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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2018

Cmo los hutis se convirtieron en chies

Anna Gordon y Sarah E. Parkinson
MERIP

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


El 4 de diciembre de 2017 los rebeldes hutis de Yemen mataron a Ali Abdallah Saleh, su antiguo aliado y expresidente del pas. Fue un revs espectacular: parte del ejrcito nacional leal a Saleh haba luchado durante casi tres aos junto con los hutis en la actual guerra civil de Yemen. Pero poco antes de su muerte Saleh se haba vuelto contra los hutis al haber iniciado un acercamiento a sus oponentes, el gobierno yemen en el exilio encabezado por el presidente Abd Rabbu Mansour Hadi y sus aliados de las ricas monarquas del Golfo Arbigo, sobre todo Arabia Saud y los Emiratos rabes Unidos. En unas declaraciones emitidas el 3 de diciembre por el canal satlite financiado por los saudes Saleh acus a los hutis de imprudencia intolerable. Si los saudes y emirates levantaran el bloqueo a Yemen, aadi, entonces pasaremos pgina. Al da siguiente Saleh fue asesinado.

La relacin de Saleh con los hutis es mucho ms compleja de lo que podra sugerir este ltimo episodio. Hasta que Saleh fue destituido a finales de 2011 fue su rgimen el que se enfrent a los hutis en seis rondas de combate que empezaron en 2004. Pero otro legado de las guerras de la dcada de 2000 es particularmente importante debido a la influencia que tiene a la hora de entender globalmente el actual y catastrfico conflicto de Yemen: la invencin por parte del rgimen de Saleh de la afirmacin de que los hutis son chies apoyados por Irn.

Falso cifrado

El primer problema de calificar a los hutis de chies es que tcnicamente no son chies, al menos no de la manera en que la mayora de la gente entiende el chismo contemporneo. El chismo se diferencia del sunnismo, la otra rama principal del islam, sobre todo porque los chies creen que los herederos legtimos de Mahoma como lderes poltico-religiosos, o imames, de la comunidad musulmana son el yerno de Profeta, Ali, y sus descendientes. La mayora de los hutis son zaidianos, es decir, miembros de una seccin del chismo que se escindi de la rama principal en el siglo VIII debido a una disputa acerca del reconocimiento del quinto imam*. A diferencia de la mayora de los chies, los zaidianos no creen que la condicin de imam se deba transmitir a travs de una lnea particular de los descendientes de Ali. Hoy en da aproximadamente el 85% de los chies del mundo, incluida la vasta mayora de los chies de Irn e Iraq, y los de Lbano, siguen lo que se denomina el chismo duodecimano: creen que el duodcimo imam fue el ltimo sucesor legtimo de Mahoma y Ali, y que un da volver de donde est oculto o escondido para restaurar el gobierno justo y luchar contra el mal. Puede parecer que eliminar la distincin entre zaidianos y duodecimanos (lo que equivaldra a calificar a los coptos de catlicos romanos) carece de consecuencias importantes, pero dadas las alianzas en curso y las ambiciones de las potencias regionales, especialmente los saudes, tiene profundas consecuencias polticas para la guerra en Yemen.

El segundo y mayor problema de equiparar discursivamente la fe zaidiana con el chismo duodcimano es que esboza un cuadro de unos lazos naturales o primordiales entre los hutis e Irn. El presidente Hadi emula a su predecesor Saleh al afirmar que existen estos lazos. Lo mismo que sus aliados saudes y emirates, los cuales consideran a Irn su enemigo implacable desde la revolucin de 1979 que derroc al shah e instaur la Repblica Islmica. Este marco ayuda a los saudes y a otros regmenes identificados con los sunnes a canalizar en resentimiento hacia el Irn chi el descontento popular. Encuentra partidarios entusiastas en Estados Unidos y otros gobiernos occidentales que tambin son hostiles a la Repblica Islmica. Y tambin puede cuajar en las audiencias mediticas del mundo que despus de la guerra de Iraq de 2003 han sido condicionadas a considerar que casi cada contratiempo que se produce en Oriente Prximo es una manifestacin de la lucha intransigente y que data de siglos entre las dos principales ramas del islam.

