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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

Catalua y la crisis institucional: enfermedad o sntoma?

Lorena Acosta Iglesias
Rebelin


Bien conocida es la sentencia marxiana en la que se nos recuerda que la Historia primero se repite como tragedia, y despus como farsa. En el caso de Espaa, sin embargo, lo que le convierte precisamente en un caso trgico tal vez sea su inherente precipitacin a la farsa.

As las cosas, desde el discurso institucional pareciera que nos hemos topado con la crisis catalana como el brote de una seta y, por ciencia infusa, una ya consumida Constitucin, cuyos lmites vienen resquebrajndose desde el 15M, pudiera solucionar a modo de sndrome de Munchausen una situacin que en gran medida viene provocada sintomticamente por la mezcla de una lastrada irresponsabilidad poltica junto con una crisis de rgimen macerada, al menos patentemente, desde 2011.

Desde luego, muy probablemente ms de uno de los ciudadanos compelidos en esta coyuntura haramos una lectura muy distinta del cmo hemos llegado hasta aqu que Rajoy relat en su comparecencia pblica del 21 de octubre sobre la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin. Muy por el contrario, la crisis institucional catalana se ha presentado como lmite sintomtico del recorrido, ya desgastado, de la Constitucin del Rgimen 78. Siendo as que Catalua ha supuesto el tope poltico de la gran falla constitucional en nuestra constitucin territorial, la cual siempre reconoci muy precariamente la cuestin de un Estado plurinacional como lo es Espaa.

Sin embargo, no deja de parecer irnico que slo se haya producido esa irrevocable necesidad de un nuevo planteamiento constitucional cuando se ha atravesado una crisis que nicamente ha sido palpable en la esfera poltica a partir del fenmeno de desobediencia de un poder legtimo del Estado por otro que tambin lo es, como es el caso y parece que a estas alturas del juego hay que recordarlo del Govern de Catalunya. Y digo irnico porque, emulando esas palabras de Marx con las que comenzaba este artculo, la Historia reciente de este pas ha estado plagada, desgraciadamente, de muchas tragedias que polticamente parece que nunca han tenido sus efectos: ausencia de un Estado social dejando tras de s ms de 400.000 desahucios, seis millones de parados, pobreza energtica, rescates bancarios, recortes ingentes en materia de sanidad y educacin y, cuando resulta insuficiente el dinero disponible para el ladrn de guante blanco que han sido histricamente las instituciones en este pas, slo entonces ha salido a la luz, como la guinda del pastel, el problema de la corrupcin poltica como una dinmica sistemtica que ha persistido y, al mismo tiempo, ha levantado nuestras instituciones.

Todos estos fenmenos que, a pesar de todo, han ido resquebrajando subrepticiamente, a travs de los movimientos sociales, el statu quo y con ello, han ido tejiendo asimismo un sentido comn que apelara a la apertura de procesos constituyentes, han sido, por otro lado, sistemticamente ignorados por el gobierno del PP. Con ello, poco a poco, se ha ido acumulando tal grado de tensin social sin una respuesta poltica clara que, por el contrario, parece que s que ha sido capaz de capitalizar el populismo cataln. De esta manera, el govern cataln ha ido aprovechando la generacin de una dinmica amigo-enemigo entre Espaa y Catalua en la que finalmente parece que poca gente vot s a la independencia, mientras una amplia mayora social peda s poder elegir si seguir formando parte de Espaa o no: de esa Espaa en la que, como hemos comentado, en los ltimos aos no ha parado de haber tragedia.

De ese resentimiento poltico colgaban las banderas espaolas y esteladas los das previos y posteriores al 1O. Y la cuestin que nos queda pendiente ahora y siempre seguira siendo la de cmo construir un pueblo desde la civitas, evitando los nacionalismos siempre tan alienantes, ante este panorama poltico arrasado que nos ha dejado la crisis catalana como nico catalizador de los significantes vacos emancipadores frente al tripartito PP-PSOE-Cs sumado con la aplicacin ciega del 155 por parte del gobierno clausurando con ello el debate de las medidas concretas para reformular un proceso de cambio constitucional capaz de amparar a todos y a todas a la altura del S.XXI.

Qu opciones polticas deja, por tanto, este panorama para un programa poltico aglutinante de izquierdas que se quiera como alternativa poltica al gobierno del PP? La respuesta superar probablemente en complejidad a la propia pregunta, pero mientras tanto habr que seguir preguntndose por la posibilidad de un imaginario poltico para el Estado Espaol que deje de pasar por la disyuntiva que ya nos planteaba Antonio Machado en su poema Espaolito que vienes al mundo:

Ya hay un espaol que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una Espaa que muere

y otra Espaa que bosteza.

Espaolito que vienes

al mundo te guarde Dios,

una de las dos Espaas

ha de helarte el corazn.

Acaso esta falsa disyuntiva siga teniendo vigencia debido al insuficiente horizonte de cambio palmario que ha supuesto nicamente el trastoque del sistema de partidos. Hemos repetido como farsa esta vez una manera de hacer poltica desde un rgimen de posverdad, donde los efectos son causados por los discursos que tejen msculo social ad hoc y no tanto por la construccin efectiva de las condiciones materiales en las que esos discursos tambin calan. La limitacin en esto ltimo a la hora de hacer poltica es tan grande, que la confianza en la autonoma de lo poltico hoy ms que nunca resulta un mero espejismo del capital.

As, un acontecimiento tan importante como fue el referndum del 1 de octubre acab siendo una performance poltica en la que, desde luego, prcticamente su nico efecto real fue hacer pagar con creces a la ciudadana catalana con una dura represin policial. A pesar de todo, la sociedad civil sigue demostrando que tiene su propia voz, y aunque la postpoltica se empee en lo contrario sea lo que sea esto en la era post, en estos das su voz nos recuerda que la mayor catstrofe no deja de ser, recordando unas palabras del filsofo Walter Benjamin, que todo siga igual.

Lorena Acosta Iglesias. Investigadora en formacin FPU. Facultad de Filosofa - Universidad Complutense de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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