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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2018

Un diagnstico para la economa mundial y la inversa del reformismo

Paula Bach
La izquierda diario

La reforma previsional y el proyecto de reforma laboral del gobierno Macri tanto en lo que hace a sus logros inmediatos como en sus objetivos estratgicos- deben observarse a travs del prisma de su dimensin internacional.


La reforma previsional y el proyecto de reforma laboral del gobierno Macri tanto en lo que hace a sus logros inmediatos como en sus objetivos estratgicos- deben observarse a travs del prisma de su dimensin internacional. Como resulta bastante transparente ambas se inscriben en un universo ms amplio que incluye tanto el deseo mancomunado global de elevar la edad jubilatoria -contemplando la an estancada ley brasilea- como la ley de reforma laboral de Temer o la de Macrn en Francia. Pero no se trata tan slo de buscar coincidencias bastante evidentes sino fundamentalmente- de escarbar los significados de aquellas correspondencias. El optimismo que trasuntan organismos internacionales como el Fondo Monetario y la OCDE sobre la dinmica de la economa mundial resulta tan mdico como efmero. Y es en estas ltimas caractersticas donde se distingue la persistencia de lo que un sector de la teora econmica oficial retrat como estancamiento secular, un estado de cosas que acerca pistas significativas sobre el lugar y el sentido de la nueva arremetida contra las condiciones de existencia de trabajadores pasivos y activos. Los factores estructurales de la economa mundial -junto a las tensiones geopolticas derivadas- se enfrentan a las caractersticas concretas de aquel nimo de reforma y permiten a la vez desgranar las contradicciones ms inmediatas del relato del fin del trabajo.

De luces y retoos

La recuperacin de la economa mundial es el nuevo hit de la prensa y los organismos internacionales. Pero para quin se sumerge en la lectura de los ltimos informes sobre economa mundial tanto de la OCDE como del FMI, resulta complejo imaginar la mueca que los acompaa. Es como si una maraa de sonrisas y lamentos se trasluciera en un mismo acto. Tanto la OCDE como el FMI resaltan la recuperacin en curso a la que la primera bautiza como modesta. Al mismo tiempo ambos subrayan en una operacin poltica, si las hay- las debilidades estructurales que en unos pocos aos pondran fin al reanimamiento. Si hace unos meses los globals del FMI no podan ocultar el desconcierto que les generaba la paradoja de que la luz al final del tnel devolva la imagen de Donald Trump (abanderado internacional del discurso nacionalista) ahora los brotes verdes se anuncian con un dejo de alivio- desde la inestable Eurozona. La desilusin americana qued sustituida fundamentalmente por la esperanza europea y una mejora en la largamente dbil performance de Japn. Pero an as la perspectiva es escueta.

La tasa de crecimiento para las economas avanzadas se incrementa en dos dcimas pasando del 2% proyectado al 2,2%. El valor sintetiza la compensacin entre prdidas y ganancias. Entre las primeras se encuentra la retraccin del pronstico de crecimiento norteamericano que aunque exhibe una mejora significativa respecto a 2016, retorna al promedio dbil del 2,2% del perodo y debido a la inexistencia del prometido plan de obras pblicas, se aleja de las expectativas iniciales. Entre las segundas se combinan una leve mejora japonesa y un mayor crecimiento europeo traccionado por la Eurozona que en 2017 habra alcanzado un ritmo de entre el 2,1 y el 2,4%. Un valor que, si bien se encuentra entre los ms altos registrados en aos pos crisis 2008/9, est sujeto a varias limitantes. Entre ellas: no dista mucho de marcas ya alcanzadas en 2015 y 2010 y no puede desvincularse del rebote que sigue a depresiones profundas como muestra por ejemplo el milagro portugus -un crecimiento de algo ms del 2% luego de un retroceso profundo de la economa y una contraccin salarial acumulada del 25%.

Pero a decir verdad uno de los factores ms significativos que desde el ao pasado tracciona suavemente a la economa mundial es una vez ms- China que, mencionada en frases secundarias por el FMI y la OCDE, muestra una muy leve, aunque inesperada aceleracin. Asunto problemtico por partida doble. Por un lado, si para los organismos internacionales no resultaba alentador que la nica esperanza provenga de Donald Trump tampoco lo es que derive de Xi Jinping. Otra vez china -que luego de siglos vuelve a abrazar ideas confucianas- tira del carro y en este mismo acto se presenta a la vez como alivio y amenaza para el desordenado orden mundial. Es sabido que aquello de guardin de la globalizacin es una mezcla de retrica con necesidad para una China que est incrementando sus intenciones nacionalistas. Pero, por otro lado, el empuje chino resulta en gran parte consecuencia de retomar la senda de los estmulos fiscales materializados en inversin pblica. Mientras tanto los flujos totales de financiacin continan en valores muy elevados como porcentaje del PBI -a pesar de la adopcin de medidas de desapalancamiento dirigidas en particular al sistema financiero en las sombras. Estos factores retratan las dificultades que enfrenta la intencin de virar hacia un cambio de modelo -an cuando el avance en inversiones chinas en el terreno internacional resulta significativo- y suman riesgos financieros a una economa mundial sujeta a la persistencia de un alto nivel de apalancamiento.

En el captulo Resiliencia en tiempos de alta deuda, la OCDE seala que en trminos globales los ratios de endeudamiento de los hogares y las empresas no financieras que se dispararon hacia fines de los aos 90 y alcanzaron un mximo alrededor de 2007/2008, permanecen en valores elevados incluyendo el mercado de la vivienda. El organismo alerta sobre la correlacin entre alto endeudamiento y riesgo futuro de recesiones severas. Quizs estn pensando entre otros asuntos- en la nada despreciable probabilidad de una nueva burbuja burstil en Estados Unidos asociada al recorte impositivo de reciente aprobacin parlamentaria nico xito econmico significativo de Donald Trump hasta el momento. Ambos organismos alertan que, si en el corto plazo el crecimiento puede intensificarse, no hay que descartar la posibilidad de traspis que golpeen sobre la valuacin de los activos -que en algunos casos rozan mximos posteriores a los picos de la crisis- empeorando las condiciones financieras.

En este contexto general, el frenes derivado de la tasa de crecimiento del PBI mundial ms alta desde el inicio de la recuperacin en 2010 equivalente al 3,6% y cuatro dcimas por encima del valor de 2016- luce ciertamente lbil. En el anlisis de la OCDE el repunte ms vigoroso y sincronizado entre pases luego de Lehman, sigue resultando moderado en comparacin con recuperaciones anteriores y el crecimiento per cpita en la mayora de ellos no alcanzar los niveles previos a la crisis. Sin embargo, el asunto no concluye aqu.

Lo ltimo que se pierde

Las inestabilidades financieras son una especie de marca de origen de los aos de auge neoliberal en general y del perodo pos Lehman en particular. Su potencial catastrfico nunca debe desatenderse. No obstante -y reflexionando en trminos estratgicos- el dato ms novedoso parece ser el hecho de que los organismos internacionales estn perdiendo la esperanza hacia el mediano/largo plazo. An si ningn nuevo cataclismo cuya probabilidad naturalmente aumenta en funcin de la debilidad econmica estructural y de sus derivacionespolticas- se interpusiera, de acuerdo a la OCDE el ritmo de crecimiento mundial se mantendr firme pero no por mucho tiempo. Por estas pampas, estos augurios podran sintetizarse en una suerte de menemismo al revs: estamos bien, pero vamos mal.

Si bien los pronsticos no son y mucho menos los de mediano o largo plazo- el fuerte de los organismos, vale la pena detenerse en ellos porque justamente hacen foco en el movimiento de las principales variables que importa observar. El FMI prev que antes de haber retornado a los valores previos a la crisis el crecimiento de las economas avanzadas disminuya durante los prximos aos convergiendo hacia un dbil promedio de 1,7%. Tambin la OCDE estima que hacia 2019 el ritmo de crecimiento disminuya en la mayora de las grandes economas alcanzando tambin la economa mundial un pico en 2019 para luego comenzar a retroceder.

