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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2011

Sobre ciencia y salud (medicina, medicamentos y vacunas)

Concepcin Cruz
Rebelin



Suele ser habitual que las protestas e indignacin de la poblacin hacia sus dirigentes, hacia el poder establecido y sus desmanes que generan malestar, ira y desconfianza provoquen rechazo de todo lo que provenga de ese "poder, llmense leyes, prohibiciones, sistemas educativos, sanitarios y un largo etctera. Pero es la sanidad, en todo lo relacionado con la salud, el dolor y el sufrimiento de las personas, la que tiene un significado especial en el imaginario colectivo desde el principio de los tiempos.

En todas las sociedades, desde las ms primitivas, los cuidados de la salud era una prioridad clave en la supervivencia del grupo y de la especie. Y ese poder de combatir la enfermedad se fue asociando a cualidades mgicas y extraterrenales. Curanderas, hechiceros, sacerdotes y sacerdotisas ostentaban una gran influencia sobre la comunidad. En sus manos se dejaban los conocimientos el poder- para el desarrollo de sus nobles funciones mdico-religiosas.

En la actualidad, ese poder sigue existiendo en forma de, entre otros, poderosas multinacionales en connivencia con los gobiernos capitalistas que amasan millones en la presente era de la mercantilizacin de todos los asuntos importantes de la sociedad, y la salud ciertamente es uno de ellos. Tambin se observa como muchas personas, consciente o inconcientemente, mantienen una cierta idealizacin en relacin con la salud-enfermedad y la muerte en sus ansias por preservar la salud y la vida para ellas y para los suyos. De alguna manera, la curacin de la lesin y la enfermedad sigue anclada, en el subconsciente colectivo, a ideas religiosas, milagreras, a dioses, videntes y poderes ocultos de la naturaleza.

Hoy da, las graves consecuencias que el sistema capitalista e imperialista est provocando en la salud de las poblaciones (en su acepcin ms holstica) hace que la frustracin, la rabia y la ira de ciertos sectores se rebelen frente a todo lo que huela a poder establecido. En el terreno de la sanidad, bien sea la ley antitabaco, las vacunas, algunas enfermedades sospechosas como el sida, los medicamentos, o el personal mafioso de bata blanca (sea mdico o farmacutico), nada vale, todo es una invencin, basura corrupta e intil donde solo imperan los intereses del capital.

Y frente a esta situacin deberamos empezar por reflexionar sobre la verdad y el conocimiento acumulado por la humanidad a lo largo de siglos en todas las disciplinas cientficas. La filosofa marxista no tiene dudas sobre dicho avance. El materialismo dialctico nos muestra cmo el desarrollo del conocimiento humano aprehende cada vez ms profundamente el mundo objetivo, se aproxima indefinidamente a la verdad absoluta, y esto muestra claramente toda la potencialidad de la inteligencia humana. El acceso a dicha verdad debe pasar por el conocimiento de las verdades relativas en el largo desarrollo histrico de la ciencia, desde los grados ms bajos, elevndose paso a paso, etapa a etapa, en una mayor complejidad. La historia del avance epistemolgico va paralelo, como no podra ser de otro modo, a los procesos del mundo y de la naturaleza, cuya trayectoria progresiva se impone pese a su aparente carcter fortuito o a sus retrocesos momentneos.

La verdad que se alcanza en un momento y contexto histrico dado, no puede ser ms que una verdad relativa porque siempre est determinada por las circunstancias sociales y el siempre limitado estado del conocimiento cientfico de su tiempo. Es por ello que muchas doctrinas tericas se han visto sustituidas, mejoradas y enriquecidas en esa adquisicin cada vez mayor y ms compleja del saber. Frecuentemente, una nueva teora conserva los elementos positivos ya adquiridos por las teoras anteriores y los desarrolla empricamente. La historia de la ciencia y del conocimiento humano muestra plenamente este esquema dialctico.

Por ejemplo, en el mbito de la medicina, entender el proceso y las causas de las enfermedades infecciosas requiere considerar la clsica teora del germen o del contagio de Koch (1), completndola y relacionndola con el mayor conocimiento de los ecosistemas, con las nuevas aportaciones de la ecologa, para evitar e intervenir eficazmente sobre las epidemias humanas nuevas y viejas. Pero en ningn caso debemos caer en el error de invalidar la teora del germen, sino todo lo contrario, arroparla con los nuevos contextos y adquisiciones cientficas de otras disciplinas y trascendiendo sus aspectos limitantes y desfasados. De la misma forma podramos decir que entender la teora de la relatividad o de la geometra fractal no significa ms que integrar los conocimientos anteriores de la fsica mecnica o de la geometra euclidiana, que no solo no dejan de ser ciertas sino tambin necesarias para dar luz a todo el proceso y entendimiento al fenmeno que estudiemos, ya sean los p roblemas de salud de una comunidad, los movimientos de las partculas o la arquitectura fractal.

Pero, por qu decimos todo esto, por qu nos paramos a defender los slidos conocimientos alcanzados en el campo de las ciencias biolgicas y de la salud, pese a los retrocesos y limitaciones incuestionables? Porque denunciar y criticar los abusos, y a veces fraudes, del poder establecido y de las multinacionales no debe cegarnos y reivindicar otra medicina no siempre bien conocida que nos solucionar todos nuestros problemas, criticando una medicina oficial que no vale para nada. Porque es desde dentro de los sectores crticos y anticapitalistas donde surgen voces que cuestionan muchas de las verdades alcanzadas en el campo de las ciencias de la salud. Se cuestiona la existencia de microorganismos patgenos, la eficacia de los antibiticos y de las vacunas, por poner los ejemplos ms repetidamente sealados. Se piensa que en un mundo ideal sin agresiones medioambientales, libre de txicos, radiactividad y de agentes naranjas, el organismo humano de forma natural se aut odepurar y podr convivir de forma armnica con la naturaleza y la abrumadora multitud de microorganismos que pueblan nuestro planeta.

