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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2018

Por qu la clase trabajadora catalana cambia de voto en las elecciones espaolas y en las catalanas

Vicen Navarro
Pblico.es


Una noticia que gran parte de los medios de informacin espaoles (incluyendo catalanes) consideran como extraa o paradjica es que un gran nmero de barrios populares que votan a En Com Podem en las elecciones generales, donde se eligen a los miembros de las Cortes Espaolas, voten, en cambio, a Ciudadanos en las elecciones autonmicas catalanas, donde se eligen a los miembros del Parlament de Catalunya. Puesto que ambas formaciones polticas estn, en realidad, en polos opuestos en el abanico poltico del pas (tanto en Catalunya como en Espaa), tal comportamiento se presenta como extrao, comportamiento que algunos tertulianos de frums conocidos han incluso definido como esquizofrnico. E incluso en algunos crculos un peln pedantes que existen en algunos mbitos universitarios, lo han catalogado de irracional, un signo de inmadurez del electorado popular.

En realidad, si uno es capaz de aplicar objetividad en el anlisis, es extraordinariamente fcil de entender por qu tales barrios populares votan a En Com Podem en las elecciones espaolas y a Ciudadanos en las catalanas. Para entenderlo, sin embargo, hay que comprender primero dos cosas. Una es que en Catalunya y en Espaa existen clases sociales, es decir, burguesa, pequea burguesa, clases medias y clases trabajadoras. La imagen sobre la estructura social de Catalunya ms extendida hoy en este pas es que la mayora de catalanes son y se sienten de clase media, observacin que se presenta como obvia, carente de ideologa. De esta manera se clasifica a la poblacin en tres sectores (las clases altas o ricos, las clases medias, la mayora, y las clases bajas, los pobres). Esta visin de la composicin social de Catalunya es una enorme simplificacin, lo cual no es un obstculo para que se repita constantemente, habindose convertido en un dogma reproducido en la sabidura convencional del pas (que es el conocimiento que la estructura de poder desea que la poblacin haga suyo y lo reproduzca) que se distribuye a travs de los mayores medios de comunicacin.

Hay clases sociales en Catalunya y en Espaa. Y las polticas de los partidos gobernantes, tanto en Catalunya como en Espaa, han favorecido a unas clases a costa de otras.

La evidencia muestra claramente que, aun cuando cada clase social ha ido variando en su composicin, las clases sociales descritas anteriormente continan existiendo y actan en muchas ocasiones de una manera predecible, como es el caso del comportamiento diferencial entre las elecciones espaolas y las catalanas. Segn las encuestas actuales de apoyo electoral a distintas formaciones polticas, parece ser que en las elecciones espaolas el mayor adversario de la mayora de la clase trabajadora catalana (que constituye el principal sector de las clases populares en Catalunya) es el partido conservador-neoliberal (las derechas) que representa mayoritariamente los intereses de las clases ms pudientes: el Partido Popular.

Esta observacin parecera partidista, pero no lo es. La evidencia cientfica muestra de manera abrumadora el enorme impacto negativo que han tenido las polticas pblicas impuestas (y digo impuestas pues no estaban en sus programas electorales) por el gobierno del Partido Popular en la calidad de vida y bienestar de las clases trabajadoras de los distintos pueblos y naciones de Espaa, incluyendo las catalanas. Tanto las reformas laborales como las medidas de austeridad, con los recortes del gasto pblico (polticas iniciadas por el PSOE bajo el mandato del presidente Zapatero y expandidas por el gobierno Rajoy), han tenido un impacto devastador, que contina a pesar de las proclamas de recuperacin. Los datos as lo muestran. En 2017, los salarios siguieron estancados; la remuneracin sigui mantenindose constante. En realidad, tener un trabajo ya no es garanta de poder salir de la pobreza; el 70% de los hogares no percibi en 2017 efectos positivos de la recuperacin econmica; el 28% de la poblacin espaola sigue en riesgo de pobreza y exclusin social; la pobreza laboral se cronifica con un 14,1% de la poblacin empleada en situacin de pobreza; continan sin recuperarse casi la mitad de los 3,8 millones de empleos perdidos entre 2007-2014; la gran mayora de nuevos puestos de trabajo son temporales, el 57% de los empleos creados desde el II trimestre de 2014 hasta hoy lo son (con un perodo de contratacin cada vez menor, con el tipo de contrato ms frecuente inferior a 15 das, y una cuarta parte de menos de 7 das) y as un largo etctera. Por no hablar de la brecha salarial de gnero que sigue mantenindose en unas cotas elevadsimas del 14,9%.

