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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2018

Siete cuestiones sobre el proceso electoral en Mxico

Eduardo Prez Otao y Yatziri Meja
Rebelin


El domingo primero de julio los mexicanos irn a dormir con la confirmacin de un nuevo presidente. Si las encuestas no cometen otra barrabasada como lo ocurrido con Donald Trump en Estados Unidos, el Brexit en Reino Unido o el referndum por la paz en Colombia, a Los Pinos (residencia presidencial) llegar Andrs Manuel Lpez Obrador en su tercer intento.

Una campaa electoral demasiado extensa (ms de seis meses si se suman los perodos de campaa y precampaa), llena de regulaciones y normativas que se cumplen a medias o se violan sin consecuencias evidentes, y marcada de principio a fin por la violencia, son algunas de las claves. Sin embargo, las elecciones de este ao son las ms grandes que se hayan organizado en el pas: adems del presidente se eligen 128 senadores, 500 diputados, 9 gobernadores incluido el de la Ciudad de Mxico, adems de diputaciones locales, presidencias municipales, alcaldas, juntas, concejales, e integrantes de ayuntamientos. En total, 3416 cargos se sometern a eleccin, con distritos donde el ciudadano deber elegir en 8 boletas distintas.

Complejo, como ninguno otra en la historia mexicana, se antoja este proceso electoral que, por si fuera poco, presenta otras caractersticas que dejan ver la profunda crisis social y poltica existente y que, lejos de ser resuelta, se ha profundizado en los ltimos sexenios. Presentamos entonces siete cuestiones sobre el proceso electoral en Mxico, una suerte de sntesis de aquellos elementos ms distintivos en una campaa histrica para el futuro del pas.

El fin de las ideologas

Las alianzas electorales han puesto en jaque a las ideologas. La tradicional izquierda mexicana, representada por el agnico Partido de la Revolucin Democrtica (PRD), teji sus lazos con el Partido de Accin Nacional (PAN) de centroderecha y con Movimiento Ciudadano.

A su vez el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hoy en el gobierno, encontr su salida junto al Partido Verde Ecologista y el Partido Nueva Alianza (PANAL), en una sntesis del centro derecha; mientras que el Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA), el partido emergente en esta contienda y quien ha agrupado a la izquierda en este pas, se ha aliado con el Partido del Trabajo (PT) y con el Partido Encuentro Social (PES), evanglico y de extrema derecha.

En cualquier caso, frente a las ideologas han primado los clculos electoreros. La bsqueda del voto mayoritario se ha impuesto por encima de los programas histricos de las agrupaciones polticas, lo que hace cuestionarse la sostenibilidad de estas alianzas ms all del 1 de julio.

Los amoros consolidados hace seis meses se han ido quebrando, en particular en la coalicin Por Mxico al Frente con el candidato Ricardo Anaya, que ha sido la primera en exponer sus fisuras: el presidente del Senado (militante del PAN) ha presentado una denuncia ante la Procuradura General de la Repblica contra el candidato de su propio partido, mientras que miembros del Comit Ejecutivo Nacional del PRD se han desmarcado de la candidatura de la coalicin de la cual forman parte. Son estas apenas dos muestras de las fricciones existentes al interior.

Quien asuma la presidencia para los prximos seis aos encabezar un gobierno que, presumiblemente, comenzar de un modo muy diferente a como termine. Los intereses contrapuestos de las agrupaciones que lo haya impulsado a la primera magistratura terminarn por minar sus bases, lo cual le har muy difcil gobernar, salvo en el caso de MORENA, donde buena parte de las encuestas dan grandes posibilidades de tener mayoras en el legislativo y en las gubernaturas.

La violencia: un actor clave

Ms de cien polticos han sido asesinados en el actual proceso electoral, de los cuales 46 eran candidatos o precandidatos. Sin importar partidos o filiaciones ideolgicas, estas se han convertido en las elecciones ms violentas en la historia mexicana en el ao ms violento del sexenio.

La violencia se ha posicionado como un actor clave en el proceso. Es raro el da en que los medios no anuncian el asesinato de un poltico en cualquier rincn del pas. Las causas pueden ser las ms diversas: vnculos con el crimen organizado, incumplimiento de acuerdos con agentes locales del narcotrfico, descontento con las propuestas, o incluso el crimen por el crimen. Frente a ello la imposibilidad del Estado de brindar seguridad al proceso o la inoperancia de los organismos judiciales para procesar a los responsables.

La impunidad y la ineficacia se juntan para sembrar el miedo. Los muertos son titulares un da y al siguiente pocos se acuerdan de ellos. Algunos incluso apenas merecen un tuit de compasin con los familiares y agua pasada. La violencia se ha convertido en algo natural.

