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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2018

Del libro "Enrique Lucas y una pregunta para Pessoa"
Penal de Punta Carretas

Kintto Lucas
Rebelin


  Por aquellos das de 1971 yo tena 8 aos y casi nunca faltaba a la visita. Para m era todo un rito: levantarme a las cinco de la maana, tomar un mnibus, llegar mucho antes de la hora, parar en el boliche ubicado frente a la entrada, tomarme un capuchino con bizcochos, que era una de las razones por las cuales no faltaba. Luego pasar por la caseta de revisacin sin que me revisaran por ser gur, llegar hasta el lugar donde estaban los detenidos, charlar, salir, pasar nuevamente por la caseta, llegar a la calle, caminar hacia la costa y sentir aquella sensacin inexplicable que me produca el mar y su libertad, para luego volverme nuevamente hacia la mole con su encierro.

Cuando se reanudaron las visitas, volvi la rutina de cada sbado. Segn la nueva orden, todos debamos ser revisados. Los gurises chicos pasbamos por el mismo lado que las mujeres y a m generalmente no me revisaban. Para qu revisar a los nios?, decan las agentes. A las mujeres las hacan desnudar. Aprovechando la ventaja que significaba la "no revisacin", sacaba informacin en pequeos papelitos que luego eran recogidos por alguien en un boliche. No tena miedo. "Otros nios deben hacer lo mismo", pensaba. Y adems ya tena la coartada. "Si me agarran, la consigna es: no s nada, me los pusieron, pero no recuerdo quien". Obviamente que si obtenan esos papelitos era muy posible que llegaran al autor. Por otra parte, al primero que iran sera a Enrique. Pero nunca pas nada.

Cuando las visitas al Penal fueron nuevamente permitidas, una cerca de alambre hasta el techo separaba a presos de visitantes. Antes la separacin consista en una larga mesa, pero cierto da Ral Bidegain recibi la visita de su hermano y cambiaron de lugar. El que estaba detenido sali libre como visitante y el visitante qued dentro.

El sbado 4 de septiembre le llevamos a Enrique un par de botas que nos haba pedido la semana anterior. La alegra era comn en las visitas, los chistes, las bromas... Aquel da, el ambiente era ms festivo. En la despedida aquel "hasta la semana que viene y buen fin de semana", tuvieron un nfasis poco comn en los presos. Haba un optimismo que se transmita de adentro hacia afuera. Algo anunciaba.

A las 4 y 10 de la maana del lunes 6 alguien llama a la Jefatura de Polica.
Soy el propietario de una de las casas que estn frente al Penal de Punta Carretas, por Ellauri. Se acaban de fugar como cien presos.
No puede ser. Espere un momento que llamamos a la crcel... Dicen en la crcel que todo est normal.
Pero seor hicieron un tnel que desemboca en mi casa. No le estoy mintiendo.
Disculpe pero no moleste seor.
Minutos despus de esa conversacin el Director del Penal pas con una linterna por las celdas.
No hay nadie!
Ac tampoco!

La bronca le saltaba. Los presos que se quedaron, miraban por las mirillas de sus celdas y se rean. "Ojal les vaya bien", pensaban.
Los operativos de las Fuerzas Conjuntas se multiplicaron en toda la ciudad. En casa, me despierto apuntado por una ametralladora. El militar al ver que estaba tapado hasta la cabeza me quit la frazada, no se dio cuenta que era un nio. Cuando me vio qued un poco nervioso y baj el arma. Creo que me asust, pero no mucho, lo suficiente. Estaba bastante acostumbrado a que las fuerzas conjuntas allanaran la casa y se llevaran preso alguno de mis hermanos.

Buscamos a Enrique Joaqun Lucas Lpez.
st preso en Punta Carretas, contest mi Vieja.
Se acaba de fugar.
No sabamos, cmo fue? -pregunt un hermano.
e escaparon 30 presos.
Hubo cierto regocijo. Ms all de que Enrique hubiera escapado o no, era un golpe histrico al gobierno.
Usted como se llama?
Joaqun Enrique Lucas
Me est tomando el pelo?
Yo soy el que le sigue a Enrique... nos llamamos as.
Me va a tener que acompaar.
Espere, y cmo s que ustedes no son del escuadrn de la muerte -retruc Omar, mi otro hermano.
No se preocupe, pero si usted quiere venir junto...
No, dej. Cuando se den cuenta que no soy Enrique me largan.
Si no es, no va a tener problemas.