Pero por diferentes razones es errneo cifrar lo que ocurre en Yemen como un conflicto sunn-chi. Los hutis no son representantes de los iranes sino un movimiento poltico predominantemente local basado en agravios y luchas de poder de larga data y centrados en Yemen. No se puede situar bajo un paraguas a todos los zaidianos ni a todas las prcticas zaidianas ya que bajo esta denominacin hay una diversidad considerable (el propio Saleh fue educado en la tradicin zaidiana). Adems, antes de que en 2015 estallara la guerra civil en Yemen no se solan utilizar los trminos chi y sunn [1]. En 2009 el periodista Hugh MacLeod sealaba que a diferencia de muchos retratos occidentales, la simple distincin religiosa entre las dos ramas principales del islam tradicionalmente ha tenido poco arraigo en Yemen [2]. Los yemenes se consideran a s mismos ante todo zaidianos y shafiis, partidarios de las dos escuelas de jurisprudencia musulmanas o madhhabs, que histricamente tienen mucho en comn. La experta en Yemen Lisa Wedeen insiste: A partir de mediados del siglo XX la negacin de las identidades mdhab se ha vuelto normal en las conversaciones corrientes en Yemen, donde los cdigos legales modernos a menudo se extraen, y se mezclan entre s, de diferentes escuelas de pensamiento establecidas o donde se hacen argumentos en la tradicin salaf para sugerir que las enseanzas mdhab ya no son adecuadas a los tiempos modernos [3].

Estrategia poltica y no poltica religiosa

Como, entonces, se convirtieron los hutis en chies? El proceso empez ms con un espritu emprendedor poltico instrumentalista que con distinciones doctrinales o cercana cultural. En la dcada de 1990 la figura poltica y religiosa zaidiana Husayn Badr al-Din al-Huti y sus seguidores (muchos de ellos, aunque no todos, tambin zaidianos) fundaron un grupo llamado Juventud Creyente como reaccin tanto a las polticas discriminatorias del gobierno central yemen como al cada vez mayor proselitismo de los salafistas (sunnes puritanos) financiados por los saudes en la provincia originaria de los hutis, Saada [4]. Juventud Creyente dirigi sus esfuerzos a denunciar a Saleh y su rgimen autoritario. Al mismo tiempo los grupos salafistas que llegaban al noroeste de Yemen provenientes de Arabia Saud elaboraron una abundante propaganda en la que describan a los zaidianos como peones de Irn en una conspiracin global chi que trata de dividir al mundo musulmn [5].

En 2004, con una fuerte tensin en Yemen debido a la guerra contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos y por la llegada de al Qaeda a la Pennsula Arbiga, estall la guerra entre los hutis y el rgimen de Saleh. Aquel verano la retrica del rgimen contra los rebeldes fue bastante general, centrada en las acusaciones de que los hutis eran un grupo violento y antiestadounidense que incitaba la lucha sectaria y difunda un pensamiento desviado y una ideologa extremista [6]. Pero el rgimen pronto empez a promover agresivamente un relato explcitamente sectario en el que describa a los hutis como chies respaldados por Irn y que fue adoptado totalmente por los medios en ingls a pesar de la constante ausencia de pruebas slidas. Casi cada artculo del New York Times referente a los rebeldes desde 2008 contiene una mencin al apoyo iran [7]. Aunque los hutis tomaron prestados de la poltica revolucionaria iran algunos eslganes y consignas, como Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!, hay que entender estas tcticas ms como elementos de una estrategia poltica local y como parte de la violenta reaccin contra la relacin entre Estados Unidos y Yemen que como signos de afinidad geopoltica y religiosa [8].

La animadversin del rgimen pronto fue tan pronunciada que la embajada estadounidense en Yemen envi varios cables a Washington para esclarecer la relacin entre los hutis y el chismo duodecimano. Estos documentos describen sistemticamente a un rgimen yemen (dirigido por Saleh) que a propsito pretende caracterizar errneamente a los hutis como una organizacin sectaria y terrorista vinculada a Irn y a sus supuestos agentes en el exterior, sobre todo a Hezbol en Lbano. Un cable tpico seala: Mientras siguen aumentando las tensiones en el conflicto de Saada entre las fuerzas del ROYG [siglas en ingls de Gobierno de la Repblica de Yemen] y los hutis, altos cargos del ROYG y medios propiedad del gobierno, con la vista puesta en garantizar el apoyo de Occidente, han intensificado las declaraciones afirmando que los hutis han unido sus fuerzas con Hezbol [] Afirmando que los hutis y Hezbol comparten una ideologa y unos objetivos comunes, el ROYG argumenta que el gobierno de Estados Unidos debera considerar a los hutis organizacin terrorista al mismo nivel que al Qaeda en la Pennsula Arbiga (AQAP, por sus siglas en ingls). Sin embargo, considerando las diferencias ideolgicas y polticas entre los hutis y Hezbol, estas grandes generalizaciones carecen de base objetiva.

