Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

Gana Lpez Obrador en Mxico, hay esperanza?

Marcelo Colussi
Rebelin


En Mxico, por un amplio margen, acaba de ganar las elecciones el candidato del Movimiento de Regeneracin Nacional -MORENA- Andrs Manuel Lpez Obrador. El campo popular en su sentido ms amplio y la izquierda -mexicana y mundial- lo festejan.

Incluso hubo quien dijo que esto muestra que de ningn modo est terminado el ciclo de los gobiernos progresistas en Latinoamrica, tal como los resultados electorales de varios pases lo pudieran hacer pensar, con el retorno de propuestas abiertamente neoliberales y la cada/salida de administraciones de centro-izquierda (Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay).

Por supuesto que es para saludar la llegada de aire fresco a la casa presidencial. De hecho, Mxico es un referente en Latinoamrica, y su peso poltico influye considerablemente en el sub-continente. Ms all de todo lo que pueda decirse de la propuesta de Lpez Obrador, est claro que no es el neoliberalismo descarado, una visin ultra-derechosa de las cosas, un proyecto antipopular. Saludmoslo entonces.

Pero no se pueden dejar de hacer algunas consideraciones crticas, imprescindibles dada la coyuntura. En estas ltimas dcadas todo el campo popular (de Mxico y de toda Amrica Latina) sufri un tremendo retroceso. Sobre las sangrientas dictaduras que barrieron el continente (Mxico fue la excepcin en ese aspecto) se asentaron los terribles planes neoliberales dictados por los organismos crediticios de Bretton Woods: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En realidad, esas polticas fueron un rediseo del capitalismo a escala global donde los nicos beneficiados fueron las grandes potencias -Estados Unidos fundamentalmente, y ms an su banca- y la clase capitalista a nivel mundial. Esto ltimo, en tanto estas lneas neoliberales (capitalismo salvaje, ms precisamente dicho) significaron el retroceso y/o prdida de conquistas laborales y sociales histricas de la clase trabajadora. El trabajo en situacin crecientemente precarizada se hizo normal, y los sindicatos pasaron a ser instrumentos cooptados casi completamente por el capital.

Mxico se torn una abierta dependencia del capitalismo estadounidense, aumentando exponencialmente su pobreza, y como efecto derivado, su clima de violencia generalizada. La narco-poltica se enseore en toda su geografa, y las migraciones irregulares hacia el sueo americano quedaron casi como la nica va de escape.

Cambiar eso con Lpez Obrador? Ah est la falacia que debe apuntarse: su llegada no deja de ser una buena noticia, pero con la aquilatada experiencia que existe despus de todos los progresismos en nuestros pases, debemos ser cautos.

Desde Salvador Allende en Chile, en la dcada del 70 del siglo pasado, hasta todos los progresismos surgidos ya entrando en el siglo XXI (Chvez/Maduro en Venezuela, el PT en Brasil, los Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Mujica en Uruguay, Lugo en Paraguay, el FMLN hecho gobierno en El Salvador), la situacin estructural no ha podido modificarse. Si bien es cierto que planes asistenciales han ayudado mucho en todos esos pases, no se han visto cambios sustanciales a largo plazo como s pas en Cuba. Si se puede hablar de fin del ciclo progresista es porque ha habido un agotamiento en la bonanza de los precios internacionales de ciertas materias primas, lo que hizo que, escaseando las divisas, los planes de ayuda se fueran esfumando.

Obviamente los planes de reconversin ultraderechista que llegaron estos aos son una psima noticia para el campo popular. Al lado de ellos, y ante el fenomenal retroceso del ideario de izquierda de estas dcadas debido a la paliza tremenda sufrida por las fuerzas anticapitalistas, la llegada de un poco de oxgeno que representan estas propuestas de capitalismo con rostro humano? se pueden sobredimensionar y ver como grandes avances sociales.

Ahora bien, la realidad, siempre obstinada y pertinaz, ensea algo a sangre y fuego: los cambios reales, profundos, los cambios por los que tiembla la clase dominante, no se consiguen en las urnas. El poder real nace de la movilizacin popular, no de figuras carismticas. Puede decirse que estos intentos son eso: intentos, pasos de una larga marcha. Pero sin organizacin popular desde abajo (lase: revolucin socialista) no es posible torcerle el brazo a la serpiente viperina del capitalismo. Aunque sin dudas: bienvenido Lpez Obrador!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter