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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2017

La deriva de los partidos de tendencia socialdemcrata en Europa

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Es complicado desligar la trayectoria de un solo partido en el maremagno poltico en el que nos encontramos en el amplio mbito europeo. Es complicado mantener la frialdad en una situacin como la que tenemos en nuestro pas, en la que uno se encuentra viviendo indignado y desmoralizado. Un espacio, este nuestro, donde el conjunto de los que detentan los diferentes poderes se asemeja ms a una red mafiosa que a lo que deberan ser las instituciones de un Estado moderno y democrtico. Un lodazal en el que se combinan la corrupcin de unos y la ignorancia de otros, impidindose, as, que esta especie nuestra se desarrolle en aras de la razn y la tica.

Estado general: los socialistas en el panorama poltico europeo

Hacindonos creer que se trataba de posiciones antagnicas, se nos presentaban, con carcter casi universal, dos opciones que se autoubicaban: una en la derecha (con reparos) y la otra en la izquierda (tambin con reparos). La derecha se identifica con lo que se ha convenido en llamar eufemsticamente: neoliberalismo; la izquierda electoral del pasado ha presumido de ser socialdemcrata. Sin embargo, neoliberalismo y socialdemocracia son, en la actualidad, las dos caras de la misma moneda. Y como tal se han comportado. Lo demuestran los actos de ambas formaciones en la defensa de los mismos intereses: los de los ricos, habiendo hecho los socialistas, de vez en cuando, alguna concesin a las clases populares, aprobando leyes insustanciales que no atajaron nunca los verdaderos problemas de los de abajo. Pero cuando ha sido necesario hacer recortes en las condiciones de vida y en los derechos de los ciudadanos, no les ha temblado el pulso. Vase el caso de la modificacin del artculo 135 de la Constitucin espaola. Es una burda manera de engaar a una poblacin que en estos momentos soporta todo lo que se le presenta a travs de los medios de comunicacin como ttem sagrado de la modernidad.

No cabe duda de que los socialistas hayan sido parte y culpa de la situacin en la que nos encontramos, una situacin caracterizada por una economa agnica, una poltica viciada, y una sociedad congelada. En una entrevista reciente a J. Anguita, declaraba ste que sin una reaccin del pueblo esto no tiene posibilidades de cambio. Sin que la ciudadana se movilice, este pas no tiene solucin alguna. U os mojis, o esto no tiene remedio, pensad en vuestros hijos y en vuestros nietos. De otra manera, Lloraremos como Boabdil. Comparto, como no podra ser de otra manera, el diagnstico y los deseos de Julio, pero discrepo en las propuestas. Las movilizaciones al uso parece que restan poco poder a los de arriba. Las movilizaciones de los ciudadanos que ahora se llevan a cabo no les dan miedo. Las acciones polticas tales como las sesiones de control al Gobierno y las comisiones parlamentarias son absolutamente ineficaces, lo que pone al descubierto la debilidad de este tipo de democracias. Las denuncias en los medios de comunicacin tampoco resuelven nada, por el contrario suelen poner el cierre a los asuntos ms y menos graves. Por desgracia, las soluciones no son fciles, teniendo en cuenta el extremo al que hemos llegado. Slo sealar que los escasos cambios que podemos encontrar rastreando la historia han tenido lugar cuando los movimientos se han fraguado en la clandestinidad para, despus, llevar a cabo una autntica revolucin, unas con ms xito que otras.

Las movilizaciones, las protestas, las sesiones de control, etc., son una concesin de la oligarqua, protegida por un poder poltico alejado de la ciudadana, aunque los ciudadanos voten a determinados partidos, porque son vctimas del engao y de la demagogia de unos y de su propia ignorancia. A veces se vota, incluso, a grupos que defenestran a los que les han votado, a veces nos hacemos (se hacen) cmplices de la corrupcin. Uno de estos grupos a quienes votan de forma irracional en nuestro pas es al PSOE. A pesar de esa situacin de decrepitud, a pesar de su apoyo al Gobierno del PP, las encuestas, a lo que luego volveremos, les siguen concediendo un desproporcionado apoyo.