Resulta que este quebranto de la esperanza de los organismos internacionales nos devuelve al asunto original. Porque sucede que para apreciar el trasfondo de la dialctica economa mundial/reformas/fin del trabajo, es preciso enfocarse en los mismos aspectos que desalientan a los organismos en el mediano y largo plazo. A saber: el ritmo de crecimiento del comercio mundial, de la inversin y de la productividad. Este trpode al que debe adjuntarse con un estatus superior el estado de las relaciones interestatales- da cuenta del ncleo duro de la dinmica de la economa capitalista entendida ms all de la inmediatez de retoos y luces tenues. Centrmonos entonces en la dinmica de estas variables.

Comercio e inversin: dos vasos demasiado vacos

El FMI pronostica un crecimiento del 4,2% del comercio mundial para 2017. Si bien este valor se encuentra claramente por encima del incremento efectivo del 2,4% registrado en 2016 el ms bajo desde 2009- la cifra en s misma dice poco del movimiento real si se dejan de lado una serie de observaciones. En primer lugar -y como elemento ms inmediato- es muy probable que el ascenso se explique en parte por la accin combinada de una recuperacin leve de la economa mundial y el pronunciado retroceso del comercio durante 2016. En segundo lugar y aunque en trminos absolutos muestra la marca de crecimiento ms alta del comercio desde la cada de Lehman volviendo a superar el incremento del PBI, an no alcanza a sobrepasarlo en un punto porcentual como lo hizo en promedio entre 2008 y 2015. Y, en tercer lugar, contina muy lejos del promedio de las dcadas previas a la crisis cuando el crecimiento del comercio duplicaba el incremento del PBI. As lo confirma la OCDE que al tiempo que exhibe la marca alcanzada, prev una dinmica del comercio que continuar siendo suave en comparacin con los niveles anteriores a la crisis. Por otra parte, la dinmica del comercio mundial -indicador fundamental de la potencia/impotencia de la globalizacin y por tanto del estado de salud del modelo neoliberal- no puede desvincularse de las crecientes tensiones interestatales derivadas. El ascenso de tendencias nacionalistas en un mundo altamente globalizado, tiene mltiples manifestaciones como las paradojas flagrantes al interior de la Organizacin Mundial del Comercio. En su ltima reunin, mientras China pretenda el rol de garante de la globalizacin y el representante de Trump aparentaba retirar al pas del libre comercio global, los representantes de Estados Unidos, la Unin Europea y Japn se unan en un documento comn atacando implcitamente a China con la pretendida misin de fortalecer el compromiso por un comercio mundial parejo. Las cuestiones de la poltica y aquellas de la economa aparecen estrechamente entrelazadas cuando se observa que la dinmica del comercio mundial se vincula muy de cerca con el movimiento de la inversin -otra de las variables fundamentales a observar- que constituye el componente del PBI que acapara la mayor parte de las importaciones.

