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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2017

21D en Catalunya: Qu ha pasado?
Fracasa la operacin 155: la crisis no se cierra

Lucha Internacionalista


La mayora absoluta del independentismo hace fracasar la operacin 155. La crisis abierta por el 1 y el 3 de octubre y la proclamacin de la Repblica catalana, no se cierra. Pero la polarizacin sobre el eje nacional disuelve el de clase. Esperbamos un giro global a la izquierda y por el contrario se han reforzado las opciones burguesas al frente de los dos bloques.

1.- Mayora absoluta del independentismo, que no para de crecer

Las elecciones impuestas por Rajoy queran legitimar el 155, tenan que permitir que un Gobierno formado por los unionistas monrquicos retomaran la Generalitat y aplicaran una recentralizacin profunda de instituciones tan sensibles como la enseanza o los medios de comunicacin pblicos. Las elecciones, impuestas en un contexto de represin, encarcelamientos, prohibiciones, amenazas, recortes a la libertad de expresin y de informacin no han conseguido su objetivo: la mayora absoluta del independentismo ha provocado el naufragio del 155. El 21-D tena que cerrar la crisis y no lo ha conseguido.

Hay que hacer la evolucin del balance cuantitativo de fuerzas en los bloques. Con una participacin del 82% en niveles histricos, que refleja la importancia de lo que estaba en juego y el hecho que las elecciones se celebraran en un da laborable, el bloque del 155 (Cs, PP y PSC) consigue movilizar el voto de sectores que tradicionalmente no participan en las autonmicas, del orden de 180.000 votantes. Pero, contra la imagen que se ha dado, el bloque republicano (JxC, ERC y la CUP-CC) consigue seguir creciendo en unos 20.000 votos respecto al 1 de octubre (2.044.038) que ya superaban el 27S (1.966.508) del 2015, y muy lejos de los del 9N (1.861.753).

La enorme polarizacin que introduca el choque 155 versus Repblica ha aadido un fuerte valor de voto til en los dos bloques, en la pugna por convertirse en primera fuerza. Esta presin del voto til ha castigado fuertemente las fuerzas menores de cada bloque, es el caso del PP pero tambin de la CUP-CC. Tambin ha dejado muy poco margen a Catalunya en com- Podem que buscaba un espacio no identificado en ningn bloque.

Ciutadans primera fuerza, capitaliza el voto unionista monrquico. Es cierto que el voto unionista monrquico ha crecido, concentrndose en Ciutadans. El partido naranja es una construccin electoral de los grandes poderes econmicos, ante la crisis institucional que arrastra a los grandes partidos y como alternativa al PP. Ciutadans capitaliza con el anticatalanismo tambin un voto de descontento contra el rgimen y el gobierno, que tiene referentes en otros estados europeos, como Macron en Francia. Pero la historia del populismo anticatalanista no es nueva, es el nuevo lerrouxismo, aquel partido que acab compartiendo gobierno con la CEDA en el llamado bienio negro, puro veneno para la clase obrera.

La concentracin del voto unionista en Cs, en el intento desesperado de conseguir la Generalitat, tiene un coste altsimo con una crisis en el PP, que lo deja como ltima fuerza parlamentaria y pasa de 11 a 31 escaos, perdiendo 165.000 votos casi la mitad de los que tena-. Este resultado debilita al Gobierno Rajoy, partido del Gobierno del 155 y no slo en Catalunya sino en el conjunto del Estado y en su imagen internacional.

Por lo que hace al PSC, puede contener la sangria de votos de las ltimas elecciones con acuerdos contra natura a derecha e izquierda, con la vieja UDC, el partido patronal de Duran i Lleida, el que despreciaba al pueblo andaluz, o integrando el anticatalanismo de Sociedad Civil Catalana. El aumento de un escao producto de 80.000 votos procedentes probablemente de los 100.000 de Uni- queda lejos de las expectativas de ser el nuevo palo de pajar del autonomismo. Su crisis contina.

En el bloque independentista gana inesperadamente el presidente

El partido de la burguesa catalana CiU, despus CDC y finalmente el PDeCat estaban en proceso de liquidacin, pero una vez ms, con la ltima maniobra de Puigdemont, han conseguido un nuevo crdito -a pesar de que sigue perdiendo respeto al 2012: a los 100.000 ya perdidos de Uni se le suman ahora otras 100.000-. ERC se ha tenido que conformar con el segundo lugar.