Ahora bien, a la vez que tales reformas de claro corte neoliberal estn daado al mundo del trabajo han tenido un impacto muy positivo en los beneficios empresariales, que han aumentado considerablemente. De nuevo, los datos son abrumadores. Las rentas del trabajo como porcentaje del PIB en Espaa han continuado bajando (20.000 millones de euros al ao) a costa de un gran incremento de los beneficios: las rentas derivadas de la propiedad han continuado aumentando. La llamada recuperacin est muy sesgada a favor de las rentas superiores a costa de las rentas de las clases populares. Los datos as lo demuestran.

Es lgico y muy racional, por lo tanto, que, como protesta ante esta realidad, las vctimas de estas polticas en Catalunya, que es sobre todo la mayora de la clase trabajadora, votaran en las elecciones legislativas espaolas del 2015 a la fuerza poltica que lleva a cabo una oposicin mayor y ms creble hacia dicho gobierno, es decir, a En Com Podem. Y el hecho de que, segn las encuestas actuales, tal coalicin continuara siendo la fuerza poltica mayor votada en Catalunya en las estatales en los barrios populares parece reflejar que dicha formacin poltica contina siendo percibida por las clases populares como la ms crtica con el partido causante de su malestar a nivel del Estado.

Por qu votan, en cambio, a Ciudadanos en las catalanas?

Ahora bien, las mismas encuestas electorales muestran que en las elecciones catalanas el adversario principal de las clases populares no es la derecha espaola, sino la derecha catalana que ha gobernado Catalunya durante la gran mayora del periodo democrtico. Es Convergncia, rebautizada dos veces en el periodo de dos aos, que antes con la colaboracin de UDC (la derecha cristianodemcrata), y ahora con la colaboracin de ERC y tambin la CUP, ha gobernado Catalunya durante ms de treinta aos. Esta derecha ha seguido polticas pblicas neoliberales que han daado tambin claramente el bienestar de la clase trabajadora. Las reformas laborales (aprobadas en las Cortes Espaolas tambin con los votos de las derechas catalanas), as como los recortes del gasto pblico (de los ms acentuados en Espaa) han antagonizado claramente a tales clases populares. El gobierno convergente (y sus aliados) lider en Espaa los recortes del gasto sanitario; Catalunya tiene el gasto pblico educativo ms bajo de toda la Unin Europea (con un 2,8%) y muy lejos de lo que marca la Ley de Educacin catalana (un 6%). Catalunya es tambin una de las regiones europeas con mayores desigualdades sociales, incluyendo desigualdades de gnero (las mujeres catalanas cobran por trmino medio un 26% menos que los hombres). El trabajo ha dejado de ser un pasaporte de ciudadana que garantice una vida digna a los catalanes y las catalanas: ms de medio milln de trabajadores no tienen un salario que les permita tener tal tipo de vida, habiendo aumentado la pobreza laboral, hasta un 12% en 2016. En Catalunya hay, pues, 385.000 trabajadores pobres que continan creciendo en su extensin y profundidad en la pobreza. Un tanto semejante con la infancia en situacin de pobreza severa. Los infantes que viven en familias con ingresos menores a 6.444 euros anuales, ha aumentado en Catalunya un 23% entre 2013 y 2015, pasando de un 7,7% (212.431) de los nios catalanes en 2013 al 11,7% (261.970) en 2015. Catalunya es tambin la comunidad autnoma en la que se han practicado ms desahucios: el 21,5% de todos los ejecutados en Espaa (slo en el segundo trimestre de 2017). Entre 2011 y 2016 la poblacin con sobrecarga de gasto para la vivienda (quienes dedican ms del 40% de su renta a cubrir los costos de la vivienda) se ha incrementado significativamente, especialmente entre los jvenes. La gran labor realizada por el Ayuntamiento de Barcelona, el ayuntamiento con mayor sensibilidad social en Espaa con el mayor crecimiento del gasto social por habitante, queda limitada por la falta de apoyo del gobierno cataln independentista y del partido gobernante en Espaa para resolver ste y los otros graves problemas sociales.