Nuevamente el FMI acusa una tmida satisfaccin proyectando un incremento de la inversin global. Sin embargo, la OCDE observa que si bien la inversin aumenta en la mayora de las economas avanzadas, el repunte contina siendo ms dbil que en el promedio de las recuperaciones previas. Segn el organismo incluso si al conjunto de los pases de la OCDE se les agrega China, Rusia, Brasil, Taipei, Hong kong, India, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Sudfrica, Tailandia y Vietnam e incluyendo los pronsticos favorables para 2018 y 2019, la intensidad de la inversin relacin entre el crecimiento de la inversin en capital fijo y el crecimiento del PBI- se mantiene por debajo del promedio global del largo perodo que se desarrolla entre 1987 y 2007. Considerando igual grupo de pases, la OCDE destaca que el promedio de crecimiento de la inversin durante la recuperacin de los aos 2002/2007 -pos crisis 2001- se hallaba -inversamente a la situacin actual- claramente por encima de aquella media. En un sentido similar resulta significativo confrontar la evolucin de la inversin privada fija neta no residencial como porcentaje del PBI para el caso particular de Estados Unidos durante igual lapso respecto de la evolucin de los aos pos Lehman. De la comparacin surge que mientras que en el perodo 1987-2007 la variable mostr un incremento promedio anual del 3,08%, creci apenas 1,86% entre 2008 y 2016 (construccin propia en base a datos del Bureau of Economics Analisys). Abordamos en diversas oportunidades la cuestin de la debilidad de la inversin como uno de los ncleos duros que fundamentan el estancamiento de largo plazo tras la convulsin de 2008/2009. Tambin la OCDE considera la evolucin de la inversin como una de las vulnerabilidades estructurales claves hacia el mediano plazo. El organismo prev que en la economa mediana de la OCDE la inversin durante el bienio 2018/19 se site cerca de un 15% por debajo del nivel necesario para garantizar que el stock de capital neto productivo aumente al mismo ritmo medio anual que durante el perodo 1990/2007. Repara tambin en dos factores particulares de tipo estructural que empeoran en asunto. Por un lado, los coeficientes de amortizacin se incrementaron desde aquellos aos hasta la actualidad y en consecuencia son necesarias inversiones brutas mayores para obtener el mismo crecimiento neto del stock de capital. Por el otro las tasas de rentabilidad mnima requeridas para la inversin empresarial -en relacin con los costos de capital invertido- se sitan en niveles muy elevados. Aunque el FMI y la OCDE quieran ver el vaso medio lleno, lo encuentran demasiado vaco y no hallan ms que un consuelo amargo en la episdica recuperacin parcial de los flujos de Inversin Extranjera Directa (IED) con destino a las economas de mercados emergentes y en particular hacia...China -pas del que hablan con el desprecio que suele dispensar la burguesa hacia los nuevos ricos. Como conclusin la OCDE prev para 2019 un crecimiento que sufrir un descenso ligero en la mayora de las principales economas a medida que comiencen a aparecer restricciones de capacidad asociadas en parte a un repunte de la inversin productiva inferior al necesario para reforzar el crecimiento del producto potencial. De modo tal que segn la evaluacin del organismo y en trminos generales, los obstculos estructurales de largo plazo superan en dinmica las condiciones cclicas ms favorables. Inevitablemente el tratamiento de la debilidad de la inversin conduce al anlisis de la productividad como otra de las variables claves.

Productividad y geopoltica

Llegamos de algn modo al nudo de la cuestin. El crecimiento lento del capital productivo y del producto potencial deriva necesariamente en un estrecho incremento de la productividad del trabajo. Y precisamente uno de los lamentos ms estridentes de los organismos internacionales se centra en esta debilidad. En el Compendio sobre indicadores de productividad 2017, la OCDE seala que la disminucin en el incremento de la productividad del trabajo representa una caracterstica comn a todas las economas avanzadas de mayor tamao as como que la tendencia de largo plazo sugiere que se trata de un movimiento que precede a la crisis en alrededor de una dcada. Por su parte y centrndose en los aos pos Lehman, los informes de The Conference Board indican que la particular debilidad de la variable en trminos globales durante los ltimos aos expresa los efectos persistentes de la crisis financiera y la lentitud con que las nuevas tecnologas se tradujeron en una mayor productividad.

Frente al discurso que agita la llegada de la Tercera revolucin industrial o La segunda era de las mquinas, resulta significativo reparar en el estado de sorpresa escptica expresado desde The Conference Board. De acuerdo con el anlisis de la entidad, la disminucin generalizada de la productividad desconcert tanto a los economistas como a los lderes empresariales. Un extraamiento que segn idntica fuente- se increment a la luz de los acelerados cambios tecnolgicos y la innovacin particularmente en las tecnologas de la informacin y de la comunicacin en las ltimas dcadas. Existe evidentemente una brecha reveladora entre desarrollo tecnolgico y productividad explicada en gran parte por la debilidad de la inversin y la consecuente escasez de dinmica de la economa mundial. The Conference Board concluye que una multiplicidad de factores como la crisis econmica y financiera de 2008/9 y la flexibilizacin monetaria que condujo a rendimientos relativamente bajos en la economa real incentivando el destino de dinero hacia instrumentos financieros y propiedades inmobiliarias- juega un papel destacado en la desaceleracin de la productividad. Vaya paradoja: la flexibilizacin monetaria como instrumento clave que permiti evitar una dinmica catastrfica tras Lehman, agudiza la competencia entre finanzas y produccin a tal punto que deviene fuente esencial de la debilidad estratgica de la economa capitalista en su conjunto.

