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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

Respuesta a Claudio Katz
Acerca de la superexplotacin y el capitalismo dependiente

Jaime Osorio
Rebelin


Introduccin

Lo que es un supuesto para el anlisis general del capital, que las mercancas, incluyendo entre ellas la fuerza de trabajo, se compran y venden por todo su valor, es asumido por algunas corrientes marxistas como una ley de hierro. En este artculo discutimos en particular la formulacin de Claudio Katz, que seala que (Marx) concentr sus estudios en el caso ingls, para develar la lgica laboral imperante en la era contempornea, y que en esa indagacin (Marx) no dej duda sobre la remuneracin de la fuerza de trabajo por su valor (Katz, 2017: 7). A contrapelo de lo anterior, en este escrito buscamos demostrar que en el cuerpo conceptual del marxismo el problema de la violacin del valor de la fuerza de trabajo es una tensin terica presente, la que se despliega con toda su fuerza en niveles menos abstractos y que ello se manifiesta de manera difana incluso desde El capital.

La discusin por tanto se mueve en ese terreno. Es un debate terico referido a si el marxismo puede o no asumir la superexplotacin en tanto violacin del valor de la fuerza de trabajo [1]. Por ello el recurso, en algunos momentos insistente, a sealar referencias de la obra principal de Marx. Sin clarificar esta discusin, la presentacin de datos estadsticos pierde relevancia, porque aun poniendo de manifiesto la enorme distancia existente entre los salarios de las economas desarrolladas y de las economas dependientes, el problema es resuelto de manera ortodoxa y pragmtica, como lo hace tambin Katz, aduciendo que esto se debe a que el valor de la fuerza de trabajo es ms bajo en las segundas economas que en las primeras, con lo cual regresamos a la discusin inicial: cules son las determinaciones en el valor de la fuerza de trabajo y en qu condiciones se puede hablar de violacin de su valor.

Pero la discusin con Katz no se remite exclusivamente a este problema. Tambin hace referencia a su silencio sobre la nocin capitalismo dependiente, y su reemplazo por periferia o economas atrasadas, de manera preferente. Puede parecer un problema menor, pero no lo es. Desde que apareci Dialctica de la dependencia (Marini: 1973), el tema de otra forma de capitalismo en el seno del sistema mundial capitalista alcanz todo su sentido, no slo por sus particulares formas en cmo se reproduce el capital, ocupando un lugar central la superexplotacin, sino tambin porque fundamenta el por qu esta forma de capitalismo, ms que acercarse a las rutas y metas del capitalismo desarrollado, esperanza de todo neodesarrollismo, antiguo o contemporneo, apunta a alejarse de ellas. De esta manera la vieja y criticada intuicin de Frank, que seala que mientras las economas dependientes prosigan bajo relaciones capitalistas slo pueden esperar el desarrollo del subdesarrollo, se llen de contenido.

I

En su exposicin en El capital, Marx seala: aqu partimos del supuesto de que las mercancas, incluyendo entre ellas la fuerza de trabajo, se compran y venden siempre por todo su valor (Marx, 1973, t. I: 251). Las razones de lo anterior se deben a que la transformacin del dinero en capital ha de investigarse a base de las leyes inmanentes al cambio de mercancas, tomando, por tanto, como punto de partida el cambio de equivalentes. Esto implica que

(el) poseedor de dinero que, por el momento no es ms que una larva de capitalista, tiene necesariamente que comprar las mercancas por lo que valen y que venderlas por su valor, y sin embargo, sacar al final de este proceso, ms valor del que invirti (Marx, 1973, t. I: 120).

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Este es el camino para explicar la generacin de plusvala y la explotacin capitalista. Pero como para el capitalista el valor de uso no puede () considerarse jams como fin directo (). Tampoco la ganancia aislada (puede serlo), sino el apetito insaciable de ganar ms y ms plusvala (Marx, 1973, t. I: 109); al fin que

el capital no tiene ms que un instinto vital: el instinto de acrecentarse, de crear plusvala, de absorber () la mayor masa de trabajo excedente. El capital es trabajo muerto que no sabe alimentarse, como los vampiros, ms que chupando trabajo vivo, y que vive ms cuanto ms trabajo vivo chupa (Marx, 1973, t. I: 179).

Veremos que esta apropiacin de trabajo vivo no siempre el capital la logra por mecanismos que impliquen acatar el supuesto arriba descrito, como el propio Marx se encargar de hacerlo notar en su obra mayor.

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Lo que es un supuesto para el anlisis general del capital (Marx, 1973, t. III: 235), esto es, a nivel del modo de produccin [2], es asumido por algunas corrientes marxistas como una ley de hierro, en donde si la realidad se comporta de otras maneras, peor para la realidad. Se asume con esto que el supuesto debe prevalecer en el capitalismo en todo nivel de anlisis [3], en todo lugar o espacio [4], y en todo tiempo [5]. Se puede llegar a reconocer que existen procesos en donde salario y valor de la fuerza de trabajo difieren y alcanza relevancia histrica, pero ello no significa, para estas lecturas, que dichos procesos alcancen relevancia terica. A lo ms se les considerar como anomalas o excepciones [6]. No es difcil constatar que estamos frente a un tipo de anlisis que asume una ortodoxia mal entendida.

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Situado en el anlisis de la plusvala relativa, lo que supone no alterar la duracin de la jornada de trabajo, Marx seala que el capital puede prolongar el tiempo de trabajo excedente reduciendo el pago correspondiente al tiempo de trabajo necesario, y que ello implica hacer descender el salario del obrero por debajo del valor de su fuerza de trabajo (Marx, 1973, t. I: 251). Y agrega lneas ms adelante que por este camino, el trabajo excedente se prolongara a costa de rebasar sus lmites normales, (y) sus dominios se extenderan mediante una usurpacin del terreno reservado al tiempo de trabajo necesario (Marx, 1973: 251). Al finalizar estas lneas Marx seala algunas razones que limitan la impronta que ha establecido para su reflexin. All leemos:

Por el momento, este mtodo (hacer descender el salario del obrero por debajo del valor de su fuerza de trabajo), que desempea un papel muy importante en el movimiento real de los salarios, queda excluido de nuestras consideraciones, por una razn: porque aqu partimos del supuesto de que las mercancas, incluyendo entre ellas la fuerza de trabajo, se compran y venden siempre por todo su valor (Marx, 1973: 251) [7].

Destaquemos algunos puntos de la cita: primero, Marx establece una temporalidad, indicando por el momentoeste mtodoqueda excluido de nuestras consideraciones. Y ese momento est dado por el nivel en que se plantea la reflexin, el anlisis general del capital. Ello se refuerza con el aqu partimos del supuesto. Fuera de ese momento o nivel reflexivo, ya no es necesario excluirlo, porque los problemas y procesos presentan determinaciones que alteran el supuesto.

Segundo, frente al mtodo o procedimiento de hacer descender el salario del obrero por debajo del valor de su fuerza de trabajo Marx no escatima adverbios para poner de manifiesto su relevancia, indicando que desempea un papel muy importante en el movimiento real de los salarios.

Tercero, al enfatizar el peso de aquel descenso en el movimiento real de los salarios, hace ver que en niveles de mayor concrecin, all donde operan un mayor nmero de determinaciones, -como la competencia entre obreros, el peso de la superpoblacin relativa, la fuerza del campo obrero y la fuerza del capital, espacios en el sistema mundial, etc.-, el supuesto asumido tiende a ser efectivamente alterado.

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No es un asunto menor que de manera reiterada prevalezca el sealamiento donde es el valor de la fuerza de trabajo el que se remunera por debajo de su valor, lo que no ocurre en referencia a otras mercancas. Esto tiene que ver con la particularidad de esta mercanca, que no slo crea valor, que genera valorizacin, sino que adems permite, va prolongaciones de la jornada, intensificacin del trabajo o por salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo, elevar la tasa y la masa de plusvala, sin alterar la composicin orgnica del capital, y todo ello sin presionar a la baja la tasa de ganancia. Aqu reposan algunas primeras razones para explicar por qu el supuesto se desnaturaliza en aquellos espacios del sistema mundial en donde existe abundancia de mano de obra, la reproduccin del capital se lleva a cabo volcada hacia mercados exteriores, lo que facilita la reduccin violenta de los salarios, y sin la generalizacin de elevadas tecnologas ni altas tecnificaciones, lo que favorece un intercambio comercial desfavorable con otras economas. Todo esto acontece justamente en lo que se denominar capitalismo dependiente.