La evolucin de los socialistas en Europa

Volviendo a la citada entrevista a Julio Anguita, el entrevistador le preguntaba algo as: por qu est dividida la izquierda? Dando a entender que el PSOE formaba parte de esa posicin poltica, a lo que Anguita respondi: quin ha dicho que el PSOE es izquierda? Ms o menos. En otros pases, la reaccin del electorado ya es evidente. En Grecia el PASOK qued relegado a la ltima posicin en las elecciones de enero de 2015 con un 4,7% de votos. En estos das es el PS francs el que ha ocupado el cuarto lugar en las primarias con un 6,36%. Tengamos en cuenta que los socialistas han gobernado durante mucho tiempo en estos pases, siendo entonces el grupo ms votado. Sin embargo, Espaa es un pas singular. Con un PSOE dividido, sin ideologa, sin propuestas, sin liderazgo, sigue apareciendo en las recientes encuestas oficiales (del CIS) en segundo lugar con un 20% de apoyo. Es tan inconcebible que sospecho que los datos estn manipulados. Yo no me los creo. Esa es mi vlvula de escape, as evito apelar al suicidio.

En otros pases, tal como hemos mostrado, el declive de los partidos socialistas o, en general, de la Socialdemocracia, como a algunos les gusta autodefinirse, es un hecho. Y no slo en Grecia y Francia, tambin en Reino Unido, Italia, Suecia, Polonia, etc. Ya son, al menos, 15 pases en los cuales los socialistas han pasado a ser una fuerza irrelevante.

Ante tal situacin nos hemos de preguntar: a qu es debido ese declive en gran nmero de pases de la UE? A qu se debe la peculiaridad patria?

Rastreando bibliografa para documentarme, sorprendentemente, he encontrado multitud de artculos coincidentes en el ttulo: El declive de la Socialdemocracia y otros enunciados semejantes. Coincido con el enunciado, pero no con los argumentos que esgrimen algunos para justificar ese declive. Es fundamentalmente por esta razn por la que me atrevo a aportar mi visin, basada fundamentalmente en la observacin de la evolucin de estos grupos y en el anlisis de su verdadera naturaleza.

Ya le he dedicado algunos escritos, pero, como en otros casos, el asunto parece inagotable. De entre todas las referencias destacan don artculos: El PSOE y sus problemas, en diciembre de 2014 y Tras la muerte del PSOE de diciembre de 2016.

En los pases polticamente ms avanzados los ciudadanos han tardado, pero han comprobado que los partidos socialistas ya no actan como alternativa a las polticas neoliberales, ya que, como he sealado, ambas organizaciones defienden los mismos intereses. La vieja estrategia de la alternancia ha tocado fondo.

La socialdemocracia jug un papel importante en defensa de la clase trabajadora durante el siglo XIX, cuando ofreca la mejora de las condiciones de trabajo por la va pacfica y reformista, en una situacin de penuria de las clases populares. Estrategia poltica legtima y rival de otras que se ofrecan ms activas en su poca. Pero, poco a poco, ha ido perdiendo sus verdaderas seas de identidad hasta que, transcurridos unos cien aos, su ideario se ha ido desdibujando para convertirse en una propuesta netamente electoralista, aprovechndose de la historia y mintiendo a las masas que se han dejado engatusar. Volvemos a recordar a H. Ibsen en El enemigo del pueblo cuando nos anuncia que el pueblo se equivoca y tarda ms de 30 aos en darse cuenta del error. En Europa ya ha llegado ese momento en el que la ciudadana ha detectado que este tipo de democracia es una estrategia del poder y los partidos mal llamados socialistas son, o han sido, un puntal fundamental de ese montaje.

El PSOE como caso peculiar

El PSOE inici sus andanzas, tras la Dictadura, capitalizando la lucha y el desgaste que el Partido Comunista llev a cabo durante tantos aos. El atraso socioeconmico y poltico de nuestro pas, el miedo y las ansias de cambio proporcionaron un inmerecido triunfo electoral a los socialistas en 1982. La demagogia, el engao, la ingenuidad y la ignorancia les han permitido gobernar ms aos de los merecidos. La falta de cultura poltica, consecuencia del ajetreado siglo XIX y las dictaduras del XX, han hecho del electorado patrio un bloque refractario, por lo que, an, los dos partidos antiguos (PP y PSOE) siguen contando con un apoyo mayoritario a pesar de la corrupcin de unos y la descomposicin de otros.

Sin embargo, el futuro de los socialistas aqu, en este pas nuestro, recordando al tonadillero Antonio Molina, es muy oscuro. Lo siento por sus fieles militantes de base y por sus devotos seguidores. Sus dirigentes, en un deseo de mantener su situacin de privilegio, como si se tratara de un nio que no quiere que le quiten el juguete para ir a dormir, se mueven en un espacio onrico del que no quieren despertar. Pero la sensatez anuncia que, a pesar de esta inercia del cuerpo electoral, jams conseguirn ser el grupo ms votado en las elecciones generales. Tienen un verdadero problema. Ya no pueden presumir de ser la izquierda. Su futuro real, su subsistencia, alejado de los delirios y del autoengao, pasa por convertirse en el asistente del Partido Popular.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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