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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2018

La encrucijada catalana

Antonio Antn
Rebelin


La encrucijada y los tipos de respuestas que hoy se viven en Catalua respecto del modelo social y territorial son un motivo de reflexin estratgica y terica. Esa experiencia contiene importantes enseanzas y supone un fuerte impacto para una transformacin sociopoltica profunda en Espaa (y los pases del sur europeo).

En Catalua se han producido, en distintos momentos histricos, experiencias sociopolticas y culturales muy valiosas para cambios de progreso en Espaa, emancipatorios e igualitarios. No hace falta remontarse a su tradicin republicana, a su papel en la lucha por la democracia o al carcter avanzado de sus movimientos sociales, desde el movimiento obrero y sindical hasta los movimientos feminista, ecologista, vecinal o pacifista y anti-Otan (por cierto, uno de los territorios y temas donde los movimientos sociales ganaron un referndum al poder establecido).

En esta ltima fase, desde una perspectiva transformadora, hay que partir de la amplia, pacfica y democrtica movilizacin social, simbolizada por el 15-M, como expresin del conjunto de protestas sociales y laborales por la democratizacin y los derechos sociales, contra la precariedad y frente a las polticas regresivas y el autoritarismo con los que la clase gobernante (europea, espaola y catalana) ha respondido a la grave crisis social, econmica e institucional. Desde sus distintos sectores populares, intelectuales y de las izquierdas se han realizado muchas aportaciones polticas, fruto de inspiracin para el conjunto de las fuerzas progresistas y alternativas del Estado. Desde una situacin externa pero con esa motivacin de aprendizaje y comprensin para las tareas del cambio en Espaa, me atrevo a realizar las siguientes reflexiones.

La realidad nacional de Espaa es diversa y mixta

Su plurinacionalidad es compleja. La metfora nacin de naciones es incompleta. No hay cuatro (o ms) naciones homogneas a confederar, separar o someter. La identidad espaola est presente en todas ellas (incluido Catalua y Euskadi), con variadas frmulas de pertenencia intermedias, mixtas o mestizas. Son sociedades diversas y plurales en lo identitario nacional con muchos elementos comunes e iguales derechos cvicos.

En el caso de Catalua una mayora en torno al 70%, segn distintas encuestas, incluidas las del CEO -el CIS cataln-, tiene un sentido de pertenencia doble cataln-espaol o espaol-cataln. Es decir, son minora las personas que se siente solo catalanas (en torno al 20%) y ms minora las que se sienten solo espaolas (inferior al 10%). Si en el terreno poltico se abusa de la identificacin de dos bloques, casi paritarios, como unionistas o independentistas, la identificacin identitaria es ms abierta, con una tercera posicin mixta e intermedia mayoritaria.

Por tanto, las identidades nacionales en el interior de esos espacios son ms diversas y complejas, as como su interaccin democrtica e intercultural y su convivencia o mestizaje cvicos. La relacin entre ellas en los distintos territorios y la articulacin democrtica del conjunto es una cuestin crucial para la construccin de una ciudadana cvica, un pas igualitario o una relacin fraterna entre sus pueblos.

Adems, no puede haber una solucin democrtica y solidaria si no es a travs de un fuerte contenido social, favorable para las capas populares. Es decir, si no hay un debilitamiento de las derechas de los dos mbitos y su respectivo proyecto, Ciudadanos y Partido Popular, por un lado, y Junts per Catalunya, la antigua Convergencia de Jordi Pujol, por otro. Su carcter dominante en lo social es compartido: neoliberal y regresivo, con una estrategia sistemtica desde el ao 2010 y unos efectos antipopulares. Y en lo nacional cada una de las dos partes se ha deslizado hacia un nacionalismo excluyente, con fuerte aparato institucional, econmico y meditico detrs y en competencia. Predomina su respectivo plan homogeneizador en torno a un nacionalismo prepotente, sea bajo una identidad espaola conservadora y uninacional, sea bajo una supuesta identidad catalana, esencialista y antiespaola.

Esa pugna exclusivista entre identidades nacionales obscurece su posicin similar en lo socioeconmico y les sirve para mantener su poltica neoliberal y antisocial y legitimar su poder. Hay divisin en la opcin institucional: independencia, porque Espaa nos roba e impide avanzar econmicamente y como pueblo; o unidad estatal, como garanta del crecimiento econmico y seguridad y normalizacin poltica. Las dos derechas nacionalistas hacen frente a su crisis de legitimidad social y buscan la continuidad de una poltica neoliberal y el refuerzo de su poder en cada mbito. Es, sobre todo, la lucha entre dos fracciones de las clases dominantes, diferenciadas por su inters corporativo nacional, capaces de representar otros objetivos legtimos y a distintas capas populares y de izquierda. Pero, a pesar de esa transversalidad en la composicin social, ni su gestin y su modelo socioeconmicos, ni sus lites dirigentes vinculadas a los grupos de poder econmico-institucional, ni sus talantes poltico-culturales impositivos, unilaterales y poco respetuosos con el pluralismo ofrecen un perfil progresista y popular.