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Para reflexionar sobre la superxplotacin es pertinente destacar algunas ideas referidas al valor de la fuerza de trabajo. En las pginas en El capital en que Marx se aboca especficamente a establecer criterios para determinar ese valor, no se sealan cifras, ni siquiera para la Inglaterra de su poca. Lo anterior se encuentra fuera del nivel que subyace en el libro, en tanto en el valor de la fuerza de trabajo intervienen elementos histrico-morales que obligaran a concreciones. Esto no significa, sin embargo, que no encontremos bases para aproximaciones, as como de los mecanismos que presionan para la transgresin de aquel valor. Estas dos perspectivas se conjugan de manera permanente en El capital, por lo que el sealamiento que (Marx) concentr sus estudios en el caso ingls, para develar la lgica laboral imperantes en la era contempornea, es cierta, pero no lo es el que sigue: en esa indagacin (Marx) no dej ninguna duda sobre la remuneracin de la fuerza de trabajo por su valor (Katz, 2017: 7).

Ni siquiera en los captulos tericos Marx deja de lado la permanente tensin entre el respeto al valor de la fuerza de trabajo y su transgresin. Tampoco cuando reflexiona sobre situaciones de mayor concrecin. Y mucho menos cuando destaca lo que aconteca en Inglaterra con la jornada laboral, con la intensidad y con el trabajo de mujeres y nios, apoyado en la informacin de los inspectores de fbrica, en los Factory Reports, los Reports in Mines, o en Essay on Trade and Commerce, entre otros, donde pone de manifiesto el horror en que se encontraban los trabajadores, las mujeres y nios que laboraban [8].

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Seala Marx (1973, t. I: 121), que se entiende por capacidad o fuerza de trabajo el conjunto de las condiciones fsicas y espirituales que se dan en la corporeidad, en la personalidad viviente de un hombre y que ste pone en accin al producir valores de uso de cualquier clase. En la determinacin del valor de la fuerza de trabajo es necesario considerar, por tanto, el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su poseedor.

Aqu Marx introduce dos elementos de la mayor relevancia. El primero: que la fuerza de trabajo slo se realiza trabajando, lo que implica gasto de energa humana que descansa en msculos, nervios, cerebro humano, etc., que es necesario reponer, y que al intensificarse este gasto, tiene que intensificarse tambin, forzosamente, el ingreso. La intensificacin en el gasto de energa vital implica forzosamente mayor ingreso, esto es, que aquel desgaste extra, sea por mayor jornada laboral o mayor intensidad del trabajo, lleva implcito una elevacin del valor de la fuerza de trabajo, que se debe expresar en el salario. Esto implica que para estudios concretos, se debe atender al nmero de horas promedio que se trabajan y a la intensidad media del trabajo, ya que al rebasarse esos desgastes promedios alteran al alza el valor de la fuerza de trabajo.

El segundo: que el desgaste promedio de la fuerza de trabajo tiene un condicionante, porque despus de haber trabajado hoy, el propietario de la fuerza de trabajo tiene que volver a repetir maana el mismo proceso, en idnticas condiciones de fuerza y salud. Por tanto, la suma de vveres y medios de vida habr de ser por fuerza suficiente para mantener al individuo trabajador en su estado normal de vida y de trabajo (Marx, 1973, t. I: 124; cursivas aadidas).

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El sealamiento de mantener al individuo trabajador en su estado normal de vida y de trabajo pone de manifiesto que Marx considera un criterio de normalidad que no est marcado simplemente por el promedio existente, sea de horas de trabajo, de salarios o de intensidad, sino que se establece por una cualidad de vida de un ser humano, en cuya corporeidad reposa la fuerza de trabajo. Un obrero tiene que alimentarse, vestirse, protegerse bajo un techo, descansar y reproducirse en esa condicin de vida.

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Marx seala que las necesidades naturales, vestido, alimentacin, vivienda varan con arreglo al clima y dems condiciones naturales de cada pas, y su volumen y el modo de satisfacerlas son un producto histrico, que depende del nivel de cultura de un pas, y sobre todo de las condiciones, hbitos y exigencias con que se haya formado la clase de los obreros libres. Por esta razn existe un elemento histrico moral en el valor de la fuerza de trabajo. Una de las consecuencias de lo anterior es que reproducir fuerza de trabajo no puede ser asumido como reproducir animales de carga [9]. Este asunto pone en cuestin la formulacin de canastas de consumo bsicas para determinar los salarios, considerando protenas, carbohidratos, protenas, etc., que un ser humano necesita, considerando en qu bienes se encuentran esos productos (por lo general, los ms baratos, para justificar reducidos salarios), pero sin respetan los hbitos alimenticios a quienes van dirigidas, ni el tiempo histrico en que se vive. La dimensin histrico moral pone lmites tambin a quienes consideran que la fuerza de los contendientes, capital/trabajo, puede definir el volumen de los valores de uso incorporados a la canasta, o los lmites de la jornada o de la intensidad, para no hablar del monto del salario, ya que esos cambios estaran dentro de la lgica del valor. Los grados de fuerza del capital pueden propiciar cambios en las condiciones salariales y de trabajo que atenten contra el valor de la fuerza de trabajo [10]. Ese valor slo se puede ver reducido por una elevacin de la productividad en las ramas productoras de bienes salarios, y la consiguiente baja de sus precios.

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La suma de los medios de vida necesarios para la produccin de la fuerza de trabajo incluye () los medios de vida de los sustitutos, es decir, de los hijos de los obreros, para que esta raza especial de poseedores de mercancas pueda perpetuarse en el mercado (Marx, 1973, t. I: 125)

Esto implica, adems de alimentos, vestido, etc., salud, medicinas, gastos en educacin y para ocio y descanso, por lo menos para el promedio de hijos de una familia obrera en tiempos determinados. Pueden variar, segn esos tiempos, el grado de educacin que se debe proporcionar y los gastos para ocio y recreacin, en funcin de los distintos modos como estos son asumidos [11]. Pero algo para esto ltimo debe estar contemplado en el valor de la fuerza de trabajo. Los hijos, su crianza y proteccin, necesariamente elevan el valor de la fuerza de trabajo.

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El valor de los medios de vida fsicamente indispensables seala el lmite ltimo o mnimo del valor de la fuerza de trabajo. Pero si el precio de la fuerza es inferior a este mnimo, descender por debajo de su valor, ya que, en estas condiciones, slo podr mantenerse y desarrollarse de un modo raqutico, en tanto el valor de toda mercanca depende del tiempo de trabajo necesario para suministrarla en condiciones normales de bondad (calidad) [12] (Marx, 1973, t. I: 126).

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El captulo termina con un prrafo crtico a quienes asumen que en el mercado slo hay compra y venta de fuerzas de trabajo por su valor y un uso de la mismas en la produccin que se atiene a lo normal, sin que aparezca el saqueo sistemtico contra las condiciones de vida del obrero durante el trabajo (Marx, 1973, t. I: 353). Aade Marx (1973, t. I: 128-129) que al abandonar (la) rbita de la circulacin simple all donde contratan hombres libres e iguales, el verdadero paraso de los derechos de hombre, y

() adonde el librecambista vulgaris va a buscar las ideas, los conceptos y los criterios para enjuiciar la sociedad del capital y del trabajador asalariado [ cursivas aadidas ] , parece como si cambiase algo la fisonoma de los personajes de nuestro drama. El antiguo poseedor de dinero abre la marcha convertido en capitalista, y tras l viene el poseedor de la fuerza de trabajo, transformado en obrero suyo; aquel pisando recio (); ste tmido y receloso, de mala gana, como quien va a vender su propia pelleja y sabe la suerte que le aguarda: que se la curtan.

A pesar del supuesto en que se mueve (la fuerza de trabajo se compra y vende por todo su valor) Marx tiene que soltar amarras, porque es la propia corporeidad del trabajador y la normalidad de su vida y salud las que se ponen en entredicho una vez que ingresa al taller o a la fbrica. Y el drama, como bien seala, recin comienza. Por ello, al finalizar la jornada, es obligado

() reconocer que nuestro obrero sale del proceso de produccin en condiciones distintas a como entr. (). El contrato por medio del cual venda su fuerza de trabajo al capitalista demostraba () que dispona libremente de su persona. Cerrado el trato se descubre que el obrero no es ningn agente libre, que el momento en que se le dej en libertad para vender su fuerza de trabajo es precisamente el momento en que se ve obligado a venderla y que su vampiro no ceja en su empeo mientras quede un msculo, un tendn, una gota de sangre que chupar (Marx, 1973, t. I: 240-241).

