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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2018

El cementerio republicano de Kasserine

Santiago Alba Rico
Ctxt

No s si alguno de los familiares est buscando a sus muertos en Tnez. Lo que es seguro es que Ambrosio Martnez, Fernando Snchez, Eligio Casal y Francisco Puig yacen en tierra extranjera, entre tumbas profanadas


En un pequeo restaurante de Tnez, dos amigos catalanes de paso por el pas para un trabajo de documentacin me cuentan que en Kasserine han hecho un descubrimiento inesperado. Kasserine, a 300 kilmetros de la capital, es una ciudad de 80.000 habitantes prxima a la frontera con Argelia, uno de los focos originales de la revolucin que en 2011 derroc al dictador Ben Ali. Pobre y rebelde, como la provincia del mismo nombre de la que forma parte, ha malvivido siempre de la agricultura menuda y del transporte de los fosfatos explotados ms al sur, en la regin de Gafsa. Pues bien, en lo que es hoy el centro urbano, cerca de las vas ferroviarias construidas en 1940 por el protectorado francs, en el patio de la casa de una humilde familia local, mis amigos, guiados por Malek Sghiri, activista del grupo Manich Masameh, tropezaron de pronto con 15 tumbas en cuyas lpidas podan leerse nombres espaoles. Espaoles enterrados en Tnez? Se trata de los restos, s, de un cementerio republicano, originalmente ms extenso, de cuya existencia hasta donde yo s ni en Espaa ni en Tnez se ha ocupado nunca nadie. Algunas de las tumbas estn profanadas, quizs porque los saqueadores las creyeron romanas y repletas de tesoros, y ha sido la familia segn propio testimonio la que ha protegido y sigue protegiendo el recinto mortuorio en torno al cual construyeron su vivienda. Entre las lpidas levantadas y rotas, cuatro intactas revelan, bajo el rutinario y fnebre RIP, los nombres de los all enterrados: Ambrosio Martnez, Fernando Snchez Dez, Eligio Casal, fallecido el 2 de diciembre de 1941 y Francisco Puig Surez, muerto a su vez el 2 de febrero de 1943. Ambrosio muri en diciembre, pero el ao ha sido intencionadamente borrado a golpes de escoplo; la fecha del fallecimiento de Fernando es ininteligible. Cabe razonablemente pensar que todos estos enterramientos datan de los aos 40 del siglo pasado.

Mis dos amigos catalanes Marc Almodvar y Andreu Ross, a los que agradezco la informacin me cuentan esta historia emocionante y terrible en un restaurante cntrico de Tnez que se llama El bolero. Los he citado all porque es uno de mis restaurantes favoritos; y lo es por varios motivos: porque es popular, barato y gastronmicamente airoso; porque sirve bebidas alcohlicas incluso los viernes; y porque tiene el valor adicional, para m importante, de haber sido fundado por un exiliado espaol republicano. De hecho, la decoracin ha debido cambiar poco desde 1940, pues sigue evocando la atmsfera de una vieja taberna madrilea: los cuadros de borrachines acodados junto a una botella, espectros de un cutre Murillo, estaban ya sin duda en el local original. Por una conmovedora casualidad, Marc y Andreu me cuentan esta historia de republicanos enterrados lejos de su patria en uno de los pocos espacios que mantienen en Tnez un vnculo material con los 4.500 espaoles que huyeron de Franco en la flota de Cartagena y encontraron refugio en las costas tunecinas en marzo de 1939.

Esta historia me afecta personalmente y hasta me acusa. Es cosa sabida que en Tnez hay una pequea comunidad espaola residual compuesta de fugitivos de la guerra civil; incluso he conocido a algunos de sus descendientes; y si es cierto que aqu el tema est an ms silenciado que en Espaa, he tenido varias ocasiones para tirar de ese hilo y no lo he hecho. Sirva este breve artculo, pues, para saldar dos deudas ntimamente relacionadas.

Me explico. Hace ahora 7 meses, en noviembre de 2017, muri Ramn Villanueva Echeverra a los 87 aos de edad. Quin era Ramn Villanueva? Podra hacer una larga y estimulante lista de sus mritos: descendiente de un conocido linaje poltico, opositor a Franco desde los aos 40, diplomtico de carrera, fue escritor, historiador y archivo viviente de la historia de nuestro pas y sus relaciones exteriores. Sus misiones en Libia, Iraq y Turqua lo convirtieron en un exquisito conocedor del mundo rabe y musulmn; su compromiso democrtico y antifranquista, que incomodaba en el MAE, lo convirtieron a su vez en sensible mediador y obsesivo custodio de la memoria que el franquismo primero, y enseguida la olvidadiza transicin, procur mantener enterrada en cunetas o en carpetas. Estuvo en Tnez dos veces, como segundo de Javier Pradera en los primeros sesenta, y como embajador entre 1990 y 1993, su ltimo destino antes de la jubilacin. Ramn Villanueva que yo sepa es el nico embajador que lea habitualmente el Gara, se declaraba abiertamente republicano y sigui con esperanzas el 15M y la aparicin de Podemos.

