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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2018

Entrevista
Claudia Larraguibel y la vocacin chilena de reconstruir la memoria

Manuel Ligero
La Marea

En Chile hay toda una generacin de artistas decidida a hurgar sin miedo en la historia reciente del pas. Larraguibel lo hace en Sprinters, una novela sobre la ominosa Colonia Dignidad.


Nosotros no sabamos lo que pasaba en la comisara de la esquina. No sabamos que all torturaban a gente. Cmo bamos a saberlo si a nosotros nadie nos contaba nada?. Esta frase o alguna muy parecida la hemos odo muchas veces en Espaa. Es la confesin dolorida de quienes vivieron el franquismo en paz, de quienes, consciente o inconscientemente, miraron para otro lado. No saban nada o no queran saber nada? Ni siquiera las personas directamente implicadas pueden contestar a una pregunta tan difcil y tan ntima. Pero lo cierto es que durante la dictadura esa fue la conducta de millones de espaoles, cada uno por sus razones. Y tampoco es que se les pueda reprochar nada: habra que vivir aquello antes de hablar y pedir cuentas. Hoy muchos se preguntan: qu hubiera hecho yo de haber sabido lo que ocurra por aquel entonces en Espaa? Me hubiera comprometido con alguna forma de oposicin o hubiera seguido con mi vida sin buscarme problemas, como tantos otros?

Los pases tienen tambin sus traumas, y este de no saber (o no querer saber) lo comparten todas las sociedades que han vivido bajo un rgimen fascista: la Francia de Ptain, la Espaa de Franco o el Chile de Pinochet. Yo me enter de lo que haba ocurrido en Colonia Dignidad con veintitantos aos, cuando ya estaba en Madrid, y me dio mucha vergenza. Cmo nadie me habl de esto antes?. Claudia Larraguibel (Santiago de Chile, 1968) no viva en Chile cuando ocurri lo de Colonia Dignidad. Sus padres se exiliaron a Venezuela tras el golpe de Estado y no regresaron hasta despus del referndum, en 1988. Y qu ocurri all? Qu era Colonia Dignidad? Es lo que Larraguibel cuenta en Sprinters (editado por Salto de Pgina), un formidable cruce entre reportaje periodstico, guion cinematogrfico y novela de ficcin que funciona como un reloj.

Colonia Dignidad fue un complejo creado en 1961 por un exmilitar nazi, Paul Schfer, en la Regin del Maule, a unos 400 kilmetros al sur de Santiago. El asentamiento empez siendo un refugio para los miembros de la secta que anteriormente haba fundado en Alemania, la Misin Privada Social, una organizacin de carcter evanglico dedicada al trabajo agrcola comunitario. Un velo de secretismo cubri las actividades de Colonia Dignidad hasta los aos 90. Entonces se supo que el complejo sirvi de centro de detencin y tortura durante el rgimen de Pinochet. Se conoci tambin el carcter autoritario que rega sus normas de convivencia: entre otras cosas, los miembros no podan salir del recinto, se separaba a hombres y mujeres, los matrimonios estaban prohibidos hasta cumplir los 40 aos, se trabajaba sin recibir ningn sueldo, se drogaba a los componentes de la secta para que no se rebelaran y haba que confesar los supuestos pecados ante el propio Schfer, quien, adems, viva rodeado de una cohorte de sprinters, que es como llamaban a sus favoritos, un grupo de adolescentes de los que abusaba sexualmente. Esta pesadilla contaba con el beneplcito de la dictadura chilena. La colonia, adems, fue un centro de trfico de armas: en 2005 se descubri all el mayor arsenal de armas privado incautado en toda Amrica Latina. El mayor. Imaginen la cantidad de armas que han podido manejar los grandes crteles de la droga y piensen entonces en la dimensin delictiva de Colonia Dignidad.

Cuando Larraguibel empez a conocer poco a poco la historia, se la cont a sus amigos periodistas en Madrid. Primero les cont la fuga de Tobias Mller y Salo Luna, un episodio real que tambin narra en la novela. Ah hay una pelcula, le dijeron. Y ella se puso a escribir el tratamiento de un guion que finalmente no se lleg a producir pero que constituye una parte muy emocionante (y perfectamente integrada) del libro. Hubo pelcula, s, pero la hicieron otros, con poca fortuna y sin el guion de Claudia. Se llam Colonia (2015) y la protagonizaron Emma Watson y Daniel Brhl.

Yo ech siempre de menos algo que no tuve: una infancia en Chile, cuenta la autora para explicar las motivaciones que le llevaron a escribir sobre la Colonia Dignidad. Ahora creo que ya s por qu he escrito mis dos ltimos libros. En Al sur de la alameda [publicado por Ediciones Ekar y firmado con su pseudnimo, Lola Larra] hablaba de la revolucin pingina de los estudiantes chilenos entre 2006 y 2011. Pero tambin trataba el tema de las protestas estudiantiles durante la dictadura de Pinochet. Qu hubiera hecho yo si hubiera vivido en Chile? Yo tena 15 aos por aquel entonces. Hubiera protestado? O hubiera pasado de todo? Habra mirado para otra parte? Con Sprintersme hago la misma pregunta. Me hubiera enterado de lo que estaba ocurriendo en Colonia Dignidad?.

Larraguibel pertenece a una generacin de escritores, cineastas y artistas que han tomado la historia reciente de Chile como materia prima para sus trabajos en una especie de terapia nacional colectiva. La literatura no tiene deberes. No debe tenerlos. Pero es cierto que hay una vocacin por reconstruir un pasado que yo creo que es muy sanadora y que veo en otros muchos escritores. Y, sobre todo, escritoras. Entre ellas cita Lina Meruane, Alia Trabucco y, sobre todo, a Nona Fernnez. Nona ha narrado su infancia en varias novelas: Space Invaders, Mapocho, Av. 10 de Julio Huamachuco, La dimensin desconocida Toda su obra es muy potente y es la reconstruccin de un pas en dictadura. Es muy buena, la Nona! Buensima.

 

Sprinters comienza con la misteriosa muerte de un nio de la colonia en una cacera. El incidente no se investiga y el cro es enterrado en una tumba sin nombre, como si nunca hubiera existido. Pero Lutgarda, una mujer alemana que lleg a Chile siendo nia, no puede parar de darle vueltas a la cabeza. Cuando todo el escndalo de la Colonia Dignidad sale a la luz, ella, que tiene ya cerca de 50 aos y que no ha salido nunca del recinto, decide aventurarse fuera para saber qu ocurri realmente con ese nio al que nadie parece echar en falta.

El personaje de Lutgarda provoca en el lector sentimientos contradictorios: si existi en realidad debi de llevar una vida dursima. Pero, de alguna manera, quieres que exista, porque es una mujer extraordinaria. Existi realmente Lutgarda?

Lutgarda est construida a travs de la experiencia y la cercana que tuve con varias colonas. A m me hubiera gustado que hubiese existido. No s si alguna vez volver a ser capaz de crear un personaje tan poderoso. Tiene una voz, una dignidad Sali principalmente de una excolona maravillosa llamada Ingrid Szurgelies con la que pas mucho tiempo y que aparece varias veces citada en el libro. A diferencia de los hombres que entrevist, las mujeres eran ms luminosas. Por alguna razn tenan ms esperanza, ms resiliencia, ms vitalidad. Y nunca se habl de ellas. Todos los documentos que yo manej, todos los libros, hablaban solo de los hombres. Las mujeres eran los seres ms invisibles de la colonia. Tambin es cierto que a los hombres los dopaban ms y que quedaron ms daados. Conoc a hombres a los que se les administr frmacos durante 30 aos. Y eso sin contar a los que fueron sprinters, claro. Las mujeres no tuvieron que pasar por eso. A Paul Schfer no le gustaban las nias.

De todas las personas que entrevist para documentarse, hay gente que siga viviendo hoy en la colonia?