Joaqun y Omar se alegraron, aunque no saban cmo haba sido la fuga y si realmente Enrique se haba escapado. En todo caso, el hecho era una buena noticia. Ahora si haba una razn para el optimismo de la visita anterior. Antes de que se llevaran a Joaqun, mam le puso sobre los hombros un abrigo largo de los que se usaban en esa poca: Lleve un sobretodo para que se proteja del fro mijito. Pero l se lo sac y devolvi dicindole que no haca fro. Omar se dio cuenta que algo tena ese abrigo, entonces rpidamente lo agarr y dijo mam ese est muy viejo. Finalmente le pasaron otro, si no en la celda no iba a aguantar el fro. Nadie entendi muy bien la escena del abrigo, pero estaba lleno de volantes del MLN.

Montevideo estaba sitiada por el ejrcito que desde aquel da tomaba el exclusivo combate a los tupamaros. Horas despus lleg la noticia: "los presos evadidos son 106, quienes atravesaron la calle por un tnel construido durante un par de meses".

Enrique que haba participado en la excavacin y construccin del tnel, no se fug. Se cambi de celda el da antes y dej su lugar en la que daba hacia el tnel. No tena un proceso judicial complicado y se manejaba que en unos meses podra salir desterrado a Chile.

El Abuso, la fuga, fue un duro golpe para el gobierno y las fuerzas represivas. Faltaban dos meses para las elecciones nacionales. Bili Rial que fuera testigo directo de la fuga relat a la prensa:
Anoche a las 7 estaba solo en la casa cuando se present un hombre joven que tena colgado un estetoscopio. Este, casi sonriendo me dijo qudese tranquilo, soy tupamaro y venimos a tomar esta casa y la de enfrente. Entonces entraron varios, me colocaron en una habitacin y posteriormente llevaron a mi madre (Dolores del Castillo de Rial, periodista de El Diario) y ms tarde a mi novia Dos vecinas que vinieron a mi casa mientras estaban los tupamaros, tambin fueron llevadas a la misma habitacin (). Un hecho casi gracioso ocurri cuando habl con la polica, a las 4 y 10 de la madrugada aproximadamente. Les comuniqu la fuga y no me creyeron Desde la Jefatura de Polica me contestaron: no puede ser. Un momento que llamamos a la crcel. Y luego agreg el funcionario: dicen en la crcel que todo est tranquilo.

Tras la fuga, el MLN-T liber al embajador britnico Geoffrey Jackson, que estuvo detenido ocho meses en La Crcel del Pueblo, en perfectas condiciones. Meses antes, Enrique haba participado en la detencin del diplomtico ingls.

A Joaqun lo soltaron luego de torturarlo y tenerlo algunos das detenido. Punta Carretas ya no ofreca seguridad para el rgimen. Por eso, se apuraron las obras para poner en funcionamiento el Penal de Punta de Rieles. As, semanas despus, junto a los pocos tupas considerados ms "peligrosos" que quedaban, sera trasladado a la nueva crcel.

En el prontuario de Enrique en la DNII, con fecha del 25 de noviembre dice que El Poder Ejecutivo orden su internacin en Dependencia de la Regin Militar Nro. 1 (Punta de Rieles).
Para mi esa crcel tena el aspecto de los campos de concentracin que haba visto en las pelculas sobre la Segunda Guerra Mundial. Fue inaugurada por el gobierno de Pacheco Areco cuarenta y cinco das antes de las elecciones de 1971, para recluir a los tupamaros. Estaba ubicado a quince kilmetros del centro de Montevideo y segn el Ministro del Interior de la poca presentaba una infraestructura adecuada para parar con las fugas tupamaras.

Tenamos que tomar dos colectivos, luego caminar bastante y pasar tres revisaciones para llegar al lugar de la visita. Las celdas tenan una pequea ventanita con rejas, desde donde los presos nos gritaban y hacan chistes cuando bamos llegando.