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En el anlisis de la jornada de trabajo Marx presenta nuevos elementos que ponen en entredicho la idea que en El capital no dej ninguna duda sobre la remuneracin de la fuerza de trabajo por su valor (Katz, 2017: 7). As, en voz de un obrero seala:

Alargando desmedidamente la jornada de trabajo, puedes arrancarme en un solo da una cantidad de energa superior a la que yo alcanzo a reponer en tres. Por este camino, lo que t ganas en trabajo lo pierdo yo en sustancia energtica. Una cosa es usar mi fuerza de trabajo, y otra muy distinta es desfalcarla. (Por ello) exijo () la jornada normal de trabajo (Marx, 1973, t. I: 179-180).

La defensa del obrero es vital, porque

el capital no pregunta por el lmite de vida de la fuerza de trabajo. Lo que a l le interesa es, nica y exclusivamente, el mximo de fuerza de trabajo que puede movilizarse y ponerse en accin durante una jornada. Y para conseguir este rendimiento mximo, no tiene inconveniente en abreviar la vida de la fuerza de trabajo, al modo como el agricultor codicioso hace dar a la tierra un rendimiento intensivo desfalcando su fertilidad (Marx, 1973, t. I: 208).

El incremento de la jornada laboral puede ser retribuido con el pago de horas extras que busquen compensar el mayor desgaste de energa. Pero este procedimiento tiene un lmite, aun suponiendo que el aumento del salario por las horas extras pudiera cubrir el mayor desgaste.

Hasta cierto punto, cabe compensar el desgaste mayor de la fuerza de trabajo que necesariamente supone toda prolongacin de la jornada aumentando al mismo tiempo la remuneracin. Pero, rebasado ese punto, el desgaste crece en progresin geomtrica, destruyndose al mismo tiempo todas las condiciones normales de reproduccin y funcionamiento de la fuerza de trabajo. A partir de este momento, el precio de la fuerza de trabajo y su grado de explotacin dejan de ser magnitudes conmensurables entre s (Marx, 1973, t. I: 441; cursivas aadidas).

sta es una forma de la superexplotacin, expuesta y desarrollada en El capital [13].

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Lo mismo puede acontecer cuando es la intensidad del trabajo la que se impone. Dice Marx que

la reduccin de la jornada de trabajo impuesta por la ley, con el impulso gigantesco que imprime al desarrollo de la fuerza productiva y a la economa de las condiciones de produccin, impone a la par un desgaste mayor de trabajo durante el mismo tiempo, una tensin redoblada de la fuerza de trabajo, tupiendo ms densamente los poros del tiempo de trabajo, es decir, obligando al obrero a condensar el trabajo hasta un grado que slo es posible sostener durante una jornada de trabajo corta. () La hora intensiva de una jornada de trabajo de diez horas encierra tanto o ms trabajo, es decir, fuerza de trabajo desgastada, que la hora ms porosa que una jornada de doce horas de trabajo (Marx, 1973, t. I: 337-338).

Ahora bien, dentro de ciertos lmites, lo que se pierde en duracin del trabajo se gana en intensidad. Y el capital se cuida de conseguir por medio del mtodo de retribucin, que el obrero despliegue efectivamente ms fuerza de trabajo (Marx, 1973, t. I: 338). Aumentar la velocidad de las mquinas, extender el radio de accin de la maquinaria que debe vigilar un mismo obrero y el pago de salarios por piezas, constituyen algunas de las formas de elevar la intensidad del trabajo. Pero aqu tambin existe un punto de agudizacin de la intensidad que por ms que se paguen mejores salarios, stos no pueden recuperar el desgaste producido, destruyndose las condiciones normales de reproduccin de la fuerza de trabajo.

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En tanto el valor diario de la fuerza de trabajo se encuentra determinado por el valor total de la misma, es decir, por el tiempo de vida til total de los obreros, con su desgaste normal de energa, es en el valor diario en donde los procesos de prolongacin de la jornada de trabajo y de la intensificacin del trabajo se hacen presentes como salarios por debajo del valor [14]. Sabemos que el valor diario de la fuerza de trabajo se calcula tomando como base una determinada duracin de vida del obrero () (Marx, 1973, t. I: 451). Nuevamente en voz de un obrero Marx indica:

Calculando que el periodo normal de vida de un obrero medio que trabaje racionalmente es de 30 aos, tendremos que el valor (diario) de mi fuerza de trabajo, que t me abonas un da con otro, representa () 1/10.950 de su valor total. Pero si dejo que la consumas en 10 aos y me abonas 1/10.950 en vez de 1/3.650 de su valor total, resultar que slo me pagas 1/3 de su valor diario, robndome por tanto 2/3 diarios del valor de mi mercanca. Es como si me pagases la fuerza de trabajo de un da, empleando la de tres (Marx, 1973, t. I: 180).

El desgaste hoy de aos futuros de vida til, exigen elevar el salario diario equivalente al valor de la fuerza de trabajo. Si esa elevacin no es equivalente al desgaste producido, se est violentando su valor, es decir, se est superexplotando. Adems no debe olvidarse que hasta cierto punto es posible compensar el mayor desgaste, pasado el cual, por ms elevada que sea la retribucin, la fuerza de trabajo no puede reproducirse en condiciones normales, siendo agotada prematuramente. Todo el deterioro propiciado por la superexplotacin alcanzar expresin en los aos futuros de vida.

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Si la prolongacin de la jornada de trabajo y la elevacin de la intensidad operan en la esfera de la produccin, afectando al valor total de la fuerza de trabajo, y sus propias condiciones de vida a futuro, ahora en la circulacin, al momento mismo de la compra de la fuerza de trabajo el capital puede adquirirla por un salario por debajo de su valor. Es la forma ms burda y visible de la superexplotacin. Sobre esta forma dice Marx (1973, t. I: 505):

Al estudiar la produccin de la plusvala, partimos siempre del supuesto de que el salario representa, por lo menos, el valor de la fuerza de trabajo. Sin embargo, en la prctica la reduccin forzada del salario por debajo de este valor tiene una importancia demasiado grande para que no nos detengamos un momento a examinarla.

Y concluye: gracias a esto, el fondo necesario de consumo del obrero [ nfasis aadido ] se convierte de hecho, dentro de ciertos lmites, en un fondo de acumulacin de capital (Marx, 1973, t. I: 505). De esta forma se les impide a los obreros reproducirse en condiciones normales, afectando a su vez la reproduccin normal de los hijos, que crecern y se desarrollarn fsica y espiritualmente con las huellas del desfalco y la depredacin.

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La pregunta que subyace a todo lo expuesto y a los mltiples sealamientos en El capital referidos al pago de salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo es por qu la reiteracin del tema, cuando se ha sealado, por el contrario, que se asume el supuesto que todas las mercancas, incluida la fuerza de trabajo, se compran y venden por su valor.

Mi respuesta es que para el nivel de abstraccin en que Marx formula el supuesto, este es necesario. La explotacin en el capitalismo es posible aun respetando el valor de la fuerza de trabajo. Bajo esa premisa es posible la produccin de plusvala. Pero cuando aparecen nuevas determinaciones, por aproximaciones sucesivas a lo concreto, en el uso de la fuerza de trabajo en tiempos determinados, jornada de trabajo, y en condiciones de intensidad, aquel supuesto, junto a la compra de fuerza de trabajo, se ve remecido por el hambre insaciable de trabajo excedente, en medio de la aguda competencia entre capitales [15], ya que la elevacin de trabajo excedente reclama no slo aumentos en el despliegue de la fuerza productiva de nuevas mquinas y tecnologas, sino tambin del despliegue de creciente fuerza fsica de los obreros.

Los problemas se agudizan cuando la composicin orgnica del capital se eleva y en donde la sobrevivencia ya no slo de algunos capitales, sino de todos, se ve en riesgo por la cada de la tasa de ganancia y las crisis. Estos procesos se convierten en problemas acuciantes que deben alcanzar contencin, siendo el incremento de los grados de explotacin y los salarios por debajo del valor dos de los factores centrales de dicha contencin. Estos elementos explican la constante imbricacin entre pago de la fuerza de trabajo por su valor y pagos por debajo del valor a lo largo de todo El capital.

Los procesos anteriores asumirn nuevas determinaciones para cuando se aborden problemas no asumidos en ese libro, y que seran tratados en otros, sealados por Marx, como el comercio exterior, el mercado mundial y las crisis (Marx, 1971, t. I: 29-30), a los que podemos agregar el intercambio desigual entre economas y la conformacin de nuevas formas de capitalismo, lo que alentara nuevas afectaciones a los supuestos primigenios.

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En tanto fundamento del capitalismo dependiente, el sistema mundial capitalista es el punto de partida para el anlisis de la superexplotacin, all en donde se integran y articulan las diversas economas y sus modalidades de explotacin, y en donde el capital funciona como capital mundial.