Por tanto, en la sociedad catalana y espaola se han producido dos procesos contrapuestos con emergencias nacionalistas de ambos bloques de poder neoliberal, cataln y espaol, dirigidos por lites dominantes (econmicas e institucionales), radicales en su posicin nacionalista y su expresin simblica pero representantes de los intereses del gran poder econmico. Al proceso independentista del nacionalismo cataln se ha opuesto un emergente nacionalismo espaol en Catalua y en el resto de Espaa, conservador, unionista y con gran apoyo estatal. Se ha producido un choque de ambas estructuras de poder y de legitimidad democrtica, con el apoyo a cada una de ellas de casi la mitad de la sociedad catalana, y junto con dos relatos contrapuestos.

Superar el bloqueo existente

Existe un bloqueo poltico. Por un lado, persiste la incapacidad fctica para imponer la va unilateral a la independencia, la construccin operativa de la repblica catalana, sin suficiente legitimidad democrtica, reconocimiento internacional o apoyo econmico, as como su dificultad operativa y legal para instrumentar unilateralmente su poder casi-estatal de la administracin de la Generalitat, incluido las fuerzas de seguridad de los Mossos de Esquadra. Por otro lado, la dbil legitimidad de la imposicin estatal y el inmovilismo del estatus quo territorial, con el inters instrumental de las derechas estatales de consolidar la conformacin de un electorado definido por un espaolismo conservador y reaccionario e impedir una dinmica de progreso en ambos mbitos.

Las dos tendencias son poderosas y su confrontacin es funcional para ellas. As, sus beneficios mutuos hacen prever un largo camino para una salida negociada. Pero algo empieza a cambiar en este tema. Por una parte, hay una mayor flexibilidad, con nuevos gestos y retrica, por parte del nuevo Gobierno socialista, tras la exitosa mocin de censura avalada por el grupo confederal Unidos Podemos-En Com Podemos-En Marea, junto con Comproms y las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas. Por otra parte, existe un mayor realismo en una parte del bloque independentista (ERC y PDeCAT) respecto de sus lmites fcticos y democrticos, descartando la aplicacin inmediata de la va unilateral para la secesin; aunque todava con la hegemona del ncleo poltico en torno a Puigdemont y su nueva articulacin de la Crida Nacional per la Repblica, como instrumento para imponer su liderazgo legitimista, su estrategia de confrontacin y la subordinacin de ERC.

Pero, cabe preguntar Cules son los puntos dbiles de esa polarizacin instrumental de ambas derechas desde dos nacionalismos-estatistas excluyentes? Son dos, uno en cada campo. En el mbito nacional la pluralidad de la propia sociedad catalana, con una identidad mayoritaria mixta catalana-espaola o espaola-catalana. Es decir, la identidad exclusivamente espaola es minoritaria y la identidad nacional slo catalana es algo ms amplia, pero tambin minoritaria. La cristalizacin en dos campos polticos antagnicos, independentista y unionista, es, en cierta medida, sobrevenida, forzada e instrumental. No es la dinmica ms favorable para el bienestar econmico, social y cultural de las mayoras. Pero, tambin hay diversidad de las identidades nacionales en el conjunto de Espaa y en muchos de sus territorios. Por tanto, Espaa necesita de un proyecto de pas de pases ms abierto y democrtico, incluido una reforma constitucional de corte federal con componentes confederales y respetando la voluntad democrtica de cada pueblo. Su expresin es necesaria, especialmente, cuando persiste el desacuerdo y hay que regular una salida democrtica pactada.

Es decir, la realidad de un Estado uninacional y centralizador no responde a la situacin diversa y plurinacional de Espaa, ni tiene suficiente legitimidad democrtica e identitaria. Tampoco para resolver el problema cataln. Es imprescindible articular las soberanas compartidas o co-soberanas, de forma similar a las del mbito europeo, as como las gobernanzas multinivel, incluido el municipalismo, cada vez ms importante.

En el mbito social y econmico se ha producido un agotamiento y deslegitimacin de las polticas de austeridad y recortes sociales. Hay un deseo mayoritario de las clases populares de garantizar un presente y un futuro mejor en las condiciones laborales y de empleo y las prestaciones y servicios pblicos, as como en los derechos sociales, civiles e igualitarios bsicos. En particular, han sido expresivas las recientes movilizaciones sociales por la igualdad de las mujeres y unas pensiones dignas. Es un tema que requiere una urgente agenda social de reformas sustantivas, que la actual confrontacin institucional e identitaria la subordinaba, aplazndola sine de o inventando caminos falsos- Su realizacin es clave para conseguir la clase poltica una mayor legitimidad cvica y avanzar en un nuevo ciclo de progreso.

La pugna por un pas integrado y transversal en lo nacional, bajo criterios de convivencia democrtica e intercultural, y socialmente avanzado, forma parte de la mejor tradicin del catalanismo progresivo y las izquierdas democrticas. Pero esta tercera posicin, defendida por En Com Podem y en parte por el PSC, debe superar el actual reto poltico, la consolidacin de ese camino transformador doble, social y nacional, y avanzar en las correspondientes respuestas estratgicas y tericas. Su experiencia y sus lecciones son decisivas para desarrollar el cambio de progreso en Espaa (y la U.E.).

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid. Autor de El populismo a debate (ed. Rebelin)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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