S, claro. Varias.

Pero por qu? Si ya no hay secta, si de alguna manera han sido liberados, si conocen y entienden todos los horrores que se cometieron, por qu siguen all? Porque es el nico hogar que han conocido?

Eso es. Adems, los diferentes gobiernos chilenos no han sabido qu hacer con la colonia y con sus responsables cuando todo sali a la luz. Paul Schfer s fue encarcelado y muri en prisin, pero los jerarcas, que eran cmplices de todo aquello, estn libres. Uno de los ms terribles, el doctor Hartmut Hopp, que era quien administraba todas las drogas, est libre en Alemania, aunque ahora se supone que la comisin mixta que se encarga del caso podra extraditarlo a Chile. Y los que ahora administran la colonia, Denis Alvear y Hernn Escobar, cuentan que ellos ya no tienen ningn contacto con los antiguos jerarcas, que estn en una situacin financiera desesperada porque les embargaron las tierras y que se ocupan de los excolonos que ya son ancianos y que no pueden valerse por s mismos. Hicieron una cosa muy loca: transformar la Colonia Dignidad en un centro de agroturismo. Ahora se llama Villa Baviera. Hay unas cabaitas donde puedes ir a dormir.

Y de verdad hay gente interesada en ir all?

Por supuesto. Hay unos blogs donde la gente cuenta cmo se sinti. Los hay que dicen: Es un poco raro. Yo no volvera. Y otros: Es fantstico, es muy bonito. Imagnese Si es como ir a dormir a Auschwitz! Una cosa completamente loca. Yo no he ido, eh Cuando lo visit me ofrecieron quedarme a dormir, pero no quise, claro. Los que quedan all dicen que no tienen nada que ver con el pasado de la colonia. Pero Hernn Fernndez, el abogado de las vctimas, dice que todo es una fachada y que siguen en contacto con los antiguos jerarcas, siguen teniendo dinero, siguen estando cerca del poder Fjese, en Chile acaban de nombrar ministro de Justicia a Hernn Larran, que fue siempre defensor de Paul Schfer y de la Colonia Dignidad.

Y que es el padre de Pablo Larran, el director de cine.

Pero polticamente el hijo sali del otro lado. Afortunadamente.

Hay un cierto paralelismo pederasta entre las figuras de Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo y la de Paul Schfer y la Colonia Dignidad. Maciel se apoy en la religin para fundar su congregacin, pero en qu se bas Paul Schfer?

La excusa tambin era religiosa. l era pastor protestante. Colonia Dignidad no es que fuera una especie de academia nazi pero s que haba un componente poltico. Schfer deca en sus discursos: Dios me ha impuesto dos batallas: crear el paraso en la Tierra y acabar con los comunistas. O sea, que haba una mezcla de poltica y mesianismo. Porque l era como un enviado de Dios. Todos se confesaban ante l.

Es inevitable comparar las transiciones democrticas de Chile y Espaa. Y quizs la pregunta le parecer muy marciana pero existe en Chile una Fundacin Augusto Pinochet financiada con dinero pblico?

No como aqu con Franco, pero s que la hubo hasta hace poco. Cuando Baltasar Garzn ordena su detencin en Londres, su fundacin an exista y tena muchsimo dinero. Pinochet muri tranquilamente, no se olvide de eso. No muri en la crcel. Y en su entierro hubo centenares de miles de chilenos que desfilaron durante horas ante el fretro. Y lloraban y decan: Ay, el tatita! Ay, el tatita!. El tata es el abuelo. Una cosa alucinante.

En Espaa, poco despus de la muerte de Franco, pareca que los franquistas haban desaparecido. Era como si nunca hubieran existido.