En ese estado la organizacin del capitalismo se presenta como unidad diferenciada de diversas formas de capitalismo. El capitalismo desarrollado y el capitalismo dependiente son las formas fundamentales, con modalidades particulares de reproduccin de capital imbricadas. As, los patrones de reproduccin en unas y otras formas de capitalismo presentan originalidades, que le confieren al proceso de reproduccin connotaciones especficas. Por ejemplo, la significacin del desarrollo cientfico y tecnolgico, o el peso de la plusvala relativa, en el primero; la ruptura del ciclo del capital y la generacin de una estructura productiva alejada de las necesidades del grueso de la poblacin trabajadora, en el segundo.

Slo desde la consideracin de los niveles y elementos antes sealados alcanzan sentido procesos como la constante revolucin de las fuerzas productivas en una forma o de salarios estructuralmente instalados por abajo del valor de la fuerza de trabajo en otra. Estos procesos no pueden ser analizados de manera aislada, sin considerar la estructura reproductiva de la cual forman parte, tanto a nivel de economas nacionales, como en el sistema mundial, y de la relevancia que ellos alcanzan para la reproduccin del capital mundial.

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El sistema mundial capitalista est conformado por diversas formas de capitalismo (Osorio, 2016: 403-442), interdependientes, en donde la suerte de unas determina la suerte de otras. En ese marco es que autores de la teora marxista de la dependencia formularon la necesidad de dar cuenta de las leyes y tendencias que rigen la forma capitalismo dependiente. As lo seala Marini: La tarea fundamental de la teora marxista de la dependencia consiste en determinar la legalidad especfica por la que se rige la economa dependiente (Marini, 1973: 99).

En 1970, Theotonio Dos Santos indicaba que la dependencia haba sido generalmente entendida como un fenmeno externo a nuestra realidad () una especie de fuerza exgena () que se introduca desde el exterior imponindose a nosotros. Y agregaba: lo que se explicit tericamente fue, sobre todo, el hecho de que la situacin de dependencia en que vivimos dentro del sistema capitalista mundial condiciona las estructuras internas de nuestros pases, hacindolos dependientes en su propia constitucin (Dos Santos, 1970: 7-8, cursivas aadidas). Ms an, prosigue el autor, se constat () que la dependencia era algo mucho ms profundo, ligado a los mecanismos internos del funcionamiento de nuestras sociedades y que hay () un tipo de formaciones socio-econmicas dentro del sistema mundial capitalista que, debido al rol que stas ocupan en este sistema, tiene(n) leyes propias de desarrollo, contradicciones especficas que deben ser analizadas (Dos Santos, 1970: 8).

En definitiva, junto con develar las relaciones en y con el sistema mundial, y con el capitalismo desarrollado en sus diversas etapas, sus consecuencias para ambos y para la regin, la tarea central de la teora marxista de la dependencia pasa a ser la explicacin de la legalidad que impera en el capitalismo dependiente y que definen su reproduccin. Es en esa direccin en donde nociones como superexplotacin, ruptura del ciclo del capital, desarrollo del subdesarrollo o intercambio desigual alcanzan sentido, en tanto categoras de un cuerpo terico que define relaciones y determinaciones, y las conjuga, llenndolas de contenido.

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Seguir hablando de economas con baja composicin orgnica y baja productividad , con salarios bajos, productora de materias primas y alimentos en forma fundamental, y con mucha fuerza de trabajo, y como esto propicia modalidades de insercin en el mercado mundial que las desfavorecen, es seguir movindose en la superficie de los problemas, con piezas desarticuladas y sueltas de un rompecabezas, adems incompleto, porque faltan aquellas que dan cuenta de los procesos particulares, lo que no permite explicar las relaciones y las jerarquizaciones propias de toda formulacin terica, y de una sustantiva teora marxista de la dependencia. Lo mismo acontece con denominaciones como periferia, economas atrasadas, o economas en vas de desarrollo. No dejan de ser descripciones, mejores o peores, pero descripciones que no permiten avanzar un pice en explicar el por qu todo aquello acontece y qu tendencias y fuerzas lo hacen posible.

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Es justamente es este punto donde se establece un corte de aguas, expresado por Cueva y repetido hoy de maneras diversas. Se habla de economas subdesarrolladas o atrasadas y no de capitalismo dependiente porque se sigue sumidos en los mismos dilemas de Cueva, cuando indic: queda () la inquietud de saber si entre el capitalismo llamado clsico y el dependiente existe realmente una diferencia cualitativa que autorice a formular leyes especficas para uno y otro (Cueva, 2007: 77). Pero la inquietud inicial se torna en certeza: Nuestra tesis es () la de que no hay ningn espacio terico en el que pueda asentarse una teora de la dependencia, marxista o no () (Cueva, 2007: 78).

Este es el punto de corte de aguas, porque si los seguidores de Cueva tambin desconocen la diferencia cualitativa entre capitalismo desarrollado y capitalismo dependiente, efectivamente no existe espacio terico para ninguna teora marxista de la dependencia, por lo que discutir sobre ruptura del ciclo del capital, desarrollo del subdesarrollo o superexplotacin aparece como un asunto banal. En este escenario tiene perfecto sentido postular la revisin de la superexplotacin, forma eufemstica para decir que debe ser corregida, y en donde la modificacin sustituye la idea de pago por debajo del valor de la fuerza de trabajo por una remuneracin baja de ese recurso (Katz, 2017: 15; cursivas aadidas), con lo cual la esencia de la superexplotacin es trastocada y convertida en otra cosa.

Sera ms pertinente, entonces, regresar a las discusiones primarias, como qu relacin guardan desarrollo y subdesarrollo? Son entidades autnomas, o se explican solamente en la relacin que establecen? Si se explican desde la relacin que establecen presentan solamente diferencias de grado o cuentan con diferencias cualitativas?

Con la nocin de capitalismo dependiente el capitalismo dej de ser slo una forma, con variaciones marcadas por el avance de unas economas y el atraso de otras, en donde estas ltimas -de forma regular- pueden avanzar hacia el desarrollo, o la periferia puede alcanzar formas que la aproximen a la condicin de centro, sino entidades que en el seno del sistema mundial prosiguen caminos diferenciados, en donde ms que acercarse, se separan. Con la nueva formulacin pasar del atraso al desarrollo es posible, pero slo como proceso de excepcin, nunca como un camino normal y regular de cualquier economa. En contrario de la visin predominante, Corea del Sur, en el sudeste asitico, es justamente un caso excepcional, y no la norma en el desenvolvimiento de cualquier capitalismo (Osorio, 2015: 143-163; 2016).

Lo paradjico es que sea desde Amrica Latina desde donde se sostienen ideas de repetir el milagro del sudeste asitico, luego de dos siglos de despliegue capitalista, con Estados formalmente independientes, y en donde las economas de la regin, en este ya largo periodo, caminan por la ruta del desarrollo del subdesarrollo y no por la de Corea del Sur.

22

En el capitalismo dependiente existen condiciones objetivas para que la superexplotacin se constituya en un mecanismo fundamental de explotacin por parte del capital. El primero refiere a la ruptura del ciclo del capital presente en los patrones de reproduccin que se han gestado desde los procesos de independencia en adelante. La vocacin exportadora presente en todos ellos, apenas morigerada en el patrn industrial, de corta vida, crea el marco propicio para que el capital genere estructuras productivas alejadas de las necesidades del grueso de la poblacin trabajadora. De esta manera, al no tener los trabajadores un papel relevante en la realizacin de los bienes producidos por las empresas de punta de la acumulacin, el capital puede operar con mayores espacios para implementar las diversas formas de la superexplotacin, en particular el pago directo de la fuerza de trabajo por debajo de su valor y la prolongacin de la jornada laboral. El segundo factor que favorece la puesta en marcha de la superexplotacin lo constituyen las prdidas de valor que sufre el capitalismo dependiente en el mercado mundial, por medio del intercambio desigual y otro tipo de transferencias. Estas prdidas alcanzan algn grado de reposicin por la apropiacin por el capital de parte del fondo de consumo de los trabajadores y su conversin en fondo de acumulacin, o de la apropiacin hoy de parte de aos futuros de trabajo y de vida, por la va de extensin de las jornadas laborales y la intensificacin del trabajo. Nada de esto sera posible, tercer factor, si el capitalismo dependiente no generara abundante mano de obra, lo que permite la presencia de una extensa superpoblacin relativa que no slo resuelve el inmediato reemplazo de los brazos prematuramente agotados, sino que se constituye en una fuerza que el capital emplea para presionar sobre las condiciones salariales y de trabajo de los obreros activos.