La cuestin es cmo convivimos en y con un sistema que arremete y altera nuestra salud y qu alternativas de lucha debemos plantear en el da a da. Si la lucha se debe librar en todos los frentes, uno de ellos debe ser el ideolgico y el cientfico. Una lucha por la verdad, el conocimiento y una ciencia al servicio de los pueblos, que sirva a sus intereses e impida su utilizacin por el capital para la guerra, la opresin, la miseria y la enfermedad. La contradiccin no se encuentra entre la ciencia y la salud, sino entre el capitalismo y la salud.

Los conocimientos adquiridos en la ciencia de la salud, como de cualquier otra, no son nuevos, no parte de una especie de tabula rasa, es el producto de la incorporacin de todos los logros alcanzados a lo largo de la historia. Y para seguir avanzando se debe priorizar la investigacin de las causas de los problemas de salud, incluidas las sociales, y defender las intervenciones sociosanitarias en beneficio de una amplia mayora de la poblacin. Hay mucho que avanzar, mejorar y corregir, de eso no debe caber la menor duda. Pero tampoco debe haberlo sobre el hecho de que el armazn de muchos de sus conocimientos es slido y robusto y ha sido mostrado y demostrado por la experimentacin cientfica. Los fraudes, falacias y abusos con los que el sistema capitalista ha tratado de contaminar a la verdad y al conocimiento en general, y a las ciencias de la salud en particular, solo debe mover a denunciarlos de forma constructiva para progresar en su avance epistemolgico.

Ms concretamente, desde la epidemiologa de las enfermedades transmisibles podemos comprender desde hace muchos aos la produccin de epidemias y pandemias ayudadas de otras disciplinas como la microbiologa o la ecologa. El mundo microscpico tan diverso que nos rodea desde los inicios de la vida es cada vez ms y ms entendido tambin desde la biologa, y en ese mundo tambin se encuentran los microorganismos patgenos para los seres humanos y los animales.

No podemos enumerar todas las epidemias que ha sufrido la humanidad en las diferentes pocas, y que en la actualidad siguen padeciendo, especialmente, las poblaciones ms vulnerables. El sarampin, el paludismo, el dengue o la tuberculosis son una muestra de epidemias que matan a millones de nios en el mundo, especialmente en las zonas donde predominan la desnutricin crnica y la desproteccin sanitaria. Merece una reflexin la reciente epidemia de clera que ha asolado Hait, donde las investigaciones ms fiables han situado su origen en un rea geogrfica lejana (2). Esta epidemia muestra claramente que si seguimos la cadena de transmisin de los primeros casos, el campamento de los cascos azules de las Naciones Unidas y sus insuficientes cuidados higinico-sanitarios fueron la causa y el origen del problema (3). En este caso reciente, la teora del germen se encuentra en la base de los conocimientos que se tienen para evitar la cadena de transmisin y la tipificacin de l germen, y nos llev a esta conclusin ya desde el principio de la epidemia y alert de las terribles consecuencias de la introduccin de un virulento vibrin en una poblacin no inmune como la haitiana y en un contexto socioeconmico e higinico sanitario tan deficiente (4).

Negar la existencia de estos microorganismos, los conocimientos sobre los mecanismos de transmisin y, por tanto las medidas de prevencin primaria que se deben seguir para evitarlos o la utilidad de antibiticos y vacunas cuando se hace necesario, es hacerle un flaco servicio a las poblaciones ms azotadas por todo tipo de epidemias infecciosas.

Si bien la ciencia en el capitalismo ve truncada su capacidad transformadora social y por el progreso de los pueblos, sta no puede ser negada en muchos aspectos de su conocimiento. De hecho, ha sido una constante en la historia de la ciencia que esa negacin radical, abanderada en no pocas ocasiones por sectores progresistas y de izquierda, se ha deslizado a menudo por planteamientos idealistas como una forma de llenar el vaco que dejan. Desde una visin materialista y dialctica, creemos que el avance del conocimiento de la salud y enfermedad de las poblaciones debe promover el anlisis de todas las causas, desde las ms sociales y polticas a las ms individuales y biolgicas, para reivindicar y exigir todas las intervenciones posibles en estos mismos contextos.

Notas:


1) La teora del contagio de Koch destierra los errneos postulados de la teora miasmtica, explicando el proceso de las enfermedades infecciosas como una interaccin entre el agente -el microorganismo patgeno-, con un individuo o husped susceptible a travs de diferentes mecanismos de transmisin.

2) La cepa de V. Cholerae responsable de la epidemia de clera en Hait es casi idntica a las cepas El Tor O1 de la sptima pandemia predominante en el sur de Asia, incluido Bangladesh y de un linaje distinto de las cepas latinoamericanas y de frica oriental. En su conjunto, los datos que hemos obtenido parecen indicar claramente que la epidemia haitiana comenz con la introduccin de una cepa de V. Cholerae en Hait desde una fuente geogrfica lejana vehiculizada mediante actividad humana.

3) Cuando realizaba este escrito sale la noticia de que los propios expertos de la ONU reconocen que el posible origen de esta terrible epidemia fueron sus militares.

4) La Brigada Mdica Cubana que lleva 12 aos en la isla ayudando en la reconstruccin del sistema de salud en es pas han sido elementos clave en la minimizacin de de las secuelas de esta epidemia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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