Hoy en Chile tambin hay ms vergenza a la hora de presentarse como pinochetistas. Pero ah siguen. Como aqu, en Espaa. Hernn Fernndez incida en eso y yo lo pongo en la novela en boca de Salo Luna. Lutgarda le dice: Ya no estn los jerarcas en la colonia. Y Salo Luna le contesta: Siempre han estado ah. Porque la colonia es un reflejo de todo el pas. Pero si en el gobierno de Piera hay exministros de Pinochet! Y nadie cumpli condena ni nada parecido. Cumplieron condena los militares, los que estuvieron ms relacionados con los crmenes de lesa humanidad. Pero los que formaban el entramado econmico, los poderosos de Chile que lo fomentaron, siguen ah.

La pelcula El club, de Pablo Larran, guarda cierto parecido con Sprinters.

S, verdad? Por qu habr tantos pederastas en Chile? Bueno, en todas partes.

Y tambin se dijo de aquella pelcula que era una metfora del pas.

Por eso es tan buena. Es maravillosa.

Y dursima.

Es muy agobiante, s. Muy opresiva. Tambin lo han dicho de mi libro.

Pero su libro ofrece cierta esperanza. Gracias a Lutgarda.

Menos mal que me lo dice! [Risas]. No todo el mundo opina lo mismo. Pero Lutgarda es una ta que termina corriendo, jugando, con ganas de vivir. Es muy sensata. Tiene una lucidez y una luminosidad que ya le gustara tener a la narradora. La narradora siempre se est quejando. Siempre est cabreada.

La narradora es usted.

Soy yo y no soy yo. [Risas]. Hay cosas que son medio verdad, medio ficcin.

Aqu en Espaa se dice que tocar determinados temas polticos contribuye a reabrir heridas, que es mejor dejar las cosas como estn. En Chile se dice algo parecido?

Antes s, pero ocurri algo raro, catrtico, cuando se cumplieron los 40 aos del golpe militar. Antes de ese aniversario haba, por supuesto, muchos libros y obras de teatro que haban tratado el tema de la dictadura. Y eran cosas muy buenas, pero muy elitistas. Pero en 2013 se empezaron a hacer telenovelas y series documentales que destapaban todos los horrores del golpe y que vio todo el mundo, un pblico muy transversal. Si por la lobotoma generalizada que suelen hacer las dictaduras haba algn chileno que no se hubiera enterado de lo que ocurri, ah pudo enterarse. Se hizo una telenovela sobre la Vicara de la Solidaridad [Los archivos del cardenal]. Y Benjamn Vicua, que es un actor de telenovelas muy famoso, present una serie documental [ Chile, las imgenes prohibidas ], sobre los horrores de los aos de la dictadura.

Ese tipo de programas responda a una necesidad del pas? Lo que hacen usted, Pablo Larran, Nona Fernndez, Sebastin Lelio es una especie de terapia?

Totalmente. Yo trabajo con muchos colegios y le digo a los estudiantes que la literatura no deja nunca de ser social y poltica. Ms all de las pulsiones artsticas que tengan los autores, es imposible que sus obras no drenen por ah algo, algo de las heridas de la sociedad.

Protegida por un saludable sentido del humor, Claudia Larraguibel relata el trauma del exilio que vivi su familia. Ah est la clave de todo y ella, ahora, lo sabe. Por eso escribe lo que escribe. Yo me perd toda una vida que poda haber vivido. Y lo que ocurre es que el exilio le tiende muchas trampas a la memoria, explica mientras sonre divertida. En mi casa de Venezuela mis padres se reunan con los exiliados chilenos. Se reunan a llorar, a echar de menos la comida chilena, hacan empanadas chilenas, celebraban el 18 de septiembre, escuchaban a Violeta Parra, a los Quilapayn, echaban de menos el clima de Chile, las playas de Chile Luego, cuando volvimos a Chile despus del referndum, se reunan con los mismos amigos del exilio, y escuchaban msica venezolana, coman arepas venezolanas, echaban de menos el clima de Venezuela! [Risas]. Esa es la trampa que te tiende el exilio: siempre echas de menos algo.

Fuente: https://www.lamarea.com/2018/05/22/claudia-larraguibel-y-la-vocacion-chilena-por-reconstruir-la-memoria/



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