Es tal la capacidad de crear brazos excedentes por el capital en la regin que ni los elevados movimientos migratorios de poblacin trabajadora hacia las economas desarrolladas, particularmente hacia los Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XX y en lo que va del siglo XXI, afectan las necesidades del capital operante en la regin e incluso rebasan esas necesidades, generando verdaderos problemas a la acumulacin [16], como ocurre con la concentracin de paupers alrededor de las grandes ciudades, los que demandan servicios como agua, luz, vivienda, drenaje, escuelas, unidades para servicios mdicos, vigilancia, transporte, etc. Y ello a pesar de las polticas pblicas abocadas a reducir los nacimientos y retardar los embarazos entre los sectores populares.

23

Hablar de agotamiento prematuro de la fuerza de trabajo como resultado de la superexplotacin no implica necesariamente muerte prematura [17], aunque puede generar en algn porcentaje de trabajadores esos resultados. El agotamiento implica que un trabajador (hombre o mujer) que se incorpora joven a la produccin, ya no genera para el capital lo mismos rendimientos una vez alcanzados los 40 o 50 aos. De all en adelante se puede mantener en la produccin, pero su productividad se ver mermada por la prematura depredacin, lo que afectar el monto de su salario. O bien se puede mantener realizando labores que no requieran la misma energa fsica, pero con peores ingresos. Y es muy posible que viva cercano a los aos promedios de la sociedad. Pero con seguridad, para un alto porcentaje, en condiciones de pobreza, por las bajas pensiones, sin las atenciones mdicas y medicinales requeridas y con enfermedades derivadas del agotamiento sufrido en los aos tempranos de su vida productiva.

La tendencia a economizar los medios de produccin, que en la industria mecanizada se desarrolla de un modo sistemtico, tendencia que envuelve a la par, desde el primer momento, un despilfarro despiadado de la fuerza de trabajo y un despojo rapaz de las condiciones normales en que la funcin del trabajo se ejerce, presenta ahora su faz antagonista y homicida con tanta mayor fuerza cuanto menos desarrolladas se hallan en una rama industrial la fuerza social productiva y la base tcnica de los procesos de trabajo combinado [18] (Marx, 1973, t. I: 385-386).

El agotamiento prematuro no se remite a que se reduzca el promedio de vida, lo que tampoco se descarta, sino en qu condiciones se sobreviven los ms aos de vida.

24

Superexplotacin no es sinnimo de pobreza absoluta. En su libro El desarrollo del capitalismo en Amrica Latina, Cueva utiliza nociones y conceptos de la teora marxista de la dependencia y entre ellas la de superexplotacin. As, afirma que la explotacin y la consiguiente pauperizacin de las masas toman el cariz de una superexplotacin (). (Cueva, 1994; 1977: 99). La nocin, sin embargo, es convertida en sinnimo de pauperizacin absoluta (Cueva, 1994; 1997: 228).

En el valor de la fuerza de trabajo operan mecanismos contradictorios en su determinacin. El paso de nuevos bienes a la condicin de bienes salarios tiende a hacer crecer el monto de valores de uso y a elevar el valor de la fuerza de trabajo. Pero la elevacin de la productividad apunta a reducir el precio de estos productos, lo que amortigua la tendencia a la elevacin. La presencia de salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo lleva consigo que por la necesidad de alcanzar ciertos bienes salarios, -como contar con un refrigerador, en tiempos en que crece el empleo de hombres y mujeres, y las compras de ciertos alimentos no se puede realizar cada da, o televisores o celulares de segunda clase, en tanto los primeros son elementos necesarios para ocupar los tiempos de ocio en la sociabilidad reinante, y los segundos al formar parte de las nuevas necesidades de trabajo-, su acceso implica dejar de atender otras necesidades vitales, sea en el terreno alimenticio, como menos carne, verduras y frutas, o reduccin de lo disponible para gastos mdicos, dentista, o medicinas.

En estas condiciones la fuerza de trabajo se reproduce, pero en condiciones anormales, pero no por mayor pobreza absoluta, ya que el monto de bienes incorporado al consumo necesario se tiende a incrementar, slo que en muchos bienes y servicios se tendr un consumo deficiente, de acuerdo a las necesidades histrico-sociales prevalecientes, por lo que esto puede afectar los aos futuros de trabajo y de vida, y la propia generacin de los nuevos brazos que se incorporarn posteriormente al mercado de trabajo. Entre el agotamiento (no muerte) prematuro y salarios directos por debajo del valor de la fuerza de trabajo, una frmula para sobrevivir pasa por la creciente conformacin de hogares donde conviven dos o tres generaciones de trabajadores, lo que permite resolver el cuidado de los trabajadores mayores, jubilados o simplemente retirados del mercado laboral, y de los menores de edad, as como la conformacin de un salario familiar que potencie la precariedad y la superexplotacin imperante en los ingresos de cada trabajador [19].

25

El hecho que en todo el sistema mundial capitalista se produzca plusvala absoluta o plusvala relativa, no nos puede llevar a afirmar que cualquiera de estas formas de extraccin de plusvala tiene el mismo peso en las diversas economas que conforman ese sistema y por ello provocaran los mismos resultados.

El mismo error se comete cuando se afirma que la superexplotacin se hace presente en todo el sistema mundial capitalista, y con ello se busca descalificar su relevancia en el capitalismo dependiente. (Katz: 2017) (Katz: 2018). Esto no impide ponderar y destacar las particularidades cmo se presenta la superexplotacin en unas y otras regiones, en unas y otras economas y formas de capitalismo, y constatar que genera consecuencias diferenciadas en la reproduccin del capital, y de all en el sistema mundial y en la acumulacin mundial. En definitiva esto exige ponerla en el contexto de esos procesos para comprender su significacin histrica y terica [20] y no analizarla de manera aislada.

En el capitalismo desarrollado tiene mayor peso la intensidad del trabajo, y mucho menos el pago directo de salarios por debajo del valor. Eso hace posible que el grueso de los trabajadores en esas economas mantiene un peso relevante en la conformacin de mercado interno, que accedan a bienes que en otras economas se constituyen en bienes suntuarios, que el bienestar material sea ms generalizado. Y que la franja de trabajadores que perciben directamente salarios por debajo del valor sea reducida porcentualmente.

Ello es distinto en el capitalismo dependiente, en donde predominan el pago de salarios directos por debajo del valor y la prolongacin de la jornada de trabajo, procesos que afectan al grueso de la poblacin trabajadora, lo que genera estructuras productivas volcadas a los mercados exteriores de manera fundamental y hacia el estrecho mercado interno de alto poder de consumo, alentado todo esto por las franjas ms dinmicas del capital. Sern entonces capitales menos poderosos los que se abocarn a producir para el mercado interno de los asalariados, reducido por los efectos de la superexplotacin y por el enorme nmero de trabajadores recluidos en la superpoblacin relativa. Esto no significa que no existen ncleos y franjas de asalariados que no son superexplotados. Pero para la reproduccin del capital en el capitalismo dependiente, la superexplotacin es fundamental.

La extensin de la superexplotacin al conjunto del sistema se explica a su vez porque como Marx lo menciona, el pago de salarios por abajo del valor de la fuerza de trabajo es una de las causas que contrarrestan la cada de la tasa de ganancia (Marx, 1973, t. III: 235), como es el periodo que vivimos [21].

26

Al inicio de la exposicin de las causas que contrarrestan la ley a la cada de cuota de ganancia, Marx (1973, t. III: 232; cursivas aadidas) seala que

en vez de la dificultad con que ahora han venido tropezando los economistas, o sea, el explicar la baja de la cuota de ganancia, surge la dificultad inversa, a saber: la de explicar por qu esta baja no es mayor o ms rpida. Ello se debe, indudablemente, al juego de influencias que contrarrestan y neutralizan los efectos de esta ley general, dndose simplemente el carcter de una tendencia, razn por la cual presentamos aqu la baja de la cuota general de ganancia como una tendencia a la baja simplemente.

Frente a las causas que alimentan la cada de la cuota de ganancia y que la convierten en ley, como:

el enorme desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social aunque slo sea en los ltimos treinta aos, () y si tenemos en cuenta sobre todo la masa enorme de capital fijo que, aparte de las mquinas en sentido estricto, entra en el proceso social en su conjunto (Marx, 1973, t. III: 232)

Aparecen as causas poderosas que contrarrestan esa ley y la llevan ahora a operar slo como tendencia, en tanto se ve contenida, entorpecida y atenuada (Marx, 1973, t. III: 234). Comentemos alguna de estas ltimas causas, las que contrarrestan.

27

La primera causa sealada es el aumento del grado de explotacin del trabajo. Aqu Marx sostiene que el grado de explotacin del trabajo, la apropiacin de trabajo sobrante y plusvala, aumentan concretamente de dos modos: mediante la prolongacin de la jornada y mediante la intensificacin del trabajo mismo. Y agrega:

Pero lo que principalmente hace que aumente la masa del trabajo sobrante apropiado sin que se modifique esencialmente la proporcin entre la fuerza de trabajo empleada y el capital constante puesto en movimiento por ella es la prolongacin de la jornada de trabajo, invencin de la industria moderna, que en realidad ms bien tiende a hacer que disminuya en trminos relativos el capital constante (Marx, 1973, t. III: 232-233).