La urgencia del cambio o todos contra el PRI

Cuando el PRI retorn al gobierno en 2012 de la mano de Enrique Pea Nieto, lo hizo capitalizando las esperanzas depositadas en las propuestas transformadores del entonces candidato. Con su programa de reformas estructurales, prometa llevar a Mxico al siguiente nivel de desarrollo y resolver los graves problemas que aquejaban al pas luego de la fallida guerra contra el narcotrfico que haba impulsado Felipe Caldern. Recibi entonces un pas ensangrentado, sumido en la violencia y el abandono por parte del estado, con niveles de inequidad enormes y con un segmento importante de habitantes en extrema pobreza.

Hoy, deja casi 8 mil casos de homicidio en el primer trimestre del ao luego de un 2017 considerado como el ms violento en dos dcadas, con ms de cien polticos asesinados en el proceso electoral, regiones controladas casi en su totalidad por el crimen organizado, el peso en su mayor devaluacin frente al dlar, el precio de la gasolina alrededor de los veinte pesos (el doble del registrado a inicios del sexenio cuando lleg a estar en poco ms de 10 pesos) y con el 43,6% de la poblacin sumida en la pobreza (segn cifras del Consejo Nacional de Evaluacin de la Poltica de Desarrollo Social, CONEVAL) de los cuales 9.4 millones se encuentran en la extrema pobreza.

Por si fuera poco, el 69% de los mexicanos est en desacuerdo con la gestin del presidente Pea Nieto mientras que apenas 1 de cada 5 lo respalda. Casos como la Estafa Maestra (gigantesca trama de corrupcin que permiti desvos millonarios de instituciones del estado a fondos privados o campaas electorales), la Casa Blanca (caso de corrupcin en el que estuvo involucrado el propio presidente), la nula actuacin del Estado ante los vnculos comprobados en el escndalo de corrupcin de Odebrecht o la desaparicin de los 43 normalistas de Ayotzinapa (an sin resolucin), lastran la imagen no solo del presidente sino del PRI, quien es asociado a la precaria situacin que hoy vive el pas.

Todos contra el PRI ha sido una de las mximas de este proceso electoral. El descrdito ha llegado a niveles insospechados, a tal punto que han tenido que apostar por un candidato ajeno al propio partido, lo que ha generado importantes divisiones internas. Los sondeos adelantan una derrota histrica para la agrupacin que gobernara Mxico durante siete dcadas.

El hartazgo social ha superado el clientelismo cultivado a todos los niveles por el partido de gobierno. El PRI ya se va, se ha convertido en uno de los tantos lemas de campaa, a tal punto que hasta su propio candidato ha parecido crerselo. Excepto en la capital, donde el Mikel Arriola ha logrado colarse en la competencia de lleno, no hay opciones claras para el partido en ninguna otra parte del pas.

El resto de los candidatos se han concentrado, en buena medida, en intentar capitalizar ese encono y presentarse como la verdadera alternativa. Incluso el propio Jos Antonio Meade ha intentado distanciarse del PRI para venderse como un apartidista, libre de los males que aquejan a la agrupacin. Ninguno como Lpez Obrador, quizs por su constancia en los ltimos 18 aos, ha logrado posicionarse como la verdadera alternativa, aun siendo en sus orgenes militante del mismo partido que hoy es aborrecido.

El reacomodo de los medios

El sistema meditico mexicano tiene notables particularidades en comparacin con otros del continente. Carente de regulaciones importantes, la mayora de ellos se encuentran en poder de grandes conglomerados econmicos y se han visto reducidos a agentes de relaciones pblicas, abandonando el ideal que presenta a los medios como los perros guardianes en nombre de la ciudadana.

Frente a la emergencia de los medios alternativos, gigantes como Televisa y TV Azteca han visto mermar de modo significativo sus audiencias. Escndalos como la falsa nia Frida Sofa a la que se intentaba rescatar de los escombros del colegio Rbsamen luego del sismo del 19 de septiembre, pusieron la nota culminante en la decadencia del sistema meditico.

A ello se suma la defensa a ultranza, en la mayora de los casos de forma explcita, en otros ms velada, de las lneas establecidas por el gobierno. Resultado de ello, desde el inicio de la campaa electoral se posicionaron como defensores del status quo, mostrndose como los ms enconados opositores al candidato de MORENA. Pero adaptados a adaptarse, tal y como haba sucedido con la llegada de la alternancia en el ao 2000, las encuestas fueron moldeando la posicin de los medios ms importantes.

Luego de la entrevista a varias voces organizada por el grupo Milenio a finales de marzo, la reconciliacin comenz a ser evidente. Frente a la posibilidad de que Andrs Manuel Lpez Obrador sea el prximo presidente, los medios han comenzado su proceso de reacomodo, quizs debido, en parte, a que buena parte de sus ingresos provienen precisamente de la publicidad gubernamental. Ante el temor de que le cierren el grifo del dinero, las posturas se han moderado, los analistas insistentemente opositores han sido despedidos o silenciados y el candidato del PRI dejado a un lado.

