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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2018

Atentado en Caracas
Silencio cmplice del periodismo latinoamericano

Manuel Cabieses Donoso
Rebelin


Para quien no conozca la triste realidad que vive el periodismo latinoamericano debe resultar sorprendente el silencio de los medios sobre el atentado terrorista en Caracas. CNN en espaol interrumpi el 7 de agosto la transmisin del discurso del presidente Nicols Maduro cuando este comenz a mostrar videos, grabaciones telefnicas, fotos, confesiones, nombres de los detenidos y prfugos, etc. CNN daba as la pauta a la conducta que observan los medios del continente. El Mercurio de Chile, que habitualmente derrocha espacio para atacar a Venezuela, public un parrafito de una columna. Los medios que hasta ayer exigan evidencias sobre el atentado al que an califican de presunto, ignoraron las revelaciones de Maduro. Sin embargo, la investigacin que adelanta la Fiscala Nacional de Venezuela est descubriendo elementos para un plato fuerte de un periodismo que se respete a si mismo. Es un bocado apetitoso incluso para la literatura y el cine. Sin embargo ha cado en un silencio que resulta vergonzante para la profesin del periodismo.

Los terroristas apresados y a disposicin de los tribunales implican a gobiernos, partidos polticos y conspiradores de todo pelaje. Las autoridades han pedido al gobierno norteamericano la extradicin de Osman Delgado Tabosky, financista y piloto -desde Miami- de los drones cargados con C4, un explosivo plstico que los ejrcitos usan en demoliciones de fortificaciones. Se han iniciado tambin gestiones para extraditar a implicados que se refugian en Colombia, en cuyo territorio se prepar el atentado con colaboracin del ex presidente Santos, Premio Nobel de la Paz (sic!).

Lo ocurrido solo tiene precedente en Venezuela en el atentado con un coche bomba contra el presidente Rmulo Betancourt en junio de 1960. Lo efectuaron sicarios del dictador dominicano Rafael Lenidas Trujillo. En ese atentado el presidente Betancourt result con graves quemaduras en las manos y el rostro, y muri el jefe de la Casa Militar.

Esta vez no solo se intent asesinar al presidente de la Repblica sino a todas las autoridades civiles y militares que lo acompaaban en la tribuna presidencial; a los embajadores, agregados militares y familiares de los soldados de la Guardia Nacional Bolivariana, y a espectadores del desfile militar. De haber tenido xito, el atentado habra desatado una conmocin social y poltica cuyas dimensiones son inimaginables.

El silencio de los medios periodsticos latinoamericanos ante las evidencias presentadas por el gobierno venezolano, constituye una vergenza para lo que Gabriel Garca Mrquez defini como el mejor oficio del mundo. Los responsables, sin embargo, no son los periodistas sino quienes han prostituido la naturaleza noble del periodismo: los amos de la prensa. Los empresarios de la industria de la informacin han convertido a los medios en instrumentos de desinformacin y de la ignorancia que sufren nuestros pueblos. La funcin social del periodismo ha sido suplantada por los intereses de quienes manipulan los medios desde las sombras. Esta verdadera dictadura meditica es la punta de lanza ideolgica de conglomerados financieros. Cumple la funcin de modelar conciencias y someterlas al pensamiento hegemnico del capitalismo. Los periodistas, en definitiva, son trabajadores asalariados de empresas en las que rigen las leyes de hierro de la propiedad privada.

Los amos de la prensa son temidos y reverenciados por los polticos y los gobiernos. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que los agrupa, fue creada durante la guerra fra. Representa a 1.300 publicaciones que editan 43 millones de ejemplares en papel y controlan numerosos diarios electrnicos. El denominador comn de la SIP es el anticomunismo y trabaja en estrecha colaboracin con los servicios de inteligencia norteamericanos.

Los once diarios de mayor circulacin en Amrica Latina se articulan tambin en el Grupo de Diarios Amrica (GDA). Sus miembros son El Mercurio de Chile (en realidad una cadena de 24 diarios), O Globo de Brasil, La Nacin de Argentina, El Universal de Mxico, El Nacional de Venezuela, etc. Son multimedios que controlan revistas, canales de TV, radios, peridicos electrnicos, etc. Durante el gobierno del presidente Hugo Chvez, el GDA resolvi destinar una pgina diaria para calumniar a la revolucin bolivariana. Se sumaba as a la campaa de Washington que desde hace casi dos dcadas intenta desestabilizar al gobierno venezolano.

El bloqueo impuesto ahora a la difusin de noticias derivadas de la investigacin del terrorismo, es un atentado al derecho de los pueblos a la informacin pero a la vez constituye una afrenta al periodismo y su cdigo de tica que rechaza toda forma de censura y defiende el derecho a informar y ser informado.

Salvo la honrosa excepcin de la Federacin Latinoamericana de Periodistas (FELAP), que conden el atentado en Caracas, las organizaciones profesionales de periodistas guardan silencio vergonzoso. Ellas tienen el deber de denunciar la censura empresarial. Junto a estudiantes y acadmicos universitarios, los periodistas deberamos convocar a asambleas para discutir la penosa situacin que de un periodismo sometido a la dictadura de los amos de la prensa. El silencio en este caso es complicidad con el terrorismo. Tiene que quedar claro quines imponen esta censura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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