El mismo cable contina: No obstante, miembros del ROYG siguen caracterizando a los hutis como un grupo chi radical que discrepa con el gobierno por razones sectarias en vez de por agravios polticos legtimos y en ese sentido encuentran un socio ideolgico lgico en Hezbol. El 14 de septiembre el jefe del Estado Mayor del Ministerio de Defensa, el general de divisin Ahmed al-Ashwal dijo [al oficial poltico de la embajada] que los hutis son lo mismo que Irn, lo mismo que Hezbol; comparten la misma doctrina e ideologa.

El despacho de la embajada termina con este comentario: Altos cargo del ROYG han tratado repetidamente de convencer al gobierno de Estados Unidos de que califique a los rebeldes hutis de organizacin terrorista, primero alegando contactos con AQAP, luego una ambigua influencia iran y ahora afirmando que colabora con Hezbol [9].

Otros observadores tambin han tomado nota de la estrategia discursiva del rgimen de culpar del ascenso de los hutis a cualquier actor exterior que considere que puede atraer la atencin de los occidentales. Informes de International Crisis Group sobre los combates en Saada detallan los intentos del gobierno yemen de describir a los hutis como grupo alineado con Hezbol e Irn. Un informe destaca que tal como lo describe el gobierno, los hutis ha difundido un credo religioso fundamentalista que refleja un giro desde un zaidismo moderado a un yafarismo (chismo duodecimano) y que el gobierno trataba de situar la emergencia de los hutis en el contexto de la revolucin iran [10]. Un informe de 2010 de Carnegie Endowment for International Peace seala: El gobierno yemen ha tratado de vincular la rebelin con la ms amplia 'lucha contra el terrorismo' y de obtener apoyo internacional afirmando que entre quienes apoyan a los hutis estn la Libia laica, los sunnes extremistas y radicales de al Qaeda, el Hezbol libans y el Irn chi. El Estado no ha ofrecido todava pruebas de que los rebeldes hutis estn recibiendo ayuda militar exterior ni ha demostrado su afirmacin de que Irn se est entrometiendo en el conflicto [11].

En otras palabras, a finales de la dcada de 2000 el rgimen de Saleh experimentaba con relatos contraproducentes y a menudo contradictorios para convencer a Estados Unidos y a otras naciones de que apoyaran la campaa del gobierno yemen contra los hutis como parte de la guerra contra el terrorismo y para contener a Irn.

Un error peligroso

Los levantamientos rabes complicaron la situacin. Tras las protestas masivas de todo el ao 2011, Saleh renunci a la presidencia como parte de un acuerdo con el Consejo de Cooperacin del Golfo y Hadi fue instalado en su lugar. Finalmente Saleh y sus partidarios (muchos de los cuales se identificaban como zaidianos) se unieron a los hutis en oposicin al nuevo gobierno. En la movilizacin popular que sigui, que tena componentes tanto militares como no violentos, estas fuerzas combinadas lograron hacerse con [la capital] Sanaa y en enero de 2015 obligar a Hadi a dimitir. Hadi huy rpidamente de la capital, primero a su ciudad nativa de Aden, donde reneg de su dimisin y conden un golpe de Estado huti, y ms tarde por barco a Arabia Saud. Como venganza resurgi el discurso de que los hutis son como Hezbo y son chies respaldados por iranes, incluso en medios locales en ingls como el Yemen Post. Sin embargo, tambin este peridico (que tiene oficinas en Arabia Saud y Estados Unidos) haba sido anteriormente escptico con esta idea. Un artculo de julio de 2014 titulado The Houthis, the New Hezbollah of the Arabian Peninsula? [Los hutis, el nuevo Hezbol de la Pennsula Arbiga?] sealaba que los detractores de los hutis siempre han querido caracterizar al grupo como una faccin chi vengativa, sangrienta e intolerante, deseosos de quitar toda legitimidad poltica a sus miembros y prefiriendo centrarse en la herencia de milicia de los hutis para impedirles participar en la poltica general [12].

En marzo de 2015 los saudes y otras monarquas del Golfo intervinieron militarmente para volver a instalar a Hadi como presidente y esta coalicin se enfrent por una parte a los hutis y por otra a las fuerzas de Saleh. Los saudes, que afirman luchar contra una milicia chi respaldada por Irn en una importante contienda geoestratgica, han bombardeado gran parte de Yemen lo que ha provocado al menos 13.504 vctimas civiles (4.971 muertos y 8.533 heridos) y la destruccin de gran parte de Sanaa [13]. Segn clculos de la ONU, el actual bloqueo naval ha provocado que ms de 20.7 millones de yemenes (de una poblacin de unos 28 millones de personas) necesite ayuda humanitaria y 17 millones padezcan hambre y corran peligro de morir de inanicin [14].