De mentiras y medias verdades

Esta ha sido la campaa de la bilis, del sentimiento y de la pasin. O a favor de Lpez Obrador o contra l, o defensores del status quo (que es el PRI o casi lo mismo) o aborrecedores del partido tricolor. Sin medias tintas, la mentira o las medias verdades se han posicionado como un elemento central de todas las campaas, desde el independiente Jaime Rodrguez Caldern hasta el abanderado en las encuestas.

Quizs por aquello de que una mentira repetida muchas veces puede convertirse en verdad, la guerra sucia ha alcanzado en estas elecciones niveles insospechados: desde la presentacin de imgenes trucadas para demostrar lo indemostrable hasta el empleo de datos falsos respecto a casi cualquier asunto al que pudiera echrsele mano para ganar unos cuantos votos.

En este cometido de convencer al corazn apelando al estmago y no a la razn, los debates electorales organizados por el Instituto Nacional Electoral bajo un riguroso reglamento, lejos de convertirse en espacios para la presentacin de propuestas se volvieron verdaderos reality shows plagados de descalificaciones, actos del ms refinado cinismo y materia prima para los memes. En ningn caso movieron las preferencias electorales en uno u otro sentido ni dejaron ver candidatos preparados, con propuestas slidas y planes de gobierno bien estructurados.

El pas se enfrent, expectante, a la peor de sus realidades: la poltica es hoy incapaz de solucionar (quizs nunca lo fue) alguno de los graves problemas que vive el pas. Las cpulas partidistas, como jauras, se discuten el hueso del poder en nombre del bienestar pblico, del progreso y de la justicia. Mienten a todos, incluso a ellos mismos, y lo hacen con total desparpajo incluso cuando se les pone frente a sus propias mentiras.

En una especie de realidad paralela, la poltica mexicana (salvo excepciones muy contadas), se ha convertido en la competencia por alcanzar el poder por el poder y este proceso electoral no deja dudas de ello.

La recomposicin de las lites

Con la augurada prdida de la hegemona por parte del PRI una vez ms, es indudable una recomposicin de las lites, tanto al interior de los partidos, como en el gobierno. Las frgiles alianzas establecidas en tiempos electorales no durarn mucho una vez superado el 1 de julio, a la vez que la bsqueda de la hegemona por parte de quien llegue a Los Pinos ser una de las metas fundamentales.

Todo cambiar para que todo siga siendo igual, es quizs lo ms probable. Los cambios ms importantes se darn, no hay dudas, en las lites econmicas y polticas, mientras unas pocas migajas llegarn al ciudadano de a pie, ese que deber elegir entre cuatro opciones que convencen poco. Por lo pronto, el sector ms importante de la economa (entre ellos los que ostentan las fortunas ms grandes del pas) han comenzado el proceso de reacomodo en funcin de lo que parece una inminente victoria de Lpez Obrador.

Luego de una enconada guerra directa e indirecta entre el sector empresarial y el candidato de MORENA, y las notables diferencias en relacin a la pertinencia o no de construir el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de Mxico, hasta el mismsimo Carlos Slim ha comentado que, de no ganar Lpez Obrador, habr inestabilidad econmica para Mxico.

El poder es un aliciente demasiado fuerte como para no limar las ms importantes asperezas. Tal y como sucedi en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Caldern, las lites se reorganizarn, los que hoy se reparten las tajadas ms grandes del pastel recibirn porciones ms pequeas y otros ocuparn sus puestos. Al menos esa ha sido la historia de este pas, donde el poder ha ablandado hasta aquellos que parecan piedras, y a eso apuestan no pocos.

Las redes sociales, otro actor fundamental

Los medios siempre han sido determinantes en los procesos electorales de cualquier pas. Hace apenas unos aos, un par de televisoras en Mxico se consideraban lderes de opinin. Su contenido, aunque pobre, era decisivo en la toma de decisiones a la hora de que el ciudadano otorgara su voto en casilla.

Hoy el pas vive un cambio significativo en cuanto a los actores de los procesos electorales: ya no se trata solo de candidatos, ciudadanos y televisoras. Ahora el show se ampla para incluir en la ecuacin a las redes sociales y las variantes infinitas que estas traen consigo: memes, modas, tendencias, viralizacin, hashtags, acceso ilimitado a la informacin, etc.

Las redes sociales son una plataforma muy cmoda para la transmisin de informacin: videos de pocos minutos, miniartculos reduccionistas, tweets de unos cuantos caracteres: satisfaccin inmediata. Leemos unas cuantas lneas y de pronto nos parece verdad absoluta. Es el mtodo perfecto para hacer campaa y contra campaa: explicarle a la gente rpida y concisamente lo que quieres que asimile provocando olas de opiniones desinformadas, olas a las que todos quieren entrar por permanecer actualizados, y esto lo han entendido muy bien los candidatos.