Yo no lo conoc en Tnez, aunque Tnez constituy siempre un vnculo adicional entre los dos. Con Ramn mantena una relacin afectiva que puedo calificar sin exageracin de familiar. Amigo de mis padres desde la juventud, en los ltimos aos de su vida ocup en la ma, intelectual y emocionalmente, el lugar que mi propio padre siempre dej vaco. Ramn y yo nos intercambibamos lecturas y anlisis polticos; nos llambamos con frecuencia y, durante mis visitas a Madrid, comamos juntos. No he conocido nunca un conversador como l. Depositario de un tesoro infinito de ancdotas polticas y privadas, dotado de una memoria prodigiosa para los nombres y para los detalles, era adems un narrador excepcional, vvido y astutamente literario, al que slo se puede reprochar que pese a sus siempre renovados propsitos no escribiera nunca sus memorias. Ramn me hablaba mucho de Tnez, sobre todo de su primera misin en los aos 60, poca muy feliz para l desde el punto de vista personal y muy rica en trminos de experiencia diplomtica. Uno de sus desafos en ese perodo fue precisamente me contaba con entusiasmo y dolor el de apoyar a la comunidad de exiliados republicanos, representada por un cnsul no oficial, a los que trat de acercar con garantas a la embajada franquista que, pese a sus promesas, Bourguiba no haba cerrado tras la independencia de Tnez en 1956. Fue Ramn Villanueva, pues, excnsul y exembajador de Tnez, quien me dio a conocer la historia de los refugiados de 1939, sobre los que deca enrabietado haba poca o nula bibliografa. Como prueba y paliativo, me regal hace ya diez aos! el nico texto entonces existente: una tesis universitaria en lengua francesa, malamente mecanografiada, que l haba recibido de manos de su autora en los aos 90, cuando volvi a Tnez en calidad de embajador. Nunca la le. Me la llev a casa, la dej sobre una mesa y la marea la arrastr a los fondos bentnicos de mi biblioteca.

Me acord de ella la semana pasada tras escuchar a Marc y Andreu y ver, con el corazn roto, las fotografas con los nombres espaoles sobre las lpidas de Kasserine. Al volver de El bolero la busqu en la casa nueva sin descanso y sin esperanza y de pronto, cuando ya haba renunciado, se exhum sola debajo de una historieta de Tintn: Refugis politiques espagnols de la flotte republicaine en 1939 en Tunisie (refugiados polticos espaoles de la flota republicana en Tnez). La tesis est firmada en Pars en 1986 y su autora, Marianne Catzaras, nacida en Jerba de padres griegos, es hoy una prestigiosa fotgrafa que expone con frecuencia en galeras de Sidi Bou Said. Es una investigacin de apenas 100 pginas que recoge, sobre todo, a falta de documentacin, noticias de peridicos, textos oficiales de los archivos franceses y tunecinos y testimonios de los supervivientes. Es imposible leerlo, en todo caso, sin reprimir un sollozo.