Los iranes aumentaron su implicacin en Yemen tras la captura de Sanaa por parte de los hutis y es cierto que a partir de 2015 agudizaron sus ataques retricos contra los saudes. No obstante, los crculos mediticos y polticos siguen exagerando el nivel del respaldo iran a los rebeldes [15]. Expertos como Sheila Carapico todava insistan en 2016 que los hutis obtienen apoyo moral de Irn, pero nadie ha demostrado nunca que consigan apoyo material de Irn [16]. Los programas para adiestrar y equipar a los hutis, incluidos los del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iran y del Hezbol libans, han sido limitados; los hutis recibieron la mayora de su armamento pesado de las fuerzas de Saleh y no de Irn [17]. El grado de implicacin de Irn en Yemen bien puede ser producto de las mismas historias utilizadas para ocultar los orgenes de la rebelin huti; en otras palabras, la parte del relato referente al respaldo de Irn en realidad puede ser una profeca de autocumplimiento.

El relato de los hutis son chies se debera ver como lo que es: una elaborada obra de retrica poltica concebida para minimizar las importantes diferencias entre denominaciones religiosas, reforzar la falsa imagen de una guerra entre quienes se identifican como sunnes contra quienes se identifican como chies y fomentar la intervencin extranjera (especialmente de Estados Unidos) en Yemen. Ofrece una peligrosa simplificacin mental a los polticos que desconocen la historia y la poltica yemen y con ello desva la atencin de la crisis humanitaria generalizada provocada por aos de guerra civil y los actuales bloqueo y bombardeos de la coalicin encabezada por Arabia Saud y respaldada por Estados Unidos. El uso cnico del lenguaje sectario caracteriza el conflicto en Yemen como parte de una lucha histrica y regional en vez de una guerra civil local que se ha vuelto ms letal para los civiles yemenes debido a la intervencin de Arabia Saud y de los Emiratos.


Notas:

* Los zaidianos reconocen a los mismos cuatro primeros imames que el resto de los chies, pero no al quinto, Mohamed el Baciro, a quien sustituyen por su hermano Zaido ben Al, que en el ao 740 promovi una rebelin contra el poder Omeya. (N. de la t.)

[1] Killing Yemen: An Interview with Sheila Carapico, Voice of the Middle East and North Africa (KPFA), 4 de abril de 2016, https://soundcloud.com/vomekpfa-1/the-war-on-yemen-and-the-refugee-crisis

[2] Guardian , 23 de noviembre de2009.

[3] Lisa Wedeen, Peripheral Visions: Publics, Power and Performance in Yemen (Chicago: University of Chicago Press, 2008), pp. 157-158.

[4] Shelagh Weir, A Clash of Fundamentalisms: Wahhabism in Yemen, Middle East Report 204 (julio-septiembre de 1997).

[5] US Department of State, Fighting Fire with Fire: A Clash of Religious Extremisms in Saada (09Sanaa1939_a), 20 de octubre de 2009, https://wikileaks.org/plusd/cables/09SANAA1939_a.html

[6] J. E. Peterson, The al-Huthi Conflict in Yemen, Arabian Peninsula Background Note ABPN-006 (agosto de 2008), p. 5, http://www.jepeterson.net/sitebuildercontent/sitebuilderfiles/APBN-006_Y...

[7] Vase: https://query.nytimes.com/search/sitesearch/?action=click&contentCollect...

[8] Wedeen, p. 153.

[9] US Department of State, Hizb Allah and the Houthis: Different Goals and Ideology (09Sanaa2079_a), 18 de noviembre de 2009, https://wikileaks.org/plusd/cables/09SANAA2079_a.html

[10] International Crisis Group, Yemen: Defusing the Saada Time Bomb (Sana'a/Brussels, mayo de 2009), pp. 10-11, https://www.crisisgroup.org/middle-east-north-africa/gulf-and-arabian-pe...

[11] Christopher Boucek, War in Saada: From Local Insurrection to National Challenge (Washington, DC: Carnegie Endowment for International Peace, abril de 2010), p. 6.

[12] Yemen Post , 13 de julio de 2014.

[13] UN News Service, 23 de junio de 2017.

[14] UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, consultado el 11 de diciembre de 2017, http://www.unocha.org/yemen/about-ocha-yemen

[15] Stacey Philbrick Yadav, The Limits of the Sectarian Framing in Yemen, Washington Post , 25 de septiembre de 2014, https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2014/09/25/the-limits...

[16] Killing Yemen, KPFA.

[17] Thomas Juneau, No, Yemens Houthis Actually Arent Iranian Puppets, Washington Post , 16 de mayo de 2016, https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2016/05/16/contrary-t... .

Fuente: http://www.merip.org/mero/mero012718

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a las autoras, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.




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