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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2018

Yo tambin fui migrante

Manuel Cabieses
Rebelin


Un milln ciento veinte mil inmigrantes se han convertido en una banderilla que escuece el racismo y chovinismo que padecen muchos chilenos por la brutal ignorancia en que los ha sumido el sistema. Aquellos que reaccionan ante la inmigracin en una forma que nos avergenza -al explotar su trabajo con salarios viles, esquilmarlos con el alquiler de viviendas miserables o humillarlos por el color de su piel-, ignoran que, en cambio, la migracin chilena recibe un trato digno en los pases donde viven, trabajan y educan a sus hijos.

Ms de un milln de chilenos residen en diferentes pases -sobre todo en Argentina-. Durante la tirana (1973-89), ese nmero fue mucho mayor. Solamente en Venezuela encontraron refugio y solidaridad ms de 80 mil. Decenas de otros miles fueron acogidos en Cuba, Mxico, Colombia, Per, Canad, EE.UU. y Europa.

Son escasos los chilenos que sufrieron discriminacin por su color-morenos porque somos morenos y mestizos-, aspecto fsico -por lo general somos achaparrados y apequenados- o por la ignorancia del idioma local.

Dos veces en forma voluntaria y otras dos obligado, tuve que salir a ganarme la vida en otro pas. La primera fue a Ecuador donde crea poder hacerme periodista. Un largo viaje por aire, tierra y mar a travs de Per y Bolivia que termin con un fracaso en Quito. La segunda vez fue en 1958: varios periodistas de Izquierda quedamos cesantes a raz de la derrota de Allende. Algunos fuimos a Venezuela -que se haba sacudido de la dictadura de Prez Jimnez-. All -en un pas de inmigrantes espaoles, portugueses, italianos, rabes y latinoamericanos- encontramos una segunda patria. La tercera vez, en 1975, me convert en migrante contra mi voluntad. Fui expulsado de Chile con mi esposa y tres hijos. Cuba nos dio refugio -unto a centenares de familias chilenas, argentinas, uruguayas, brasileas, bolivianas, centroamericanas, etc.-. La cuarta vez fue en los 80, pero ahora a las volandas. Con mi esposa, Flora, logramos salir de Chile con la CNI pisndonos los talones. Ambos ramos militantes del MIR en la clandestinidad. En Argentina encontramos asilo, solidaridad y amistades entraables.

Gabriel Garca Mrquez escribi en Cuando era feliz e indocumentado, sus experiencias de inmigrante en Venezuela. Ms tarde pas hambre en Espaa pero en Venezuela encontr la misma amistad y hospitalidad que acogi a millones de colombianos en dcadas pasadas. Incluso hoy ms de 700 mil colombianos comparten con el pueblo venezolano los rigores de la crisis econmica. Y varios millones de venezolanos son hijos o nietos de colombianos. La Oficina Internacional para las Migraciones (OIM) dice que casi un milln y medio de inmigrantes viven en Venezuela. No obstante, Argentina es el pas latinoamericano que alberga ms inmigrantes: dos millones, en su mayora peruanos, bolivianos y chilenos.

El polo de atraccin natural de la ola migratoria son los pases ricos de Norteamrica y Europa. EE.UU. en un cuarto de siglo ha recibido casi a 47 millones que Trump quiere reducir mediante muros y deportaciones.

Varios pases como Mxico, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Colombia, cuentan con las remesas de sus emigrantes para atender necesidades vitales de sus presupuestos.

El fenmeno migratorio -producto de un sistema que condena a la pobreza, la corrupcin y la violencia a muchas naciones-, tiene su epicentro dramtico en el mar Mediterrneo. Centenares de africanos -familias completas- intentan en sobrecargadas embarcaciones arribar a las costas de Europa en un empeo que a muchos adultos y nios les cuesta la vida.

En la frontera norte de Chile se vive un proceso parecido: una inmigracin ilegal cruza a pie un desierto plagado de minas personales, o llega por mar y se interna en un pas que no conoce, esperando encontrar una mano solidaria.

Es la desesperacin de los que Frantz Fanon llam los condenados de la tierra. Hombres, mujeres y nios que solo tienen un sueo: trabajo, salario y vida digna. Los migrantes se caracterizan por una voluntad de acero que los lleva a cruzar continentes para dejar atrs una vida sin futuro y a enfrentar con nimo resuelto el desafo en aquellos lugares como Chile donde todava imperan el egosmo y la intolerancia con el otro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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