La historia muchos no la recordarn en nuestra Espaa amnsica es la siguiente. El 6 de marzo de 1939 la flota republicana de Cartagena, al mando del almirante Buiza, lleg al puerto tunecino de Bizerta: cuatro cruceros, ocho destructores y un submarino, con unas 4.500 personas, la mayor parte de ellas marineros y militares, aunque entre el pasaje viajaban tambin mujeres y nios. La Francia colonial, que haba reconocido ya en febrero el gobierno de Franco, no les brind la mejor de las recepciones. Dispers a los recin llegados en cinco campos de acogida que, como los de hoy en Europa, eran ms bien campos de concentracin: sin agua, sin alimentos, en psimas condiciones higinicas y, sobre todo, sin derecho a desplazarse libremente por el pas, criminalizados adems por los peridicos oficiales, los refugiados espaoles fueron sometidos a un rgimen de trabajos forzados y de privacin de derechos que, una vez terminada la guerra civil y reclamados por Franco, llev a algunos de ellos ay a volver a Espaa. Otros, tras luchar contra Vichy y contra Hitler en las campaas africanas durante la segunda guerra mundial (es el caso del propio Buiza), se fueron a Francia o a Brasil en 1945 o en una segunda oleada entre 1956 y 1961, tras la independencia de Tnez. Los que quedaron en torno a 1000, una vez se les permiti trabajar, se dedicaron a la agricultura cerca de la ciudad de Kasserine ubicacin de uno de los campos citados y cuyas insfraestructuras fueron en buena parte construidas por nuestros compatriotas, que fundaron tambin su equipo de ftbol o al curtido del cuero en la capital, donde abrieron adems algunos restaurantes: el famoso Caf Cuarenta, hoy desaparecido, y El bolero, que hasta los aos 50 cerraba todos los aos el 14 de abril para festejar la Repblica. En 1976, en Tnez slo quedaban ya unos cien espaoles republicanos o descendientes, casados por lo general con italianos o nativos. Los espaoles de Tnez, dice Catzaras, nunca imaginaron que iban permanecer 40 aos. Por eso nunca se parecieron a los otros exiliados. Se consideraron siempre a s mismos en una situacin provisional, de paso, y su manera de vivir era tambin pasajera y provisional. Algunos vivieron siempre en pensiones, con las maletas hechas; algunos no volvieron nunca, ni despus de la segunda guerra mundial ni despus de la muerte de Franco: entre ellos Ambrosio Martnez, Fernando Snchez Dez, Eligio Casal y Francisco Puig Surez. Sus cuerpos, en tumbas nominales pero en suelo extranjero, abandonadas y sin flores, evocan un destino paralelo y cruelmente inverso al de los desaparecidos en las cunetas espaolas.

Entre las pginas de la tesis de Catzaras he encontrado algunas fotocopias sueltas que Ramn Villanueva recuper de su primera misin en Tnez: un recorte de Le depeche donde se recoge la noticia, el 10 de junio de 1960, de la muerte de ngel Brihuega, cnsul de los republicanos espaoles en el exilio (probablemente un suicidio, segn sospechaba Ramn); y algunas cartas, fechadas entre septiembre de 1959 y agosto de 1962 y dirigidas al embajador Pradera, en las que Antonio Antnez, teniente del crucero Mndez Nez y representante del PCE en Tnez, en nombre de los exiliados polticos y otros espaoles residentes, reclamaba una y otra vez una amnista general y un rgimen democrtico para Espaa. Tardaran en llegar. Y Antnez del que no encuentro apenas datos biogrficos no es seguro que pudiera festejarlo. Si lo hizo, fue con cuarenta aos ms y varias carretillas de dolores en el alma.

No s si alguno de los familiares est buscando a sus muertos en Tnez, si en los ltimos aos la embajada ha hecho algo por seguir este rastro, si la bibliografa sobre el tema ha crecido en Espaa desde que Ramn Villanueva me dio la tesis de Marianne Catzaras. Espero que s. Me temo que no. S s que en 2008, el profesor tunecino Bechir Yazidi escribi y tradujo al espaol un pequeo libro sobre el tema, publicado en una pequea editorial (El exilio republicano en Tnez, Ediciones Embora). Y lo que es seguro es que Ambrosio Martnez, Fernando Snchez, Eligio Casal y Francisco Puig yacen en tierra extranjera, entre tumbas profanadas, apenas protegidos por una humilde familia tunecina que de ellos slo sabe que estn muertos; es decir, que merecen hermanos difuntos un reposo respetado y sin sobresaltos. Como es seguro tambin que, a la espera de continuar las pesquisas y abundar en reclamaciones de dignidad, me siento apremiado hoy, sin ms dilacin, a saldar esta doble deuda y a hacerlo con un doble homenaje varias veces aplazado: a Ramn Villanueva, que enriqueci tanto mi memoria, mi compromiso tico y mi felicidad afectiva, y a esos olvidados de los olvidados (como Sacristn hablaba de los derrotados de los derrotados) que Espaa, amnsica feroz, padrastra desalmada, ha abandonado al otro lado del mar.

Santiago Alba Rico Es filsofo y escritor. Nacido en 1960 en Madrid, vive desde hace cerca de dos dcadas en Tnez, donde ha desarrollado gran parte de su obra. El ltimo de sus libros se titula Ser o no ser (un cuerpo).
@SantiagoAlbaR

Fuente: http://ctxt.es/es/20180704/Politica/20613/Santiiago-Alba-Rico-guerra-civil-Tunez-memoria-Republica-exiliados-politicos.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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