Puigdemont transforma la vergonzosa entrega sin lucha de las instituciones al 155 y la fuga a Blgica, en un instrumento de propaganda, tambin porque ni ERC ni la CUP-CC lo cuestionan. Al contrario, la potente movilizacin en Bruselas en plena campaa electoral, a la cual todas las fuerzas independentistas apoyan, catapulta la campaa del Presidente, que aprovecha -cosa que Junqueras desde la prisin no puede hacer- su libertad, radicalizando el discurso hasta llegar a cuestionar la Unin Europea. La restitucin del presidente legtimo contra el 155, la ltima carta que le quedaba a la burguesa catalana en estas elecciones, arrastra buena parte de voto que estaba en proceso de ruptura por las dudas y traiciones de Puigdemont en la proclamacin de la Repblica catalana.

De la lista del presidente, caen pesos pesados de la direccin del PDeCAT. La maniobra funciona electoralmente, pero ms que reforzar su partido profundiza su disolucin poltica, haciendo depender todo de la figura de Puigdemont.

ERC, que se vea como primera fuerza, sale tocada de las elecciones. Obtienen sus mejores resultados electorales en trminos absolutos, pero insuficientes, y siguen quedando a rueda del PDeCAT. Su campaa electoral ha sido gris, sin una clara delimitacin, ms all de la pugna de quin tena que ser el nuevo presidente de la Generalitat. Dando por hecho que ganaba las elecciones (como decan todas las encuestas), estaba ms preocupada en no generar demasiadas expectativas y compromisos de gobierno, adems de fuertemente condicionada por las declaraciones de Junqueras para salir de prisin.

ERC recupera una parte de voto que se haba ido a la CUP-CC en el 2015 porque no quera votar JXS con Mas y Convergncia, que adems haba impuesto un papel secundario a ERC, pero no es quien capitaliza el clamor de libertad y repblica que se haba manifestado el 1 y el 3 de octubre.

La CUP-CC, un fuerte retroceso. Pasa de 10 a 4 diputados/das y pierde 140.000 votos. La polarizacin con el bloque del 155 y la fuerte pugna entre JxC y ERC ha castigado fuertemente el voto a la CUP-CC. Contra esta realidad el nico antdoto era haber reforzado el espacio poltico diferenciado y, en este punto, la poltica de la CUP-CC ha pasado factura. Una poltica errtica y a menudo enganchada y auxiliar del Gobierno de JxS (cmo con el voto de confianza a Puigdemont), sin una identificacin clara y sin un compromiso inequvoco con la lucha obrera y popular contra el gobierno de JxS y su poltica neoliberal. Un ejemplo muy utilizado en la campaa electoral por Catalunya en com ha sido el voto CUP-CC en los ltimos presupuestos de la Generalitat.

Tampoco la CUP-CC capitaliz - porque no sali claramente a denunciar y delimitarse de ERC y PDeCAT- la decepcin de una amplia vanguardia cuando vea como Puigdemont y Junqueras dudaban en proclamar la repblica a pesar del claro mensaje del 1 y el 3 de octubre y finalmente entregaban las instituciones y la repblica al 155, aceptando las elecciones del 21D. Sin una diferenciacin de clase clara, sin combatir abiertamente las dudas en el compromiso por la repblica de ERC y PDeCAT, la polarizacin y el efecto de la ofensiva represiva del rgimen que recaa esencialmente sobre estos partidos, hizo que muchos votos CUP-CC huyeran hacia sus candidaturas.

Catalunya en comn pincha. Pasan de 11 diputados de Catalunya S Que es Pot a 8. El retroceso de tres escaos es grave, si aadimos la implicacin directa de Colau en la campaa. En Barcelona Catalunya en com ha quedado quinta fuerza. La prdida de votos hacia los dos bloques determina que el espacio por el ni ni era prcticamente inexistente. La ruptura de Dante Fachin, secretario general de Podem, y el llamamiento abierto al voto independentista era una expresin evidente. Del ni ni en el terreno nacional, que lo colocaba en un imposible reformismo de la Monarqua y como pata de izquierdas del rgimen, al ni ni en el terreno social, una reforma igualmente imposible del capitalismo. La presencia, aunque ms escondida, de ICV en las listas no evita que la imagen de Coscubiela, el que fue secretario general de CCOO en los aos de la aceptacin de las reformas laborales, provocando los aplausos de PP, Cs y PSC en el parlamento, le pasara una fuerte factura.