Se crean tendencias divisorias: derecha o izquierda, prianista o amlover, etc.; y surge la necesidad de pertenecer a alguna, pero no es opcin no pertenecer a ninguna. Ahora, nos hemos preguntado si el voto es verdaderamente producto de nuestro propio criterio e idiosincrasia; de una introspeccin de nuestras propias demandas y necesidades en conjunto con las del colectivo social o solo es la suma de tendencias, memes y modas de las que somos parte en redes sociales? el voto ser individualmente pensado o es parte de una colectividad impulsada por Facebook y Twitter?

El peligro latente es el exceso de informacin que podra traducirse al final del da en desinformacin: qu pasa cuando le ofreces una variedad infinita de dulces a un nio que solo ha probado unos cuantos? Una de dos: elige los mismos de siempre o elige aquellos que a su parecer le parecen ms atractivos. Lo mismo pasa con una sociedad que est acostumbrada a la desinformacin televisiva. De pronto llegan las redes sociales a ofrecernos una cantidad infinita de posibilidades, elegimos lo mismo o lo que nos resulta ms llamativo? nos tomamos el tiempo de investigar si aquello de siempre es verdad o si lo nuevo y atractivo es fidedigno?

Cada vez vemos ms en redes sociales mexicanas utilizarse trminos como capitalismo, socialismo, populismo, neoliberalismo, etc., a la ligera para engrandecer o ensombrecer a los candidatos a la conveniencia del autor.

Cuntas veces nos hemos encontrado en internet con imgenes cuyo contenido llamativo podra causar furor entre nuestros contactos y las compartimos sin revisar elementos bsicos como fecha de publicacin, fuentes y veracidad de la informacin? Cuntas veces se ha hecho durante esta campaa electoral?

Una breve revisin en Facebook nos hace coincidir con publicaciones alarmantes como que Lpez Obrador transformar a Mxico en Venezuela, o que Jos Antonio Meade elevar deliberadamente los precios de las gasolinas, que Ricardo Anaya ya est planeando el desvo de recursos pblicos, o que el Bronco es un fascista porque quiere mochar manos.

A esto le sumamos que no se brinda informacin fidedigna adjunta que los avale y peor an, que la gente comparte estos datos sin saber si quiera si son ciertos creando una cadena de desinformacin que pronto se viraliza provocando una tendencia ideolgica y poltica que se ve reflejada no solo en las encuestas, sino en la propia opinin de las personas y en su toma decisiones a la hora de votar. De pronto nos eoncontramos con personas que juran que este candidato o el otro son lo peor que le puede pasar a Mxico respaldndose en las redes sociales como su fuente primaria de informacin.

Es innegable el poder que las redes sociales tienen hoy en el caso mexicano. De hecho, podramos reconocer la actual campaa electoral sin las redes? stas no solo son decisivas en la eleccin de un nuevo presidente, sern clave durante su gestin.

No hay que malentender, la influencia de las redes sociales no es negativa en su totalidad: tal vez sea la necesidad de tener participacin, voz y voto en las ltimas tendencias o quiz sea verdaderamente una bsqueda por el cambio estructural en las formas de gobierno. Quizs es solo hartazgo colectivo por las claras fallas del sistema establecido o sea pura curiosidad y deseo de encajar en los debates virtuales.

En cualquier caso, la importancia de las redes sociales en este proceso electoral, en particular entre los jvenes milenials, ha crecido de modo notable en comparacin con contiendas anteriores. En esta especie de realidad paralela la discusin va en otro sentido, unas veces de la mano de los medios tradicionales y otras por sus propios cauces. Nunca neutral, las voces se escuchan ms claras y fuertes, sin mediaciones ni mediadores, lo que permite tomarle el pulso el pas de primera mano.

Una reflexin final

Si el 2 de julio los mexicanos amanecen con la noticia de que el presidente del pas es otro que no sea Andrs Manuel Lpez Obrador, la inconformidad se extender como plvora con efectos incalculables, y de eso se han encargado todas las encuestadoras nacionales e internacionales.

El hartazgo social no aguanta ms y, parece ser, que solo un fraude masivo y de proporciones nunca antes vista har posible que el candidato del Movimiento de Regeneracin Nacional no gane, en este su tercer intento, la primera magistratura del pas.

Ms all de lo que suceda el domingo en las urnas, son muchos y muy complejos los problemas que vive Mxico como para creer que un hombre y un sexenio sern suficientes para solucionarlos. Crucial sern estas elecciones, din dudas, en tanto posibilitarn explorar otras alternativas e impulsarn una recomposicin de las lites econmicas y polticas como nunca antes. En cualquier caso, el lunes despertaremos en el mismo pas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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