Pero la prolongacin de la jornada de trabajo y la intensidad del trabajo con adelantos tecnolgicos juegan en sentidos inversos en elevar el grado de explotacin y en la masa de plusvala, lo que tiene consecuencias diferentes en la cada de la tasa de ganancia, porque las mismas causas que aumentan la cuota de la plusvala relativa reducen por trmino medio la masa de la fuerza de trabajo empleada, por lo que la tendencia a la disminucin de la cuota de ganancia se ve amortiguada, principalmente, por el aumento de la cuota de plusvala absoluta, basada en la prolongacin de la jornada de trabajo (Marx, 1973,t. III: 233-234).

28

No toda prolongacin de la jornada ni todo incremento de la intensidad implican superexplotacin. Pero el lmite es muy frgil, como Marx ya lo ha hecho ver en el tomo I de El capital, cuando desarrolla la plusvala absoluta y la plusvala relativa, por lo que esta primera causa que contrarresta la cada de la tasa de ganancia tiene estrechos vnculos con la superexplotacin. Por ello, entre la perspectiva del capitalista de considerar que la compra del valor diario de la fuerza de trabajo significa que esta le pertenece por una jornada, considerada como menos a un da natural, -pero cunto menos?-, y la del trabajador, que seala que debe levantarse maana en condiciones de poder trabajar en el mismo estado normal de fuerza, salud y diligencia que hoy, por lo que slo pondr en movimiento la energa suficiente para no rebasar su duracin normal y su desarrollo sano (Marx: 1973, t. I, 178-179), Marx concluye que entre derechos iguales y contrarios, decide la fuerza (Marx, 1973, t. I: 180). De all la fragilidad de los lmites de la jornada a una extensin normal y la tensin que hace posible que en su hambre canina devoradora de trabajo excedente, el capital no slo derribe las barreras morales, sino que derribe tambin las barreras puramente fsicas (Marx, 1973, t. I: 207).

La tendencia a la superexplotacin Marx tambin la pone de manifiesto cuando seala que si a un obrero se fuerza a efectuar el trabajo que racionalmente slo podran ejecutar dos, y si ello ocurre en circunstancia en las cuales ese uno puede sustituir a tres, ese obrero producir tanto plustrabajo como antes producan dos, y en tal medida habr aumentado la tasa de plusvalor. Pero no producir tanto como antes producan tres, y de este modo habr disminuido la masa de plusvalor [22]. Pero su descenso estar compensado o limitado por el ascenso en la tasa de plusvalor (Marx, 2005, t. III, vol. 6: 300). Ese mayor desgaste de fuerza de trabajo es un indicador de superexplotacin, tanto ms cuando un trabajador es forzado a hacer lo que corresponde a dos.

En medio de la actual crisis, y a pesar que se han producido incrementos en las horas de trabajo en el conjunto de las economas, sean desarrolladas y dependientes, es en estas ltimas, en general, en donde se ubican las economas con mayores horas de trabajo. De acuerdo a datos de la OCDE para 2016, Mxico es el pas con ms horas trabajadas por ao por trabajador, de 35 economas en que se realiz la medicin, con 2.237 horas anuales. Le siguen Costa Rica, con 2.200, Corea del Sur, con 2.163, Grecia, con 2.037, y Rusia y Chile, con poco menos de 2.000 horas trabajadas por ao. Ms abajo aparecen Polonia, Israel, Lituania e Islandia. Estados Unidos, con 1.788 aparece en el lugar quinceavo, y Japn en el vigsimo primero, con 1.715 horas. Cierran la lista, con menos de 1.400 horas, Holanda, Noruega, Dinamarca y Alemania, esta ltima con 1.360 horas trabajadas por ao por trabajador (OECD, 2016).

29

La reduccin del salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo aparece como la segunda causa que contrarresta la cada de la tasa de ganancia [23].

Aqu slo citamos esto empricamente seala Marx- puesto que () nada tiene que ver con el anlisis general del capital, sino que se relaciona con el problema de la concurrencia, que no se estudia en esta obra. Es, sin embargo, una de las causas ms importantes que contribuyen a contrarrestar la tendencia decreciente de la cuota de ganancia (Marx, 1973, t. III: 235; cursivas aadidas).

El discurso de un annimo capitalista ingls sirve a Marx para dar cuenta de la justificacin capitalista de los salarios por debajo del valor.

Pero, como nuestros pobres (trmino tcnico para designar a los obreros) quieren vivir con todo lujo su trabajo tiene que resultar naturalmente ms caro. Basta considerar la masa horrorosa de cosas superfluas () que consumen los obreros de nuestras manufacturas, tales como aguardiente, ginebra, t, azcar, frutos extranjeros, cerveza fuerte, tejidos estampados, tabaco y rap, etc. (Marx, 1973, t. III: 235; cursivas aadidas)

No son pocos los anlisis que en nuestro tiempo ponen de manifiesto las cosas superfluas que consumen los obreros en esta parte del mundo, en donde se destaca, por ejemplo, las mltiples antenas de televisin en los techos donde se aglomeran los pobres [24]. Y prosigue Marx (1972, t. I: 506):

Este autor annimo cita el trabajo de un fabricante de Northamptonshire, que elevando la mirada al cielo clama: En Francia, el trabajo es una tercera parte ms barato que en Inglaterra, pues los pobres franceses trabajan de firme y gastan lo menos posible en comer y en vestir; su alimento principal consiste en pan, fruta, hierbas y races y pescado seco; muy rara vez comen carne, y si el trigo est caro, consumen tambin muy poco pan.

Y pginas ms adelante sostiene

Para saber el papel que desempea hoy da el robo descarado que se comete contra el fondo de consumo del obrero en la creacin de plusvala y, por tanto en el fondo de acumulacin del capital, basta fijarse, por ejemplo, en el llamado trabajo domiciliario (Marx, 1973, t. I: 508, cursivas aadidas).

30

Abaratamiento de los elementos que forman el capital constante. La persistencia de patrones exportadores de materias primas y alimentos en la historia econmica de Amrica Latina, y la mantencin de dichas exportaciones an bajo el patrn industrial, ponen de manifiesto la relevancia de la regin no slo para favorecer las necesidades de produccin del capital en el mundo desarrollado, sino para morigerar las presiones hacia la baja de la tasa de ganancia.

Esta causa se asocia con el comercio exterior mencionado tambin como causa contrarrestante. En relacin a ste Marx (1973, t. III: 236) sostiene:

Cuando el comercio exterior abarata los elementos del capital constante o los medios de subsistencia de primera necesidad en que se invierte el capital variable, contribuye a hacer que aumente la cuota de ganancia, al elevar la cuota de la plusvala [reduciendo el valor de la fuerza de trabajo] y reducir el valor del capital constante.

Visto estos procesos desde el capitalismo dependiente, Marini (1973: 37) seala que

la contrapartida del proceso mediante el cual Amrica Latina contribuy a incrementar la cuota de plusvala y la cuota de ganancia en los pases industriales implic para ella efectos rigurosamente opuestos. Y lo que apareca como un mecanismo de compensacin a nivel del mercado [ la superexplotacin ] es de hecho un mecanismo que opera a nivel de la produccin interna.

De esta forma el cambio del eje de la acumulacin en el mundo desarrollado, de la plusvala absoluta a la plusvala relativa, y la reduccin de las tendencias a la cada de la tasa de ganancia, slo alcanzan sentido en la perspectiva de la unidad diferenciada que el sistema mundial genera, y que se expresan en el capitalismo dependiente con el establecimiento de una modalidad de explotacin redoblada [25], que tendr consecuencias en determinar particularidades para el conjunto del proceso de reproduccin del capital en esta forma de capitalismo, y en sostener la acumulacin mundial de capital.

31

Todas las causas que operan en contrarrestar la cada de la tasa de ganancia alcanzan nuevos significados desde el anlisis del mercado mundial y del sistema mundial capitalista. En El capital Marx aborda esas causas sin otorgarles pesos diferenciados entre las economas que forman parte de ese mercado mundial y del sistema mundial capitalista, porque se limita, como ya hemos sealado, al anlisis general del capital, y porque los problemas en que abordara aquellas dimensiones de la expansin del capital estaban pensados para ser tratados en otros libros, con mayor concrecin, mismos que no alcanzaron a ser escritos [26].