2.- La polarizacin sobre el eje nacional disuelve el de clase

Esperbamos un giro global a la izquierda y por el contrario *avencen las opciones burguesas. Las banderas han eclipsado las clases sociales, y la grande damnificada es la clase obrera como clase y sus reivindicaciones de cambio social. Cs, es decir el IBEX 35 envuelto con la bandera espaola, el nuevo lerrouxismo, gana prcticamente en todas las localidades del cinturn industrial. Esta era y es la principal preocupacin para un partido revolucionario. Una y otra vez hemos dicho que sin clase obrera no slo no habr revolucin, sino que no habr tampoco repblica catalana. Por lo tanto, no estamos hablando de cualquier voto, estamos hablando de un voto decisivo para encarar el futuro.

Buena parte de la clase obrera industrial haba estado al margen del proceso. No era slo un tema de lengua, de s cataln o castellano, era tambin una reaccin normal de clase. Partidos que haban votado reformas laborales con el PP, que haban recortado la enseanza y la sanidad, que haban privatizado, les hablaban de independencia. A los llamamientos desde PP o Cs para exigir la enseanza en castellano para sus hijos e hijas, la respuesta haba sido insignificante. Tampoco se haban movilizado junto a PP o Cs en los reiterados intentos, hasta que lleg el 8 de octubre.

No es casual que tambin en estos barrios saliera escaldado el PP: Cs se presentaba sin implicaciones directas en el gobierno, sin escndalos clamorosos de corrupcin y con un lenguaje populista hablando de los problemas de los y de las trabajadoras. Cs ha tomado en el cinturn rojo estos barrios y villas obreras a la vieja izquierda institucional: PSC, PSUC (despus ICV) y tambin a los grandes sindicatos CCOO y UGT, que tambin han abonado el terreno al unionismo separando -para venderlas a trozos- las luchas por la liberacin nacional y los derechos sociales que se haban defendido en forma indisoluble durante el franquismo y la Transicin.

Por lo tanto, del triunfo de Cs en la Catalunya industrial, no slo hay que responsabilizar al contenido neoliberal que ha dirigido el proceso, y la falta de una poltica decidida y prioritaria desde la CUP-CC, sino tambin de la falta de soluciones de la izquierda institucional y sindical ante las graves situaciones que atraviesa la clase obrera. Los 10 aos de crisis, despus de la precarizacin de las reformas laborales ha dejado un panorama muy duro en las zonas obreras. Los sueldos han cado un 20% en pocos aos, paro, precariedad extrema. El hecho que ya tenemos trabajadores/as que viven bajo el umbral de la miseria, que sus hijos e hijas en el Baix Llobregat estn escolarizados en barracones y se tengan que hacer largas colas de espera en la sanidad pblica... no son palabras, son potentes realidades.

Y no ha habido respuesta desde PSC o ICV, y se desmoviliza desde CCOO y UGT, siempre ms preocupados de mantener el control del movimiento y de preservar su statu quo que de impulsar la lucha. Y esto tambin pasa factura. Cs capitaliza el descontento de amplios sectores de la clase obrera por el rechazo contra los responsables polticos catalanes, desesperados por situaciones muy graves que nadie resuelve, arrastrndolos hacia la defensa de la Monarqua.

Estamos viviendo la repeticin de lo que vivimos hace 40 aos. Ver ahora a dos de los principales dirigentes histricos de entonces, como Josep Borrell, con cargos institucionales del PSOE-PSC desde el 1979 y uno de los redactores de la Constitucin Europea en 2004 y Paco Frutos, diputado por el PSUC ya en 1980 y secretario general del PCE desde 1998 hasta el 2009, agitando las masas unionistas y aplaudiendo a la Guardia Civil y la Polica Nacional por los hechos del 1 octubre, es de extrema gravedad. Que esto lo canalice Cs es slo una consecuencia. Aquellas direcciones del PSOE-PSC y del PCE-PSUC traicionaron la ruptura democrtica con el franquismo hace 40 aos, hoy apuntalen el rgimen, y saben que la clave para hacerlo es aislar y confrontar a la clase trabajadora con la lucha de los pueblos.

Romper la subordinacin de la clase obrera y los sectores populares de la direccin burguesa del JXC y, ms todava, de Cs es la tarea que ahora tenemos que priorizar.

3.- Formacin de Gobierno y perspectivas

Nuevo gobierno Puigdemont? Decamos que la crisis abierta por el proceso y la proclamacin de la repblica no est resuelta y cuando se utilizan recursos extremos como el 155 y no se resuelven, los problemas vuelven con mucha fuerza y virulencia. Puigdemont tendra asegurada la reeleccin, pero hace falta que est presente y contina la orden de detencin. Y como l hay otros diputados en Bruselas o en la prisin. Inevitablemente todas las tensiones polticas se reactivarn.

