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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2017

El 155 y el estado de excepcin permanente

Mara Eugenia R. Palop
eldiario.es

La cuestin es qu pasar en el resto de Espaa cuando esta derecha omnipotente decida poner en marcha un uso extensivo y polidrico del 155


Sabemos que Rajoy hubiera aplicado su particular 155 con o sin DUI, pero el escenario que hubiramos enfrentado sin la DUI no hubiera sido tan excepcional y dantesco como el que enfrentamos ahora y, desde luego, ni el PSOE hubiera tenido tan fcil ejercer de muletilla del PP, ni el PSC estara cosechando hoy los jugosos rditos electorales que est cosechando como fruto de ese apoyo. Sin la DUI no habramos afrontado la imputacin penal de un Govern cesado, ni de la Mesa del Parlament, aun con la sorprendente disparidad de criterios que hemos visto en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo respecto al ejercicio del derecho de defensa y a la aplicacin de medidas cautelares. Hubiera sido ms difcil destituir al Gobierno cataln en pleno, y vulnerar, como se ha vulnerado, tanto el derecho a la autonoma reconocido en el artculo 2 de la Constitucin (y el sistema desarrollado en su ttulo VIII) como el derecho de participacin poltica de toda la ciudadana en Catalunya. De hecho, como seala el Sndic de Greuges en un reciente informe, el 155 podra ser impugnado judicialmente por los ciudadanos, en amparo constitucional, ms all del recurso de inconstitucionalidad del que ya han hecho uso algunos parlamentarios.

La combinacin DUI / 155 nos ha instalado a todos en un estado de excepcin permanente al que, explcitamente, no se le ha puesto ningn lmite temporal. Y no solo porque nadie se ha comprometido a levantar las medidas excepcionales adoptadas una vez se forme el nuevo gobierno de la Generalitat, sino porque en el resto de Espaa, el 155 se ha convertido en un estado de nimo gubernamental, utilizando una expresin de Guillem Martnez. Lo mismo sirve para secuestrar las cuentas de un Ayuntamiento, como el de Madrid, que, para amenazar con tumbar el gobierno legal y legtimo de cualquier Comunidad Autnoma, empezando por Euskadi, Navarra y, curiosamente, Castilla La Mancha, que parecen ser las primeras candidatas para pasar del caf para todos, a la represin para todos. Ya lo dijo Zoido, hace unos das en el Senado: El 155 est vigente para todos, de manera que cualquiera que tenga un carguillo en el Partido Popular se cree con derecho y potestad no ya para proferir amenazas, sino incluso para aplicar directamente y de forma coercitiva el susodicho articulazo.

No s si a alguien se le puede escapar que este giro autoritario del Gobierno central, aprovechando una crisis territorial, supone el recorte definitivo y letal de nuestros derechos civiles ms bsicos, as como del derecho a la participacin poltica que se reconoce en el artculo 23 de la Constitucin y en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Este giro es la ensima mutacin brutal de la misma estructura del Estado de Derecho protagonizada por el PP; una autntica mutacin constitucional sin cambio constitucional. Esta reinvencin de la Constitucin a manos de sus detractores, es lo que el Tribunal Constitucional Colombiano ha llamado un estado de cosas inconstitucionales. Eso es: un estado de cosas sobre el que siempre sobrevol la aplicacin anticonstitucional del 155.

Y es que el PP ya prevea este desenlace cuando reform la Ley Orgnica del Tribunal Constitucional en 2015, aprovechando su mayora absoluta en las Cortes y a fin de otorgarle al Alto Tribunal unas competencias sancionadoras inauditas, indeterminadas en cuanto al contenido, sin lmite temporal, y concebidas, nicamente, para disciplinar a las autoridades de las Comunidades Autnomas que no se sometieran a sus sentencias. Dirigida a personas aforadas, y motivada por la lucha sin cuartel contra el proceso soberanista cataln, que ya se estaba fraguando, esta potestad resultaba totalmente exorbitante desde la perspectiva de cualquier derecho sancionador, dado que se aplicaba sin audiencia de las partes y sin posibilidad de recurso alguno, pero el TC, satisfecho, la confirm no en una sino en dos ocasiones (con el voto particular de Asa, Xiol y Valds). En ese momento, la Comisin de Venecia consider cuestionable que el TC pudiera suspender en sus funciones a los cargos que rehusaran ejecutar sus sentencias, cuando de esto habra de ocuparse, en su caso, el poder ejecutivo. Pero el ejecutivo del Partido Popular, ya tena claro entonces que la externalizacin de este asunto por la va judicial podra resolverle los problemas que se le avecinaban sin necesidad de asumir coste electoral alguno. Para eso, evidentemente, solo haca falta convertir al TC en lo que ha acabado siendo: un Tribunal de Orden Pblico, completamente desprestigiado, y sin el ms mnimo atisbo de imparcialidad e independencia.

El PSOE utiliz el 135, con apoyo del PP, para subvertir la Constitucin social; y el PP ha usado el 155 para triturar la ya estrecha Constitucin territorial, todo ello gracias al apoyo del Partido Socialista y combinando magistralmente la judicializacin de la poltica y la politizacin partidaria de los altos tribunales. No en vano, el sacrificado Gallardn abord la reforma del Consejo General del Poder Judicial, para asegurarse de que sus vocales colocaran a las personas adecuadas en los puestos de responsabilidad, y ah est la Audiencia Nacional (un tribunal especial que debera desaparecer) y el Tribunal Constitucional para demostrarlo. Tanto uno como otro han jugado un papel esencial antes, durante y despus del 155, criminalizando a personas, entidades y movimientos por su ideario poltico, incluso cuando tal ideario pudiera ser ms favorable al orden constitucional que el que exhiba el mismsimo partido en el Gobierno.

La cuestin ahora es saber cmo va a reaccionar el Gobierno central y sus adlteres cuando en Catalunya haya por fin un Gobierno y qu pasar si ese Gobierno no renuncia a la independencia o al referndum pactado estando, como estarn, vigentes las medidas de excepcin. La cuestin es qu pasar en el resto de Espaa cuando esta derecha omnipotente decida poner en marcha un uso extensivo y polidrico del 155. En fin, la cuestin es saber cmo estamos dispuestos a reaccionar nosotros para salir airosos de este estado de excepcin permanente en el que nos quieren silenciados bajo sancin.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/excepcion-permanente_6_718188213.html



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