Segn la entidad el raquitismo en el crecimiento de la productividad result particularmente pronunciado durante los ltimos cuatro aos, aunque durante 2017 se habra verificado una reversin. El incremento pronosticado del 1,9% de la productividad en 2017 en trminos globales frente al 1,3% de los ltimos dos aos, se encuentra no obstante sujeto a una multiplicidad de limitantes. En primer lugar, si la productividad se mide en trminos de cantidad de producto por trabajador como lo hace The Conference Board- su incremento se deriva lgicamente del repunte relativo de la economa mundial en un escenario de escaso crecimiento de inversin de capital y baja creacin de empleo. En segundo lugar, la mejora no logra siquiera retornar al estrecho nivel de 2,1% de 2014 que an se mantena alejado del 2,6% promedio del perodo 1999/2006 previo a la crisis (Productivity Brief 2015). En tercer lugar y en las economas centrales, la entidad asocia la mejora no al factor tecnolgico sino a causas coyunturales como el incremento cclico de la demanda en Europa o a una disminucin de la creacin de empleo en Japn, Reino Unido o Estados Unidos donde el crecimiento de la productividad an se mantiene entre el 0,8 y el 1%, o sea por debajo del ya pobre nivel de 2013. Por ltimo y de acuerdo con The Conference Board, el repunte de la productividad en 2017 queda fundamentalmente explicado por los mercados emergentes y en particular por el rol de las mayores economas como nuevamente- China. An as la productividad en este ltimo grupo de pases que segn la entidad se fortalece significativamente, contina tambin muy por debajo de la lnea de tendencia.

Permtasenos aqu lo que podra parecer una digresin hacia la cuestin china donde la productividad oficia quiz de manera ms prstina que otros escenarios- de conector entre economa, cuestiones militares y relaciones interestatales. Si la productividad creca en China a un elevado 9,5% promedio anual entre 2007 y 2012, se desaceler luego a alrededor del 7% entre 2013/14 hasta alcanzar el 4% en la actualidad. A pesar de la declinacin, el crecimiento contina siendo acelerado y en la apreciacin de The Conference Board, resulta slido y podra estar mejorando ligeramente. No obstante, la produccin por persona empleada todava equivala a alrededor del 19% de la de Estados Unidos en 2015. Una distancia muy grande cuando el aumento de la productividad en China representa una cuestin cada vez ms apremiante. Se trata de una economa muy intensiva en trabajo que aunque paulatinamente- est perdiendo las ventajas de salarios baratos y de un mercado laboral abundante en el contexto de una dinmica global estancada. Como abordamos hace tiempo en Robtica, productividad y geopoltica, esta serie de elementos remite casi en espejo tanto a las necesidades de produccin de distintos tipos de plusvala como a las relaciones interestatales. En el plan poltico de Xi Jinping la incorporacin de nueva tecnologa ocupa un lugar estratgico en el que la frontera entre lo econmico y lo militar se esfuma. El proyecto de la Ruta de la Seda conocido tambin como One Belt, one road un cinturn, una carretera- quiere significar nada menos que China ansa llegar a frica y a Europa tanto por tierra como por mar. Este proyecto incluye el desarrollo de la armada en la que se concentra gran parte de la tecnologa y que al menos como mensaje- expresa un giro desde una poltica militar defensiva el ejrcito como fuerza privilegiada- a una de tipo ofensiva. En este contexto en el que la adopcin de tecnologa deviene un asunto vital tanto en el terreno econmico como en el militar, en el simblico como en el real, no es casual que la unidad entre Donald Trump, la Unin Europea y Japn se haya revigorizado al interior de OMC para condenar implcitamente a China por entre otros asuntos- la exigencia de transferencias tecnolgicas forzadas.