Dnde est la recuperacin?

Cada uno de estos datos, entre muchos otros, cuestiona la imagen de recuperacin que los portavoces del gobierno independentista trasmitieron durante las elecciones. Ahora bien, el punto final que ha incrementado el antagonismo de las clases populares respecto a las derechas gobernantes ha sido la conversin de dicha fuerza poltica (y del gobierno cataln que preside) al independentismo, lo cual ha dividido de una manera muy marcada a la poblacin catalana segn su identidad nacional, lo que, obviamente, representa una amenaza hacia la clase trabajadora, la mayor parte de la cual es de habla castellana. De ah que este gobierno independentista fuera percibido en las elecciones del 21D como el adversario nmero uno para la mayora de la clase trabajadora catalana y otros componentes de las clases populares.

Y de ah se explica que el partido al que apoyaron electoramente sea el partido que es percibido como el mximo adversario de dicho gobierno independentista, que no es En Com Podem sino Ciudadanos. Ciudadanos naci en Catalunya y desde el principio fue percibido como un partido contrario al nacionalismo cataln, y ha hecho de su clara hostilidad hacia el independentismo cataln su marca. Es lgico y predecible, por lo tanto, que las clases populares lo voten en las catalanas. En el comportamiento electoral el estar en contra cuenta tanto como el estar a favor. Y el adversario mayor vara de una eleccin a otra.

La difcil situacin de las izquierdas no independentistas en Catalunya

Pero en este voto a Ciudadanos hay una crtica a las izquierdas no independentistas, incluyendo a En Com y a Podem (que estuvieron separados durante la mayor parte del periodo preelectoral). La direccin de Podem tom una posicin cercana a la CUP y a ERC, lo que alien a grandes sectores de los votantes y de los inscritos de Podem (la mxima autoridad de Podem), que es el grupo de votantes ms concienciado polticamente de Podem; tal es as que a la primera oportunidad que tales inscritos tuvieron de votar, expresaron su claro rechazo hacia dicha lnea poltica. El voto no pudo ser ms masivo en contra de la opcin seguida por la direccin anterior del partido. Su claro rechazo a la lnea poltica independentista explica la dimisin del Secretario General un da antes de conocerse el resultado de la eleccin, al ver la participacin tan masiva de los inscritos, para los cuales era difcil de entender y apoyar la deriva de Podem hacia el independentismo. En este sentido, no es cierto que fuese Pablo Iglesias el que expulsara a la direccin de Podem, como tendenciosamente se ha presentado en los medios. Fue la mxima autoridad de Podem Catalunya los inscritos-, en una votacin masiva sin precedentes, los que eligieron un cambio. Esta es la realidad ignorada por los medios de informacin independentistas prximos a la direccin anterior de Podem.

