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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2018

Los hombres que suben en los hombros de otros
Peligros de la lgica de la vanguardia

Miguel Alejandro Hayes Martnez
Rebelin


Desde que comenzaron las revoluciones y grandes rebeliones del hombre en busca de la libertad, se ha enfrentado un grave problema: se est en peligro de que algunos que participan en la lucha se aprovechen de esto para hacer valer sus intereses en pro de su beneficio personal, llegando incluso a invertir todo lo revolucionario que pudo ser la causa inicial.

Mart, precursor de la independencia cubana y defensor de la unidad latinoamericana, advirti sobre tal riesgo. Pudo comprender que en el contexto de un capitalismo mundial, algunos sabran elaborar un discurso conmovedor a los obreros. As, sentenci de entre los peligros de las ideas socialistas, la de los hombres que se suben en los hombros de otros.

Al otro lado del mundo, y muchos aos antes, otro grande, Hegel, que aunque ha habido esos macabros intentos de asociarlo al fascismo por su condicin de hombre estado, tambin habl de tener cuidado con los profetas de la libertad, considerando a estos buscadores de gloria: Tales escenasmediante las cuales debe ser instruido el mundo en contra de su voluntad, tienen el defectode que a la vez humillan, y quien las maquina habr querido con ello hacerse una pequea fama.

Por si fuera poco, el hombre que mejor ha intentado aplicar la lgica dialctica-Marx-, tambin tena bien claro esa consecuencias y advirti que se corra el riesgo, tras esos intentos emancipatorios de la clase obrera de terminar viviendo en una sociedad supedita el movimiento total a uno de sus aspectos, que suplanta la produccin colectiva, social, por la actividad cerebral de un pedante suelto

El simple hecho de que pensadores tan grandes y separados en todos los sentidos, Mart, y Marx y Hegel, coincidieran hasta cierto punto sobre tal cuestin, es algo a tener en cuenta.

Al parecer, muchos que encabezan grandes cambios sociales, intentan cambiar el mundo, pero dejan escapar la mxima gandhiana de cambiarse a s mismos antecediendo dicho proceso. Comienzan con un discurso conmovedor, hacen uso de su audacia fsica e intelectualidad para luchar contra la pobreza, pero no hacen ms que acomodarse con grandes riquezas y lujos.

Nuestro continente ya lo sufri con un Henri Christophe, donde tal pareca que la lucha solo haba sido para cambiar al amo europeo por uno criollo. La historia ha dado ms de un movimiento de liberacin nacional que ha desafiado al imperio, pero que tras aos en el poder han terminado degenerando su esencia revolucionaria. Incluso algunos, que siquiera llegaron al poder-como los Panteras Negras-, tuvieron una mxima direccin corrompida y viviendo en los mximos lujos mientras sus dems miembros luchaban.

Tales antecedentes, lo que han hecho, ha sido, debilitar la concepcin que se tiene dentro de ciertas ideologas progresistas, del papel de la vanguardia. Si bien, pilares de la revolucin como el Che Guevara apoyaban y defendan tal concepcin, no podemos convertir el papel de la vanguardia en un dogma en la lucha social. Solo pocos casos como los del Che, fueron completamente consecuencias con la teora de la vanguardia y no le fallaron, lo que hace que la estadstica apuesta en contra y la generalizacin apunte en contra del uso de la vanguardia-al menos como se ha entendido ahora-.

Por otro lado, no se trata ahora -de cmo la mayora de las vanguardias revolucionarias han perdido su carcter progresista-, renunciar a esto. En realidad, considero que como toda prctica cuando falla, hay que repensarla, por lo que estos tiempos exigen rearmar el papel de la vanguardia.

Al igual que el mrtir del marxismo Antonio Gramsci, debera entenderse la vanguardia solo como un momento necesario dentro de la lucha. Punto tal que es transitorio, y de cierto modo un incipiente estado de la descomposicin de la sociedad burguesa. En esta reconceptualizacin, escapa todo lo referente al proceso de la lucha, ya que los verdaderos problemas comienzan en el ejercicio del poder.

Uno de los dogmas que debiera eliminarse es aquel de la sabidura y facultades omnmodas que envuelven a la vanguardia. Es decir, se tiene una direccin que sabe cmo se hacen las cosas y puede ejecutarlo, y las masas se guan por estos. A lo que se le suma, que estos guas de la sociedad, comienzan a pensarse y hacer que los dems lo piensen- como inamovibles y que el lugar que ocupan es solo para ellos. De esa forma, el ejercicio del poder se hace de manera vertical y no encuentra un mecanismo de contenerlo si se desborda. La vanguardia, son siempre otros seres humanos, susceptibles de cometer errores, y es deber del pueblo sealarlos, y de esta, rectificarlos.

En relacin con esto, est el tab de las huelgas. Sobre el cual el Che negaba su necesidad, y el comandante Chvez ya sealo- que si bien puede ser manipulado esto por el enemigo- es un mecanismo del pueblo para llamar la atencin y apuntar con el dedo a los errores de la direccin de la sociedad.

Cuestiones como esas, esconden lo que ha representado las condiciones que han ocasionado que la vanguardia pierda su condicin de gua revolucionaria, y es el no limitar su poder, o no poseer un mecanismo regulador o revocador de este.

Si bien la lgica de vanguardia intenta evitar que el enemigo penetre el funcionamiento de la nueva sociedad que se pretende construir, no se puede en nombre de eso permitir generar poderes altamente autoritarios. No se puede esperar por un mero acto de fe, que la direccin de una sociedad, no pierda su esencia. Hay que crear las condiciones para obtener el efecto deseado.

Pero si hasta ahora la mayora de las experiencias histricas no han cumplido tan esperado deseo de liderazgo a lo largo de toda su existencia, ha sido porque su propia dinmica lo ha condicionado.

Es por eso, que una de las tareas de la izquierda es comprender que es necesaria crear la estructura social que garantice la lgica de reproduccin de una vanguardia verdadera, en constante retroalimentacin con las masas, y subordinndose a estas y siempre acompaado de dinmicas de relaciones sociales, en las que el contenido de la vanguardia -quienes pertenezcan a esta- estn sujetos, a las necesidades sociales y que esto determine su desenvolvimiento.

El fenmeno es mucho ms complejo, y el debate traera a colacin extraordinarios conceptos como aparatos ideolgicos del estado, que harn ms difcil de entender cmo conceptualizar una vanguardia. Sin embargo, un cambio de paradigma puede ser un regreso a la utopa, a pesar que bloque a bloque, se destruir el muro del capitalismo.

Por lo pronto, ante los tropezones de la izquierda por los excesos de esos sujetos ms activos de las revoluciones, en el socialismo real, en los movimientos de liberacin nacional en frica, Asia y Amrica Latina en siglo pasado y parte del presente; hay que pensar seriamente en cmo tener una vanguardia que no termine usando los hombros de otros hombres para mantenerse arriba, porque todava, es necesaria.
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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