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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2017

Y qu de la cultura nacional?

Jaime Galarza Zavala
El Telgrafo


No ahora ni por consideraciones particulares: lo hemos dicho en forma abierta de modo reiterado: en materia de poltica cultural, la Revolucin Ciudadana le debe al pas. Si bien es cierto que en varios aspectos estamos frente a una dcada ganada, principalmente en materia social, legal e institucional, en el campo de la cultura hemos tenido una dcada perdida, con una decena de ministros que se han turnado en la respectiva cartera en estos diez aos.

No se trata de negar los valores y virtudes de tales exfuncionarios, varios de ellos verdaderos signos del arte, las letras o la ciencia, como el poeta Antonio Preciado, iniciador de esta saga ministerial. Tampoco es del caso desvalorizar los actos puntualmente efectuados en la materia, pero nada de ello puede responder a cuestiones trascendentales, como las siguientes: Hubo en esta dcada una poltica cultural clara, coherente, trascendental, inclusiva? Qu manifestaciones significativas se desarrollaron en el campo de la interculturalidad y con qu porciones considerables de la comunidad ecuatoriana (afrodescendientes, indgenas, montuvios, marginales, inmigrantes, etc.)? Qu contraofensiva se desarroll frente a la invasin cultural consumista, individualista, mercantilista y degradante? Hubo alguna accin consistente dirigida a la nueva generacin de creadores e investigadores? Y qu para la infancia? Por este orden se podra adicionar varios interrogantes que prcticamente quedaran sin respuesta.

Una demostracin de todo lo dicho es que recin, a los diez aos de creado el ministerio respectivo, la Asamblea Nacional aprob la Ley de Cultura. Claro que en el listado de responsabilidades no solo se halla el Gobierno o la Asamblea, pues buena parte de la responsabilidad corresponde a la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), que ha justificado su morosidad en la falta de presupuesto, muchas veces depreciado por el incremento de una burocracia resultante de tradicionales trincas o cacicazgos enquistados en la institucin, con mezquindades centralistas notoriamente antidemocrticas, como lo demuestra la tozuda oposicin al funcionamiento del Ncleo de Pichincha, inaugurado en 2012 por iniciativa de Jaime Galarza, entonces Vicepresidente Nacional de la CCE, y desconocido posteriormente hasta hoy, en que se ha procedido a la eleccin de su directiva, gracias a la tantas veces postergada y repudiada ley de la materia, hoy aceptada por los dirigentes de la Casa sin beneficio de inventario.

Visto todo lo cual cabe una pregunta: No se vuelve necesaria una revolucin cultural dentro de la Revolucin Ciudadana?

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/y-que-de-la-cultura-nacional



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