Tanto en las contradicciones del discurso de la tercera revolucin industrial como en la dimensin geopoltica, la cuestin de la productividad emerge como sntoma fundamental de la imposibilidad de la economa capitalista de operar cambios significativos bajo las condiciones normales de las ltimas cuatro dcadas.

A modo de conclusin

Hasta los tecno optimistas ms recalcitrantes aceptan que la economa mundial resulta vctima de una disminucin en el crecimiento de la productividad, aunque prefieren achacarla simplemente a la Gran Recesin y sus consecuencias sugiriendo que ponerse al da puede llevar hasta dcadas (Brynjolfson, E. y McAfee, A., La segunda era de las mquinas). En este escenario general y sin negar la prdida actual de puestos de trabajo en determinados sectores y pases, los pronsticos que auguran la eliminacin masiva de empleos -como consecuencia de una nueva revolucin tecnolgica y no de un salto en la crisis econmica mundial- estn ms cerca del relato que de la realidad.

Los actuales adelantos tcnicos resultan sorprendentes, pero no son capaces de impulsar por s mismos grandes mutaciones en la economa sin pasar por el filtro de una inversin de capital suficiente como para transformarlos en productividad del trabajo o nueva fuerza productiva. La combinacin de inversin dbil, productividad por debajo de los promedios histricos, pronstico a mediano plazo de crecimiento econmico mundial descendente y continuidad del lugar protagnico de la valorizacin financiera, no parecen estar augurando el advenimiento de una revolucin industrial sino ms bien aos de debilidad endmica del capital. Un escenario en el que podrn sucederse modestas recuperaciones como la actual y nuevos episodios catastrficos.

Este es el contexto concreto e inmediato en el que hay que interpretar la mirada de ataques a trabajadores pasivos y activos -ms all de las condiciones de regresividad en las que el capitalismo podra absorber una eventual revolucin tecnolgica. La debilidad endmica actual del capital se traduce en una poltica de siembra sistemtica del terror que busca abrir paso a una nueva avanzada sobre amplios sectores de trabajadores. En este contexto la contradiccin entre discurso y acto resulta elocuente. A la inversa del relato de gran parte del Mainstream econmico y tecnolgico, las reformas previsionales y laborales en boga pretenden casualmente ms trabajo (aumento de la edad de retiro o de la jornada laboral) y no menos, en condiciones de flexibilizacin creciente. Una suerte de contraofensiva del neoliberalismo senil carente de las grandes conquistas de su versin original.

En todo caso y volviendo a la relacin entre tecnologa y geopoltica, el estancamiento actual de la empresa neoliberal hace pensar que las condiciones para nuevas transformaciones econmicas y revoluciones tecnolgicas a gran escala no pueden desvincularse de las crecientes tensiones interestatales donde el elemento militar adopta una presencia creciente. Como desarrolla con lujo de detalles David Gordon en The rise and fall of American Growth, el elemento militar (la Segunda guerra mundial) cumpli un rol determinante en la transformacin de los adelantos tecnolgicos en potencia econmica. Sin simplismos ni analogas forzadas, el lugar de la guerra como el milagro econmico que rescat a la economa americana del estancamiento secular de los aos 30 (Gordon, R., The rise and fall of American Growth) no puede resultar indiferente en el escenario actual. Se trata de un sitio que debe revisitarse y reinterpretarse a la luz de la dinmica de una realidad singularmente compleja en la que conviven estancamiento econmico, avance tecnolgico y la novedad contradictoria del ascenso de tendencias nacionalistas en un mundo profundamente globalizado.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/Un-diagnostico-para-la-economia-mundial-y-la-inversa-del-reformismo



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