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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2018

No todo sigue igual

Pasqual Esbr
Rebelin


Los resultados del 21-D han dado pie a los portavoces del secesionismo, y a sus corifeos (los mamporreros segn Paco Frutos), para afirmar, en el mejor de los casos, que Rajoy ha fracasado estruendosamente, ya que no se ha conseguido derrotar al bloque independentista. Moraleja (o, mejor, tabarra cotidiana), la nica manera de dilucidar el conflicto es un referndum de autodeterminacin. Dejando de lado las consabidas cuestiones legales (nimiedades; como que no es posible en el actual marco constitucional), es ms que evidente que dicho referndum no servira de gran cosa, dada la fractura social. Hablemos claro. Si fuera ganado por los secesionistas, sera el primero y el ltimo, imponiendo de forma irreversible su dictado sobre una gran parte de la poblacin catalana (poco importa que suponga, o no, el 50%); contrariamente, si lo perdieran, tendramos referndum todos los aos bisiestos. Y eso porque al secesionismo lo que ms le importa es sentar el precedente.

Quiz yo tenga ideas anacrnicas, pero a m me ensearon que, en un sistema parlamentario, el partido ganador es el que consigue ms diputados. Y los dems pierden, ms o menos en funcin de sus resultados. Pues bien, desde ese punto de vista clsico, el partido ganador ha sido Cs y, consecuentemente, todos los dems han perdido. Ante este hecho innegable, se pueden levantar todos los anlisis alternativos que se quiera. Por ejemplo, que el conjunto de los partidos independentistas suman mayora, y que los que no lo son, han resultado derrotados.

Pero la negacin por parte del independentismo de la realidad electoral va ms all. No puede haber otro candidato que Puigdemont, porque el poble lo ha elegido a l. Un razonamiento totalmente ridculo, porque, de nuevo, en el sistema parlamentario, no se vota candidatos, sino listas. Y si llevramos dicho razonamiento al lmite, cabra preguntarse: si Puigdemont era el candidato de las tres listas independentistas, por qu se han presentado por separado? En cualquier caso, es muy preocupante para la salud democrtica del pas, que se sustituyan las esencias del parlamentarismo por un modelo caudillista.

Alternativamente, se podra hablar de que las derechas, independientemente de su color identitario, son las ganadoras; consecuentemente, las izquierdas habran perdido, lo cual hace inviable repetir la nefasta frmula del tripartito, para frustracin de algunos. Es cierto que la victoria de Cs se podra calificar un tanto de prrica, ya que sus posibilidades de poder formar gobierno son mnimas, pero por muchas vueltas que se le d a la cuestin, es innegable que Cs ha sido el partido ms votado y que ha obtenido ms escaos.

Se puede trazar incluso un paralelismo con lo que sucedi en las elecciones del 16 de noviembre de 2003 cuando, a pesar de su victoria, CiU se vio desplazada del poder por la formacin del gobierno tripartito (PSC, ERC, ICV), cosa que dio ocasin a que la Madre Superiora, haciendo gala de una de sus habituales sandeces, dijera que era como si hubieran entrado ladrones en casa y nos hubieran revuelto los armarios. O algo parecido. Pregunta: si en aquel entonces el nacionalismo atribuy la victoria al partido ms votado por qu no lo hace ahora?

Considero a Ins Arrimadas con la suficiente inteligencia como para no emular a la distribuidora de misales, pero no voy a ir ms all en esa cuestin, porque lo que me interesa, en estas lneas, es analizar el significado histrico del triunfo de Cs, con independencia de que pueda ms o menos agradar.

Remontmonos a ms de un siglo. Concretamente a 1907. Se produce la victoria de Solidaritat Catalana, que les supone obtener 40 actas de las 44 en juego. Dicha coalicin integraba casi todo el espectro poltico cataln, desde el republicanismo federal (Salmern) a los carlistas e integristas, pasando por la Lliga Regionalista que, a la postre, es la que se llevara el gato al agua. El pretexto de la formacin de ese tutti frutti era oponerse a la llamada Ley de Jurisdicciones, que se entrevea como una amenaza a los derechos democrticos. Solo los partidos dinsticos (liberal y conservador) y los radicales de Lerroux, quedaron al margen. Pues bien, dichas elecciones supusieron un definitivo punto de inflexin en las mayoras catalanas a Cortes. Nunca ms los partidos dinsticos recobraron el control electoral; y nunca ms, hasta ahora, un partido declaradamente no catalanista haba vuelto a ganar en Catalua unas elecciones, ya fueran a las Cortes Generales o al parlamento autonmico. Por supuesto que considero al PSC dentro del mbito catalanista, segn ellos mismos se reclaman.

Pregunta: es s o no el triunfo de Cs un hecho histrico, independientemente de la opcin poltica que pueda tener el ciudadano al que se le dirige la interrogacin? Y si lo es, resulta curioso que los medios nacionalistas hayan ignorado esa realidad.

Qu ha pasado en Catalua para que se rompiera una dinmica de 110 aos? Sin lugar a dudas, la fractura social, agudizada en los ltimos meses de 2017, pero latente desde hace ya aos. Durante 4 dcadas el nacionalismo ha jugado la partida en plan tahr. Ha repetido hasta la saciedad la consigna de un sol poble, pero ha reducido a gran parte de la ciudadana a una condicin de no existencia identitaria. La marginacin de la realidad castellanohablante ha sido escandalosa y la apropiacin de la administracin catalana por un puado de familias (las llamadas 300), ha conducido a un sistema que solo se puede calificar de oligrquico. A mi entender ha sido la brutalidad con que se condujo el independentismo a partir de septiembre pasado, culminando el proceso aludido, lo que ha sacado de su letargo a esos electores, en bastantes casos abstencionistas, que se han volcado en la opcin que negaba el catalanismo sin paliativos. Y eso contrasta con el fracaso de la operacin Iceta que ha dejado, bien a las claras que, hoy por hoy, el catalanismo est muerto. El pas est fracturado en dos vasos no comunicantes: separatismo y constitucionalismo. Y ni siquiera con una docena de rufianes, el independentismo va a poder pescar en las ahora embravecidas aguas constitucionalistas.

Habr aprendido el nacionalismo la leccin? Pues yo dira que no. Hace algunos das que ese chico de los recados que se ha buscado Puigdemont, de nombre Eduard Pujol, en un debate televisivo, insista en lo de un sol poble; eso s, no sin que se le recordara que aquella misma tarde se haba negado a hablar en castellano en un acto informativo. Es representativo? Lo veremos, pero dudo mucho que el parlamento recin elegido, de mayora soberanista, se avenga a negociar aspectos fundamentales para la democratizacin de Catalua, como seran una ley electoral justa o acabar con el espantajo de la inmersin lingstica.

En resumidas cuentas, la fractura est servida. Y de momento, para quedarse. Queda por ver quin pagar la factura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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