1924: Mirando hacia atrs cabra pensar propiamente que la Repblica no es la derivacin legtima, sino acaso la adulteracin, ya que no la anttesis, de los elementos originarios creados y mantenidos por la Revolucin, que la engendraron y constituyeron? Porque en realidad parecen dos mundos contrapuestos: el uno, minora candorosa y heroica, todo desinters y sacrificio [la Revolucin]; y el otro, mayora accidental y traviesa, toda negocios y dinero [la Repblica] (Sanguily 1950, 304).

Ahora bien, la forma de gobierno que regula la Constitucin vigente es, tambin, una Repblica. Preguntar qu relevancia tiene todo lo dicho hasta aqu para la Cuba de hoy es preguntar por algo tan obvio como la importancia de la democracia. Pero normalmente cuesta mucho trabajo percibir lo obvio. El maestro Antoni Domnech ayuda a quien lea estas pginas que yo apenas he intentado glosar aqu a encantarse con la democracia y con la repblica: explica de forma francamente adictiva porque la libertad es la sustancia ms adictiva entre todas las conocidas que Repblica equivale a democracia y que democracia tiene que significar revolucin. Una revolucin cuyo principal objetivo es responderle a El Bobo su pregunta: que cuando se diga con todos y para el bien de todosnos estemos refiriendo tanto a todos los seres que viven y conviven como libres e iguales como a la lucha, contra todas las dominaciones, por conquistar esa forma de vida para el completo linaje humano.

En la Habana, julio de 2012

Bibliografa

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Fuente: http://sinpermiso.info/textos/quienes-somos-todos-prologo-a-la-democracia-republicana-fraternal-y-el-socialismo-con-gorro-frigio

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