Por otra parte, parte de la coalicin En Com intent apostar por recuperar al independentista frustrado, mostrando las falsedades y limitaciones del famoso procs. La mayora de la coalicin Catalunya En Com-Podem, sin embargo, intent conseguir el apoyo de las clases populares, criticando al gobierno independentista por su aplicacin de las polticas responsables de la enorme crisis social de Catalunya, claramente reflejada en el hecho que el 40% de los catalanes no viven ya mejor que sus padres. En esta estrategia se critic la utilizacin de las banderas (la estelada por los independentistas y la borbnica por parte de los monrquicos) para ocultar las responsabilidades que tanto el gobierno espaol como el cataln tenan en haber creado la enorme crisis social, y fue este nfasis en el tema social, acentuado en la segunda parte de la campaa, lo que permiti una ligera recuperacin. El nuevo Podem dio su total apoyo a esta estrategia. Ahora bien, el mensaje patritico espaol, que era la defensa de la identidad espaola en Catalunya, lo gan Ciudadanos.

Hay todava mucho por hacer

Y ah est el desafo de las izquierdas no independentistas. Como he indicado en un artculo reciente (ver Lo que no se ha contado sobre las elecciones catalanas, Pblico, 05.01.18), uno de los mayores problemas que las izquierdas (incluyendo las catalanas) tienen en el tema nacional es presentar una visin alternativa de lo que es Espaa, siendo la visin actual monrquica la heredada de la dictadura. La visin de Espaa en la calle es la visin monrquica de Espaa. Y ah est el problema, pues es ello lo que hace posible que un partido de derecha dura como Ciudadanos pueda canalizar el sentido de pertenencia e identidad espaoles, presentndose como el defensor de la unidad de Espaa frente a los separatistas. En realidad, tal como mostr en aquel artculo, las propuestas polticas neoliberales de Ciudadanos son de las ms duras de la bancada neoliberal, y afectaran todava ms negativamente la calidad de vida y bienestar de las clases populares, desfavoreciendo las rentas del trabajo a costa de favorecer las rentas del capital. Pero esto qued ocultado por el propio Ciudadanos y por la mayora de medios de informacin espaoles en Catalunya, favorables al crecimiento de dicho partido.

Y este es el reto de las izquierdas no independentistas catalanas: el de expresar su espaolismo sin promover la visin de Espaa heredada del franquismo. La alianza a favor del 155 era tambin la alianza de los partidos monrquicos y de los partidos a favor del 135 (que exige como prioridad del Estado el pago de los intereses a la banca); aunque Ciudadanos no vot a favor del artculo 135 porque no estaba en el Congreso en el momento de su aprobacin, s que ha dado apoyo poltico a los partidos que impulsaron su reforma. El reto de las izquierdas era presentar otra visin de Espaa, contraponiendo la Espaa de la austeridad con la Espaa social, y la visin monrquica con la visin republicana. La ausencia de esta ltima alternativa permiti a las derechas monopolizar el smbolo, confirmando as el famoso dicho de Gramsci, de que quien controla la bandera, lo controla prcticamente todo.

En este aspecto, la ausencia de la recuperacin de la memoria histrica ha tenido un coste enorme. No ha habido plena conciencia de ello por parte no slo de las nuevas izquierdas, sino de todas las fuerzas democrticas. Esta es la causa de que Ciudadanos contine ganando frente al independentismo, porque han monopolizado la visin de Espaa, al no haber una alternativa a la visin monrquica de sta, encontrndose as las izquierdas no independentistas en un callejn sin salida. De ah que conceptos como la plurinacionalidad sean muy importantes. Pero ellos deben formar parte de una nueva concepcin de Espaa que vaya ms all de la configuracin del Estado y que tiene que ver con la propia concepcin de lo que es patria o nacin. La lucha para redefinir Espaa pasa en parte por la recuperacin de la memoria histrica y de la cultura republicana. Y, por otra, por la propia redefinicin de lo que es patria y nacin. Y ah hay mucho por hacer.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2018/01/19/por-que-la-clase-trabajadora-catalana-cambia-de-voto-en-las-elecciones-espanolas-y-en-las-catalanas/



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