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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

Tiempo de tregua

Gregorio Morn
Crnica global


En un pas normal, tras unas elecciones sin subterfugios, la primera tarea sera la de abordar lo nuevo y lo viejo, lo que despunta como novedad y lo que ha quedado quebrantado ante el peso de las urnas. Tratndose de Catalua habra que empezar diciendo que se ha interrumpido una de las letanas que durante dcadas constituy el referente de una sociedad que se negaba a mirarse en el espejo y an menos respirar realidad. La hegemona poltica ha quedado sobrepasada por la hegemona social. O lo que es lo mismo, una mayora de ciudadanos hartos de estar hartos han dado su confianza a un partido antindependentista, por el que nadie daba un duro hace pocos aos.

Y ahora viene lo bueno. Ese nuevo partido, Ciudadanos, que sufri un acoso y un desdn de mayor cuanta. Ridiculizado por todos aquellos a los que les pareca normal un partido derechista y nacionalista -como todos, porque un partido identitario no tiene otra deriva que sustituir el progreso por la sentimentalidad y la corrupcin de los suyos con una fuerte carga ciega de irracionalismo- se encontr con la horma de su propio zapato: conservadores que no viven de las administraciones que tienen a gala despreciar.

La repblica carlista, tan efmera como la voluntad de sus promotores, se cimbrea, y los adversarios se han llevado de calle unas elecciones programadas para el beneficio de la corrupcin. Los dos partidos ms corruptos de Espaa, el PP y Convergncia, no acaban de dar crdito a lo ocurrido. Qu va a ser de nosotros, y de los nuestros, si ya no queda ningn lugar en el que medrar y cobijarse? El paisaje cataln, del que tan buenos rditos han sacado las izquierdas, las derechas y dems asimilados del nacionalismo, bajo en caloras y alto en banderizas, ha de habituarse a un nuevo escenario.

Pese a lo que dicen los promotores de las esencias, la historia poltica de Catalua se repite, como farsa y como drama. Los ms viejos del lugar nos acordamos de las primeras elecciones autonmicas del 80 y de cmo los profetas apostaron por el candidato con ms oportunidades, Revents, del PSC. De ah sali la victoria durante dcadas de Pujol, y los asesores de uno se desplazaron como por ensalmo al otro, hasta que el negocio revent y los pillaron formando una organizacin criminal para delinquir, que para mayor sarcasmo utilizaban los helicpteros de la Generalitat en sus fechoras. Como en la Sicilia que tanto inquieta a los boquillas!

Vuelve a ocurrir algo similar. El empresariado que ha descubierto a un tal Rivera, y a una seora hasta ayer desconocida, presionan para que formen gobierno. Son insaciables. En sus congnitas deficiencias polticas, all donde ven un agujero se aprestan a poner el huevo. Pero sin son tan de derechas como nosotros y adems tienen la ventaja de no haberse quemado metiendo a toda la familia a forrarse!

Cualquier consejo de la clase empresarial catalana, de Camb hasta aqu, tiene el maleficio de la duda. Seran incapaces de tomar una decisin que no estuviera avalada por una slida acumulacin de capital. Ellos liquidaron a Adolfo Surez porque les pareca demasiado progresista y ahora venderan en pblica almoneda lo que han creado. Porque ellos consolidaron, alimentaron y reivindicaron el pujolismo, que les fue tan rentable. Qu clarividencia para los negocios la de Enric Juliana desde La Vanguardia y las tertulias, cuando calentaba los bajos instintos del empresariado autctono -"el catal emprenyat"-! Se estaban reduciendo los suculentos beneficios, y el futuro, sin Jordi Pujol y su delincuencia organizada, mermaba a ojos vistas.

Estamos en tiempo de tregua, pero eso es vlido para una sociedad madura que no considere las urnas como la tapadera de una agencia de viajes que aspira, nada menos, que en ir a taca. Me temo que todo ser igual y que los voceros se nieguen a cualquier perodo de reflexin y a una adaptacin de la ciudadana a la realidad. Si hay algo que distingua aquel carlismo de boina de este otro de barretina es que las elecciones les sirven para confirmar lo que se quiere demostrar.

Dejemos pues el desmerengamiento del PP, que diran los cubanos, para ocasin ms oportuna. Despus de la experiencia catalana, los conservadores tendrn que hacrselo mirar. Un partido que gobierna, aunque lo haga a golpe de Marca no puede contentarse con ser la primera organizacin de delincuentes que existe en Espaa, en plena competencia con los segundos. Eso s, le agradeceremos siempre a Rajoy su escasa natalidad.

Fuente: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sabatinas-intempestivas-gregorio-moran/tiempo-tregua_110351_102.html



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