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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo y el frgil equilibrio de fuerzas

Hugo Moldiz Mercado
Rebelin


Un frgil equilibrio de relacin de fuerzas, a pesar de la sostenida contraofensiva imperial y oligrquica de los ltimos cinco aos, es el cuadro general que caracteriza a la realizacin del XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, en La Habana, Cuba, donde la izquierda tiene el enorme desafo de asumir las lecciones aprendidas, rectificar los errores cometidos y potenciar las conquistas posneoliberales desde una perspectiva mayor.

El dato poltico del precario equilibrio de fuerzas- puede ser ledo de distintas maneras. Si comparamos con el perodo 1998-2013, cuando Amrica Latina se fue pintando de colores de emancipacin con la instalacin de gobiernos progresistas y de izquierda, hay razones para la preocupacin, pues evidentemente es bastante lo que se ha retrocedido en todos los campos. Pero si ponemos en el balance global la situacin de los ltimos cinco aos (2013-2017), en las que la avalancha conservadora ha sido lo predominante, no hay duda que hay razones para el optimismo.

Desde el punto de vista de las relaciones polticas de fuerza, la izquierda se haba constituido en gobierno, con distintos grados y matices, en Venezuela (1999), Brasil y Argentina (2003), Uruguay (2005), Bolivia (2006), Ecuador y Nicaragua (2007), Paraguay (2008) y El Salvador (2009), adems de varios gobiernos caribeos que se alinearon en esa direccin. A esta lista se sumara tambin Honduras, con un presidente (Mel Zelaya) que desde 2006 fue transitando de posiciones liberales a posiciones progresistas.

A este perodo, ampliamente favorable para las corrientes revolucionarias y progresistas, corresponden iniciativas de carcter estratgico en el campo de las relaciones internacionales y los organismos regionales y subregionales, pues al impulso de Fidel Castro, Ignacio Lula, Hugo Chvez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega, se fue configurando un tablero geopoltico claramente adverso al movimiento de los Estados Unidos en su afn de mantener su hegemona y dominacin en la regin. As se explica la fundacin del ALBA en 2004, la UNASUR en 2008 y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (2010).

Pero el camino de la emancipacin est ms plagado de espinas que de flores, de caminos accidentados que de rutas planas y rectas. Convertida Amrica Latina en un campo en disputa, las fuerzas de la derecha lograron retomar el control de varios pases por distintos medios. En Paraguay, Honduras y Brasil lo hicieron por la va de golpes de Estado de nuevo tipo, mientras en Argentina y Ecuador por la va electoral. Hay que apuntar que el ltimo pas es un ejemplo tpico de una de las modalidades de la llamada revolucin pasiva.

En lo que va del ao, casi de forma sorpresiva, formas de Golpe Suave acechan a la revolucin nicaragense y es incierto lo que vaya a pasar en El Salvador, donde el FMLN soport una dura derrota en las elecciones locales. Entretanto, la Revolucin Bolivariana de Venezuela contina enfrentando diversas modalidades de guerra principalmente econmica-, la Revolucin Democrtica y Cultural de Bolivia empieza a experimentar el desgaste de la llamada Guerra de Cuarta Generacin y Cuba la primera revolucin socialista triunfante de Amrica Latina- vuelve a experimentar los rigores del bloqueo estadounidense.

La contraofensiva imperial, caracterizada con desmesurado exitismo por los idelogos de la derecha como el fin del ciclo progresista en Amrica Latina, se ha extendido a los organismos regionales y subregionales. La Organizacin de Estados Americanos (OEA) ha vuelto a cobrar protagonismo e influencia en desmedro de la CELAC y UNASUR, mientras el ALBA tambin enfrenta dificultades para mantener la cohesin ideolgica-poltica y para transitar hacia una integracin material efectiva. Todos estos movimientos geopolticos se dan en el marco de la violenta resistencia de EEUU a dejar su condicin de hegemn mundial. Hay falta de precisin poltica y acadmica el pensar que hemos superado la fase de la transicin hegemnica. Todava es difcil saber si se mantendr un orden unipolar atenuado, un mundo bipolar de nuevo tipo (no ideolgico, pero si geopoltico) o un mundo multipolar.

Sin embargo, el camino para la derecha tampoco est asfaltado. En Argentina, los niveles de resistencia al retorno de la poltica neoliberal se estn elevando gradualmente, particularmente por la contundencia y la extensin que signific la tercera protesta contra el gobierno de Macri, quien no tiene la manera de explicar la nueva entrega de su pas a las recetas del FMI. En Brasil, a pesar de la ilegal detencin preventiva de Ignacio Lula, el ex presidente lidera las preferencias electorales y el deterioro de la imagen y de las polticas re privatizadoras y anti-populares de Temer se profundizan cada da.

Particular importancia en la Amrica Latina en disputa adquieren las elecciones colombiana y mexicana. En el primer pas, la izquierda alcanz, a pesar de la campaa del miedo desarrollada alrededor del fantasma del castro-chavismo, un histrico segundo lugar. Hay que subrayar que todava no est lo suficientemente valorado el aporte que las FARC le hicieron a esta nueva relacin de fuerzas en Colombia con la firma de los acuerdos de paz en La Habana, a pesar de que mucho se tendr que luchar para evitar que sean destrozados por el gobierno uribista de Duque. En el segundo pas, la victoria de Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) con un 53% de votacin y con una diferencia de ms de 20 puntos frente a su inmediato seguidor, consolida el equilibrio de fuerzas en el campo de lo poltico y la geopoltica, lo que en las actuales circunstancias es una buena noticia para la izquierda latinoamericana. Todava es demasiado prematuro sacar conclusiones, pero la recuperacin de los principios de no intervencin y el respeto a la autodeterminacin de los pueblos -as el futuro gobierno mexicano no abandone el llamado Grupo de Lima-, representa en lo que el intelectual argentino Atilio Boron llamara un cambio de Amrica Latina en la geopoltica del imperialismo.

Por qu la izquierda est en una situacin difcil a pesar de varios aos de avance sostenido?

La respuesta hay que buscarla no solo en lo que hace Estados Unidos y sus aliados en Amrica Latina. Sera una ingenuidad esperar que la burguesa imperial y sus oligarquas asuman una posicin pasiva frente a gobiernos revolucionarios o incluso solo partidarios de la reforma social progresista, como bien seala el politlogo cubano Roberto Regalado. Hay razones polticas, econmicas, geopolticas, geoeconmicas y culturales suficientes a lo largo de nuestra historia que explican la resistencia de EEUU a perder control del continente.

Las principales respuestas al retroceso relativo de la izquierda, en el marco de un frgil equilibrio de fuerzas, hay que encontrarlas en lo que se ha dejado de hacer. Se ha distribuido la riqueza social y se ha edificado una nueva institucionalidad (aunque no en todos los pases) dentro de los marcos del posneoliberalismo, sin encarar al mismo tiempo las bases del poscapitalismo, que es lo que el Che definira como revolucin ininterrumpida. Mucho menos se ha logrado encarar con fuerza una revolucin cultural y moral que de nacimiento a hombres y mujeres nuevos y nuevas, lo que finalmente mantiene a los sujetos del cambio atrapados por resabios de la vieja moral burguesa.

Sobre la base de lo avanzado en el gobierno o fuera de l-, la izquierda latinoamericana y caribea debe generar un nuevo consenso y aprobar una estrategia y tcticas renovadas que vuelvan a enamorar a las mayoras y sembrar nuevas esperanzas, que es la nica manera de avanzar desde los proyectos emancipadores.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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