El lugar de visitas era una pieza de unos cuatro metros de ancho por cinco de largo, media pared de bloques y una tela de alambre hasta el techo separaba a los visitantes de los presos. Entraban unas quince personas en cada grupo de visitantes. Enrique estaba en la misma celda que Gabriel Bidegain, hermano de Ral, quien haba quedado detenido luego del famoso cambiazo.

La campaa electoral entraba en su punto ms alto. Muchos esperaban ese noviembre de elecciones con esperanza en el recin surgido Frente Amplio, nacido de un sueo de unidad de la izquierda uruguaya, que se concret aquel 26 de Marzo. En diciembre del 1970 el MLN haba hecho pblico su apoyo al Frente, enfatizando en el punto cinco de la proclama:

Mantenemos nuestras diferencias de mtodos con las organizaciones que forman el Frente y con la valoracin tctica del evidente objetivo inmediato del mismo: las elecciones. Sin embargo, consideramos conveniente plantear nuestro apoyo al Frente Amplio. El hecho de que ste tenga por objetivo inmediato las elecciones, no nos hace olvidar que constituye un importante intento de unir a las fuerzas que luchan contra la oligarqua y el capital extranjero. El Frente puede constituir una corriente popular capaz de movilizar un importante sector de trabajadores en los meses prximos y despus de las elecciones. Es, o puede ser un instrumento poderoso de movilizacin, de lucha por un programa nacional y popular, por la libertad de los presos polticos y sindicales, por la restitucin de los despedidos, por el levantamiento total de las medidas de seguridad y de los decretos dictados bajo su amparo.
Al apoyar al Frente Amplio entonces, lo hacemos en el entendido de que su tarea principal debe ser la movilizacin de las masas trabajadoras y de que su labor dentro de las mismas no empieza ni termina con las elecciones.

Si bien no era oficial, el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, representaba al MLN dentro del Frente. El sueo de Intendencia era muy grande. Los Comit de Base alumbraban la vida de los barrios montevideanos y hacan un trabajo de insercin que era difcil en el interior. Durante la campaa en el Comit ubicado en Juan Paullier, cerca de la casa hubo varios actos, pero recuerdo uno que estuvo Daniel Viglietti, al que fuimos con Omar. La gente en coro cantando la sangre de Tupac, la sangre de Amaru, la sangre que grita librate hermano todava emociona. Cuando escucho esta cancin, recuerdo aquel acto y recuerdo las visitas en Punta Carretas se escapa alguna lgrima, pero siempre vale la pena volverla a escuchar en el siguiente enlace de internet: https://www.youtube.com/watch?v=q4Y88T8JxFw

De alguna forma todo pareca llenarse de colores y, sin embargo la muerte se fue imponiendo. Fraude electoral, sueos robados, ms detenciones, ms torturas y la espera de un pueblo Punta de Rieles iba aumentando su poblacin ya que todos los presos polticos que el poder ejecutivo se negaba a dejar en libertad, incluso teniendo pronunciamiento judicial a favor, eran enviados hacia all.

Tiempo despus, cuando se inaugure el Penal de Libertad y los presos sean trasladados a esa crcel, Punta de Rieles ser convertida en prisin para las presas polticas. El tratamiento inhumano que sufrirn las mujeres en los aos siguientes, ya entrada formalmente la dictadura, ser condenado por diversos organismos defensores de los derechos humanos a nivel internacional.

All estar Enrique hasta marzo de 1972, cuando finalmente ser deportado a Chile, donde pasar a integrar la direccin tupamara en el exterior. De los fugados, muchos volvern tiempo despus a la crcel y estarn presos ms de 12 aos, otros sern asesinados por el ejrcito un 14 de abril... Omar y Joaqun se irn a Chile, luego a Cuba dnde estarn aos, hasta que uno regrese y el otro se marche mirando el mar del Caribe diecisis aos despus, tal vez pensando que nunca pudimos conocer bien a nuestro viejo
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* Del libro "Enrique Lucas y una pregunta para Pessoa", de Kintto Lucas, 2016.


http://kintto.blogspot.com/2018/08/punta-carretas.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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