El debilitamiento del ala izquierda, la CUP-CC, deja ms capacidad de maniobra a la direccin PDeCat-ERC para buscar un nuevo ensamblaje, aunque el PP ha ido demasiado lejos para dar marcha atrs. Como el hecho de que la burguesa catalana se desdiga de la repblica, tambin tiene un alto coste poltico. La direccin burguesa catalana intentar liquidar los restos del 1 de octubre para retomar el control completo sobre el movimiento. En este sentido la ofensiva contra los CDRs, como expresin ms genuina del 1 de octubre, ya ha empezado. Su defensa es esencial para dar continuidad a la lucha por la repblica y por un control popular. A la vez, ser esencial impulsar movilizaciones independientes de ANC y mnium, si estas no lo hacen, para exigir al nuevo gobierno que haga efectiva la repblica.

El gobierno Rajoy sale muy debilitado. Porque su apuesta poltica con el 155 no ha tenido los resultados esperados y porque en el intento su partido ha salido prcticamente reducido a extraparlamentario. La operacin 155 se ha vuelto como un boomerang, ahora tiene doble problema y con cartas gastadas. Falta que los casos de corrupcin pendientes y que se han aplazado para favorecer la ofensiva sobre Catalunya se empiecen a resolver, falta que la crisis econmica y las dificultades en tesorera de pensiones salgan, tras haberse escondido por electoralismo. El tiempo del Gobierno Rajoy se acaba, empieza la cuenta atrs. El estado no puede permitir que el problema cataln se enquiste y empiece una fase de resistencia, porque el tiempo puede jugar en el cuestionamiento a todo el estado de la Monarqua. Tiene que encontrar una salida o slo le queda ms represin.

Por el contrario la conexin entre los movimientos de los pueblos y los y las trabajadoras de todo el estado es la clave para romper el aislamiento de la lucha del pueblo cataln. Hay que encontrar los medios, cmo ha sido With Catalonia para profundizar los movimientos de solidaridad y ms all, una lucha comn de trabajadores y pueblos por la ruptura con la monarqua y el rgimen del 78.

Ms represin. Con o sin 155 la represin se acenta. El aparato poltico-judicial haba dejado para el da despus de las elecciones poner en marcha nuevas imputaciones. Efectivamente se ampla la lista de acusaciones de rebelin a todos los y las dirigentes de las formaciones independentistas, ERC, PDeCAT y la CUP-CC. Ya son 28 los y las imputadas. En los informes policiales se criminalizan todas las manifestaciones del 11 de septiembre. En paralelo sigue la instruccin de los hechos del 1 octubre y la lista de implicados/das sobrepasa las 300 personas. Una vez puesta en marcha desde el poder poltico la maquinaria policial y judicial, sta coge una cierta autonoma. Cmo encajar esta creciente criminalizacin con el fracaso de la operacin electoral del 155? Difcil de cuadrar. La lucha contra la represin tiene que ser una prioridad a la vez que se tiene que plantear en estos espacios que la mejor defensa contra esta represin es la ruptura con el estado.

Construir alternativa de izquierdas, la CUP-CC. Venimos diciendo que el conflicto en Catalunya slo se puede cerrar en las instituciones por la va de un acuerdo que, como en el 78, en nada sera favorable a los derechos de los y de las trabajadoras ni supondra el cumplimiento del mandato popular del 1 de octubre. Y slo siguiendo el camino de la organizacin y movilizacin desde abajo, que hicieron posible el 1 y el 3 de octubre y del 8 de noviembre podremos hacer efectiva una repblica de los y de las trabajadoras. Pero hace falta que esto construya una alternativa poltica que lo represente, y en ello la CUP-CC tiene una gran responsabilidad.

El retroceso de la CUP-CC, que es muy importante, puede servir para hacer una profunda reflexin interna y activar una reorientacin poltica: hacia la clase obrera catalana y la lucha de los sectores populares! Necesitamos independencia poltica de PDeCAT y de ERC, recuperar aquel espritu de la mano tendida por el derecho autodeterminacin, que hoy sera la construccin de la repblica y el puo cerrado contra los recortes. Aquella imagen del caballo de Troya de las clases populares en las instituciones. Este continuar siendo el compromiso de Lucha Internacionalista.

Nota:

1 El 24/12/17 la FIEC daba el resultado del voto exterior por el que el PP pasaba a 4 diputados y Cs a 36. An y as, el PP quedaba como la fuerza parlamentaria menos votada a pesar de tener los mismos diputados que la CUP, puesto que esta reciba 1.560 y el PPC, 1.211 votos, por lo que el total de cada una quedaba: CUP-CC, 194.912 y PP, 185.319.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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