Visto los procesos enunciados por Marx que actan conteniendo, entorpeciendo y atenuando la cada de la tasa de ganancia, a la luz de las diferentes formas de capitalismo que conforman el sistema mundial capitalista, se pone de manifiesto la enorme significacin del capitalismo dependiente para favorecer la acumulacin del capital mundial y para explicar por qu la baja de la cuota de ganancia no es mayor o ms rpida en el conjunto del sistema mundial.

A los elementos sealados por Marx habra que agregar la cuantiosa salida de plusvalor desde el capitalismo dependiente hacia el capitalismo desarrollado, como parte de las ganancias de las inversiones de capitales de este ltimo en el primero, y de las transferencias de valor en igual direccin, como resultado del intercambio desigual.

32

Para Katz la superexplotacin impide comprender procesos que actualmente modifican las remuneraciones de los trabajadores, la dispersin salarial o el hecho que las firmas multinacionales, en su evaluacin de tasas de ganancias llevan a cabo la sencilla estimacin de valores altos, medios o bajos de la fuerza de trabajo () para definir la localizacin de sus inversiones, por lo que este es un camino ms pertinente para comprender la dinmica de la mundializacin neoliberal, todo lo cual se pierde por la homogenizacin que implica sostener que hay superexplotacin. (Katz, 2018, 4-7).

Pero el camino que propone Katz heterogeniza por la superficie para homogenizar en lo sustancial. Porque de esta forma podremos hablar de intercambio desigual, pero por simples diferencias de composicin orgnica y productividad, diluyendo y borrando los mecanismos empleados por el capital para valorizarse, con lo que en el intercambio desigual slo hay cambios de ms valor por menos, pero no tenemos ninguna referencia de cmo se produjeron esos valores desigualmente intercambiados. No es lo mismo la forma de capitalismo que se puede generar si los valores que se intercambian en unos casos supone apropiacin de parte del valor de la fuerza de trabajo, bajo formas diferenciadas, a que aquello no ocurra. Los capitalismo que se estn relacionando y reproduciendo tienen diferencias cualitativas, su reproduccin de capital es cualitativamente diferente y la suerte de su poblacin trabajadora ser tambin cualitativamente diferente.

Katz homogeniza estructuralmente la economa mundial, para presentar diferencias entre economas porque el valor de la fuerza de trabajo es ms alto en unas, medio o ms bajo en otras. Por tanto, en lo sustancial hablamos de una misma forma de capitalismo, slo que con estratos diferenciados por el monto de valor de su fuerza de trabajo. Pero en su mirada el anlisis se empobrece si tenemos economas en que su reproduccin de capital reposa en violar el valor de la fuerza de trabajo [27].

E igualmente dicho anlisis se empobrece si constatamos que las firmas multinacionales se asientan en economas determinadas porque all se superexplota, algo no difcil de entender si -como Katz lo hace- hablamos de Bangla Desh o Filipinas. Y todo esto tiene consecuencias en la reproduccin y acumulacin mundial del capital.

Es en este sentido que la economa dependiente y por ende la superexplotacin del trabajo- aparece como una condicin necesaria del capitalismo mundial, contradiciendo a quienes () la entienden como un suceso accidental en el desarrollo de ste (Marini, 1973: 91). (Subrayado JO).

Desde esta perspectiva es posible comprender la magnitud del desarme terico al que se arribara de atender a los llamados a corregir la categora de superexplotacin, lo que elimina o desvanece a su vez la de capitalismo dependiente, todo ello para una reformulacin (sic) de la teora marxista de la dependencia (Katz, 2017: 15), que no es otra cosa que un llamado a su claudicacin.

Conclusin

La categora superexplotacin es fundamental no slo para explicar la reproduccin del capital en las economas dependientes, sino en el proceso de acumulacin de capital a nivel del sistema mundial.

Las formas que presenta (pago inmediato de salarios por debajo del valor, prolongacin de la jornada laboral, intensificacin del trabajo) tiene consecuencias diferenciadas en la reproduccin del capital. Esto ayuda a comprender el papel diferenciado que ella puede presentar en economas desarrolladas y en economas dependientes, segn predominen unas u otras formas.

Algunas formas, como la de salarios por debajo del valor, tienden a generalizarse en todas las economas sealadas, particularmente en momentos de crisis propiciadas por la tendencia a la cada de la tasa de ganancia.

La superexplotacin es fundamental en la reproduccin del capital en el capitalismo dependiente, entre otras razones porque limita el aguijn productivista y debilita la tendencia a generar tecnologas y nuevos equipos en este capitalismo, al tiempo que subsume al grueso de la poblacin trabajadora a condiciones de trabajo depredatorias y de vida marcados por la apropiacin de parte del fondo de consumo. Todo ello est en la base de una forma de capitalismo que conduce al desarrollo del subdesarrollo, alejndolo de las rutas y metas que presenta el capitalismo desarrollado.

La superexplotacin, en tanto violacin del valor de la fuerza de trabajo, es un problema terico, que no se resuelve -o se abandona- con sealar el supuesto formulado por Marx de que las mercancas se compran y venden por todo su valor. Dicho supuesto debe ser inscrito y explicado, en primer lugar, en el anlisis general del capital, que tiene objetivos tericos precisos, entre ellos dar cuenta de las particularidades de la explotacin capitalista en su ms alto nivel de abstraccin, en que aun pagando la fuerza de trabajo por su valor se genera plusvalor, y no para explicar el desenvolvimiento y reproduccin de todo capitalismo en todo tiempo y lugar.


 

Bibliografa

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Notas

[1] .- En un escrito posterior Katz seala que el punto de partida de la polmica (sobre la superexplotacin) es la revisin encarada por Marini, donde en su mirada de la globalizacin seal que la retribucin de la fuerza de trabajo por debajo de su valor tenda a extenderse a las economas centrales, y que esa ampliacin suscita las controversias, para de inmediato sealar su postura: En nuestra opinin, la superexplotacin afecta las franjas ms vulnerables (sic) de los asalariados de todas las economas. No define -prosigue- distinciones entre regiones avanzadas, emergentes o subdesarrolladas, para llegar a lo central:Esas diferencias se concentran en la preeminencia de niveles altos, bajos y medios del valor de la fuerza de trabajo, para agregar que cada pas se sita en unos de esos tres rangos, (), (Katz:2018, 1), (Subrayados JO). No es difcil ver que Marini y Katz estn hablando de cosas muy distintas, Uno de retribuciones de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, y otro de niveles altos, bajos y medios del valor de la fuerza de trabajo. Esta diferencia, para Karz, no es la que suscita la controversia, sino slo el tema de su ampliacin. Pero ampliacin de qu? De lo que seal Marini o de lo que seala Katz?, Por otro lado s existen discrepancias sobre el sentido de la ampliacin de la superexplotacin hacia las economas centrales. Pero ello no alimenta la postura de Katz, como sera la de convertir a la superexplotacin en sinnimo de bajos salarios.

[2] Por tanto, en la forma misma precio est implcita la posibilidad de una incongruencia cuantitativa, de una divergencia, entre el precio y la magnitud del valor. No se trata, en modo alguno, de un defecto de esa forma, sino que al contrario es eso lo que la adecua a un modo de produccin en el cual la norma slo puede imponerse como ley promedial que, en medio de la carencia de normas, acta ciegamente (Marx, 1975, t. I, vol. I: 125; cursivas aadidas). En la edicin del Fondo de Cultura Econmica modo de produccin se traduce por rgimen de produccin. (Marx, 1973, t. I: 63). El mismo cambio se presenta en el tomo III de ambas ediciones: La tendencia progresiva de la tasa general de ganancia a la baja slo es () una expresin, peculiar al modo de produccin capitalista () (Marx, 1975, t. III, vol. 6: 271).

[3] Desde modo de produccin a coyuntura, pasando por el sistema mundial y las formaciones econmico-sociales.

[4] Sean economas desarrolladas hasta economas dependientes.

[5] Y si se altera, eso fue propio del capitalismo decimonnico, pero no en nuestros das.

[6] El ms reciente escrito en esta lnea es Aciertos y problemas de la superexplotacin de Claudio Katz (2017).

[7] En la edicin de siglo XXI este prrafo presenta cambios que, sin embargo, no alteran en lo sustancial el sentido del texto anterior. Lo ms destacable es el cambio de mtodo, por procedimiento (Marx, 1975, t. I, vol. 2: 381).

[8] Vase Marx (1973, t. I), en particular, captulos VIII, XII y XIII.

[9] En el siglo XVIII, as como en el siglo XXI, un animal de carga puede reproducirse consumiendo las mismas pacas de pasto, en cantidad y calidad. Para un obrero satisfacer sus necesidades naturales, el volumen y el modo de satisfacerlas es un asunto que vara en la historia.

[10] Errneamente, y tras los brutales descensos salariales propiciados por las dictaduras en los aos 70 y 80 del siglo XX en el Cono Sur, Valenzuela Feijo (1997: 113) seala: Qu sucede cuando vg el salario real de tendencia se cae? [] Tenemos que hablar aqu de sobreexplotacin? En nuestra opinin no lo debemos hacer. Lo que s corresponde es hablar de un descenso en el valor de la fuerza de trabajo, de una redefinicin hacia abajo y por la va de la reduccin salarial, de ese valor.

[11] En la primera mitad del siglo XX no se poda considerar el uso de la televisin, por ejemplo, cuyo uso se masifica para las ltimas dcadas de ese siglo, tambin en Amrica Latina.

[12] Agrego la parte final de la traduccin de la edicin de Siglo XXI, en donde bondad es reemplazada por calidad.

[13] Con sealamientos como este cabe preguntarse qu versin de El capital leen los que repiten y repiten como un mantra que Marx sostiene que la fuerza de trabajo se remunera por su valor? No deberan decir algo al respecto cuando Marx seala lo contrario? O a lo menos problematizar el asunto, y no conformarse con la sencilla frmula: si hay salarios insuficientes, extensas jornadas laborales, y elevada intensificacin, debe ser porque el valor de la fuerza de trabajo es bajo. Y as el mantra sigue vigente, en todo tiempo y lugar. Pareciera que es ms importante salvarlo, aunque nos aleje de la realidad.

[14] En lo que sigue, cuando es va prolongacin de la jornada o por la intensidad que el salario queda por debajo del valor de la fuerza de trabajo, es decir, que requerimos ver cmo se desgasta la fuerza de trabajo en la produccin, diremos salarios por debajo del valor. Cuando es directamente en la compra/venta, en el mercado, que se adquiere a la fuerza de trabajo por debajo del valor, emplearemos salarios directos por debajo del valor.

[15] No se olvide que Marx ha dicho que el tema de salarios por debajo del valor es importante, pero que es un asunto que compete a la concurrencia, por lo que por ahora lo deja de lado.

[16] Para una visin de las propuestas funcionalistas sobre la poblacin excedente, con la distincin entre ejrcito industrial de reserva y masa marginal y su crtica, vase los escritos de Jos Nun y Fernando Henrique Cardoso, reunidos en Nun (2001).

[17] Como se desprende del comentario de Katz, en el sentido que se ha incrementado el promedio de vida de los trabajadores, con lo que descalifica la superexplotacin, al asociarla justamente a muerte prematura (Katz, 2017: 2).

[18] Apoyado en Cueva, Katz sostiene que la lgica objetiva (del capitalismo) asegura la reproduccin normal de los asalariados, y que los principios de la acumulacin implican la reproduccin de la fuerza de trabajo mediante precios acordes al valor de esa mercanca, ya que la violacin de esos criterios amenazara la propia supervivencia de los trabajadores (Katz, 2017: 2). Contrasta esta ingenua mirada con las expresiones de Marx en la cita recin sealada: despilfarro despiadado de la fuerza de trabajo, despojo rapaz de las condiciones normales en que se trabaja, faz antagonista y homicida del capital.

[19] Esto cuestiona la idea la idea que el capitalismo no necesita mecanismos adicionales para desenvolverse, y que la sub-remuneracin de los asalariados transgrede los principios de la acumulacin, ya que la violacin de esos criterios amenazara la propia supervivencia de los trabajadores (Katz, 2017: 2; cursivas aadidas). Toda esta reflexin, referida a sealamientos de Cueva, asocia superexplotacin con pauperismo absoluto. Katz realiza esta misma asociacin cuando indica La retraccin del consumo obedece a la simple vigencia de salarios reducidos. No implica pagos por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Si las remuneraciones fueran tan insignificantes los frgiles circuitos de compra (ni) siquiera podran emerger (Katz, 2017: 9). Todo denota que no se comprende la tendencia a que se eleve el monto de valores de uso que se constituyen en bienes salarios necesarios, lo que contradice la tesis de asociar superexplotacin con pauperismo absoluto: la masa de bienes que forman parte del valor de la fuerza de trabajo de un obrero en el siglo XXI es muy superior a la masa de bienes que constituan el valor de la fuerza de trabajo en el siglo XIX. Si hoy ese obrero no puede acceder a esa masa de bienes se le est superexplotando, pero ello no implica mayor pobreza absoluta. Tampoco sera justificado decir que tenemos mayor pobreza relativa, porque el valor de la fuerza de trabajo no est referida a lo que ganan los capitales en un momento determinado.

[20] En el propio ejercicio que realiza Katz (2017: 12) aparece la superexplotacin en todos los estratos. Pero es evidente que sta no opera en todos ellos de la misma manera ni con los mismos resultados.

[21] .- Katz seala que (Osorio) sostiene que la superexplotacin rigi siempre, para contrarrestar la cada de la tasa de ganancia, tanto en las economas desarrolladas como en la perifricas, por lo que nunca habra sido el pilar conceptual del capitalismo dependiente (Katz: 2018, 1). Dos aclaraciones. La primera, no es Osorio sino Marx el que indica que salarios por debajo del valor es una de las causas contrarrestantes a la cada de la tasa de ganancia. La segunda, el que esto acontezca en tiempos de cada de la tasa de ganancia no convierte a la superexplotacin en un recurso regular que afecte al grueso de los trabajadores en las economas desarrolladas.

[22] En la edicin de El capital por el FCE (Marx, 1973, t. III: 234), se plantea aqu cuota de plusvala, en vez de masa de plusvalor, lo que hace ininteligible el razonamiento.

[23] No debe pasar desapercibido que Marx no se conforma con el cmodo sealamiento de salarios bajos o remuneraciones bajas, solucin tan generalizada como intil en trminos de los problemas que se quiere explicar, como lo hace Katz cuando se pregunta: Cmo se podra reformular la intuicin de Marini sin los problemas (sic) de la superexplotacin?. Y responde: La solucin ms sencilla es postular que en esas regiones (economas dependientes) predomina un valor bajo de la fuerza de trabajo (Katz, 2017: 3) (Subrayados JO). Pero Marx no se conforma con esas soluciones sencillas y remite a salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Con ese tipo de sencillas soluciones los capitalistas indican que no existe explotacin y, ms an, que las economas no progresan porque los trabajadores son flojos e improductivos. Parece que los problemas hay que abordarlos como tales y no con soluciones sencillas. Por ello sorprende que Katz no se tome una lnea en los dos escritos referidos para comentar alguna de las mltiples aseveraciones de Marx donde refiere a la presencia de salarios por debajo del valor. Y con la misma sencilla solucin que le enmienda la plana a Marini, se la podra enmendar a Marx.

[24] En un estudio de una barriada en la Ciudad de Mxico, Larissa Lomnitz (1973: 62-63) sealaba que las caractersticas econmicas generales de la barriada son de una pobreza extrema. Sin embargo, ya en 1973, 59,5% de las viviendas cuenta con un televisor.

[25] Se recordar que la cuota de plusvala depende en primer trmino del grado de explotacin de la fuerza de trabajo. La economa poltica atribuye tanta importancia a este factor, que a veces identifica el fomento de la acumulacin mediante la intensificacin de la fuerza de rendimiento del trabajo con el fomento de la acumulacin mediante la explotacin redoblada del obrero (Marx, 1973, t. I: 505). Vase el uso de este trmino, referido a la superexplotacin, tambin en pp. 511 y 540 del tomo I.

[26] En carta a Weydemeyer del 1 de febrero de 1859, Marx anuncia la produccin de seis libros: Capital; propiedad territorial; trabajo asalariado; estado; comercio exterior; mercado mundial (Marx: 1973, t. I, 666).

[27] .- Su idea de que hablar de superexplotacin homogeniza es tan burda como decir lo mismo si afirmamos que se explota. Hay diversas formas de superexplotar y no todas tiene las mismas consecuencias en cmo se reproduce el capital, cmo participan los trabajadores del mercado interno, que tanto se alienta o no el aguijn productivista, etc., como hemos sealado en puntos anteriores. Y en la base de esos procesos se definen diversas formas de capitalismo, con lo que las relaciones en el sistema mundial capitalista se complejizan. Pero Katz insiste en soluciones sencillas. Y esto de que hay que actualizar la teora y la superexplotacin lo busca justificar con el argumento que los tiempos han cambiado. Sin embargo sus problemas con la superexplotacin son bastante viejos, como deja ver cuando seala la categora superexplotacin de Marini siempre lidi con (esas) dificultades tericas. (Katz: 2018, 2).


Jaime Osorio, Departamento de Relaciones Sociales. UAM-Xochimilco

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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